Titulo

Gobernabilidad democrática y desarrollo humano en ALC
Edición Nº 67
Enero-junio 2003

 

Editor

Secretaría Permanente del SELA

  Indice

Argentina: enfoques y vías alternativas en política exterior

 

Carlos Juan Moneta

Ex Secretario Permanente del SELA

 

 

I. La política exterior argentina ante los cambios operados a partir de la década del noventa

 

Durante la década de los noventa - si bien existen antecedentes en el período de gobierno de Raúl Alfonsín - se produjo una profunda transformación de la visión y practica de la inserción internacional argentina.

 

El objetivo era constituirse en un país "confiable" para los Estados Unidos y los países de la Organización de Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE), los organismos multilaterales, los centros financieros y empresariales internacionales y los medios de comunicación más importantes. Se deseaba, de esta manera, atraer inversiones, crear mayores flujos de comercio e incrementar la seguridad a partir de alianzas estratégicas establecidas especialmente con los Estados Unidos, algunos países del "primer mundo" y, en un contexto diferente, con Brasil en el seno del MERCOSUR.

 

La política exterior se articuló sobre el supuesto de que la adopción de principios, enfoques ideológicos y formas de comportamiento económico y político convergentes con las propiciadas o reclamadas, según fuera el caso, por los países desarrollados y las empresas y bancos transnacionales a ellos vinculados - eliminando los puntos contenciosos de las agendas de negociación - permitirían contar con su pleno apoyo. En ese marco, la vinculación estrecha con los Estados Unidos debía eliminar todo tipo de obstáculos para nuestro crecimiento, legitimando una forma de inserción internacional que se ajustaba a los parámetros del "mundo libre" y del "Consenso de Washington".

 

Se trató, en suma, no sólo de parecer, sino de alcanzar el perfil de un país en desarrollo de características occidentales "normales", adquiriendo así credibilidad. En ese contexto, la adaptación de la economía y la política exterior argentina a las nuevas condiciones internacionales vigentes, interpretadas a través de las lentes realistas y neoliberales, constituyó el eje central de orientación para la acción.

 

Esta representación del orden mundial resultó rígida y estática, reduciendo la importancia -entre otros- de los factores sociales y culturales en la evolución del sistema. Asume la continuidad a largo plazo de un liderazgo hegemónico no disputado por parte de los Estados Unidos; la permanencia de reglas de juego predominantemente cooperativas y de disensos aceptables en el seno del grupo de los países desarrollados y, fundamentalmente, la persistencia en el tiempo de las actuales relaciones y estructuras de poder en el orden mundial.

 

Esta visión, lamentablemente aún hoy predominante en el pensamiento y la acción de gran parte de las elites públicas y privadas y de los dirigentes políticos argentinos, cercena las posibilidades de identificar vías de inserción internacional alternativas y de poner en marcha acciones diferentes. Estas tendrían que contribuir a satisfacer las vitales necesidades de reconstrucción social, ética, política, económica y cultural del país, atendiendo a criterios que si bien no se han encarnado en el liderazgo, son compartidos por la mayoría de la sociedad argentina: desarrollo social, ecológico y económicamente sustentable y recuperación de grados viables de soberanía política, económica y cultural. Ciertas insuficiencias en el conocimiento de distintas experiencias de inserción y desarrollo - heterodoxas y exitosas- que se están Ilevando a cabo en el mundo; los cruciales intereses en juego para los distintos actores que concurren y compiten por el poder y el fuerte proceso de trasnacionalización del Estado que se registra en nuestro país - junto a problemas internos de carácter social y cultural no resueltos (ej: extremo individualismo, falta de cohesión social), que nos acompañan quizás desde épocas tempranas - contribuyen a explicar la recurrencia, una y otra vez, a los mismos agentes y políticas, pese a su rotundo fracaso.

