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Consenso del Cusco Los Jefes de
Estado y de Gobierno de los países integrantes del Mecanismo Permanente de Consulta y
Concertación Política, reunidos en la ciudad del Cusco los días 23 y 24 de mayo de
2003, en ocasión de la XVII Cumbre del Grupo de Río; Conscientes de
los desafíos derivados de la situación regional e internacional producida desde nuestra
última Cumbre, reafirmamos nuestra decisión de afrontar resueltamente estos retos y de
encararlos coordinadamente a través de acciones concretas en beneficio directo de
nuestros pueblos; Renovamos nuestra
convicción en la vigencia de los principios compartidos y de los consensos adoptados que
constituyen el acervo histórico de nuestro Mecanismo, que se ha venido fortaleciendo
progresivamente desde la Declaración de Río de 1986; En el ámbito
regional latinoamericano y del Caribe, constatamos que el aumento y agudización de la
pobreza, agravada por un nuevo período de estancamiento económico prolongado, constituye
una amenaza fundamental a la gobernabilidad democrática, con el consiguiente deterioro de
la estabilidad de sus instituciones y de la paz social. Esta situación afecta
particularmente a los grupos más vulnerables de la sociedad, impidiendo la plena
utilización de su potencial productivo; En ese sentido,
identificamos como tarea central del Grupo de Río el fortalecimiento de la gobernabilidad
democrática, mediante la creación de consensos internos que permitan consolidar el orden
institucional democrático y enfrentar las vulnerabilidades que confronta la región. Para
ello, hemos dado un tratamiento especial a dos ejes temáticos de particular relevancia
como son, por un lado, el papel de los partidos políticos en el fortalecimiento de la
institucionalidad democrática y, por el otro, el establecimiento de mecanismos
financieros innovadores destinados a afianzar la gobernabilidad democrática y contribuir
a la superación de la pobreza; Igualmente,
estimamos indispensable reforzar la capacidad de iniciativa del Grupo de Río en apoyo del
sistema multilateral para la paz, la seguridad y el desarrollo basado en el estricto
cumplimiento del derecho internacional y el apego a los propósitos y principios de la
Carta de las Naciones Unidas; Adoptamos,
consecuentemente, el presente Consenso, que constituye una agenda estratégica para la
acción del Grupo de Río, elaborada a partir de una reflexión sobre América Latina y el
Caribe desde una perspectiva propia. Este enfoque ha de intensificar el proceso de
consulta y concertación del Grupo de Río, tanto sobre los problemas que confronta la
región como sobre la forma de proyectar mejor nuestra participación conjunta en el
sistema internacional: Agenda estratégica para la acción del Grupo de Río Superación de la pobreza y la exclusión 1. Asignamos un
carácter prioritario a la superación de la pobreza y en particular de la pobreza
extrema, a través de un conjunto de iniciativas como las acordadas en la Declaración de
la Cumbre del Milenio, la Agenda 21 y en las Cumbres de Monterrey y Johannesburgo;
acciones que contribuirán a mejorar las condiciones de vida de los sectores más
afectados, de modo que puedan integrarse plenamente a la sociedad y aportar todo su
potencial productivo al esfuerzo del desarrollo. 2. Reconocemos
que cualquier esfuerzo para la reducción efectiva de la pobreza y el combate a la
desnutrición y al hambre, que constituye su manifestación más dramática, debe comenzar
por la infancia. En tal sentido, nos comprometemos a impulsar el cumplimiento de las metas
de la Declaración y Plan de Acción para la Infancia, "Un mundo apropiado para los
niños", adoptados por las Naciones Unidas y promovidos por la UNICEF. 3. Reafirmamos
nuestro propósito de asegurar una incorporación plena de la mujer en todos los ámbitos
del quehacer de nuestros países y en igualdad de oportunidades así como el compromiso
con la garantía de sus derechos, la no discriminación y la erradicación de todas las
formas de violencia en su contra, para lo cual seguiremos fomentando la inclusión de la
perspectiva de género en nuestras políticas de desarrollo y ampliaremos los programas y
proyectos que den especial énfasis a aquellas pertenecientes a grupos humanos
especialmente desfavorecidos. 4. Conscientes de
que diversas condiciones influyen en el progresivo aumento de la migración en nuestros
países, reafirmamos la importancia de abordar este fenómeno con un enfoque integral,
objetivo y de largo plazo. En este sentido, destacamos la importancia de la cooperación
entre los países de origen, tránsito y destino para asegurar la plena protección de los
derechos humanos y laborales de los migrantes y sus familias; promover programas de
migración ordenada como factor de desarrollo económico y social; así como combatir el
tráfico ilícito de personas que afecta particularmente a niños, niñas y mujeres. 5. Consideramos
que estos objetivos deben ser alcanzados a través de un conjunto de acciones que
incluyan, a nivel interno, políticas macro y microeconómicas sostenibles y la buena
gestión de los recursos públicos y, a nivel externo, una mayor apertura en los mercados
internacionales de modo que acciones paralelas en estos ámbitos generen crecimiento,
aumento del empleo, una mejor distribución del ingreso, reducción de las
vulnerabilidades externas y un estímulo permanente a las inversiones productivas.
