| Titulo |
Las
normas de la OIT sobre migraciones laborales
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| Autor |
Daniel Martínez, OIT
Oficina Internacional del Trabajo
Oficina Regional para las Américas
Indice |
I.
ASPECTOS GENERALES DE LAS MIGRACIONES INTERNACIONALES
A. Dimensión de las migraciones internacionales
Las migraciones internacionales de trabajadores constituyen un fenómeno global, y son
pocos los países que no se encuentran afectados por el mismo. Sin embargo, resulta
difícil establecer con exactitud la cantidad de trabajadores migrantes a nivel mundial.
En muchos países, en particular en aquellos cuyas economías se encuentran en
transición, no existen estadísticas al respecto o bien las mismas son incompletas, lo
cual impide lograr una visión general y al mismo tiempo precisa de los diferentes tipos
de migración. Aun en aquellos casos en que tales datos existen no hay definiciones
homogéneas sobre los conceptos de base utilizados, tales como "migrantes
económicos", "migrantes permanentes" y "migrantes irregulares".
Asimismo, el sistema utilizado para la recolección de informaciones difiere
considerablemente de un país a otro, lo cual reduce la pertinencia de eventuales
comparaciones estadísticas entre los países. Por último, las informaciones relativas a
las migraciones irregulares y al empleo ilegal son escasas, incluso en los países en que
existen sistemas sofisticados de recolección de informaciones.
Sin embargo, resulta evidente que las migraciones internacionales de trabajadores han
aumentado considerablemente. Según estimaciones recientes de la OIT, cerca de 100
millones de personas (trabajadores migrantes y sus familias) residen actualmente,
legalmente o no, en un país distinto del suyo.
Cuadro 1
Personas que residen en
un país distinto del suyo
| Región |
Millones |
| África |
20 |
| América del Norte |
18 |
| América Latina |
12 |
| Sudeste asiático |
7 |
| Europa occidental |
22 |
| Europa oriental |
9 |
| Oriente medio |
9 |
| TOTAL |
97 |
Fuente: Estimaciones de la OIT.
No sólo ha aumentado la cantidad de personas implicadas en el creciente proceso de
migración sino también el número de países de origen y de destino. En 1970, había 64
países principales de origen o de empleo de migrantes, en 1990 los países de importancia
relevante habían sobrepasado los 100, tomando en cuenta la disolución de la ex Unión
Soviética y Yugoslavia. Italia, Japón, Malasia y Venezuela están entre los principales
países importadores de mano de obra, y Bangladesh, Egipto e Indonesia entre los
principales países exportadores.
B. Dirección de las migraciones
internacionales
La diversificación de los países afectados por las migraciones internacionales de mano
de obra ha conllevado el desarrollo de modelos regionales de migración con causas y
consecuencias diferentes. Algunos ejemplos de los modelos regionales más pertinentes
servirán para ilustrar hasta qué punto la dirección de las migraciones ha cambiado en
los últimos años.
El primer ejemplo es la transformación política y económica de los países de Europa
central y del este, lo cual, sumado a las tensiones sociales y étnicas que atraviesa la
región, ha generado que países que previamente habían sido afectados por las
migraciones, sólo en tanto que países de tránsito, se han transformado en países de
destino. Esto ha resultado en que muchos de esos países -- que no cuentan con las
disposiciones legislativas necesarias ni con la infraestructura adecuada para hacer frente
a las consecuencias legales, económicas y sociales de este fenómeno -- se ven
confrontados a grandes movimientos migratorios. Para tomar un ejemplo concreto, el
Gobierno de Azerbaiyán ha informado que la cantidad de no nacionales (incluyendo los
solicitantes de asilo y las personas desplazadas) que han entrado al país en los últimos
años es de aproximadamente un millón, por lo cual ha tenido que adoptar medidas
rápidamente para poder afrontar este fenómeno. Muchos otros países de la región han
manifestado preocupaciones similares.
