Globalización, Comercio e
Integración
Edición Nº 45
Enero-Marzo 1996 |
|
Radiografía de la política
comercial
de América Latina y el Caribe
Secretaría Permanente del SELA
Síntesis
Hoy en día, la
política comercial de América Latina y el Caribe muestra, como caraterísticas
fundamentales, por una parte, un carácter crecientemente complejo, pues atiende aspectos
que van desde las tradicionales deficiencias del transporte hasta la protección de la
propiedad intelectual y, por otra parte, un carácter más extendido, pues abarca diversos
escenarios de relacionamiento externo donde se procura conciliar la profundización de la
integración regional, las negociaciones para establecer una zona de libre comercio
hemisférica, y la puesta en práctica de los compromisos derivados del sistema de
comercio multilateral.
Los temas y problemas tradicionales
A pesar de las importantes transformaciones que se han
producido en las economías de América Latina y el Caribe debido a la apertura económica
y comercial desde finales de los años 80, el comercio exterior de la región sigue
presentando debilidades estructurales no resueltas. Algunos de los problemas
«tradicionales» de la política comercial de América Latina y el Caribe son los
siguientes: Las exportaciones siguen dominadas por productos básicos y las importaciones
por manufacturas.
Comercio de mercancias de América Latina
y
el Caribe, por grupos de productos, 1994
| |
% del comercio
de la región
|
% del comercio
mundial
|
| |
Export.
|
Import.
|
Export.
|
Import.
|
Productos
Agro-
pecuarios
|
26,4
|
11,6
|
10,0
|
5,1
|
Productos
de las
industrias
extractivas
|
23,0
|
8,7
|
9,7
|
4,2
|
Manu-
facturas
|
49,8
|
77,3
|
3,0
|
5,4
|
Total
|
100,0
|
100,0
|
4,5
|
5,2
|
Fuente: OMC, El Comercio
Internacional, 1995.
*** La participación de América Latina y el Caribe en el comercio mundial sigue siendo
relativamente baja (del orden del 5%) y las importaciones tienden a crecer:
Los servicios de apoyo al exportador (tales
como los instrumentos de promoción comercial, de identificación de la demanda externa o
de potenciales inversionistas, el financiamiento al exportador o al importador, los
servicios de transporte y aduanas, la información sobre la oferta exportable, etc.)
siguen siendo poco satisfactorios en comparación con los niveles de competitividad
exigidos por los mercados mundiales.
La liberalización comercial lograda en la Ronda Uruguay no soluciona todos los problemas
de acceso al mercado para los productos de la región, muchos de los cuales aún están
sujetos a medidas anti-duping y barreras derivadas de las normas técnicas, ambientales o
fitosanitarias en los países industrializados.
Transformaciones y tendencias del comercio regional
Hay muchas transformaciones en curso en la fisonomía del
comercio exterior de América Latina y el Caribe:
La variable integración es prioritaria en las políticas nacionales de todos los países
de la región. El objetivo de estimular la integración regional es, por un lado,
facilitar la inserción de cada país en la economía global, y por otro lado,
"regionalizar la globalización", es decir, reservar un espacio para la acción
preferencial entre socios vecinos. Desmintiendo muchos pronósticos,la integración sigue
avanzando: desde principios de la década, no fue frenada ni por la apertura comercial
unilateral a todos los socios de la región, ni por el inicio del proceso hemisférico, ni
por la volatilidad de los mercados de capital. El comercio intrarregional crece más que
el comercio con el resto del mundo, pasando ampliamente del 13.1% del comercio total de la
región en 1990 al 20% en 1995, según datos de CEPAL; con ello, superó el máximo
histórico de 16% del comercio total de la región que había alcanzado en 1981. Además,
el comercio intrarregional se caracteriza por una importante proporción de manufacturas:
en el comercio intra-ALADI pasó del 51,2% en 1990 al 60,5% en 1994.
Asimismo, el comercio intrarregional tiene un peso determinante en el comercio exterior de
muchos países: representa, por ejemplo, 59% de las de Paraguay, 52% de las de Uruguay,
46% de las exportaciones de Argentina, y más del 20% en el caso de Brasil, Colombia y
Chile.