 

1. De las coincidencias a los alejamientos: modificaciones en el contexto interno e internacional

 

Los supuestos sobre los cuales se elaboró la política exterior argentina desde el inicio de los años noventa presentaban ya importantes modificaciones en el ámbito interno e internacional aún antes del ataque terrorista a EE.UU. en septiembre de 2001. No es el propósito de este articulo - ni lo permite su extensión - explorar esos cambios; no obstante, se requiere, al menos, citarlos.

 

Entre otros factores relevantes, cabría señalar al menos tres:

 

i)                     el cambio de polaridad "positiva" a "negativa" que sufrió Argentina en cuanto a su relieve "estratégico", desde el punto de vista de los países desarrollados. Eso implica -en el mejor de los casos -una sustantiva reducción de la capacidad de continuar operando con los enfoques y por el sendero de los años noventa;

ii)                   la aparición de redes con creciente grado de coordinación, de movimientos sociales de cierta envergadura en el contexto internacional y doméstico, opuestos a rasgos centrales del modelo neoliberal vigente;

iii)                  el profundo giro hacia el ejercicio desnudo de una política de poder basada en el empleo de la fuerza que asume la política exterior de la Administración Bush (hijo), luego de los sucesos del 11 de septiembre. En este marco, la lectura estadounidense de la dimensión geopolítica se fortalece, modificando la importancia relativa asignada a sus "aliados" del mundo en desarrollo. I

 

Ante este nuevo contexto, la búsqueda de alternativas para la gradual construcción de un orden estratégico multipolar que reemplace al actual (admitiendo en el plano económico distinto tipo de relaciones Estado - mercado) se halla no sólo en la mente de los estadistas de cuatro continentes, sino también en los de los CEO de grandes empresas de Europa y Asia.

 

II. Discurso y factores empíricos en los actuales procesos de globalización: una visión heterodoxa

 

El análisis de qué sucede en el mundo - teniendo en cuenta datos y factores empíricos - permite construir interpretaciones distintas a las ofrecidas por el discurso neoliberal prevaleciente. Los argumentos que aquí se presentan ofrecen, en el peor de los casos, consistencias y debilidades equivalentes:

 

i)                     La globalización no posee un rumbo fijo, no es irreversible, ni está determinada por fuerzas incontrolables; en gran medida, responde a la acción e intereses de los países desarrollados que impulsaron el proceso (ej: desregulación del sistema financiero). Por ende, su orientación y futuro responderá básicamente a las medidas que se adopten;

ii)                   El grado de incorporación a los procesos de globalización por parte de distintos países varía sustantivamente. La globalización se reduce, en esencia, a una "ocdización" (OCDE). (Las inversiones y el comercio entre los países de la tríada EE.UU. - UE - Japón continúan constituyendo el núcleo de la economía mundial, concentrando niveles entre el 70% y el 85% de las mismas);

iii)                  La incorporación de los distintos actores al sistema mundial es, en esencia, desequilibrada y asimétrica; además hoy se está alcanzando la globalización sólo en algunos sectores. Asimismo, las políticas nacionales continúan siendo distintas en el plano económico, en el político y en el de seguridad.

iv)                  En muchos casos las fronteras nacionales continúan representando importantes barreras a los flujos externos de carácter económico, social y cultural;

v)                    Se tiende a sobredimensionar en las evaluaciones la capacidad de transferir recursos de poder de una dimensión a otra ("fungibilidad del poder"), particularmente en aquellas de origen militar como económico. Ambos presentan importantes Iímites para su transferencia a otras dimensiones. Esta situación permite ampliar en cierto grado los espacios de maniobra autónoma;

vi)                  Distintos puntos del “Consenso de Washington" son objeto de severas criticas y se plantean nuevos enfoques en su reemplazo, inclusive en los organismos financieros multilaterales; se han incrementado las disputas y tensiones intra tríada, por medidas unilateralmente adoptadas por los EEUU; el intento estadounidense de imponer en Asia del Pacífico, por la vía de APEC, reglas de apertura y desregulación económica que le eran convenientes, ha sufrido una sustantiva pérdida de empuje. Los países asiáticos están negociando Tratados de Libre Comercio (TLC) entre sí y algunos en forma bilateral, con los EE.UU. y por primera vez existen conversaciones serias entre países de América Latina y Asia del Pacífico para establecer TLC interregionales (ej: Corea - Chile; Singapur - Chile; Japón - Chile; Japón - México);