Igualmente necesaria debe ser la adopción de políticas sociales focalizadas en la
superación de la pobreza y la exclusión, así como de medidas destinadas a la promoción
de estrategias educacionales y científico-tecnológicas que aseguren elementos de
competitividad, garanticen su acceso a las personas con menores recursos y permitan
nuestra progresiva incorporación a la Sociedad de la Información. 6. Incentivamos
el fortalecimiento de las instituciones y organizaciones de la sociedad civil las cuales,
a fin de promover la institucionalidad democrática, deben desarrollar sus actividades con
criterios de transparencia financiera y rendición de cuentas. Directrices: i) Con el
propósito de avanzar en la lucha contra la pobreza, el hambre y la exclusión, determinar
la creación de un Grupo de Trabajo de nivel técnico para analizar en un plazo no mayor
de seis meses el documento "Matríz de Buenas Prácticas para el Fortalecimiento
Familiar y la Lucha contra la Pobreza", elaborado por Costa Rica y a partir de ese
intercambio de experiencias, que incluya la evaluación de sus resultados, definir áreas
y acciones conjuntas prioritarias, elementos para una Agenda Social del Grupo de Río; ii) Decidir, en
seguimiento de la Declaración de Bávaro, intensificar el fluido intercambio de
información y consulta que la región está llevando a cabo en Ginebra dentro del proceso
preparatorio de la Cumbre sobre la Sociedad de la Información, a través de la
Secretaría Pro Tempore, para examinar posibilidades de acción conjunta a fin de
fortalecer la más amplia contribución de la región en esta materia. El Presidente del
Perú, en su calidad de Presidente del Grupo de Río, expresará los puntos de vista
comunes del Grupo en la Cumbre a realizarse en diciembre de 2003 en Ginebra con miras a
fortalecer nuestra presencia en este proceso continuo. iii) Solicitar a
la Organización de los Estados Americanos (OEA) y al Banco Interamericano de Desarrollo
(BID), la realización de un estudio sobre los criterios de buena gestión y transparencia
para la creación de un registro internacional de organizaciones de la sociedad civil, que
permita facilitar su acceso a recursos de cooperación en la labor complementaria que
realizan en apoyo a la gobernabilidad democrática como gestores para el desarrollo. Paz y seguridad en el escenario internacional emergente 7. Reconociendo
el papel del Grupo de Río en la promoción y fomento de la paz en la región desde sus
orígenes, consideramos que, frente a la inestable situación internacional, resulta
indispensable que el Grupo de Río despliegue su capacidad de articulación a fin de
influir en el fortalecimiento de un sistema multilateral basado en el derecho
internacional y la Carta de las Naciones Unidas, especialmente para lograr por medios
pacíficos el arreglo de controversias. 8. Para ello,
estimamos indispensable que el sistema internacional cuente con mecanismos que mejoren la
transparencia y una mayor participación en el proceso de toma de decisiones de sus
órganos, en particular del Consejo de Seguridad con el fin de hacerlo más democrático.
