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ANÁLISIS
Ø
Instituto Internacional para la Democracia
y la Asistencia Electoral (IDEA)[1] Introducción 1. El Grupo de Río nació como agrupación de estados democráticos, con el propósito fundacional "de fortalecer Ia democracia a partir de un vigoroso desarrollo económico y social de nuestra región, basado en un creciente proceso de cooperación e integración en América Latina”[2] 2. Durante los 16 años de vida del Grupo de Río, el compromiso democrático de los países de la región se ha expresado en la adopción de las llamadas "cláusulas democráticas" en los diversos procesos de integración subregional: MERCOSUR, Comunidad Andina de Naciones y Comunidad Centroamericana. Todos estos compromisos han llevado a la Declaración y Plan de Acción de la Cumbre de Québec y a la adopción de la Carta Democrática Interamericana. 3. La
Carta Democrática Interamericana señala expresamente la importancia que tiene
un sistema sólido de partidos al establecer que "el fortalecimiento
de los partidos y de otras organizaciones políticas es prioritario para la
democracia, por lo cual se debe prestar atención especial a la problemática
derivada de los altos costos de las campañas electorales y al establecimiento
de un régimen equilibrado y transparente de financiación de sus actividades.[3] I. Consideraciones básicas 4.
América Latina vive, desde hace 25 años, el proceso de democratización más
largo, profundo y extenso de
su historia. A pesar de los
diversos grados de desarrollo y calidad que la democracia ha alcanzado, la
región es protagonista del avance más importante que las libertades
ciudadanas han tenido en toda su historia. El derecho al voto universal y a
elecciones libres, regulares y competitivas es hoy una realidad. Las amenazas
de golpes de estado prácticamente han desaparecido. Este proceso vino
acompañado por logros importantes en materia de pacificación en varios
países, así como de un claro mejoramiento de la situación de los derechos
civiles y políticos. Nunca antes hubo, en nuestra región, tantos regímenes
democráticamente electos ni tantas transiciones democráticas sucesivas de
gobiernos. Este es un activo que debemos tener presente y valorar de manera
positiva. 5. Sin
embargo, los avances logrados en la región en materia de democratización no
han sido homogéneos. Existen diferencias importantes entre los países. Todos,
aunque en grado diverso, enfrentan un importante déficit, y por tanto
desafíos, en materia económica y social, cuya persistencia vuelve precaria la
vida democrática y amenaza la estabilidad y la gobernabilidad. 6. La
precariedad de la vida democrática se expresa en algunos datos
desalentadores: mientras que el 56% de la población latinoamericana apoya a la
democracia, apenas un 27% se siente satisfecha con la manera como ésta
funciona[4].
Asistimos así a una creciente desafección frente a los partidos, la actividad
política y el funcionamiento del sistema democrático. 7. Esta insatisfacción se explica por varios factores: (a) los insuficientes resultados económicos y sociales de los regímenes democráticos; (b) la crisis y el desprestigio del Estado mismo; (c) la carencia de una sólida cultura democrática; (d) el efecto de los casos de corrupción de políticos; (e) las dificultades en la relación entre los partidos políticos y el resto de la sociedad civil; (f) la subordinación de la actividad política a los poderes fácticos de origen nacional y transnacional; (g) el incremento de la violencia política y no política; y (h) en algunos países, las dificultades de las relaciones de las Fuerzas Armadas con la institucionalidad democrática. 7.a El primer factor es el desencanto
producido por el incremento de la desigualdad y la pobreza durante la
vigencia de gobiernos democráticos[5]. Esta
coexistencia de la democracia con la pobreza y la desigualdad no resulta
sostenible en el largo plazo. La tensión existente entre la dinámica de la
economía global y las necesidades y demandas sociales de inclusión y equidad
amenaza con desbordar los marcos institucionales y hace peligrar la
gobernabilidad democrática en algunos países. 7.b
Como segundo factor debe recordarse que la erosión de la legitimidad
de la política y de los partidos políticos, se corresponde con una paralela
erosión de la legitimidad del Estado. La actual crisis de representatividad
es, en parte, un subproducto del debilitamiento del Estado, que es el
escenario natural de la democracia. Históricamente, la expansión de la
democracia se produjo en el marco del desarrollo del Estado y de su capacidad
para resolver y ayudar a
resolver problemas sociales básicos. Pero en América Latina en las
últimas décadas ha ocurrido todo
lo contrario. La imperiosa necesidad de racionalizar y modernizar el Estado ha venido
acompañada de una presión orientada a replegar la responsabilidad del Estado,
cuyos efectos pueden ser tan nocivos como los del viejo estatismo. 7.c Un tercer factor se refiere a la
insuficiente educación y cultura democráticas, que afecta a extensos sectores
sociales, secularmente excluidos de la vida política, así como a sectores
dominantes que a menudo impregnan de prácticas autoritarias la vida
democrática. Esta insuficiencia también se expresa, con frecuencia, en el
funcionamiento de los partidos políticos y de sus liderazgos, así como
en algunas prácticas políticas, en las que la confrontación excluye a la cooperación. Igualmente
debilita la cultura democrática el reemplazo que suelen realizar los medios
de comunicación del debate y el intercambio de ideas, por el énfasis en los
aspectos más superficiales y menos relevantes de la vida democrática, lo que
convierte a la política en espectáculo y provoca que los medios se apropien
de las funciones propias de los partidos políticos. 7.d Un
cuarto factor, acaso el más perceptible, es el relacionado con la corrupción.
