| Titulo |
Migraciones
internacionales en Cuba: Persistencia y cambios Indice |
| Autor |
Rolando García Quiñones
Director del Centro de Estudios Demográficos (CEDEM), Cuba |
· MIGRACIONES INTERNACIONALES A PARTIR DE
1959
Durante las últimas cuatro décadas, la migración internacional en Cuba se distingue por
las singularidades de sus causales socioeconómicas y geopolíticas, las cuales continúan
latente. El inicio de la Revolución marca una modificación de sus determinantes,
afectados ahora por factores de orden político acoplados al conflicto entre los Estados
Unidos y Cuba, y los de carácter económico, consecuentes de aquél (ej. el bloqueo) y de
la propia evolución del proceso revolucionario, aplicado en un proyecto de justicia
social, que tropieza con enormes adversidades financieras, la fragilidad de su soporte
productivo y las limitaciones de recursos y bienes para el consumo.
Desde el triunfo de la Revolución en 1959, el saldo migratorio externo se ha mantenido
con signo negativo, con intensificaciones abruptas en aquellos momentos de mayor conflicto
en las relaciones políticas entre Cuba y Estados Unidos, combinado con situaciones
económicas críticas.
Es posible identificar ciclos o etapas de flujos migratorios que se distinguen, tanto
desde el punto de vista cuantitativo, como cualitativo:
1) Generación de emigrantes que sucede al triunfo de la Revolución (1959-1962). Se
autodefinen como "exiliados". Se gesta la ideologización y politización del
tema migratorio en el conflicto entre Estados Unidos y Cuba, proceso que se complementa
con el establecimiento del bloqueo. Estado Unidos inscribe el Programa de Refugiados
Cubanos a inicios de los años 60 y se aprovecha el problema migratorio en una postura de
hostilidad hacia la Revolución Cubana.
Desde el ángulo de Cuba, la política migratoria adopta un carácter defensivo,
restrictivo y excluyente, en la que la emigración adopta el significado de "abandono
de la patria", asumiendo grados de etiquetación y conceptualización como una
"migración sin retorno" o "emigración definitiva".
2) Oleda de emigrantes a partir de 1965 hasta los primeros años de la década de los 70.
Aprobación de la Ley de Ajuste Cubano en 1966 que consolida el tratamiento de
"refugiado político" al inmigrante cubano en los Estados Unidos, otorgándole
niveles comparativamente preferenciales.4
Después de la Crisis de Octubre de 1962 (o "Crisis de los Misiles") se
suspendió la posibilidad de salir de Cuba hacia los Estados Unidos, desde entonces, la
teoría de la "olla de presión" orientada a la desestabilización interna en la
Isla, condujo a la decisión cubana de posibilitar la salida masiva por el puerto de
Camarioca (1966-1971).
3) El flujo migratorio de 1980 desde el puerto de Mariel ("Los Marielitos").
4) La llamada "Crisis de los Balseros" de 1994, momento que constituyó un punto
de inflexión en algunas posturas de ambos países en relación con el problema
migratorio, con tendencia a la normalización a través de las conversaciones y la
adopción de los Acuerdos Migratorios de 1994 y de su complemento en 1995. Estos acuerdos
han estado destinados a la eliminación, o al menos reducir, el fenómeno de las
migración ilegal e indocumentada, si bien no suprime las preferencias para el migrante
cubano.
De modo que, cada oleada migratoria ha estado condicionada por múltiples factores, entre
los que se identifican, la "temperatura" del diferendum entre ambos países, la
forma que adopta la política inmigratoria estadounidense en relación con los tratos
preferenciales al migrante cubano en su asimilación; el estímulo a la emigración desde
Cuba y la selectividad impuesta, las presiones políticas del exilio cubano y,
lógicamente, la situación socioeconómica interna en la Isla.
De acuerdo a algunas fuentes, entre 1959 y 1999, habían emigrado de Cuba 1 079 000
personas hacia diferentes lugares del mundo. Hoy día la población cubana total asentada
en el exterior se calcula en más de 1 400 000 personas. El Censo de Población de los
Estados Unidos de 1990 registró 1 043 932 personas de origen cubano, mientras que en el
Censo del 2000, su volumen se elevó a 1 241 685; de ese monto, el 48,4 % es del sexo
masculino y el 51,6 % femenino. Los cubanos representan el 0,4 % de la población de los
Estados Unidos y el 4,0 % de los hispanos radicados en ese territorio.
· VIAS Y FORMAS DE
LA EMIGRACION CUBANA
- Emigración legal: Por esta vía, de carácter cíclico, han emigrado
cerca de 900 000 personas hacia distintos países en los últimos cuarenta años.
Se estima que unos 130 000 cubanos residen en América Latina (en Venezuela, México,
Puerto Rico, República Dominicana, Costa Rica, Nicaragua y países de Sudamérica como
Argentina y Chile); alrededor de 37 000 en Europa (principalmente en España, Italia,
Alemania) y más de 1000 en el resto del mundo, como, por ejemplo, Canadá y en algunos de
los antiguos países socialista de Europa del Este, como Rusia.
- Emigración ilegal: Con destino principal los Estados Unidos, incluido
la Base Naval de Guantánamo, las islas Gran Caimán, Bahamas, República Dominicana,
entre otras. Desde 1985, y hasta la firma de los Acuerdos Migratorios de 1994, el
fenómeno de las salidas ilegales ha involucrado a 82 500 personas considerando tanto a
las salidas exitosas, como los intentos frustrados. Con posterioridad y hasta mediados del
2000, la cifra se acercó a las 7 500 personas entre quienes arribaron a las costas de los
Estados Unidos y quienes fueron interceptados por el Servicio de Guardacostas y devueltos
a Cuba según lo pactado en los Acuerdos Migratorios. Después de 1994 se registra una
tendencia hacia la estabilización del flujo regular legal, así como la restricción a la
emigración ilegal por vía marítima, no así al arribo de cubanos a los Estados Unidos
por otras vías, incluyendo el contrabando de personas.