América Latina y el Caribe:
Porcentaje de las exportaciones intraesquemas
de integración e intrarregionales
| |
1980
|
1985
|
1990
|
1991
|
1992
|
1993
|
1994
|
1995
|
Aladi
|
13,6
|
8,3
|
10,8
|
13,6
|
14,4
|
16,3
|
16,7
|
17,5
|
Grupo
Andino
|
3,7
|
3,2
|
4,1
|
6,2
|
7,8
|
9,7
|
10,1
|
11,9
|
Merco-
sur
|
11,6
|
5,5
|
8,9
|
11,1
|
14,3
|
18,5
|
19,3
|
22,0
|
Mer-
cado
Común
Centro-
Ameri-
cano
|
25,4
|
15,5
|
16,0
|
17,3
|
18,7
|
19,1
|
22,4
|
22,5
|
Caricom
|
8,3
|
11,3
|
12,6
|
11,6
|
5,4
|
8,1
|
10,5
|
--
|
América
Latina
y el
Caribe
|
16,4
|
10,6
|
13,1
|
16,0
|
16,8
|
18,7
|
19,2
|
--
|
Fuente: CEPAL, Evolución y Perspectivas del Comercio y las
Inversiones Intrarregionales, 1995.
Estimaciones a partir de información parcial para el año 1995.
Entre 1990 y 1994, el comercio
intraesquemas de integración se ha multiplicado por 2.9 en el MERCOSUR; 2. en el Grupo
Andino; 1.9 en el Mercado Común Centroamericano; y 0.1 en el CARICOM. En cambio, el
comercio entre esquemas sigue creciendo más lentamente: por ejemplo, entre 1990 y 1995
pasó de US$ 2400 a 3000 millones entre MERCOSUR y el Grupo Andino, y de 1200 a 1800 entre
ALADI y MCCA (cifras de CEPAL).
La convergencia es la próxima
meta: además de la integración, la convergencia de los acuerdos y esquemas también
forma parte de la agenda comercial de la región, pero no existe un «plan global» que la
oriente. Predomina el enfoque pragmático, dictado por las circunstancias, como lo
demuestra la proliferación y superposición de acuerdos.
Una nueva dimensión: el proceso
hemisférico
Aunque su objetivo sea distinto al de los
esquemas subregionales (que persiguen la integración, entendida como interdependencia
solidaria y cesión parcial de soberanía), el proceso preparatorio para el
establecimiento de una zona de libre comercio hemisférica introduce una dimensión
adicional entre los compromisos subregionales y los multilaterales, sin que aún se haya
definido cuál sería el «techo» y el «piso» de los compromisos hemisféricos.
En este sentido, quedan muchos puntos por definir en
ese proceso, tales como:
- el tratamiento de las asimetrías entre los
países participantes;
- el alcance de la liberación comercial
(¿todos los bienes, todos los servicios?) y de los temas «para-comerciales»;
- la metodología de la negociación (¿por
subgrupos regionales, bilateral o multilateralmente?).
En la Reunión de Responsables
Gubernamentales de Política Comercial convocada en Caracas por el SELA, la ALADI y la
CEPAL el pasado 8 de febrero, se reafirmó que "la conformación de una zona de libre
comercio hemisférica deberá efectuarse sobre la base de los acuerdos subregionales y
bilaterales existentes, por lo que se reiteró la necesidad de fortalecer dichos
acuerdos".
Por los momentos, los 7 Grupos de Trabajo
establecidos en la Reunión Ministerial de Denver han avanzado en el relevamiento de la
información sobre las normativas nacionales en el hemisferio. La próxima Reunión
Ministerial de Comercio en Cartagena de Indias (21/3/96) deberá determinar el seguimiento
de estos trabajos y decidir el eventual establecimiento de 4 Grupos adicionales (propiedad
intelectual, compras gubernamentales, servicios y políticas de competencia).
A pesar de la incertidumbre asociada a la
campaña electoral en los Estados Unidos, existen elementos que hacen prever que este
proceso seguirá avanzando, estimulado por intereses compartidos entre los países
involucrados:
- la formación de «bloques» en otras
latitudes estimula a los países del hemisferio a consolidar los vínculos entre ellos;
- la formación de un «bloque» hemisférico
aumentaría el poder de negociación de cada país a nivel internacional;
- los mercados del hemisferio ofrecen un
amplio potencial para todos los países en cuanto a comercio e inversión, más allá de
las diferencias relativas entre ellos.
Los compromisos y la nueva agenda multilateral
Conciliar los compromisos regionales con
los multilaterales: al igual que aumentan los compromisos derivados de los avances de la
integración también aumentan aquellos derivados de la instrumentación de los resultados
de la Ronda Uruguay. Por ejemplo, antes de la Ronda, en los países en desarrollo el
promedio de las posiciones arancelarias «consolidadas» (es decir comprometidas) era del
22%, mientras hoy en día es del 72%; asimismo, el porcentaje de las importaciones
industriales de los países en desarrollo que entran bajo aranceles consolidados aumentó
de 14 a 59%. La articulación de compromisos debe hacerse también en todas las demás
áreas cubiertas a la vez por normas regionales o subregionales y por lo acordado en la
Ronda (por ejemplo propiedad intelectual, servicios, normas de origen).