vii)                 De igual manera, existe ya un importante consenso en los países desarrollados sobre el ascenso de China Popular a segunda o tercera potencia económica mundial antes de 2020, junto a roles relevantes que alcanzarán Rusia, India, Brasil e Indonesia. Distintos escenarios económicos y político-estratégicos de largo plazo pueden ser considerados sobre el posible impacto de ese hecho en la evolución de los asuntos mundiales, por ejemplo: a) incorporación negociada al grupo de OCDE (convergencia); b) "primus inter pares" en el seno del reducido grupo de las denominadas "potencias emergentes" (adscripción) o c) un comportamiento más autónomo y competitivo (rivalidad).  No es esta la oportunidad de especular sobre ellos, si bien realizar esa reflexión es relevante. Sólo se desea aquí señalar los peligros del reduccionismo y de la proyección mecánica y acrítica de escenarios internacionales que ya se han modificado y en los cuales deberá actuar nuestro país.

viii)               Si bien existe una reducción apreciable en la capacidad de poner en ejecución las formas tradicionales del ejercicio de la soberanía, de mediar la aplicación de políticas adecuadas, aptas para lidiar con el nuevo tipo de desafíos que enfrentan los países en desarrollo, ésta no necesariamente resulta tan inmovilizadora como se desea hacer creer. Numerosas experiencias contemporáneas que tienen lugar tanto en países en desarrollo como en los desarrollados, ofrecen valiosos ejemplos en este campo.

ix)                 Los elementos centrales de las interacciones en el sistema internacional actual no pueden ser reducidos solamente a las tensiones existentes entre el Estado, las empresas y el mercado. Existe una pluralidad de actores privados y públicos, subnacionales internacionales y transnacionales con los cuales se pueden establecer acciones cooperativas de distinta naturaleza; el Estado no constituye la única fuerza de regulación con la cual se cuenta frente al mercado.

x)                   No existe un solo tipo de capitalismo ni un "camino único". Michel Albert señaló hace más de una década que existían distintos modelos de capitalismo; por ejemplo, el individualista (anglosajón), y el comunitario (renano y nipoasiático). De igual manera, se comprueba que existe una gran diversidad de trayectorias históricas y de fundamentos institucionales de sistemas que se consideran liberales. Así, los modos de regulación y la participación del Estado conducen a modelos de mercados privados (anglosajón) corporativistas públicos (Asia del Este, Japón) y socio democráticos (países nórdicos). Argentina tiene entonces ante sí la posibilidad de optar por un modelo aceptable en el marco internacional, que satisfaga sus necesidades y sea compatible y "amigable" con sus propias pautas sociopolíticas y culturales.

xi)                 Las experiencias “todo Estado" (ej. URSS) y "todo mercado" (ej. Chile, bajo la administración Pinochet) no han sido exitosas. Una revisión de casos en Asia del Pacífico y en Europa señala que construcciones institucionales adecuadas se han obtenido (en el marco de las respectivas especificidades nacionales), cuando se logra complementar armónicamente la intervención pública – ej.: casos de China, y de los “dragones” y “tigres” asiáticos- con el mercado según pautas propias.

xii)                Tanto los actores trasnacionales (ej. las firmas trasnacionales) como los actores internacionales y no gubernamentales cumplen distintos papeles en el marco de la política exterior.  En principio, son susceptibles de contribuir al logro de los objetivos de desarrollo de un actor de rango intermedio, como es Argentina, si el país selecciona cuidadosamente sus contrapartes y articula alianzas a partir de un proyecto nacional-regional de largo plazo.

