Titulo Migraciones Internacionales y Globalización:
Tendencias Migratorias Internacionales y Regionales, 1965-2000

Indice

Autor Marta Roig Vila
División de Población,
Naciones Unidas, Nueva York

4. Tendencias migratorias regionales

    4.a. Tendencias migratorias en los países de la OCDE

    En 1990, los países de la OCDE hospedaban a casi el 50% de inmigrantes internacionales. Una de cada 13 personas en estos países era de origen extranjero. La inmigración siguió una tendencia general al aumento en los principales países receptores de la OCDE hasta los años noventa (gráficos 1 y 2)
5. Al final de la década de los setenta e inicios de los ochenta la inmigración disminuyó o se mantuvo en todos los países excepto Estados Unidos. Estas tendencias responden en parte a las políticas restrictivas a la inmigración implementadas en Europa en 1974, pero también reflejan el impacto de la crisis económica de los años setenta. Durante los años ochenta y hasta mitades de los noventa, la inmigración aumentó en la mayoría de países de la OCDE. Los cambios políticos en Europa del Este y los conflictos resultantes contribuyeron a este aumento (ver parte 4.b). La proporción de inmigrantes del Este sobre el total aumentó significativamente en todos los países (gráfico 3). A fines de los años noventa las tendencias se diversifican. En algunos países (Australia, Canadá, Estados Unidos, Alemania), la tendencia a la baja responde a la implementación de políticas de asilo e inmigración más restrictivas y, en el caso de Alemania sobre todo, al fin de la guerra en Bosnia y Herzegovina y a la estabilización política de otros países del Este. Los inmigrantes, especialmente los demandantes de asilo, se dirigen en mayor medida a países como Francia y el Reino Unido.

En conclusión, la relativa tendencia al aumento de la inmigración permanente o de larga duración observada entre 1970 y 1995-99 está muy influida por la coyuntura política y económica en los países receptores y de origen. La información disponible no permite afirmar que se trate de una tendencia a largo plazo. Los datos más recientes sugieren más bien una disminución de la inmigración. Desafortunadamente, los datos sobre migraciones de corta duración son escasas. La tabla 3 muestra datos sobre migraciones temporales en Alemania y Francia. El número de trabajadores temporales aumentó en ambos países, especialmente en términos relativos, durante la primera mitad de los años noventa. La composición de estos flujos temporales es heterogénea. En Alemania, el aumento de la inmigración estacional (que sólo está permitida a ciudadanos de ciertos países del Este) se compone especialmente de trabajadores poco calificados de la hostelería, restauración y agricultura. En Francia, las personas con contrato temporal son trabajadores altamente calificados (científicos, cuadros directivos, ingenieros, autores y artistas). Su número, reducido, ha aumentado claramente en los últimos años.

En cuanto a una posible diversificación de orígenes y destinos, el gráfico 3 indica que la proporción de inmigrantes procedentes de países en desarrollo ha aumentado únicamente en los países de inmigración tradicionales. No obstante, una proporción constante o creciente llega de un número limitado de países en desarrollo. Por ejemplo, en Estados Unidos, el número de inmigrantes procedentes de los 5 principales países de emigración
6 pasó del 32% del total en los años setenta al 40% en los noventa. Sin embargo, mientras que en 1970 el 90% de inmigrantes procedía de 29 países, en 1990 el número de países emisores pasó a 51. En Alemania, el principal país receptor de Europa, la proporción de inmigrantes procedente de los 3 principales países emisores 7 se mantiene constante, en un 25%. Pero mientras que en 1970 el 90% de inmigrantes procedía de 21 países, el número de países de origen pasó a 46 en 1995. Es decir, los orígenes se diversifican, pero los mayores flujos siguen produciéndose entre un número reducido de países. En cuanto a los destinos, América del Norte sigue teniendo un papel fundamental como región receptora. Sin embargo, el número de destinos se expande en casi todas las regiones. Países como los del Sur de Europa, tradicionalmente emigratorios, se convierten en países de inmigración; en África, Sudáfrica y Costa de Marfil se reafirman como países receptores, y un número creciente de países recibe refugiados (ver parte 4.d); en Asia, los nuevos países industrializados del Pacífico y los productores de petróleo en Asia Occidental registran un número creciente de entradas (ver parte 4.e).

   4.b. Migraciones internacionales en los países con economías en transición
   
    La experiencia de los países con economías en transición es singular debido a los cambios políticos recientes. Aunque la información disponible sobre tendencias migratorias es escasa, la División de Población ha creado, recientemente, una base de datos que combina la información existente en estos países con los datos publicados por los países receptores (Naciones Unidas, 2001b). La combinación de cambios políticos y económicos, conflictos armados y la apertura de fronteras que siguió a la desintegración de los regímenes comunistas en los países del Este de Europa y de la ex -Unión Soviética, provocó un boom considerable de la migración entre países en transición, y de éstos a países con economías de mercado.