Aun cuando la corrupción ha sido mayor en las dictaduras que en las
democracias, la aparición de escándalos sin precedentes en esta materia
vulnera la ética pública, afecta la economía y genera una imagen según la
cual los políticos solamente se preocupan de sus intereses personales y
contribuyen a erosionar el Estado de Derecho. 7.e Un quinto factor tiene relación con
el distanciamiento y las frecuentes fricciones entre los partidos políticos y
otras instancias de la sociedad civil.
Este distanciamiento expresa la crisis de representatividad de los
partidos políticos y se agrava cuando se desarrollan visiones antipartidarias
que sugieren que las instancias no partidarias deben competir con los
partidos políticos o sustituirlos. Estas fricciones se agudizan cuando la
voluntad de una mayor participación es bloqueada por concepciones que reducen
el ejercicio democrático a la emisión periódica del voto y restringen la
participación social dinámica en la vida democrática, provocando el
aislamiento y el anquilosamiento de los partidos políticos. 7.f En
sexto lugar, se registra una creciente subordinación de la actividad política
a los grandes intereses privados. Como lo señala la Carta Democrática
Interamericana, estamos ante una "problemática derivada de los altos
costos de las campañas electorales", los que se elevan cada día por la
creciente mediatización de la actividad política. De esta manera, la
subordinación política a los intereses económicos tiende a sustituir los
escenarios electorales en que se ofrecen propuestas para convencer a
"electores-ciudadanos", por mercados mediáticos en que se ofrecen
mensajes publicitarios para seducir a "electores-consumidores". 7.
g-h Los dos últimos
factores que cabe destacar en esta lista no exhaustiva son, por un lado, la
creciente inseguridad y la ineficiencia gubernamental frente al incremento de
la violencia política y no política; y por otro lado, las dificultades
existentes en algunos países para una plena subordinación de las Fuerzas
Armadas a la institucionalidad democrática. 8.
Constatamos, en suma, que la opinión pública latinoamericana piensa
mayoritariamente que no hay democracia sin partidos pero también expresa que
el funcionamiento actual de la democracia y de los partidos genera enorme
insatisfacción. No hay democracia sin partidos y no hay partidos sin
democracia. II.