En este contexto, se deben reactivar las iniciativas para reformar y actualizar el sistema
de Naciones Unidas, en especial en materia de seguridad colectiva. Se requiere reafirmar
el papel y la legitimidad del Consejo de Seguridad como el órgano con la responsabilidad
primordial de mantener la paz y la seguridad internacionales, por lo que debe ser
reestructurado a fin de asegurar un mejor equilibrio y representatividad. 9. Respecto al
ámbito hemisférico, acordamos que en la próxima Conferencia Especial sobre Seguridad de
la OEA, a realizarse en México en octubre próximo, la declaración política haga un
reconocimiento explícito al enfoque multidimensional de la seguridad, derivado de la
diversidad que caracteriza a los países de la región y consolide una arquitectura
flexible de seguridad, basada en la cooperación y en el tratamiento común y renovado de
este concepto, acogiendo todas las preocupaciones y amenazas a la seguridad como
igualmente válidas, teniendo en cuenta la importancia diferenciada que ellas revisten
para cada uno de nuestros Estados. En este marco, reafirmamos la necesidad de seguir
profundizando las medidas de fomento de la confianza y la cooperación en el ámbito de la
defensa, entre otras, las cuales contribuyen a fortalecer la seguridad regional y aumentan
la transparencia tanto en las relaciones bilaterales como subregionales y regionales. 10. Consideramos
que las nuevas amenazas a la seguridad, tales como el terrorismo en todas sus formas y
manifestaciones, el problema mundial de las drogas y los delitos conexos, el crimen
transnacional organizado, el tráfico ilícito de armas, la delincuencia común que afecta
la seguridad ciudadana, las amenazas a la salud pública internacional, en particular el
VIH/SIDA y el SRAS, los desastres naturales, el tránsito de desechos tóxicos y de
material radiactivo por nuestras aguas, entre otras, y en especial sus efectos en América
Latina y el Caribe, deben ser enfrentadas integralmente mediante una cooperación
internacional eficaz, articulada y solidaria, a través de las organizaciones competentes
y basada en el respeto a la soberanía de los Estados y al derecho internacional. En este sentido,
reiteramos nuestra más enérgica condena al terrorismo que representa una amenaza para la
paz y la seguridad, a la efectiva vigencia de los derechos de todas las personas y a la
estabilidad democrática. Igualmente, recalcamos la necesidad de continuar combatiendo el
problema mundial de las drogas y los delitos relacionados, particularmente en su conexión
con actividades terroristas. Asimismo, destacamos que la lucha contra el terrorismo debe
realizarse en un marco de pleno respeto al derecho internacional y a los derechos humanos. Directrices: i) Encargar a
nuestros representantes permanentes ante Naciones Unidas que examinen formas de fortalecer
el sistema multilateral de Naciones Unidas y que se esfuercen por coordinar posiciones en
el Grupo Abierto de Trabajo de la Asamblea General sobre Reforma del Consejo de Seguridad.
ii) Disponer que
en el marco de la próxima Asamblea General de las Naciones Unidas se examine la
evolución de este proceso. iii) Asegurar que
los países del Grupo de Río participen activamente en los trabajos preparatorios que se
realizan en la Organización de los Estados Americanos (OEA) para el tratamiento común y
renovado de la seguridad en el hemisferio, cuya culminación tendrá lugar en la
Conferencia Especial sobre Seguridad a realizarse en México, en octubre próximo. iv) Fortalecer,
en cumplimiento de la resolución 1373 del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, la
cooperación de nuestras autoridades en la lucha contra el terrorismo y su conexión con
las drogas ilícitas, el lavado de activos y el tráfico ilícito de armas, a la vez que
intensificar el intercambio de información para prevenir actos de terrorismo y reprimir
su financiación. Gobernabilidad democrática: defensa y consolidación de
la democracia a)
Fortalecimiento de la democracia y el estado de derecho 11. Reafirmamos
el compromiso que, desde su origen, el Grupo de Río mantiene con la consolidación y
fortalecimiento de la democracia, con el ejercicio de sus valores, con la defensa de sus
instituciones y con el respeto y la promoción de los derechos humanos. Constatamos con
satisfacción que nuestros países experimentan el proceso de democratización más
extenso y profundo de su historia. Nunca antes la región tuvo tantos regímenes
democráticamente electos ni tantas transiciones democráticas sucesivas de gobiernos. 12. Recordamos
que la democracia y el desarrollo económico y social son interdependientes y se refuerzan
mutuamente. A fin de consolidar la institucionalidad democrática, nuestros países
necesitan incluir a los sectores más pobres de la población en los beneficios de la
gestión económica y, en consecuencia, fortalecer la cohesión social y la
