Titulo Comercio y desarrollo
Edición Nº 66
Septiembre-diciembre 2002

 

Editor Secretaría Permanente del SELA

  Indíce

La política comercial de México:
entre Puebla y Cancún y los problemas
de la diplomacia económica múltiple

María Cristina Rosas

Profesora e investigadora de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM)

La diplomacia económica de México en la administración de Vicente Fox ha sido visible en diversos foros y eventos internacionales de los que el país ha sido sede. Fue el caso, a lo largo del año 2002, de la Cumbre sobre Financiamiento para el Desarrollo de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) que se celebró en Monterrey en el mes de marzo, así como de la Cumbre de Líderes del Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC) que tuvo verificativo en noviembre en Los Cabos. El año 2003 también atestiguará importantes reuniones y negociaciones económicas internacionales que se celebrarán en México. Así, Puebla será sede de la recta final de las negociaciones para concretar los acuerdos que permitirán el nacimiento del Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA), en tanto en septiembre, Cancún albergará la Quinta Reunión Ministerial de la Organización Mundial del Comercio (OMC), en la que la Ronda de Doha seguirá siendo debatida con una amplia agenda de temas.

A primera vista la diplomacia económica puede ser considerada exitosa en términos de la visibilidad que México logra en el mundo en su condición de anfitrión. Sin embargo, la proyección de liderazgo del país no resulta del todo clara, dado que además de ser anfitrión, México muy bien podría emplear los foros de referencia para promover sus intereses en el mundo.

Ciertamente es difícil impulsar agendas específicas en la ONU, el APEC, el ALCA y/o la OMC en las condiciones actuales. Por ejemplo, en Monterrey, el tema del financiamiento para el desarrollo palideció ante la consigna, de parte de Estados Unidos, de que hay que combatir el financiamiento al terrorismo. Algo parecido ocurrió en la reunión del APEC, donde la principal resolución de los líderes ahí reunidos fue en materia de lucha contra el terrorismo. En otras palabras: el terrorismo está "comiéndose" las agendas específicas de los organismos internacionales. Lo específico de la Cumbre sobre Financiamiento para el Desarrollo era la asignación de recursos en beneficio de los países menos favorecidos. En el APEC, por otra parte, lo importante era la gestión en materia de facilitación del comercio y las inversiones entre las economías participantes. Con la lucha contra el terrorismo, ninguno de esos temas logró prevalecer y ello posterga agendas que también son relevantes para las naciones, particularmente las más marginadas. Dicho en otras palabras: lo específico de la Cumbre sobre Financiamiento para el Desarrollo y del APEC no es la lucha contra el terrorismo, y sin negar la relevancia de este tema, no se debería borrar la especificidad de las agendas de los foros citados, en atención, entre otras cosas, al hecho de que el terrorismo es la manifestación de múltiples contradicciones en el seno de las sociedades.

¿Qué se puede esperar de las negociaciones que se llevarán a cabo en Puebla y Cancún? Aun cuando la lucha contra el terrorismo estará presente, habría que insistir en lo específico de esos foros, i. e. la creación de una zona hemisférica de libre comercio y una liberalización del comercio internacional, respectivamente. En ello, México, anfitrión de ambas reuniones, tiene una gran responsabilidad. Pero la pregunta que subyace a lo expuesto es: ¿cuenta México con la capacidad para promover el liderazgo en esos foros, en aras de satisfacer sus intereses particulares, generando, al mismo tiempo, agendas de nicho que convengan también a otras naciones? Para responder a ésta pregunta hay que echar un vistazo a la política comercial externa del país.

La política comercial externa forma parte de la política exterior. Su tarea es promover los intereses comerciales de México en el mundo. Para ello se vale de una serie de iniciativas que pueden combinar, a distintos niveles, acciones unilaterales y también negociaciones bilaterales, regionales y multilaterales. Asimismo, la política comercial externa no se limita al intercambio de bienes, sino que también incluye a los servicios, y cada vez más hay vínculos fundamentales con la promoción de la inversión extranjera y, por si fuera poco, existe la idea, de parte de un número creciente de países, de identificar puntualmente las relaciones entre el comercio y la protección del medio ambiente, los derechos humanos - incluyendo los derechos laborales - la cooperación internacional, el desarrollo y la democracia, por citar sólo algunos.