Las preferencias y el trato especial y
diferenciado tienden a traducirse en compromisos iguales pero con cronogramas distintos
según el nivel de desarrollo: esto implica modificar tanto conceptos como instrumentos en
las políticas comerciales de la región, para cumplir con compromisos similares a los de
los países industrializados. Asimismo, aumentan las condicionalidades para obtener tratos
preferenciales en áreas no comerciales como la lucha contra el narcotráfico, por
ejemplo.
Los nuevos temas del comercio amplian el
concepto de «acceso al mercado»: temas hasta la fecha ajenos a la agenda comercial
están modificando la esencia misma del concepto «comercio», hasta ahora limitado a las
medidas aplicables en las fronteras. Hoy en día, los defensores de los «nuevos» temas
del comercio afirman que, desde el punto de vista del empresario, la liberación
arancelaria no elimina las distorsiones en el acceso al mercado generadas por determinadas
políticas internas. En efecto, las decisiones de las empresas en materia de comercio e
inversión toman en cuenta no sólo los aranceles sino también factores colaterales como
la legislación ambiental y laboral, el régimen de inversiones, los marcos regulatorios
de la competencia, las compras gubernamentales, etc. (Recientemente, por ejemplo, los
Estados Unidos han planteado el tema «comercio y corrupción» en los criterios del
acceso al mercado).
El objetivo de los nuevos temas del
comercio es «armonizar» aquellas políticas internas «para-comerciales» que inciden
sobre los flujos de comercio y capital, y establecer disciplinas multilaterales en estas
materias. La eventual negociación de disciplinas en algunos nuevos temas podría ser de
interés para los países en desarrollo, en la medida en que permitan consolidar la
apertura y transparencia de los mercados y apoyar los esfuerzos individuales de
modernización, como por ejemplo las políticas de competencia y el vínculo
comercio-medio ambiente. Otros temas, en cambio, como el "dumping social",
deberían ser claramente rechazados.
La diversificación de los
socios comerciales de América Latina y el Caribe se intensifica: Las cifras demuestran
que la región ya está en busca de nuevos socios: entre 1993 y 1994, las exportaciones a
la Unión Europea aumentaron en un 16%, a Asia en un 20%; a otras regiones en un 15%
(fuente: OMC, 1995). Sea a nivel individual, sea en el marco de un esquema subregional,
para los países de la región es importante no apostar todas las fichas al mismo color.
Las prioridades para el corto
plazo
La agenda de la política comercial de
América Latina y el Caribe implica, en los próximos meses, la definición de posiciones
regionales y nacionales sobre asuntos de fundamental importancia para el desarrollo, tales
como:
- los avances de la convergencia como etapa
actual necesaria, consecuencia de los progresos que se vienen realizando a nivel
subregional o bilateral en sus diversas materias (liberalización comercial, normativa
común, coordinación macroeconómica, y otras áreas y sectores de cooperación).
- la participación activa de América Latina
y el Caribe en la OMC (incluyendo la participación en el nuevo Comité de la OMC
encargado de examinar el vínculo entre regionalismo y multilateralismo y los avances de
los esquemas de integración);
- el seguimiento de los trabajos preparatorios
de la zona de libre comercio hemisférica y la articulación de ese proceso tanto con los
compromisos intrarregionales como con la convergencia;
- la diversificación de los socios
comerciales de la región;
- el tratamiento de las «economías de menor
desarrollo económico relativo» tanto en el ámbito del proceso hemisférico como en el
de la convergencia e integración intrarregional y en el multilateral;
- la elaboración de la agenda de la
Conferencia Ministerial de la OMC en Singapur (diciembre 1996), la cual incluiría tanto
la evaluación de la puesta en práctica de los compromisos de la Ronda Uruguay como la
eventual consideración de «nuevos» temas (medio ambiente, competencia, inversiones,
compras gubernamentales), y de temas «tradicionales» de interés para la región
(antidumping, productos básicos, la relación entre regionalismo y multilateralismo, el
vínculo comercio-moneda-finanzas);
- la consolidación de la institucionalidad
regional y subregional en función de los cambios generados por la globalización y por
las nuevas políticas económicas y comerciales de los países de la región.
Para todos estos temas, la Reunión de Responsables Gubernamentales de Política Comercial,
apoyada por el mecanismo de trabajo SELA/ALADI/CEPAL, con la participación de las
Secretarías de los acuerdos de integración subregional, se presenta como un instrumento
ágil y flexible para contribuir a la elaboración, en forma conjunta, de la agenda y el
análisis de sus temas sustantivos.
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