El segundo acontecimiento que ha transformado el rostro de las migraciones
internacionales, es la creciente tendencia de muchos países de destino a desarrollar
políticas de migraciones preferenciales como consecuencia del aumento del índice de
desempleo de nacionales. Estas políticas tienden a favorecer las migraciones dentro de
grupos regionales, o desde países con los cuales la región tiene vínculos particulares,
al mismo tiempo que se dificulta la migración hacia la región de nacionales de países
ajenos a la misma.
El tercer acontecimiento, mucho más reciente, es la crisis financiera asiática de
1997-1998. La crisis y las medidas políticas tomadas en respuesta a la misma han afectado
a las economías de la región con intensidad diferente, las consecuencias para los
trabajadores migrantes en la región han sido importantes y probablemente la situación se
deteriore aún más. Según el informe técnico sobre el impacto social de la crisis
financiera asiática, que la OIT sometió a la Reunión tripartita de alto nivel sobre las
respuestas sociales a la crisis financiera en los países del este y del sudeste asiático
(Bangkok, 22-24 de abril de 1998), se prevé que el impacto de la crisis en las
migraciones de mano de obra se manifestará en diferentes dimensiones: a) la reducción de
la inmigración neta a causa de la reducción de la actividad económica y de las
restricciones migratorias impuestas por los gobiernos; b) la denegación de nuevas
admisiones y, por otra parte, el futuro de los que regresarán es sumamente incierto: no
hay seguridad de que aquellos que han quedado fuera simplemente harán sus valijas y
volverán a sus países de origen; c) las decrecientes oportunidades de empleo en los
países de origen y el incremento de las diferencias de salario entre países pueden
constituir presiones migratorias en uno o más de los países más afectados. Ya se ha
previsto que una consecuencia será el aumento del tráfico de trabajadores migrantes
ilegales lo cual entrañará serios costos sociales y personales, tanto en los países de
salida como en los de destino.
La mundialización ha tenido un fuerte impacto en las migraciones internacionales de mano
de obra. La creciente interdependencia de los países, facilitada por los progresos
tecnológicos, ha redundado en un notable incremento de las transacciones internacionales
de bienes, capitales y servicios y ha permitido que esta actividad se desarrolle de manera
menos aleatoria que anteriormente. La mundialización junto con el crecimiento de las
redes de comunicación y el desarrollo del transporte internacional ha tenido por efecto
que una cantidad cada vez mayor de personas ha comenzado, y sin duda continuará, a ver en
la migración internacional un medio para huir de la pobreza, del desempleo y de otras
presiones sociales, económicas o políticas imperantes en sus países de origen.
C. Naturaleza de las migraciones
internacionales
La evolución de los procesos migratorios, tanto a nivel regional como mundial, ha
producido cambios significativos en la naturaleza de las migraciones internacionales,
mientras que en la época en que se adoptaron los instrumentos de 1949 la distinción
tradicional entre la migración con fines de poblamiento y la migración temporal era
clara. La crisis del petróleo, que afectó a los principales países europeos de destino
a principios de la década de los años setenta, hizo que las fronteras entre estos dos
fenómenos se tornara difusa. Después de haber reforzado el control de las fronteras y
congelado la inmigración como resultado de la crisis, muchos emigrantes que habían sido
contratados para empleos temporales, se establecieron en el país de acogida y
aprovecharon la oportunidad para establecer a sus familias. Esta transformación de la
residencia temporal en permanente trajo consigo una serie de problemas sociales con los
que los países de destino se vieron enfrentados, en particular con el nacimiento en su
territorio de la segunda e incluso tercera generación de no nacionales.