Propuestas 9. Las
siguientes propuestas parten de considerar que la democracia necesita instituciones
fuertes, estables, enraizadas en la sociedad y dotadas de amplia legitimidad,
y que los partidos políticos ocupan lugar central en el entramado
institucional democrático, en cuanto a ellos les compete la función de
agregación de intereses, indispensable para la construcción del bien común. A
diferencia de las organizaciones propias de sectores sociales, a los partidos
en su conjunto les corresponde representar políticamente a la sociedad, así
como ofrecer soluciones y definir políticas de alcance general por encima de
los intereses grupales o sectoriales. 10. Para
asegurar la gobernabilidad y fortalecer a los partidos políticos se requiere,
en primer lugar, promover espacios y mecanismos para el desarrollo de
consensos entre los partidos y entre éstos y el conjunto de la sociedad
civil, destinados a asegurar el desarrollo de políticas de Estado a largo
plazo[6]. Esto
implica crear y fortalecer mecanismos de intermediación, de canalización de
demandas, de vigilancia social y de imbricación eficaz entre los partidos
políticos y otras instancias de la sociedad civil (gremios de trabajadores y
empresarios, entidades sociales y religiosas, entre otras).[7] 11. En segundo lugar, como el espacio privilegiado de la
representación que ejercen los partidos es el parlamento, resulta necesario
fortalecer y tecnificar la labor parlamentaria y lograr que los congresos se
adecuen a la nueva dinámica política y social, vinculándose con las
necesidades de la gente y con los modos de participación que en esta época
tienen los ciudadanos. 12. En
tercer lugar, es necesaria la renovación de los partidos y de sus estrategias
para responder a la nueva realidad política y social y para favorecer la
consolidación de partidos- representativos y de sistemas de partidos sólidos,
plurales y estables, a través de legislaciones partidarias y electorales que
establezcan, entre otros, los siguientes elementos: i. Normas que aseguren el compromiso de los partidos con la institucionalidad democrática, eviten la fragmentación excesiva, así como el anquilosamiento de los partidos, y que incentiven la participación electoral. ii.
Autonomía de los partidos políticos respecto "a los intereses económicos
nacionales y trasnacionales, mediante normas que promuevan la equidad en las
contiendas electorales, a través de la financiación pública de la actividad
política, la regulación del financiamiento privado y el acceso equitativo a
los medios de comunicación.[8] iii.
Transparencia financiera de los partidos (rendición de cuentas, difusión de
sus fuentes nominales de financiamiento y auditorías obligatorias de oficio,
así como mecanismos de control, sanciones e incentivos), condición
fundamental de la ética pública y de la lucha contra la corrupción.[9] iv.
Desarrollo de sistemas políticos inclusivos y no excluyentes, mediante
la disminución de los costos de
la acción política, lo cual abarca los costos de la competencia electoral y,
en algunas circunstancias, los costos que implica votar. v.
Democracia interna en la selección de dirigentes y candidatos a puestos de
elección popular, así como en todos los ámbitos de la vida partidaria.[10] vi.
Promoción de la igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres y
superación de toda forma de discriminación. vii. Garantías para todos los partidos, incluyendo los de oposición, en materia de derechos de información, derecho de réplica y uso de los medios oficiales de comunicación. 13. En
cuarto lugar, urge establecer y fomentar programas de formación política,
particularmente para mujeres, jóvenes, grupos étnicos y población marginada.
Estos programas deben inscribirse en el marco de un impulso de la educación
democrática en todos los niveles de la vida social, a partir de la escuela.[11] 14. En quinto lugar, para contribuir al fortalecimiento de la democracia, los partidos y movimientos políticos deben recuperar su capacidad de elaborar estrategias de desarrollo económico y social. Para este efecto, debe promoverse la reflexión sustentada en elaboraciones teóricas y análisis empíricos, en los que podrían colaborar las organizaciones internacionales pertinentes. 15.
Conviene, por último, promover instancias de cooperación permanente entre los
partidos políticos de la región. Sería muy conveniente que el Parlamento Latinoamericano
y los parlamentos subregionales, con la colaboración de la OEA y de IDEA
Internacional, e invitando a las organizaciones partidarias internacionales,
organicen reuniones con los partidos políticos, a fin de discutir medidas
destinadas al fortalecimiento de los mismos. III.
Reflexión final 16. La
consolidación de la gobernabilidad y de la legitimidad democrática requiere,
ante todo, que el Estado asuma con eficiencia y transparencia sus responsabilidades
básicas en cuanto a desarrollo humano sostenible, formación de capital social
y la creación de un ambiente propicio para la inversión y el crecimiento.