Lo anterior significa que la política comercial externa debe ser asumida con dinamismo debido a la velocidad con la que se producen los cambios económicos, políticos y sociales en diversas latitudes. Pero, naturalmente, no sólo los sucesos en el mundo deben ser la principal consideración al articular la política comercial externa. Ésta debe responder, fundamentalmente, a las necesidades internas del país y complementarse con el curso de los acontecimientos globales, no en una actitud reactiva respecto a éstos, sino pro-activa, donde México no sea un espectador sino un actor.

Sólo identificando las necesidades especificas del país es que puede desarrollarse una política comercial externa exitosa en la que, por ejemplo, la suscripción de acuerdos de libre comercio con otros países debería responder a un plan maestro, a una política industrial, ya que, de otra manera, éstos se convierten en un fin en sí mismos. Así las cosas, es menester definir, en primer lugar, la política industrial, y una vez hecho esto, establecer claramente el lugar que ocuparían las negociaciones comerciales de México con el mundo.

¿Por qué es necesaria una política industrial en primera instancia? Una revisión del comercio exterior de México revela deficiencias que sólo pueden ser resueltas si se posee un plan maestro. Hoy en día México es la octava economía exportadora del mundo. Si como explican los teóricos, la finalidad última de las actividades económicas es el bienestar social, llama la atención que en los índices sobre desarrollo humano correspondientes al año 2002, México figure en el lugar 54°, encabezando a los países con "desarrollo humano medio" y por debajo de otras naciones latinoamericanas y caribeñas como Antigua y Barbuda (52°), Trinidad y Tobago (50°), Costa Rica (43°), Bahamas (41°), Uruguay (40°), Chile (38°), Argentina (34°), y Barbados (31°). Es decir que el dinamismo comercial de México no necesariamente se traduce en un bienestar para la población mexicana.

México se caracteriza por una notable versatilidad comercial que obedece, en gran medida, a las reformas económicas que empezaron a aplicarse en la segunda mitad de la década de los ochenta. Éstas reformas, inducidas por la crisis que se gestó a lo largo de la llamada década perdida y catalizadas por una amplia gama de sucesos en el mundo, expusieron la economía doméstica a las exigencias y el escrutinio de la economía internacional. Ello obedeció a la apertura comercial - en 1986 México se incorporó al Acuerdo General sobre Aranceles y Comercio (GATT), por sus siglas en inglés,  y en 1987 suscribió, con EEUU, un acuerdo marco que allanaría el camino para el inicio de las negociaciones encaminadas a crear el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), que entró en vigor en 1994, a la privatización y a la desregulación, cambios, todos ellos, que tuvieron profundos impactos políticos y sociales en el país.

Si bien uno de los efectos anticipados de éstas reformas fue una presencia notable de México en la economía mundial, no sólo por los volúmenes de comercio efectuados, sino por la velocidad con la que la reforma del país fue llevada a cabo, también se produjeron efectos no deseados que hoy afloran y plantean retos preocupantes.

Las reformas económicas que México enarboló a partir de la segunda mitad de la década de los ochenta implicaron la renuncia al modelo de sustitución de las importaciones y la adopción de uno de corte liberal, donde la participación del Estado en la economía se redujo sustancialmente sobre la base de que es el mercado la entidad que mejor puede determinar sus necesidades. Los Estados, obligados a revertir los déficit presupuestales tuvieron que hacer ajustes y recortes que fueron particularmente dramáticos en las partidas destinadas a favorecer el bienestar social. De ahí que la disminución de los márgenes de maniobra del Estado como garante del bienestar social sea tan notoria en éste escenario, puesto que inclusive se asumió que la oferta y la demanda podrían eventualmente contribuir a la distribución de la riqueza generada. Nada más alejado de la realidad.