Dado que la congelación de la inmigración con fines de poblamiento aún perdura en los
principales países de destino, salvo unas pocas excepciones, la migración temporal, en
sus diversas formas, se ha convertido para muchos en la única vía para poder migrar. Son
muchos los gobiernos que informaron a la OIT que algunas disposiciones de los cuatro
instrumentos de la Organización considerados ya no son de actualidad para sus respectivos
países, puesto que la migración permanente ya no existe. Unos pocos países, tales como
Australia, Canadá y Nueva Zelandia, los cuales continúan aceptando la migración con
fines de establecimiento permanente, también han modificado sus políticas migratorias,
favoreciendo cada vez más las migraciones temporales. A título de ejemplo, en Canadá,
la cantidad de visas para trabajadores temporales se ha cuadruplicado entre 1981 y 1990 y
el flujo anual promedio de inmigrantes temporales sobrepasó en dos veces y media la
cantidad de inmigrantes permanentes que habían migrado en el marco de una relación de
empleo, durante ese mismo período. Por último, gran parte de nuevos países de destino
de la cuenca del Pacífico y de Europa central y oriental parece estar adoptando
políticas que privilegian la migración por un período determinado o vinculada a un
proyecto determinado y, en consecuencia, la mayoría de ellos ha adoptado sistemas de
migración temporal.
El perfil de los migrantes temporales también ha cambiado. Mientras que en el pasado los
principales flujos de migración temporal estaban constituidos por trabajadores
semicalificados, quienes emigraban para ocupar empleos en sectores en que los nacionales
se negaban a hacerlo, las políticas migratorias contemporáneas privilegian a los
migrantes altamente calificados. La reciente adopción por Nueva Zelandia de un
"sistema de puntos de inmigración" según el cual sólo se contratan
inmigrantes altamente calificados y económicamente rentables, ilustra el grado de
selección que los países de destino pueden actualmente ejercer sobre los flujos
migratorios. Los trabajadores estacionales, en particular los contratados para trabajos
agrícolas, siguen siendo la excepción a esta regla. Estos trabajadores migrantes se
encuentran entre los más vulnerables, trabajan frecuentemente en condiciones muy
inferiores a las de los trabajadores nacionales y a menudo reciben bajos salarios.
Otro aspecto que debe considerarse es la flexibilidad que caracteriza actualmente al
mercado de trabajo y que afecta a todos los trabajadores, incluidos los trabajadores
migrantes. Los trabajadores migrantes temporales - que, por definición, ocupan empleos
precarios -- pasan frecuentemente de un trabajo a otro y de una categoría a otra:
trabajadores por cuenta propia, subcontratados, asalariados, etc. Esto dificulta más aún
toda tentativa de clasificar estos trabajadores en categorías caracterizadas
exclusivamente por la naturaleza del trabajo desempeñado.
La naturaleza de las prácticas de reclutamiento se ha transformado dramáticamente. El
declive de los sistemas de reclutamiento colectivo organizados bajo control gubernamental,
así como el declive general de la función directora del Estado en el mundo del trabajo
ha dejado un vacío que ha sido rápida y eficazmente ocupado por las agencias privadas
especializadas en el reclutamiento de trabajadores para empleos en el extranjero. Por
ejemplo, en relación a las migraciones con fines de empleo entre los países asiáticos y
los Estados del Golfo, la OIT estima que aproximadamente el 80 por ciento de todos los
empleos en el extranjero son realizados a través de agencias privadas de colocación. Las
agencias privadas de colocación han proliferado en muchos países de Asia así como en
los países de economías en transición de Europa central y oriental.
D. Migración irregular
El examen de las políticas migratorias de la mayoría de los principales países podrían
llevar a concluir que las migraciones se han convertido esencialmente en un fenómeno
temporal que afecta a los trabajadores altamente calificados. Sin embargo, esto no es
corroborado en la práctica, dado que la mayor parte de los trabajadores migrantes ocupan
empleos semicalificados o no calificados, a menudo en condiciones irregulares. Las formas
actuales que ha tomado la migración irregular parecen ser aún más preocupante que las
anteriores. Es posible constatar, asimismo, que en muchos países, el empleo ilegal de
trabajadores migrantes no es necesariamente un fenómeno temporal, y que son muchos los
migrantes que viven y trabajan en situación irregular durante varios años e incluso de
manera permanente. La entrada, empleo y residencia ilegal de trabajadores extranjeros es
un fenómeno cuya evolución es alarmante y que tanto los gobiernos como la comunidad
internacional tratan de controlar.