xiii)              Si se cuenta con un proyecto nacional-regional de rasgos autonómicos y un respaldo social sustantivo, es posible incrementar de manera adecuada el espacio de maniobra que se posee ante la extrema condicionalidad que implican los acuerdos con el FMI y el Banco Mundial. El caso más claro y contundente lo ofrecen las experiencias de Malasia y Corea del Sur durante la crisis financiera asiática de 1997-98[1]. Malasia adoptó políticas opuestas a las dictadas por el FMI y Corea, si bien tuvo que firmar un acuerdo con ese organismo, aplicó parcialmente sus orientaciones, incorporando también acciones heterodoxas. En ambos casos se registró un alto crecimiento del PIB en menos de dos años, con pequeñas diferencias de las tasas obtenidas entre ambos países. El elemento central que diferencia a estos casos del de Argentina -más allá de situaciones, capacidades financieras y recursos económicos distintos - reside precisamente en la ausencia de adecuado liderazgo y cohesión social para sortear la crisis.

 

Este relevamiento de procesos y hechos cuestiona las versiones fundamentalistas de la globalización, contribuyendo a una lectura más matizada y compleja de lo que acontece. El ying y el yang de esa dinámica nos acerca a un fluctuante “punto medio". Una interpretación adecuada, que logre escapar a los moldes tradicionales sobre qué puede hacerse y cómo debe ser hecho, permite utilizar dimensiones y recursos poco explorados, incrementando nuestra capacidad de acción, aun si subsistieran condiciones externas muy severas.

 

III. lncidencia de factores sociopolíticos y culturales  en la formación y práctica de la política exterior

 

1. Baja prioridad de la política exterior en la agenda política: los riesgos de la

improvisación

 

Como es de común conocimiento, se requiere elaborar un proyecto estratégico de largo plazo. Atender, entre otras, las dimensiones tecnológico-productivas, financieras y de comercio exterior resulta prioritario, pero a partir ¿De qué proyecto de país y de región?  ¿En qué horizonte temporal? ¿Qué sectores, regiones y alianzas se van a privilegiar?  La mayor parte de estas preguntas continúan - más allá de enunciados generales - sin respuesta concreta. Representan "asignaturas pendientes" en las plataformas políticas y en los planes operativos de la mayor parte de los funcionarios a ocupar los más altos cargos en el gobierno que recién se inicia.

 

Más allá de la expresión de posiciones a favor o contrarias a ciertos países, organismos multilaterales y potenciales acuerdos, no existe registro conciente suficiente ni en el liderazgo político ni en la sociedad. Constituye este un peligroso talón de Aquiles para una inserción en el mundo que, a partir del debate interno y la construcción de los necesarios acuerdos, se requiere sea distinta.

 

2. El mundo según Argentina: un reduccionismo acrítico 

 

¿Cuáles son las representaciones del mundo y las preferencias en materia de vínculos económicos externos de la sociedad argentina?

 

Encuestas de dimensión nacional realizadas en los primeros meses de los años 1999, 2000 y 2001[2] permiten reconstruir indirectamente las visiones del mundo en nuestro imaginario social. En ese marco se privilegia establecer relaciones más estrechas con MERCOSUR (aproximadamente, un 40% de los encuestados, como valor promedio a lo largo de tres años); la Unión Europea (alrededor de un 20%) y los Estados Unidos (un 17% durante el mismo lapso). Los países asiáticos alcanzaron entre el 4% y el 6% y el resto corresponde a “otros" (2%) y a “no sabe/no contesta" ( 14,5%).

 

  1. Estos datos aportan importantes elementos:

i)                     A principio del tercer milenio más de la mitad geográfica del mundo (que representa casi 2/3 de su población total) permanece prácticamente ignorada por la Argentina. Dado que la atención de la política exterior se concentró en las mismas regiones y países seleccionados por los encuestados, nuestro país se excluye, de esa manera, de participar en importantes flujos comerciales, tecnológicos, y de cooperación, perdiendo igualmente la oportunidad de forjar relevantes alianzas económicas y acuerdos políticos;

ii)                   Asimismo, se observa una notable falta de correspondencia entre la opción favorecida por la ciudadanía (MERCOSUR y la UE) y las políticas oficiales - dedicadas a acordar con la superpotencia a cualquier precio - mientras se generaban serios incidentes con Brasil. Estos hechos ponen de manifiesto la necesidad de contar con mecanismos institucionales para el monitoreo de la política exterior que aseguren la adecuada participación ciudadana.