gobernabilidad. Por ello, atender estas necesidades y solucionar los problemas de
exclusión constituyen una prioridad y una responsabilidad de nuestros gobiernos, a la que
debe contribuir el sistema internacional mediante medidas tales como la apertura comercial
a los productos de la región y un creciente flujo de inversiones hacia la misma. 13. Reconocemos
que sólo los gobiernos democráticos con adecuados niveles de gobernabilidad están en
condiciones de atender plenamente las legítimas demandas de nuestros pueblos. Al mismo
tiempo, el fortalecimiento del Estado de derecho, el acceso a una justicia eficaz e
imparcial, la vigencia de los derechos humanos y el establecimiento de consensos
nacionales, asegurarán un mayor grado de eficacia en la gobernabilidad democrática. En
este marco, renovamos nuestro firme compromiso con la vigencia y plena aplicación de la
Carta Democrática Interamericana como instrumento para promover el desarrollo y
fortalecimiento de la democracia representativa y la participación ciudadana. b) Democracia y
partidos políticos 14. El proceso de
consolidación de la democracia en la región nos exige avanzar en la construcción de
sistemas políticos más eficientes. En ese sentido, nos proponemos continuar con una
efectiva reforma del Estado que mejore la calidad y transparencia de la gestión pública,
fortalezca la legitimidad de sus instituciones y garantice el respeto a los derechos
humanos. La reforma del Estado debe también promover la participación ciudadana,
favorecer la educación para la democracia y la ciudadanía, combatir la corrupción y la
impunidad y conducir a la renovación y fortalecimiento de los poderes públicos, en
particular del poder judicial. Todo ello debe estar enmarcado en una concepción de
interculturalidad. 15. El sistema de
partidos y los partidos y movimientos o agrupaciones políticas tiene un papel central en
la democracia. Por ello, es necesario fortalecerlos partiendo de la premisa de que no hay
democracia sin partidos ni partidos sin democracia, con el entendido de que las
organizaciones sociales y populares constituyen factores esenciales de la participación
democrática en el marco de la Constitución de cada uno de los países. Sobre estas
bases, nos comprometemos a desplegar nuestros mayores esfuerzos, y cuando sea posible de
manera concertada, para: a) Profundizar
los espacios para el desarrollo de diálogos entre los partidos, movimientos o
agrupaciones políticas y entre éstos y la sociedad civil organizada. b) Es necesario,
también, desarrollar el carácter participativo de la democracia, en el marco de los
respectivos ordenamientos constitucionales, como un elemento esencial del pluralismo. El
carácter participativo de la democracia permite, adicionalmente, mejorar su
representatividad. c) Promover
legislaciones partidarias y electorales destinadas a asegurar el compromiso de los
partidos y movimientos o agrupaciones políticas con la institucionalidad democrática,
incentivando al mismo tiempo la participación electoral. d) Asegurar la
autonomía de los partidos y movimientos o agrupaciones políticas respecto a los poderes
económicos, mediante normas que promuevan la equidad en las contiendas electorales, en
particular el acceso equitativo a los medios de comunicación. e) Fomentar la
transparencia financiera de los partidos y movimientos o agrupaciones políticas, como
condición fundamental de la ética pública y de la lucha contra la corrupción. f) Fomentar
sistemas políticos inclusivos, propiciando, a través de las instancias nacionales
competentes, el financiamiento público de los partidos y movimientos o agrupaciones
políticas y de las campañas electorales, así como limitaciones al gasto electoral. g) Promover el
fortalecimiento de la democracia interna en los partidos y movimientos o agrupaciones
políticas, en particular en la selección de dirigentes y candidatos a cargos de
elección popular. h) Fomentar la
igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres y la eliminación de toda forma de
discriminación, así como propiciar el interés de la juventud en la política, entendida
ésta como una libre y necesaria opción ciudadana para intervenir en los asuntos
públicos. i) Apoyar
programas de formación política y preparación de líderes, particularmente para
mujeres, jóvenes, grupos étnicos y poblaciones marginadas, en el marco del
robustecimiento de la educación para la democracia y la ciudadanía en todos los niveles
de la vida social y, en especial, desde la escuela. j) Destacar la
importancia de fortalecer la democracia a través del ejercicio de la libertad de
información, mediante un periodismo ético y de responsabilidad social. Reforzar, al
mismo tiempo, el derecho de información y el derecho de réplica para todos los partidos
y movimientos o agrupaciones políticas. c) Mecanismos
financieros innovadores para fortalecer la gobernabilidad democrática 16. Ratificamos