Las estimaciones sobre la migración irregular son, a causa de la naturaleza del
fenómeno, imprecisas, y las cifras que se manejan, dispares. La cifra citada con mayor
frecuencia es la de aproximadamente 30 millones de personas en situación irregular en el
mundo. Las personas que migran o residen en violación de la legislación sobre
inmigración y empleo se encuentran en una posición de vulnerabilidad frente al abuso y
la explotación. La vida de los trabajadores migrantes en situación irregular se
caracteriza frecuentemente por condiciones de trabajo y de vida por debajo del promedio e
incluso similares a la esclavitud, por la confiscación de los documentos de identidad y
pasaportes, no pago del salario y beneficios sociales por parte del empleador, así como
por los eventuales tratamientos inhumanos por parte de las autoridades si es detenido.
E. Trabajadoras migrantes
No se conoce con exactitud la magnitud de la participación de las mujeres en las
migraciones internacionales. La utilización de un lenguaje con fuertes connotaciones de
género en los instrumentos de 1949 y de 1975 (tal como la referencia específica del
artículo 6 del Convenio núm. 97 al "trabajo de las mujeres" y según los
términos del párrafo 15, apartado 3, de la Recomendación núm. 86, los miembros de la
familia de un trabajador migrante "deberían comprender a su mujer y a sus hijos
menores") indica que el prototipo del inmigrante era de género masculino y los
estereotipos lo describían como joven y con motivaciones económicas.
Las mujeres, si estaban involucradas en el proceso migratorio de alguna manera, eran
percibidas como acompañantes del marido en el marco de la reunión familiar. Si bien la
reunión familiar ocupa aún un lugar de determinada importancia en los flujos migratorios
contemporáneos, según estimaciones recientes habría actualmente casi tantas mujeres
como hombres migrantes, llegando a representar aquéllas el 48 por ciento del total de
migrantes en el mundo. Parece haberse producido un aumento significativo de mujeres
jóvenes, solteras, que emigran con la esperanza de encontrar un empleo para sí mismas.
En algunos países, como por ejemplo, en Indonesia, las mujeres migrantes representan el
78 por ciento de los trabajadores que emigran al exterior por intermedio de canales
oficiales.
A menudo, las mujeres pueden ser particularmente vulnerables en razón de la naturaleza
del trabajo que desempeñan en los países de empleo. En los últimos años, los abusos de
los que son objeto las trabajadoras domésticas, en particular aquellas empleadas en los
países de Oriente Medio, se hicieron de conocimiento público. En 1992, la situación se
había vuelto tan grave en Kuwait que aproximadamente 250 empleadas domésticas buscaron
refugio en las embajadas de sus países. Muchas de ellas declararon haber sido víctimas
de violaciones, abusos y maltratos por parte de sus empleadores. La situación de los
trabajadores domésticos (hombres y mujeres) es tanto más preocupante cuanto que, en
muchos países, sus condiciones de trabajo no están regidas por la legislación laboral.
La vulnerabilidad de las mujeres contratadas para ocupar empleos, fuera de sus países de
origen, como "trabajadoras del sexo" constituye otra fuente de preocupación. Si
bien algunas de ellas emigran para trabajar en ese sector, la gran mayoría ha sido
forzada a prostituirse desde la llegada al país de acogida. En muchos casos se recluta a
las mujeres para ocupar puestos de recepcionista o encargada de bar e incluso se las
provee de permisos para desarrollar tales trabajos pero, al llegar al país de destino, se
encuentran trabajando para el comercio del sexo. Frecuentemente, la confiscación de sus
pasaportes, las deudas que debe reintegrar al intermediario que la reclutó, el miedo de
ser denunciadas a la policía sumado a la lejanía de sus países, al desconocimiento del
idioma y las costumbres del lugar, hacen que estas mujeres se encuentren en una situación
de enorme vulnerabilidad.
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