 

3.  Luces, imágenes y videos: el excesivo protagonismo argentino

 

Como parte de una necesaria observación psicosocial y cultural sobre rasgos específicos de nuestra sociedad, cabe señalar la búsqueda casi permanente de papeles protagónicos en el marco internacional que Argentina ha presentado, por lo menos, durante el siglo pasado.

 

Exitosa “potencia emergente" en los novecientos, retorna a las candilejas por sus posiciones de enfrentamiento con los EE.UU.; la actitud asumida durante la II. Guerra Mundial y luego, por la ”Tercera Posición".  Pocas décadas más tarde será el régimen militar el que - además de sus políticas de violación de los derechos humanos - asumirá la “defensa última de Occidente frente al comunismo ateo", cuando ya se hallaba en declinación el enfrentamiento EE.UU. - URSS.

 

La Guerra de Malvinas pone a la Argentina en otro papel estelar. La derrota conduce al nuevo gobierno democrático de Alfonsín a declarar a la Argentina "potencia moral". Poco después le seguirán “Argentina: el mejor alumno del FMI y del BM" y el “Aliado extra - OTAN". Casi sin pausa, el péndulo oscilará, pasando al polo contrario. Nos hallamos, ya en el presente, en el nuevo papel de “Argentina: el fracaso de la política del FMI y del BM con las potencias emergentes"... ¿A qué nos conducirá el próximo arco del péndulo...?  Debemos interrogarnos seriamente sobre este rasgo de conducta en el que coinciden distintas corrientes ideológicas y regímenes políticos a través del tiempo.

 

Para poder recuperarse y construir una nueva estructura diversificada y multipolar de relaciones solidarias, viables y creíbles en su política externa, Argentina necesita tiempo, cierta calma y reducir un protagonismo exacerbado. Estas condiciones ciertamente no se obtienen si se procura, por cualquier forma y medio, estar permanentemente en el candelero internacional, particularmente, bajo la atención de los Estados Unidos. No es esta precisamente, la política que han tratado de seguir los países en desarrollo considerados potencias emergentes.

 

A manera de ejemplo, si bien las “líneas de borde" existen y se aplican hoy severamente en el campo de la seguridad internacional, es posible poner en marcha una política de “bajo perfil" que satisfaga los actuales requerimientos en la materia. Esta política debería estar contenida en el contexto dado por las instituciones, la práctica contemporánea y el derecho internacional. La forma en que ha procedido Brasil y otros países latinoamericanos resulta válida y ofrece un espacio de acuerdo y cooperación en el seno del MERCOSUR.

 

IV. Algunos principios y criterios sugeridos para la acción externa

 

Integralidad de la política

 

Dado que la política exterior constituye un continuum con la política interna, no puede ser escindida de esta última. La conciencia de esta integralidad de la política debe estar presente en todas las acciones. De igual manera, actualmente no resulta creíble, viable ni sustentable una política exterior que no cuente con el apoyo de una porción sustantiva de la sociedad nacional. Es más, como se señala en el punto siguiente, se requerirá en ciertas oportunidades la participación directa de distintos actores sociales. El ejercicio de la política externa utilizando los canales, instituciones y agentes tradicionales continúa siendo condición necesaria pero de manera alguna, suficiente.

 

Necesidad de incorporar los nuevos actores y espacios de interacción informal

 

En ese marco, la multiplicidad de actores y ámbitos, así como las nuevas formas de operar en el sistema global, si bien generan serios obstáculos, también presentan oportunidades para una acción innovadora. La identificación adecuada de los distintos agentes que participan en los procesos, de sus percepciones e intereses y de los nuevos espacios públicos y privados, de interacción cultural, científico-tecnológica, política y económica, incrementan en grado apreciable tanto la complejidad como las posibilidades de acción efectiva. Se abre así un amplio campo para la utilización intensiva de la "diplomacia informal"; las redes académicas, científicas y de comunicación y los actores no gubernamentales.