Para que el Estado asuma y cumpla con eficacia estos propósitos es necesario,
por un lado, aumentar y fortalecer su capacidad tributaria, y por otro, que
haya una plena consolidación del Estado de Derecho, a fin de evitar los
fenómenos de corrupción, padrinazgo y clientelismo que tanto daño hacen a la
gestión del Estado y a la credibilidad y prestigio de la política y de los
partidos. Relación de expertos participantes en la consulta Alberto
Adrianzén (Perú) Antonio
Araníbar (ex Canciller de Bolivia) Brian
Dean (IRI, Estados Unidos) Elena
Flores (Fundación Pablo Iglesias, España) Steven
Griner (OEA, Estados Unidos) Pablo
Guerrero (Banco Mundial, Chile) Edmundo
Jarquín (BID, Nicaragua) Diputado
José Eduardo Martins Cardozo (Brasil) Myriam
Méndez-Montalvo (PNUD, Colombia) Luis
Nunes (NDI, Venezuela) Simón
Pachano (Ecuador) Diputada
Beatriz Paredes (ex Presidenta del Parlatino, México) Santiago
Pedraglio (Perú) Augusto
Ramírez Ocampo (ex Canciller de Colombia) Juan
Rial (IDEA, Uruguay) Rafael
Roncagliolo (IDEA, Perú) Fernando
Sánchez Albavera (CEPAL, Perú) Carlos
Santiso (Reino Unido) Ana Elena
Townsend (Parlatino, Perú) Daniel
Zovatto (IDEA, Argentina) Anexo 1Desafección
hacia la democracia y los partidos políticos
Fuente: Datos del Latinobarómetro,
citados en el libro: “Democracies in Development” (IDEA-BID), año 2002.
Fuente: Datos del Latinobarómetro,
citados en el libro: “Democracies in Development” (IDEA-BID), año 2002.
Fuente: Datos del Latinobarómetro,
citados en el libro: “Democracies in Development” (IDEA-BID), año 2002. Anexo 2
Financiamiento
de los partidos en los países miembros del Grupo de Río
Fuente: IDEA-
Daniel Zovatto (2002). El cuadro no incluye datos sobre Guyana. Cuadro II: Diez mandamientos
sobre el financiamiento político
1.
Habrá transparencia en los ingresos y gastos de la campañas
y los partidos. Las cuentas de los partidos serán públicas. 2.
La ayuda estatal será utilizada para aumentar la equidad
en la competencia política. 3.
Se tratará de impedir la influencia de grupos privilegiados
sobre los gobiernos elegidos. El triunfador no debe tomar posesión del
gobierno como si fuera un botín. 4.
No habrá aportes extranjeros. 5.
No habrá aportes anónimos. 6.
No habrá aportes de fuentes vinculadas al crimen o a otras
actividades dudosas. 7.
Las regulaciones tratarán de impedir al máximo que se
vulnere la libertad de expresión política. 8.
Las regulaciones deben propender a que sea necesario menos
dinero -y no más- para la contienda política. 9.
Habrá organismos dedicados a aplicar estos preceptos. 10.
Se castigará a los infractores. Fuente: De
La Calle, Humberto. "La perspectiva desde los partidos políticos. El
caso de Latinoamérica". Informe presentado a la Primera Sesión Especial del
Congreso sobre Dinero y Política. México, diciembre de 2001. Anexo 3 Acceso a
las medios de comunicación en los países miembros del Grupo de Río
Fuente:
IDEA -Daniel Zovatto (2002). El cuadro no incluye datos sobre Guyana. Nota
El
régimen legal respecto al uso de los medios en las campañas electorales Brasil. La
publicidad pagada en los medios televisivos y radiales está prohibida. En cambio, el
Estado provee espacios gratuitos para las diversas fuerzas políticas. El horario
gratuito durante el período de campaña electoral va de las 19:30 a las 22:00
horas. Hay dos modelos posibles para el uso. Uno es el uso de la cadena nacional
y las cadenas estatales hasta un máximo de 20 minutos. El segundo consiste en
poner spots de 30 segundos, hasta un máximo de 10, o cinco de un minuto en
ese mismo horario. El espacio total disponible por cada partido es
proporcional al número de bancas que dispone en el parlamento. En el caso de
candidatos a la presidencia que se presentan por primera vez con respaldo de
partidos representados en el Congreso, éstos disponen de un mínimo de un
minuto. Se pueden divulgar programas partidarios, eventos, comentar la tarea
que se lIeva adelante en el Congreso para cumplir con el programa partidario.