Así, la apertura se produjo de manera muy rápida, contribuyendo a la imposibilidad de que en las nuevas condiciones, una enorme cantidad de empresas pequeñas y medianas (PYMEs) pudieran adaptarse. No hay que perder de vista que tres cuartas partes del empleo en México es generado por las PYMEs y que la apertura produjo en ellas uno de tres efectos, a saber: i) implicó su desaparición ante la imposibilidad de competir; o bien ii) en los casos de las PYMEs "atractivas", fue posible para ellas fusionarse con compañías extranjeras; o bien iii) algunas PYMEs se convirtieron en "distribuidoras" o "representantes" de las compañías extranjeras. En otras palabras, con la apertura se produjo una ruptura de cadenas productivas que ha afectado considerablemente el perfil del comercio exterior de México.

No se trata, por supuesto, de un proceso aislado. En un mundo globalizado donde el poder económico es una de las principales vías para la consecución del poder político, existen actores, en la escena internacional, con una gran influencia en virtud de los recursos económicos que poseen (ver cuadro 1). Entre esos actores figuran las corporaciones trasnacionales, las cuales buscan que los mecanismos de control que tradicionalmente ejercían los Estados sobre ellas, disminuyan sustancialmente. Son las corporaciones también las que encuentran deseable la suscripción de acuerdos comerciales entre los países, dado que una parte sustancial del comercio internacional se genera por los intercambios intra-firma en el seno misma de las corporaciones citadas. Así, gracias al libre comercio, pueden abaratar sus costos de producción, dado que enfrentan menores obstáculos para ingresar a los diversos territorios de los países, lo cual les ahorra tiempo y recursos materiales.

Por el lado de los gobiernos, pocas veces se analiza el impacto que el desmantelamiento de obstáculos al comercio tiene en la recaudación tributaria. Ciertamente economías tan abiertas como la mexicana, la argentina y/o la chilena, recaudan, vía las importaciones, menos recursos que naciones como Brasil, donde subsisten obstáculos importantes al flujo de bienes y servicios procedentes del exterior.
Así las cosas, la economía mexicana se trasnacionalizó, y los impactos de este proceso se dejaron sentir sobre todo en el sector productivo. Las exportaciones crecieron en consecuencia, pero también las importaciones, ante la imposibilidad de generar internamente los insumos necesarios para producir los bienes de exportación.

Debido a lo anterior, la participación del petróleo en el comercio exterior mexicano cedió espacio ante la exportación de las manufacturas. Si bien este hecho fue ponderado como positivo, dado que se considera que la petrolización de la economía fue responsable, en gran medida, de la crisis que agobió al país en los ochenta, un análisis más cuidadoso revelará que si bien como producto el petróleo y sus derivados no dominan las exportaciones mexicanas, sí tienen un papel preponderante en la generación de ingresos netos al país. ¿Por qué?

Al desaparecer las cadenas productivas nacionales (en el entendido de que, como han señalado diversos empresarios, prácticamente no existe ninguna actividad productiva en el país que no cuente con insumos de importación), las exportaciones mexicanas se tornaron muy dependientes de las importaciones de insumos. En otras palabras: para exportar más, hay que importar más.