la necesidad de establecer mecanismos financieros innovadores destinados a fortalecer la
gobernabilidad democrática y hacer frente a la pobreza, a través de la captación de
nuevos recursos que tengan por destino la inversión productiva y la generación de empleo
digno, permitiendo así atender las legítimas demandas sociales de nuestras poblaciones. 17. Consideramos
que tales mecanismos deben orientarse a incrementar los recursos, a ampliar el uso de los
recursos disponibles y a diversificar las opciones de política financiera con el objeto
de mejorar directamente el nivel de vida de la población, a través de propuestas tales
como la creación de un fideicomiso regional para promover proyectos de inversión privada
para el desarrollo de obras de infraestructura pública, la creación de autoridades
regionales de inversión en infraestructura que tengan impacto social y el establecimiento
de un fondo humanitario internacional, entre otras. 18. Consideramos
indispensable que las diversas propuestas de mecanismos financieros innovadores
presentadas por los países miembros y por organismos internacionales, sean analizadas en
profundidad en los niveles técnicos correspondientes a la brevedad. Directrices: i) Invitar al
Parlamento Latinoamericano y a los parlamentos subregionales a desarrollar y consolidar
instancias de cooperación permanente entre los partidos políticos y organizaciones
políticas de los países miembros del Grupo de Río, en colaboración con organizaciones
comprometidas con el desarrollo de la institucionalidad democrática y el fortalecimiento
de los partidos. ii) Sugerir a los
referidos foros parlamentarios que analicen la convocatoria a una conferencia de
representantes de los partidos y movimientos o agrupaciones políticas y representantes de
organizaciones de la sociedad civil existentes en los países del Grupo de Río, para que
identifiquen fórmulas que propicien su fortalecimiento y contribución a la
institucionalidad democrática de nuestra región. iii) Solicitar al
Parlamento Latinoamericano que pueda informar a la próxima Cumbre del Grupo de Río el
resultado de estos esfuerzos. iv) Instruir a
los ministros de Finanzas para que convoquen a un grupo de expertos gubernamentales de
alto nivel que, con el concurso de los organismos regionales e internacionales
pertinentes, analice las propuestas presentadas y las que se formulen, para que dentro de
un plazo de tres meses determine la viabilidad de cada propuesta, así como las acciones a
seguir, e informe a los ministros de Finanzas a fin de que adopten una decisión con miras
a su negociación, de ser el caso, en las instancias internacionales apropiadas. Revalorización de la
variable del desarrollo y promoción de un sistema de comercio
internacional libre y equitativo 19. Observamos
con preocupación que en muchos de nuestros países se registra un incremento de la
vulnerabilidad externa, producto de la inestabilidad de los flujos financieros y su
impacto sobre el nivel de inversiones y crecimiento económico, la cual se ve agravada por
el creciente peso del servicio de la deuda externa sobre nuestras economías. Ello ha
aumentado las asimetrías en la distribución de recursos y en la capacidad de creación
de tecnología, lo que profundiza la exclusión en que se encuentra una parte
significativa de la población de los países de la región. También percibimos un
inquietante aumento del proteccionismo comercial, particularmente por parte de las
naciones más industrializadas, y la disminución de la cooperación internacional, en un
contexto de desaceleración económica mundial y de marginamiento a los países de renta
media. 20. En esta
compleja situación, afirmamos que la región deberá propender para que los temas del
combate a la pobreza, el desarrollo sostenible y la seguridad, sean tratados en forma
integral y equilibrada. 21. Para
enfrentar nuestras vulnerabilidades, nos comprometemos a propiciar posiciones concertadas
en los foros comerciales y financieros internacionales. Debemos identificar coincidencias
o áreas de convergencia en relación con las negociaciones comerciales en marcha con
miras a garantizar que éstas se centren en el acceso efectivo al mercado, que permitan el
desarrollo de políticas para el incremento de nuestras producciones con valor agregado y
refuercen de manera recíproca los canales subregionales, hemisféricos y mundiales,
tomando en cuenta las necesidades especiales de las economías pequeñas y vulnerables y
las de los países en desarrollo sin litoral marítimo. 22. Reafirmamos
nuestro compromiso de dar cumplimiento integral al Programa de Doha para el Desarrollo,
acordado en la Cuarta Conferencia Ministerial de la Organización Mundial de Comercio y
subrayamos la importancia que los resultados de la ronda de negociaciones comerciales en
curso contemplen especialmente la reversión de las prácticas proteccionistas, que
retrasan el crecimiento y el desarrollo, mediante la aclaración y mejora de las reglas