No se autoriza la propaganda negativa. Cuando se estableció la normativa,
para la elección de 1988, todavía no se había difundido la TV cable que quedó
fuera de la reglamentación y no estaba obligada a pasar esa publicidad. Los
órganos electorales han considerado que no pueden recibir publicidad pagada
y, luego, que debían seguir la norma general. Ahora se plantea el problema
con la TV satelital a la que no es posible incluir en el régimen. En cuanto
al rating de la TV en tiempos de elecciones, éste baja notoriamente cuando
hay un período largo de uso de las cadenas. En los sectores medio y alto (que
disponen de videocaseteras, DVD o TV satelital) es notoria la falta de
atención a la publicidad. También hay que tener en cuenta la calidad de la
publicidad que se difunde. En el caso de candidaturas independientes o de
grupos de escasos recursos la apelación suele ser poco atractiva,
contrastando con el fuerte nivel que tiene la TV brasilera en el aspecto
publicitario, especialmente en los aspectos técnicos. Los grandes partidos y
candidaturas recurren a agencias de publicidad para poder producir piezas de
mejor calidad dentro del espacio asignado. No hay normas referidas a
encuestas y su manejo. Chile. Desde
1965 existen leyes que disponen el uso gratuito de la televisión, norma
mantenida en 1988. Los tiempos son otorgados en forma proporcional al número
de electores registrado en la elección anterior, dándose el mismo tiempo que
la fuerza política de menor nivel a quienes participan por primera vez en una
elección, sea con el respaldo de un partido o como independientes. En total
se dispone de 40 minutos semanales para todos los partidos cuando la elección
es general, destinándose 20 a las candidaturas presidenciales y 20 a las que
aspiran al Congreso. Cuando son sólo de un carácter se baja a 20 minutos. Los
programas partidarios son de 5 a 15 minutos de duración. La distribución del
tiempo es responsabilidad del Consejo Nacional de Televisión (un organismo
nombrado por el Senado a propuesta del Presidente) que tiene una integración
partidaria pluralista. No hay posibilidad de poner publicidad partidista pagada en TV, pero sí en
radio. Colombia. El
Consejo Nacional Electoral, junto con la Comisión Nacional de Televisión (un
organismo estatal de carácter no gubernamental) dispone de espacios en la
televisión y radios públicas (hasta mediados de los 90 la única televisión
abierta disponible era la estatal) para los partidos políticos. El 60% del
tiempo se destina de acuerdo a la fuerza que dispone cada organización en el
parlamento. La ley no indica cómo usar el 40% restante, pero la práctica
reciente muestra que se distribuye igualitariamente entre todos los que participan
de los comicios. En total ese tiempo se utiliza tres meses antes de la
elección. Se puede además realizar publicidad pagada en todos los medios. Guatemala. El
Tribunal Supremo Electoral adjudica 30 minutos semanales a cada partido o
coalición de partidos en la TV y radio del país, sin perjuicio de la compra
privada de espacios. México. La Dirección de Prerrogativas y Partidos Políticos y la Comisión de Radiodifusión del Instituto Federal Electoral (IFE) son las instituciones encargadas de organizar los programas de radio y TV de los partidos políticos. La Comisión de Radiodifusión está presidida por el director ejecutivo de Prerrogativas y cada partido político puede acreditar un representante con facultades de decisión acerca de los contenidos del programa a difundir. Los partidos deben presentar los guiones técnicos para su aprobación. Se puede difundir principios ideológicos, programas de acción y plataformas electorales. Se ha asegurado el acceso de los partidos a la radio y la TV. Cada partido dispone de 15 minutos mensualmente, y dos veces al mes pueden participar en una transmisión conjunta que organiza la Dirección Ejecutiva de Prerrogativas y Partidos. También es posible difundir programas regionales, por la mitad del tiempo adjudicado a cada partido, adicionándose al total disponible a escala nacional. El IFE debe asegurar que los concesionarios de los servicios de televisión coloquen los programas en horarios de mayor audiencia. En el proceso electoral para elegir presidente, el tiempo total de transmisión para todos los partidos alcanza a 250 horas en radio y 200 en televisión. Para la elección de parlamentarios el tiempo disponible es la mitad del anteriormente señalado. Además, durante los períodos de campaña electoral el IFE adquiere hasta 10.000 cuñas de radio de 30 segundos y 400 spots de TV de 20 segundos mensuales, para distribuir entre todos los partidos. El 70% se distribuye de acuerdo a su fuerza parlamentaria y eI resto igualitariamente entre todas las fuerzas. En el caso de partidos sin representación pueden tener hasta un 4% del tiempo total disponible. Además los partidos pueden contratar espacios en forma privada con los medios de comunicación. El Comité de Radiodifusión del IFE monitorea a través de muestras el cumplimiento de las normas. También el IFE debe velar para que no haya campañas negativas y que los candidatos respondan a sus partidos, quedando prohibido hacer propaganda a favor de otros (evitar la figura del candidato o partido "de alquiler"). Nicaragua. Las
normas indican que los partidos pueden disponer de 30 minutos diarios en la
TV estatal y de 45 minutos en cada una de las tres radioemisoras estatales.