Los movimientos migratorios internacionales, prácticamente prohibidos durante la era comunista, fueron muy limitados en casi todos los países de la región hasta mitades de la década de los ochenta (ver tabla 4). Fue a finales de la década que algunos países empezaron a flexibilizar sus políticas migratorias; al menos 2 millones de personas procedentes de Polonia, Hungría y Alemania del Este emigraron a Occidente (Europa y América del Norte) y a Israel entre 1987 y 1989. Durante los primeros años de la transición los flujos migratorios alcanzaron niveles históricos. Entre 1990 y 1994, los países occidentales recibieron al menos 1 millón de migrantes del Este por año. Pero los flujos de mayor intensidad tuvieron lugar entre países del Este. Entre 1.5 y 2 millones de personas migraron entre países del Este cada año entre 1990 y 1994. La desintegración de Checoslovaquia, de la Unión Soviética y de Yugoslavia contribuyeron a este aumento; por un lado, migraciones que hasta entonces habían sido internas (y no controladas) pasaron a ser internacionales, y por otro lado la transformación de estas federaciones comunistas provocó tensiones étnicas, guerras y numerosos desplazamientos. Sin embargo, estos flujos tan intensos no persistieron. Los movimientos migratorios de larga duración (más de 1 año o permanentes) disminuyeron después de 1995 debido a la resolución de los principales conflictos armados y al endurecimiento de las políticas migratorias y especialmente de asilo en los países receptores. En 1998, las migraciones del Este hacia Occidente se habían reducido a menos de un tercio de su nivel en 1990.

Es decir, en esta región, el boom migratorio fue consecuencia de acontecimientos históricos únicos y precisos, que sólo guardan una relación indirecta con el proceso de globalización. La información disponible sugiere que el boom fue temporal. Varios estudios proyectan que, aun teniendo en cuenta la futura ampliación de la Unión Europea hacia el Este, los flujos migratorios no aumentarán significativamente en el futuro (Boeri, Brückner y otros, 2001; Hille y Straubhaar, 2001).

No obstante, investigaciones recientes sugieren que, mientras que la migración a largo plazo a disminuido, los desplazamientos de corta duración, es decir migraciones temporales, estacionales y, especialmente, los desplazamientos denominados "shuttle"-viajes semanales o diarios entre países vecinos- ha aumentado (Okolski, 1998; OCDE, 2001). Aunque, como discutido en la parte 2, los datos existentes no permiten analizar los flujos temporales, y muchos de ellos se producen de forma irregular, tal evolución indicaría una transformación importante del fenómeno migratorio, independientemente de su intensidad total.

   4.c. Tendencias migratorias en América Latina y el Caribe

    Con sólo 7.5 millones de migrantes internacionales en 1990, América Latina tenía una de las proporciones más bajas de migrantes del mundo (6.2% del total de migrantes a nivel mundial). La mayoría de migrantes se concentraba en países como Argentina, Brasil y Venezuela que, históricamente, implementaron políticas para fomentar la migración de Europa. Sin embargo, desde 1970, Brasil no ha sido un destino importante de migrantes internacionales y Argentina y Venezuela han concentrado un número creciente de migrantes fronterizos. A partir de los años setenta también se intensifica la emigración de América Latina -América Central en particular- hacia los Estados Unidos y en menor medida hacia Canadá y Europa. Los flujos migratorios de México a Estados Unidos han sido, desde los años ochenta, los flujos más intensos registrados a nivel mundial. En conjunto, la región se convirtió en una región emigratoria, revirtiéndose así su condición histórica de región receptora.

Sin embargo, es posible que los flujos migratorios hacia ciertos países de la región hayan retomado impulso durante la década de los noventa. Los datos de los censos del 2000 indican un posible aumento del número de personas residentes en el extranjero en los dos países Centroamericanos para los cuales hay datos disponibles. Hay que tener en cuenta que el total de personas nacidas en el extranjero reflejado en los censos de 1990 de estos países incluía un número significativo de refugiados llegados durante los ochenta (tabla 5). Por ejemplo, el Censo de México de 1990 registraba 340,824 personas nacidas en el extranjero, un número inferior al de refugiados registrados por ACNUR. Tanto en México como en Costa Rica, el número de refugiados disminuyó después de alcanzar un máximo en 1990. A pesar del retorno de refugiados, el número de personas nacidas en el extranjero había aumentado en ambos países en el 2000.