 

La viabilidad de una inserción externa exitosa requiere contar con un MERCOSUR fortalecido:

 

  • Necesitamos contar con una visión de largo plazo para el MERCOSUR en un esquema de integración de "varias velocidades" (ej. UE) que permita paulatinamente la incorporación de los restantes actores de la subregión. En ese contexto, teniendo a Argentina y Brasil como núcleo, deben generarse las condiciones necesarias para avanzar en un proceso de integración profunda, que supere el actual estancamiento. Esta condición es critica para dotar al país y a la subregión de capacidad de maniobra hemisférica y global. La decidida actitud de apoyo al fortalecimiento del MERCOSUR adoptada por la administración del Presidente Luis Inacio Lula Da Silva ofrece una oportunidad única, que no debe perderse dado que el cronograma de negociaciones internacionales a enfrentar los próximos dos años es crítico para nuestro futuro.

 

  • Es necesario diferenciar cualitativamente al MERCOSUR y al proceso de integración latinoamericano de los intentos de establecer vinculaciones económicas con América del Norte. El fortalecimiento del MERCOSUR sienta las bases para gran parte del accionar externo argentino, particularmente con respecto a las negociaciones del ALCA y MERCOSUR-UE. De enorme importancia es concretar el acuerdo MERCOSUR-Comunidad Andina de Naciones (CAN)

 

Algunos temas que se sugiere incluir con carácter prioritario en la agenda del MERCOSUR:

 

Es evidente que de una agenda positiva inicial se ha pasado a una agenda negativa. Tanto Argentina como Brasil comparten responsabilidades principales al respecto, pero la agenda puede ser reconstruida, bajo nuevos términos, de mediar el necesario apoyo y compromiso político. Se cuenta para ello con la voluntad claramente expresada por el Presidente del Brasil y con recursos y posibilidades aún no exploradas, que rápidamente podrían sumarse al crecimiento intra MERCOSUR y contribuir a una adecuada inserción económica externa.  En ese marco, además de la imprescindible formulación de los contenidos y estrategias de negociación en el marco mundial (OMC), hemisférico (ALCA) y suramericano (MERCOSUR-CAN), coordinación de las políticas macroeconómicas, condiciones de liderazgo y fortalecimiento de la confianza, pueden mencionarse, entre otros:

 

  • Coordinación de políticas en el sector de agroalimentos. La articulación de cadenas productivas y de comercialización en ese sector permitiría expandir esas industrias.

 

  • Azúcar: se está trabajando para eliminar los contenciosos entre Argentina y Brasil.  Es factible articular estrechamente las producciones, orientándolas, por ejemplo, hacia la preparación de alcohol para uso energético.

 

  • Organización conjunta de acciones - particularmente, las comerciales - de financiamiento, inversiones y cooperación en los mercados asiáticos (ya se están Ilevando a cabo con respecto a Suráfrica).

 

  • Integración energética: la crisis que sufriera Brasil en 2001 ha puesto en relieve las enormes posibilidades que restan en el campo de la integración energética.  Permitirían no sólo duplicar o triplicar las exportaciones de energía al Brasil tanto de Argentina como de Bolivia, sino también organizar esfuerzos industriales conjuntos en el sector.

 

  • Ciencia y Tecnología: los avances en materia del uso pacífico de la energía nuclear con que cuentan Argentina y Brasil pueden dar lugar al desarrollo conjunto de un sector industrial de punta en el mercado mundial. Con iguales posibilidades de desarrollo se cuenta en la industria aeronáutica, la biotecnología y el uso de satélites.  Todas constituyen áreas prometedoras de cooperación que contribuyen a ubicar a ambos países en posiciones más competitivas en estos sectores.