La distribución es igualitaria. Paraguay. Este país ofrece un sistema de control por la negativa, estableciendo límites. No hay espacios gratuitos, sino que se establecen límites para evitar que una organización partidista tenga una presencia masiva en Ia publicidad y propaganda. Se establece que el tiempo para Ilevar adelante campañas será de 60 días para las elecciones nacionales y 30 para Ias internas de cada partido o alianza. Los límites que se establecen son de no más de cinco minutos de publicidad diaria en cada radio o televisora por partido, y no más de 1/2 página de periódico o centímetros equivalentes de columna en la prensa escrita. Perú. La
radio y la televisión estatal otorgan espacios diarios de 30 minutos, entre
las 19:00 y 21:00 horas, para el total de los partidos, durante el mes previo
a las elecciones.
Divulgación de los gastos de campaña: datos
comparativos
Fuente: Gene Ward (USAID), presentado en el
Foro Interamericano sobre partidos políticos (Vancouver, 4-6 diciembre 2002):
"Requisitos de divulgación en el financiamiento de partidos políticos y
campañas electorales".
Fuente: Gene Ward (USAID), presentado en el Foro
Interamericano sobre partidos políticos (Vancouver, 4-6 diciembre 2002):
"Requisitos de divulgación en el financiamiento de partidos políticos y
campañas electorales". Anexo 5 Democratización interna de los partidos
políticos
Fuente: Manuel Alcántara,
Universidad de Salamanca.
Fuente:
Manuel Alcántara, Universidad de Salamanca.
Fuente: Manuel Alcántara,
Universidad de Salamanca Nombres
de los partidos políticos
incluidos en el Cuadro Ill: Argentina Partido
Justicialista (PJ) Frente
País Solidario (FREPASO) Izquierda
Unida Unión
Cívica Radical (UCR) Bolivia Movimiento
Nacional Revolucionario (MNR) Unión
Cívica Solidaridad (UCS) Movimiento
Izquierda Revolucionaria (MIR) Acción
Democrática Nacionalista (ADN) Brasil Partido
Democrático Trabajador (PDT) Partido
Movimiento Democrático Brasileño (PMDB) Partido
Social Democracia Brasileña (PSDB) Partido
de los Trabajadores (PT) Partido
Frente Liberal (PFL) Chile Partido
Socialista de Chile (PS) Partido
por la Democracia (PPD) Partido
Demócrata Cristiano (PDC) Renovación
Nacional (RN) Unión
Demócrata Independiente (UDI) Colombia Partido
Liberal (PL) Costa Rica Partido
Liberación Nacional (PLN) Partido
Unidad Social Cristiana (PUSC) Ecuador Partido
Social Cristiano (PSC) Partido
Democracia Popular (DP) Partido
Izquierda Democrática (ID) Partido
Roldosista Ecuatoriano (PRE) El Salvador Frente
Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN) Alianza Republicana
Nacionalista (ARENA) Guatemala Frente
Republicano Guatemalteco (FRG) Partido
de Avanzada Nacional (PAN) Honduras PLH
PNH
México Partido
Revolucionario Institucional (PRI) Partido
Acción Nacional (PAN) Partido
de la Revolución Democrática (PRD) Nicaragua Partido
Liberal Constitucionalista (PLC) Panamá Partido
Arnulfista (PA) Partido
Revolucionario Democrático (PRD) Paraguay Asociación
Nacional Republicana (ANR) Partido
Liberal Radical Auténtico (PLRA) Perú Partido
Aprista Peruano (PAP) Rep. Dominicana Partido
Revolucionario Dominicano (PRD) Partido
de la Liberación Dominicana (PLD) Partido
Reformista Social Cristiano (PRSC) Uruguay Partido
Colorado (PC) Partido
Nacional (PN) Encuentro
Progresista -Frente Amplio (EP-FA) Venezuela Acción
Democrática (AD) Comité de Organización Político Electoral Independiente (COPEI)
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http://www.sela.org |
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[1] Este
documento, coordinado por IDEA Internacional por encargo de la Secretaría Pro Tempore
del Grupo de Río, fue presentado en la XVII Cumbre de Jefes de Estado y de
Gobierno del Grupo de Río (Cusco, Perú, 23-24 de mayo de 2003). La relación de los expertos que participaron en la
elaboración del mismo figura al final.