- Programa "Exodo": A las tradicionales redes de parentesco se
une la utilización, en no pocos casos, de países "puentes" para llegar a su
destino preferencial, los Estados Unidos. "Exodo" es precisamente un Programa de
la Fundación Nacional Cubano - Americana (FNCA) para el traslado de cubanos desde
terceros países hacia los Estados Unidos. Hasta 1992 se habían trasladado más de 8 500
personas. .
-Regreso forzoso: Política que abarca a ciertos inmigrantes cubanos, por
ejemplo, los "marielitos excluibles", los recluidos en la Base Naval de
Guantánamo en 1994 que no fueron aceptados por los Estados Unidos como inmigrantes, junto
a la devolución hacia Cuba de las personas que intentan arribar a territorio
estadounidense por vía marítima y son capturados por el Servicio de Guardacosta de ese
país, en cumplimiento de los Acuerdos Migratorios. Se incluyen en esta forma, los
indocumentados devueltos por otros países que han firmado acuerdos con el gobierno
cubano. Desde la firma de los Acuerdos hasta fines del año 2000, se habían devuelto por
las autoridades de Estados Unidos más de 2 800 personas interceptadas en el mar, en
unión de otras 480 que lo hicieron por la Base Naval de Guantánamo.
- No retorno (visitas temporales): Personas que viajan al extranjero en
calidad de visitantes temporales por asuntos personales o por asuntos oficiales (trabajo,
estudio; e.o.) y deciden no regresar a Cuba. una parte importante de ellas, hasta inicios
de los 90s, finalmente arribó a los Estados Unidos, si bien esta tendencia ha venido
cambiando con una diversificación en los países de destino.
- Emigración temporal: Nuevo componente en la migración internacional
de Cuba, con volúmenes de relativa importancia desde la segunda mitad de la década de
los 90s. Abarca disímiles sectores de la sociedad cubana y constituye una evidencia de un
proceso de flexibilización en la política migratoria cubana y del impacto del Período
Especial. Hoy día existe el "Permiso de Residencia en el Exterior (PRE)", nuevo
elemento de flexibilización de la política migratoria cubana, del que se benefician
personas que no pretenden ni desean abandonar definitivamente su país de origen.
·
ACUERDOS, POLITICAS Y POTENCIAL MIGRATORIO
La firma de los Acuerdos Migratorios de 1994 y su complemento de 1995 supone, y de hecho
se ha propiciado en significativa medida, una normalización de la emigración hacia los
Estados Unidos, eliminando o al menos reduciendo, el fenómeno de la migración ilegal,
aunque, como se ha dicho, ello no significa la supresión de toda preferencia al
inmigrante cubano. En efecto, los acuerdos establecen marcos de control que han permitido
regular el proceso, pero el fenómeno de los indocumentados se mantiene, mientras existan
condicionantes en el país emisor y en el receptor que lo propician, aunque el peso
específico o el grado de determinación sea diferente.
Los propios acuerdos, a tenor con la política estadounidense, son preferenciales en sí
mismos, al instrumentar un sorteo migratorio especial para los cubanos (además de las
posibilidades que tienen los potenciales migrantes cubanos de ser elegidos en el habitual
sorteo internacional), preferencia que se adiciona a los proyectos anteriores como el de
la Ley de Ajuste Cubano. Es importante insistir en este punto, pues los aspectos que más
se mencionan y sobre los que se extiende la mayor propaganda en el mundo, a razón del
control absoluto de los medios de comunicación, son los que concierne a los
condicionantes y problemas internos de la Isla, que, indudablemente, también están
presentes.
Entre las disposiciones establecidas en los acuerdos está el otorgamiento, por parte de
las autoridades de Estados Unidos, de un mínimo de 20 000 visas anuales, de acuerdo con
un criterio de selectividad que permite al país receptor obtener un diagnóstico oportuno
y sistemático del potencial migratorio de la Isla. De acuerdo a algunos estudios
realizados, el potencial migratorio de Cuba oscila entre un mínimo de 490 000 personas y
un máximo de 800 000, y como rasgo distintivo resalta el relativamente elevado nivel
educativo de los que tienen intención de emigrar, con alta representatividad de
profesionales y técnicos. Este potencial se compone principalmente de hombres jóvenes de
entre 25 y 35 años, en su mayoría blancos, contentivo de un mayor volumen de mujeres que
en oleadas pasadas. Sus principales lugares de residencia (o eventual origen) en Cuba son
Ciudad de La Habana (65 %), La Habana, Villa Clara, Camaguey y Pinar del Río.
La manipulación política en el otorgamiento de visado, con independencia del derecho que
tiene todo país de permitir o denegar la entrada a determinada persona o visitante, se ha
convertido en un elemento desestabilizador del flujo migratorio entre ambos países y
continua estimulando las salidas ilegales y la emigración definitiva.
La sociedad cubana actual está integrada por otros grupos de población que pueden o no
estar comprendidos en ese potencial y que no tienen la misma disposición hacia la
emigración definitiva.
La migración externa de los últimos lustros se caracteriza por la combinación de la
emigración definitiva y la temporal, y los ya significativos montos de visitas a países
donde radican emigrados cubanos (160 000 entre 1995 y 1997).
4 Esta Ley ajusta el status inmigratorio de todo cubano que sea
inspeccionado y aceptado por el Servicio de Inmigración y Naturalización de ese país,
para obtener residencia al año y un día de estar en territorio norteamericano
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