En cuanto a migración inter-regional, en 1993, Estados Unidos recibió 127,000 inmigrantes de México, 1.6 millones de mexicanos fueron admitidos temporalmente por negocios, trabajo temporal o turismo y las autoridades detuvieron a 1.3 millones de personas que intentaban entrar ilegalmente de México; en 1996, las cifras eran 167,000, 1.3 y 1.6 millones, respectivamente, y en 1998, 131,000, 3.5 y 1.6 millones. El número de residentes mexicanos pasó de 4.3 a 7.9 millones entre 1990 y el 2000 (University of California, Davis, 2001). Algunos estudios sugieren que el aumento de las migraciones temporales de México es una consecuencia indirecta del Acuerdo de Libre Comercio de América del Norte (ALCAN) -indirecta ya que el acuerdo no estipula la libre movilidad del factor trabajo-. Según Canales (2000), el aumento de los flujos migratorios México-Estados Unidos se explica en parte por la creciente polarización y segmentación de los mercados de trabajo, tendencias que coincidieron con la aplicación del acuerdo. Martin (2001) sugiere que el aumento de las migraciones es sólo temporal, provocado por el proceso de adaptación a las nuevas condiciones comerciales.
       
    4.d. Migraciones internacionales en África

    Las migraciones internacionales de África y entre países africanos tienen varios componentes importantes: migración a Europa Occidental y a los países productores de petróleo del oeste Asiático, especialmente procedente del Norte de África; movimientos de refugiados y movimientos de trabajadores entre países de la región. La migración de Argelia, Marruecos y Túnez hacia Europa se han estudiado en detalle. Los estudios existentes indican que los destinos de los migrantes Norteafricanos de han diversificado, aunque la mayoría sigue migrando a Francia (Zlotnik, 1998). En África Sub-sahariana, la información sobre migrantes económicos es escasa. Según la información existente, los principales países receptores de trabajadores son Costa de Marfil, polo de atracción para países limítrofes como Burkina Faso, Mali o Guinea, y África del Sur, cuya prosperidad económica, especialmente en el sector minero, ha atraído un flujo significativo de migrantes africanos y hasta de otras regiones.

Por otra parte, África es la región con el mayor número de refugiados. El número total de refugiados pasó de 3 millones en 1985 a 4.4 millones en 1990 y alcanzó 6.8 millones en 1995. En 1996, el número de refugiados había disminuido a 5 millones, debido a la repatriación voluntaria a Ruanda, pero en 1999 el número se mantenía en 4.3 millones (el número de refugiados de Sierra Leona, en particular, ha aumentado considerablemente). Algunos de estos grupos de refugiados han permanecido desplazados desde los años setenta. Este es el caso de etíopes en Somalia y Sudan, de Rwanda y Burundi en Tanzania o de angoleños en el Congo. En general, el origen y destino de estas poblaciones de refugiados se ha diversificado. Mientras que en 1980 seis países alojaban al 90% de refugiados, en 1990 el número había pasado a 11 (Naciones Unidas, 1998b).

    4.e. Migraciones internacionales en Asia

    Asia, la región más heterogénea y más poblada, es también la región más diversa en términos de migraciones internacionales. Entre otras incluye las migraciones de trabajadores a los países productores de petróleo en Asia Occidental, la red migratoria creado alrededor de los nuevos países industrializados del Pacífico; el flujo de migraciones étnicas permanentes a Israel; movimientos de refugiados, y varios flujos inter-regionales. En Asia Occidental, la población extranjera en seis países del Golfo (Bahrain, Kuwait, Oman, Qatar, Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos) aumentó de menos de 2 millones en 1975 a 8 millones en 1990. Los orígenes se diversificaron, para incluir países como India y Pakistán. La inmigración a Israel aumentó después de la desintegración de la Unión Soviética y se mantuvo elevada hasta fines de los noventa. En el Pacífico, Japón, Malasia, Corea y Taiwán se añadieron a Hong Kong y Singapore como países importadores de mano de obra. Trabajadores tailandeses, filipinos, coreanos y chinos, que hasta 1990 se habían dirigido a países de Asia Occidental, empezaron a emigrar a estos nuevos países industrializados. No obstante, las crisis económicas de fines de los noventa llevaron a la implementación de políticas migratorias restrictivas y a la expulsión de trabajadores extranjeros, ilegales y legales. A fines de los ochenta, Asia era también la región con más refugiados (8.6 millones en 1992, un 45% del total mundial). La mayoría de refugiados procedían de Afganistán y de los países de la península indochina (Camboya, Laos y Vietnam). Durante los noventa, Irak se añadió a los países emisores de refugiados.


5   Al contrastar niveles de inmigración en estos países hay que tener en cuenta que los datos no son del todo comparables. Los países de inmigración tradicionales (Australia, Canadá y Estados Unidos) sólo producen información sobre "inmigrantes", es decir, extranjeros con permiso permanente. Los países europeos, que no otorgan residencia permanente, producen estadísticas sobre todas las entradas a largo plazo (generalmente un año o más).

6  México, China, Filipinas, Cuba y República Dominicana (entre los países en desarrollo) en los setenta. México, República Dominicana, el Salvador, China y Filipinas en los noventa.

7 Turquía, Túnez y Marruecos en los setenta. Turquía, Afganistán e Irak en los noventa.

Anterior Siguiente
Arriba

[AA0/ES/f1.htm]