del sistema multilateral de comercio y la aplicación clara y concreta del trato especial
y diferenciado a favor de los países en desarrollo, particularmente los países menos
adelantados. En este sentido, destacamos que la liberalización del comercio de productos
agrícolas conjuntamente con la eliminación de los subsidios y ayudas internas a la
producción y exportación de dichos productos, es un elemento esencial para el
desarrollo, y una condición necesaria para obtener resultados en las demás áreas de
negociación. Asimismo, formulamos un llamado a lograr una mayor integración de las
economías pequeñas y vulnerables en el sistema multilateral de comercio y a que todos
los miembros de la OMC en el más breve plazo posible, den cumplimiento integral a la
Declaración Ministerial de Doha relativa al Acuerdo sobre los Derechos de Propiedad
Intelectual relacionados con el Comercio (ADPIC) y la Salud Pública. Igualmente, hacemos
un llamado a lograr avances concretos en el tema de las "Cuestiones y Preocupaciones
relativas a la Aplicación". 23. Reiteramos el
compromiso para que el proceso de negociaciones en curso sobre la constitución del Área
de Libre Comercio de las Américas (ALCA), alcance resultados equitativos y equilibrados
teniendo en cuenta los intereses de los países del Grupo de Río. Con el fin de
discutir a fondo las implicaciones del ALCA sobre los países del Grupo de Río, acordamos
realizar una Reunión Especial del Grupo, en el marco de la próxima Asamblea General de
las Naciones Unidas. 24. Instamos a
que la cooperación internacional, como complemento a los esfuerzos nacionales para lograr
el desarrollo sostenible, esté orientada a generar capacidades institucionales,
infraestructura, cadenas de producción y formación de recursos humanos que permitan
hacer del crecimiento económico un proceso social que promueva la inclusión,
especialmente de los sectores más pobres y vulnerables de la población. Dicha
cooperación deberá tomar en cuenta la diversidad de situaciones de nuestros países e
incorporar los indicadores sociales locales en la definición de programas de cooperación
internacional. 25. Asimismo,
instamos a los organismos financieros internacionales a que continúen explorando
mecanismos económicos y financieros, flexibles y ágiles, que permitan incrementar y
poner a disposición de forma oportuna los recursos necesarios para impulsar el desarrollo
económico y social de nuestros países, en particular la Iniciativa para los Países
Pobres Altamente Endeudados, entre otros. 26. Coincidimos
en que el impulso al proceso de integración latinoamericana debe incluir la efectiva
integración geográfica de la región, a través de la creación de la infraestructura
física necesaria y la convergencia entre los diversos procesos de integración
subregionales, con el propósito de lograr una mayor dinámica del comercio intrarregional
que ayude a superar los actuales niveles de desarrollo de los países de la región y
permita a ésta enfrentar de mejor forma los desafíos que presenta la globalización. Directrices: i) Crear un Grupo
de Reflexión de Alto Nivel con el encargo de proponer, a partir del examen del actual
proceso de globalización, iniciativas que aproximen las visiones de Davos y de Porto
Alegre, poniendo énfasis en el desarrollo sostenible, el combate a la pobreza, su
superación y la reducción de la exclusión social. Esas propuestas se incluirán en un
informe a ser presentado dentro de un plazo de diez meses para consideración de los
Coordinadores Nacionales y de los Jefes de Estado y de Gobierno en la próxima Cumbre del
Grupo de Río. Identidad cultural y relacionamiento externo 27. Expresamos
nuestra convicción de que la región debe afianzar permanentemente su rica herencia
ancestral, fundamento de su compartida identidad basada en la diversidad cultural y
étnica, para mejor definir patrones de inserción internacional sustentados en nuestros
propios intereses. La definición de tales patrones ha de permitir proyectarnos en la
escena internacional para influir en la creación de un orden internacional basado no
sólo en valores políticos, económicos y comerciales sino también en la integridad
cultural de los pueblos que representamos. 28. Enfatizamos
la importancia que reviste la preservación y la revitalización del rico patrimonio
inmaterial de nuestros pueblos, en la reafirmación de sus respectivas identidades
culturales y en el desarrollo de la región. En este sentido, nos comprometemos a impulsar
la culminación del proceso de negociaciones que conduzca a la adopción de una
Convención de la UNESCO para la Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial. 29. El Grupo de
Río ha impulsado por más de una década un ambicioso diálogo con la Unión Europea, al
que otorgamos especial relevancia en cuanto ha permitido avanzar en múltiples
vinculaciones en los planos político, económico, comercial, cultural y de cooperación.