 

La importancia estratégica que adquiere Asia del Pacífico para Argentina y MERCOSUR:

 

Asia del Pacífico constituye contemporáneamente (salvo los años 1997-1998) la región de crecimiento más alto y prolongado del mundo. Sin embargo, nuestro país recién ahora comienza a señalarla como una meta crucial para sus exportaciones. Las corrientes de comercio entre Argentina y esa región representan sólo un 12% al 14% del comercio total del país, pero cuentan con un amplio espacio para su crecimiento. Para tener una idea de qué puede significar Asia para nuestro comercio exterior, baste señalar que, sin disputar posiciones ya consolidadas de mercado, cada punto porcentual ganado en las importaciones de esa región representaría para América Latina (donde el comercio con Asia está centrado sólo en cinco o seis países, entre los cuales nos contamos), ventas adicionales del orden de 13.000 millones de dólares anuales. 

 

De igual manera, Asia del Pacífico y Asia del Sur representan regiones de importante potencial político y tecnológico cooperativo en términos de los esfuerzos realizados por los países en desarrollo por modificar ciertos regímenes instalados a escala mundial (ej. OMC, régimen financiero internacional, etc.)  Por lo expuesto, Asia del Pacífico puede alcanzar el carácter de eje alternativo y de compensación para Argentina.

 

Prioridades que se propone establecer en cuanto a sectores a desarrollar

 

Además de los obvios (industrias de alimentos, productos orgánicos, acero, energía, etc.) y ciertos sectores de bienes de consumo y equipamiento, se sugiere incorporar a las industrias culturales y al turismo. En el campo de los sectores más avanzados las mejores posibilidades parecen descansar en la biotecnología, los servicios satelitales, la aeronáutica y el uso pacífico de la energía nuclear.

 

Prioridades que se propone establecer en el marco de las relaciones interestatales y con esquemas de integración

 

  • Alianzas estables y permanentes con Brasil, Chile y los restantes miembros del MERCOSUR; Comunidad Andina; países nórdicos; España, Portugal, Italia, Francia y Alemania; China Popular, India, Corea, Australia, Nueva Zelanda y de ser posible, Japón.

 

  • Establecimiento de vínculos intensos con México, Canadá, otros países de América Latina y el Caribe; Taiwán; comunidad china en el exterior; Indonesia, Singapur; Vietnam; Hungría; Polonia; Malasia, Rusia, República Surafricana y países del Golfo pérsico.

 

Prioridades sugeridas en el campo de las ETN

 

Incorporación creciente de ETN de origen nórdico, del Benelux y Asia.  Estas empresas contribuirían a modificar la actual concentración en corporaciones de los EE.UU. y algunos países de la UE en materia de inversión extranjera directa en sectores productivos, privatizaciones, transferencia de tecnología y alianzas estratégicas.

 

Criterios que fundamentan estas propuestas

 

  • Con referencia a la acción de las ETN, se requiere diferenciarlas y procurar establecer alianzas con aquellas cuyo perfil técnico, político y ético, facilite alcanzar las metas nacionales en el sector productivo en condiciones mutuamente satisfactorias. Así, sólo los países desarrollados pequeños (ej. los países nórdicos Holanda, Suiza, etc.) poseen empresas realmente trasnacionalizadas, es decir que la parte sustantiva de la IDE, la producción, el personal y las filiales se hallan en el exterior. Establecer acuerdos estratégicos con este tipo de empresas presenta posibilidades de negociación más favorables. De igual manera, debe tenerse en cuenta la vinculación de las firmas y de sus agentes con el tejido nacional (ej. el tipo de relaciones especiales que establecen los bancos nacionales con las firmas alemanas y japonesas; con el Estado, en el caso de las firmas francesas; las estructuras familiares empresariales en Italia y en Sureste Asiático, etc.).

 

  • Los países petroleros del Golfo pérsico poseen una importante capacidad financiera y presencia en la banca pública y privada internacional, constituyendo mercados prácticamente inexplorados para Argentina.