Cuadro 1
Las empresas y los países más prósperos

1. Estados Unidos 7 783, 1 Mitsui 109, 4 47. Nueva Zelanda 59, 5
2. Japón 4 812, 1 Itochu 108, 7 Philip Morris 57, 8
3. Alemania 2 321, 0 35. Irán 108, 6 Ing Group 56, 5
4. Francia 1 541, 6 Mitsubishi 107, 2 Boeing 56, 1
5. Gran Bretaña 1 231, 3 36 Singapur 101, 8 48. República Checa 54, 0
6. Italia 1 160, 4 Exxon 100, 7 AT&T 53, 6
7. China 1 055, 4 General Electric 100, 5 Sony 53, 2
8. Brasil 784, 0 Toyota Motor 99, 7 50. Ucrania 52, 6
9. Canadá 595, 0 37. Malasia 98, 2 Metro 52, 1
10. España 569, 6 38. Israel 94, 4 Nissan Motor 51, 5
11. Corea del Sur 485, 2 Royal Dutch/Shell Group 93, 7 Fiat 51, 0
12. Países Bajos 403, 1 Marubeni 93, 6 Bank of America Corp. 50,8
13. Rusia 394, 9 Sumitomo 89, 0 Nestlé 49, 5
14. Australia 382, 7 39. Filipinas 88, 4 Credit Suisse 49, 1
15. India 357, 4 40. Colombia 87, 1 Honda Motor 48, 7
16. México 348, 6 International Business Machines 81, 7 Assicurazioni Generali 48, 5
17. Argentina 319, 7 41. Venezuela 79, 3 Mobil 47, 7
18. Suiza 305, 2 AXA 78, 7 Hewlett Packard 47, 1
20. Bélgica 272, 4 Citigroup 76, 4 52. Hungría 45, 8
21. Suecia 231, 9 Volkswagen 76, 3 Deutsche Bank 45, 2
22. Austria 225, 4 Nippon Telegraph & Telephone 76, 1 State Farm Insurance Cos. 44, 6
23. Indonesia 221, 5 42. Egipto 72, 2 Dai-ichi Mutual Life Insurance 44, 5
24. Turquía 199, 3 43. Chile 70, 5 53. Bangladesh 44, 1
26. Thailandia 165, 8 BP Amoco 68, 3 54. Argelia 43, 9
27. Hong Kong (China) 163, 8 Nissho Iwai 67, 7 Veba Group 43, 4
General Motors 161, 3 Nippon Life Insurance 66, 3 HSBC Holdings 43, 3
28. Noruega 159, 0 Siemens 66, 0 Fortis 43, 2
Daimler Chrysler 154, 6 44. Irlanda 65, 1 Toshiba 41, 5
Ford Motor 144, 4 Allianz 64, 8 Renault 41, 4
29.Arabia Saudita 143, 4 45. Pakistán 64, 6 56. Marruecos 34, 4
Wal-Mart Stores 139, 2 46. Perú 63, 7 57. Nigeria 33, 4
30. Polonia 138, 9 Hitachi 62, 4
31. Sudáfrica 130, 2 U. S. Postal Service 60, 1
32. Finlandia 127, 4 Matsushita Electric Industrial 59, 7
34. Portugal 109, 5


Fuente: Producto interno bruto de los países, Banque Mondiale : http://www.worldbank.org/data/ (World Development Indicators) ; Recettes des entreprises, Fortune Global 500 : http://www.pathfinder.com/fortune/globl500/index.html Las cifras son en miles de millones de dólares de Estados Unidos.

En la práctica, ello deja a las exportaciones petroleras con la responsabilidad de generar una parte sustancial de los ingresos netos que recibe el país, debido a que se trata de un producto que, comparativamente con las manufacturas, requiere menores insumos de importación. De manera que en realidad se pasó de una modalidad en la que se tenían petrolizadas las exportaciones, a una en la que se tienen petrolizados los ingresos.


Cuadro 2
Las diez exportadoras más importantes de México

Posición Exportadora Exportaciones totales (miles de pesos) Principales productos de exportación País destino de las exportaciones
1 PETRÓLEOS MEXICANOS/México D. F. 108 676 689 Petróleo crudo EEUU
2 VOLKSWAGEN DE MÉXICO/Puebla, Pue. 51 888 227 Automóviles, autopartes EEUU/Canadá/Alemania
3 GENERAL MOTORS DE MÉXICO/México, D. F. 48 078 236 Automóviles EEUU/Canadá
4 CEMENTOS MEXICANOS/Monterrey, NL 25 379 117 Cemento, concreto ND
5 FORD MOTOR COMPANY/México, D. F. 25 041 676 Vehículos, autopartes EEUU/Canadá
6 TELÉFONOS DE MÉXICO/México, D. F. 15 205 416 Servicios de larga distancia internacional EEUU
7 ALFA Y SUBS/Garza García, NL 9 508 944 Varios EEUU/Canadá/Latinoamérica
8 DESC/México, D. F. 9 281 357 Autopartes, químicos, alimentos EEUU/Canadá
9 HEWLETT-PACKARD DE MÉXICO/México, D. F. 8 881 294 Microcomputadoras, computadoras e impresoras EEUU/Canadá/Australia
10 GRUPO BIMBO/México, D. F. 7 659 875 Productos de panificación EEUU