[2]
Declaración de Río de Janeiro, 18 de diciembre de 1986
[3] Carta
Democrática Interamericana, artículo 5
[4] Véase
el Anexo I (datos del Latinobarómetro www.latinobarometro.org)
[5] Según
el PNUD, el número de pobres en América Latina pasó de 190 millones en 1990 a
209 millones en el año 2001. Y
según el Latinobarómetro, la mitad de los latinoamericanos que apoyan al
sistema democrático estaría dispuesta a aceptar un gobierno autoritario que les
resuelva sus problemas socioeconómicos.
[6] Tales
políticas de Estado concertadas para el largo plazo aparecen como necesarias
para cumplir con los objetivos de “democracia, desarrollo integral y combate a
la pobreza”, establecido en el título III de la Carta Democrática
Interamericana.
[7] El
artículo 6 de la Carta Democrática Interamericana señala que “la participación
de la ciudadanía en las decisiones relativas a su propio desarrollo es un
derecho y una responsabilidad. Es
también una condición necesaria para el pleno y efectivo ejercicio de la
democracia. Promover y fomentar
diversas formas de participación fortalece la democracia”. La Declaración del Grupo de Río en
Cartagena de Indias, el 16 de junio de 2000, al reafirmar su compromiso con la
consolidación y el fortalecimiento de la democracia representativa,
advirtió lo siguiente: "Reiteramos en este contexto la importancia de
la consolidación del Estado de Derecho, y del pluralismo político, acompañados
de un ejercicio responsable y ético de la función pública. Destacamos así mismo
la necesidad de estimular la participación efectiva y responsable de los
ciudadanos y de las organizaciones civiles en la vida institucional, como un
aporte crecientemente necesario en la discusión de los temas de interés público
".
[8] Véase
los anexos II y III.
[9] Véase
el anexo IV.
[10] Véase
el anexo V.
[11] La práctica de las elecciones escolares, por ejemplo, ha resultado muy efectiva en varios países miembros del Grupo de Río. Existen otros esfuerzos de educación democrática, como el que se realiza a través de la observación electoral doméstica y de otras formas de vigilancia ciudadana que convendría potenciar y reproducir en gran escala.
[12] Se refiere solamente al acceso
a los medios del Estado
[13] La
disposición sobre los parlantes fijos o móviles no aplica en discursos o plazas
públicas
[14] No
aplica a los medios de comunicación privados
[15] Aplica
en canales y radioemisoras pertenecientes al Sistema Oficial de Difusión,
Radiotelevisión y Espectáculos (SODRE)
[16] Fuente:
IDEA – Juan Rial (2002), presentado en el Foro Interamericano sobre partidos
políticos (Vancouver, 4-6 diciembre 2002)
[17]
"Guía
de Dinero y Política: Una guía para aumentar la transparencia en las
democracias emergentes". Publicación preliminar de USAID, Washington, DC,
octubre 2002. Aunque 118 países constituye una muestra considerable para
demostrar las leyes de divulgación, no es una muestra aleatoria científicamente
seleccionada de las 193 naciones oficiales en el mundo: por lo tanto, cualquier
generalización que se haga tiene que ser tentativa. El número de países
latinoamericanos en la encuesta fue 30 de 118 naciones.
[18]
En
Chile, la legislación sobre partidos requiere que la dirigencia del partido,
específicamente el Consejo General, someta su propio candidato presidencial a
la ratificación de los miembros del partido, de forma que la candidatura se
proclama oficialmente si el aspirante es aceptado por dichos miembros.
[19] En Colombia,
si bien la legislación electoral no impone a los partidos la celebración de
elecciones primarias, sí la regula en el caso de que opten por este mecanismo.