 

  • Polonia y Hungría se incorporan formalmente a la Unión Europea. Son productores agropecuarios importantes y por lo tanto, competidores en la UE. Cuentan ya con sustantivas inversiones europeas en el sector industrial. Su grado relativo de desarrollo nos permite explorar entendimientos y acuerdos, ofreciendo oportunidades como “puertas secundarias" de acceso a la UE y a Europa Oriental.

 

  • Las industrias culturales - consideradas a partir de alianzas estratégicas a realizar en el ámbito de MERCOSUR y regional - devienen en industrias claves de la comunicación, la preservación de elementos nacionales y regionales en la constitución de la identidad y puntas de lanza insustituibles en la comercialización internacional del rico patrimonio cultural latinoamericano. En razón de su creciente importancia en el plano político, económico y sociocultural, en el tratamiento internacional de las actividades del sector deberán también participar los órganos vinculados a la política exterior.

 

  • El turismo se ha convertido en una de las mayores industrias contemporáneas. Dado su escala y dinamismo, es capaz de generar empleo en un corto plazo y a un costo relativamente bajo. Además, moviliza a los agentes locales y activos disponibles no plenamente aprovechados (paisajes, clima, patrimonio cultural, etc)3 .

 

  • No obstante, en forma equivalente a las industrias de información y entretenimiento, la inserción de Argentina como país receptor del turismo se produce en una red global de producción, servicios e interacciones culturales altamente competitiva, jerarquizada y compleja. Se requiere contar con un profundo conocimiento de esos procesos para poder avanzar hacia formas económicas más complejas - tal es el caso de los “operadores orientadores" de la actividad turística, que logran concentrar los mayores beneficios económicos.

 

      AI igual que en el caso anterior, requiere que los organismos que participan en la formulación de la política exterior colaboren para su evolución.

 

  • Para contribuir a facilitar el éxito de la inserción económica externa, resulta necesario organizar un "sistema de inteligencia estratégica económica", articulando en red centros de investigación extranjeros públicos y privados, entidades empresariales, ONGs y organismos y asociaciones internacionales junto a entidades nacionales, provinciales y municipales. En particular, requerir el apoyo de los argentinos que se hallan en posiciones destacadas en el exterior puede constituir una riquísima veta de información, conocimiento, contactos y gestión en los más diversos campos.

 

A manera de conclusión

 

Lo que sucede en el mundo es percibido desde puntos de vista que pueden ser definidos en términos de nacionalidad, de situaciones de dominio o de subordinación, desde la óptica de un país que se halla en ascenso, en crisis o en declinación, de la experiencia pasada o de las esperanzas de cambio para el futuro. Es esta última la que hemos elegido.

 

En el contexto de orden unipolar que induce la actual fase de globalización, cada vez va a ser más costoso, en términos económicos, políticos y sociales, simplificar la ineludible complejidad bajo el aparente refugio de unos pocos eslogans asertivos y compulsivos, afines con el orden imperante.

 

Argentina debe olvidar la fantasía de salvarse por la obediencia acrítica. Nuestro país, MERCOSUR y la región toda necesitan avanzar hacia sus objetivos de una manera distinta a la realizada en el pasado. Existe todavía un considerable espacio de maniobra para adoptar decisiones viables, que preserven nuestros intereses. Tanto en la Argentina como en los restantes países latinoamericanos, hay dirigentes que pueden contribuir a modelar decisiones que son distintas a las que imponen las presiones de la coyuntura y la cortedad de la visión. Como siempre, depende de nosotros saber reorientar el rumbo.

 

 

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[1] Carlos Moneta. Carlos Quenan y Luis Miotti. “lmpacto de la crisis asiática en América

Latina” en SELA - Centro de Estudios Prospectivos y de Información Internacional- París. 1998: América Latina y el Caribe en la economía mundial. Corregidor. Bs. As., 1998

[2] Gallup Argentina, Encuestas Nacionales

3 UNESCO, ORCALC, “El turismo como industria cultural. Hacia una nueva estrategia de desarrollo crítico en América Latina y el Caribe", Foro de Ministros de Cultura de A. Latina y el Caribe, Cuenca, Ecuador, 2002.