Fuente: Expansión, 16-30 de agosto de 2000, pp. 92-95.

Por eso las devaluaciones resultan tan desfavorables para México dado que, al depender tanto de la importación de insumos, éstos se encarecen automáticamente dado que hay que pagar por su compra al tipo de cambio del día en el que se efectúa la transacción. Ello diluye gran parte de la competitividad que adquieren las exportaciones, amén de que el país es acusado por sus socios de incurrir en acciones de dumping, dado que la depreciación de la moneda mexicana efectivamente hace aparecer a los productos exportados al mundo más baratos que en el mercado interno. Adicionalmente se debe que recordar que hay importaciones que México simplemente no puede suspender, por ejemplo, los alimentos y granos básicos, debido a que el país hace ya mucho tiempo que perdió la autosuficiencia alimentaria, y, por lo tanto, no puede producir los alimentos necesarios para satisfacer las necesidades de su población.


Cuadro 3
Las diez importadoras más importantes de México


Posición Importadora Importaciones totales Principales productos de importación País destino de las importaciones
(miles de pesos)
1 GENERAL OTROS DE MÉXICO/México, D. F. 34 080 926 Autopartes, automóviles EEUU
2 FORD MOTOR COMPANY/México, D. F. 31 824 284 Autopartes, automóviles EEUU
3 PETRÓLEOS MEXICANOS/México, 25 490 776 Gasolinas EEUU
D. F.
4 VOLKSWAGEN DE MÉXICO/Puebla, Pue. 24 502 605 Autopartes, automóviles Alemania/Brasil/España
5 CARSO GLOBAL TELECOM/México, D. F. 19 871 281 ND
6 TELÉFONOS DE MÉXICO/México, D. F. 19 524 042 Equipos telefónicos EEUU/Canadá/Europa
7 SAVIA/Monterrey, N. L. 14 088 240 Cartón, películas, fibra celulosa, semillas EEUU
8 GRUPO CARSO/México, 7 543 274 ND ND
D. F.
9 AEROVÍAS DE MÉXICO Y SUBS/México, D. F. 6 711 112 Partes, accesorios y refacciones de avión EEUU
10 DESC/México, D. F. 5 956 383 Autopartes EEUU/Canadá

Fuente: Expansión, 16-30 de agosto de 2000, pp. 96-99.

Los artífices de la acelerada apertura comercial de México han dicho que la dependencia hacia insumos procedentes del exterior no es negativa, porque le permite al país acceder a tecnologías que de otra manera no podría tener en su territorio. Empero, las grandes compañías trasnacionales cada vez más condicionan la transferencia de tecnología a la adopción, por parte del país en el que operan, de disposiciones en materia de propiedad intelectual y su visión no está pensada primordialmente en términos de una ecuación transferencia de tecnología-desarrollo. El tema es relevante porque las principales corporaciones latinoamericanas (véase el caso mexicano en el cuadro 4) son subsidiarias de grandes compañías trasnacionales que tienden a afianzar su posición en los mercados de las naciones del mundo y que, por lo mismo, fomentan la transferencia de tecnología en aras de la eficiencia productiva para efectos de competitividad, no necesariamente de promoción del bienestar social.

Cuadro 4
Las diez multinacionales mexicanas más importantes

2000 1999 Razón Ventas nacionales (millones de dólares) Personal nacionales (número) Activos nacionales (millones de dólares) Origen Giro Matriz
1 2 DaimlerChrysler de México Holding 7 316. 4 11 500 2 921. 9