Estas relaciones se han concretado a escala regional, subregional y bilateral. En el plano
político se ha identificado una amplia agenda de diálogo para ser desarrollada entre
nuestras regiones en diversos foros y mecanismos. En los ámbitos económico, comercial y
de cooperación se han celebrado y se continúan impulsando importantes acuerdos de
asociación que incluyen tratados de libre comercio. Consideramos asimismo que debemos
afianzar nuestros vínculos culturales, que enriquecen recíprocamente los lazos entre las
naciones latinoamericanas y las de la Unión Europea. 30. Valoramos
igualmente las reuniones que regularmente mantiene el Grupo de Río con otros países y
grupos de países y que han contribuido al fortalecimiento del diálogo y el acercamiento
en asuntos centrales de la agenda internacional. 31. Resaltamos la
necesidad de que en las Naciones Unidas, el Grupo de Río se constituya en la voz
concertada de sus miembros en importantes temas de la agenda de la organización mundial,
potenciando el papel de nuestro Mecanismo como principal interlocutor regional. Directrices: i) Trabajar
conjuntamente para alcanzar los objetivos de la III Cumbre ALC-UE, a realizarse en México
en el año 2004, en la que se buscará fortalecer el diálogo político birregional;
profundizar el conocimiento entre América Latina y el Caribe y la Unión Europea; lograr
resultados concretos en materia de cooperación entre ambas regiones; impulsar la
negociación y conclusión de los acuerdos en curso entre la Unión Europea y las diversas
subregiones de América Latina y el Caribe, incluyendo los acuerdos con MERCOSUR, la
Comunidad Andina y Centroamérica; e incrementar las posibilidades de comercio e
inversión entre ambas regiones. ii) Disponer que
la prioridad que otorgamos a los temas de esta Agenda Estratégica se refleje
adecuadamente en el diálogo que el Grupo de Río mantiene regularmente con otros países
y grupos de países. iii) Encomendar a los ministros de Relaciones Exteriores de la troika que exploren la posibilidad de establecer nuevos mecanismos de diálogo con otros países y grupos de países, a fin de ampliar la proyección externa del Grupo de Río. Los Jefes de
Estado y de Gobierno del Mecanismo Permanente de Consulta y Concertación Política
expresamos nuestro agradecimiento al doctor Alejandro Toledo, Presidente del Perú, y al
pueblo peruano, en especial al del Cusco, por la cálida hospitalidad que hemos recibido y
por la excelente organización que permitió el éxito de esta Cumbre. Por ello acordamos
que el presente documento sea conocido como el "Consenso del Cusco",
rubricándolo en la fortaleza inca de Sacsayhuaman. Agradecemos, asimismo, al Gobierno de
la República Federativa del Brasil por reiterar la invitación a celebrar en ese país,
en el año 2004, la XVIII Cumbre del Grupo de Río. Declaración del Grupo de Río sobre el seguimiento de los acuerdos y apoyotécnico de los organismos regionales Los
Países Miembros del Grupo de Río, reunidos en ocasión de la XVII Cumbre en la ciudad
del Cusco, los días 23 y 24 de mayo del 2003, acordamos solicitar al Secretario General
de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), al Secretario
Permanente del Sistema Económico Latinoamericano (SELA) y al Secretario General de la
Asociación Latinoamericana de Integración (ALADI) que contribuyan, a solicitud de la
Secretaria Pro Tempore, y en coordinación con los organismos e instancias subregionales
pertinentes, en el seguimiento de las decisiones, acuerdos y directrices adoptados por el
grupo.
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