| Titulo |
Comercio y
desarrollo
Edición Nº 66
Septiembre-diciembre 2002 |
| Editor |
Secretaría Permanente del SELA Indíce |
Comercio y desarrollo::
bases conceptuales y enfoque para ALC
Giovanni E. Reyes, Ph.D.
Director de Desarrollo y Cooperación Regional del SELA
IV. Integración regional
1. Fundamentos
En términos estructurales, la integración económica implica cinco ventajas generales
básicas que son comunes a todo bloque de integración entre diferentes países:
A. En lo externo:
a. Mayor poder de negociación;
b. Mayor capacidad de atracción de recursos internacionales y de reinversión. Esto
último se encuentra muy relacionado con la capacidad de los mercados internos, la demanda
efectiva de la población y la estabilidad histórica de flujos financieros externos.
B. En lo interno:
a. Mayor aprovechamiento de economías de escala en la producción;
b. Ampliaciones en el mercado efectivo como producto de relaciones entre países; y
c. Menor vulnerabilidad económica, especialmente debido a factores externos.
Los procesos de integración pueden ser vistos en tres dimensiones. La primera de ellas
sería el aspecto clásico de las etapas de integración regional. De manera más
específica, esta primera dimensión incluye la consideración y desarrollo de varias
etapas:
(i) tratados
preferenciales de comercio (disminución de aranceles entre países miembros);
(ii) área de libre comercio ( se eliminan aranceles entre las naciones
del bloque comercial); 34
(iii) unión aduanera (además de eliminación de aranceles entre
miembros, se establecen aranceles externos comunes);
(iv) mercado común (además de las características de unión aduanera
se agrega la libre circulación de factores productivos, especialmente mano de obra y
capitales); y
(v) unión económica (fase culminante de la integración que incluye
coordinación de políticas macroeconómicas, sistema monetario común y moneda común).
Una segunda dimensión sería
si la integración se logra o no en términos profundos. Es decir, si afecta o no de
manera sostenida y significativa estructuras productivas importantes de las economías y
la actuación de los gobiernos. Tal y como se mencionó en la exposición de argumentos de
la introducción de este texto, como en lo relativo a casos ilustrativos ya
indicados, el ALCA es un tratado comercial limitado en los alcances de las fases de
integración - primera dimensión - pero tiende a tener gran profundidad en las esferas
económica y política de los países. Ese acuerdo establecería significativas
restricciones a la capacidad de acción de instituciones públicas en función de alcanzar
condiciones para un desarrollo sustentable en la región.
La tercera dimensión de la integración sería el carácter reversible o no de los
acuerdos, es decir, hasta qué punto los países se comprometen a un acuerdo y lo
mantienen. Hasta qué punto construyen secuencialmente los procesos de integración. Por
ejemplo, tanto en el caso de Europa como en el de América Latina se ha llegado a
establecer aranceles comunes. Con ello se aproximan las características para la
conformación de una unión aduanera. En el caso europeo los acuerdos se han mantenido y
profundizado, no así en varios de los casos latinoamericanos. Se trata de logros, pero
que en el ámbito de América Latina han tendido a ser reversibles.
Con todo, y respecto a procesos de integración, la región no ha sido ajena a este tipo
de experiencias. Desde los años cincuenta se desarrollaron los primeros planteamientos.
Estos propiciaron ya en los sesenta la creación del Mercado Común CentroAmericano y del
Pacto Andino. En los setenta se formó la Comunidad del Caribe (CARICOM). Durante los
ochenta, con motivo de la aplicación de planes de ajuste y de la transferencia neta de
recursos fuera de la región, América Latina y el Caribe tuvo un período de
estancamiento relativo de los procesos integracionistas.
En los años noventa se formó el MERCOSUR, siguiendo una modalidad más abierta en un
bloque de integración que incluye a dos de las más grandes economías de la región
(Brasil con 35 por ciento de la producción regional total anual y Argentina con 14 por
ciento de tal indicador). En 1975, en el contexto de la institucionalidad regional, surge
el SELA como un organismo latinoamericano y caribeño de consulta, cooperación,
coordinación y promoción económica y social. En la actualidad el SELA está constituido
por 28 Estados Miembros.
La primera mitad de los años noventa fue promisorio en cuanto a logros integracionistas.
La segunda mitad fue el escenario en el cual los esfuerzos de la integración no avanzaron
debido a las condiciones de crisis prevalecientes: desde los efectos de la devaluación
mexicana de diciembre de 1994, hasta la volatilidad de precios de petróleo, pasando por
los embates de la crisis financiera originada en el verano de 1997 en el sureste asiático
y posteriormente por las repercusiones de la crisis argentina de diciembre de 2001.
2. Tipos de regionalismo en integración
Lo que se presenta aquí como diferentes tipos de regionalismos son variaciones del
esquema clásico del proceso de integración - primera dimensión -. Esas diferentes
modalidades básicas de integración comercial o tipos de regionalismo en el intercambio
surgieron en los pasados 50 años. Un factor decisivo para su creación han sido las
fuerzas "centrípetas" de la integración (aquellas que tienden más a la
apertura pero dentro del grupo, tratando de mantener allí un espacio determinado,
incluyendo medidas de protección), y las fuerzas "centrífugas" de los procesos
integradores (aquellas que promueven mayormente una apertura de comercio hacia el
exterior, tanto de los países como de los grupos).35
Tanto los regionalismos como versión incompleta del proceso de integración llevado a sus
consecuencias más desarrolladas, o como diferentes modalidades de acuerdos comerciales,
ya sea dentro de países pequeños o de estos con economías más grandes, tienen entre
sus finalidades aprovechar las ventajas generales de la integración. Estos fines, tal y
como se mencionó anteriormente, se identifican en cuatro puntos: (a) la unificación de
mercados efectivos a fin de ampliar zonas de demanda;36 (b) establecimiento de economías de escala; (c) aprovechamiento de
complementariedades productivas; y (d) capacidad de generar un mayor poder de negociación
frente a otras naciones fuera del tratado. Este último punto tiene más relación con
variables políticas y de infraestructura institucional.
El primer regionalismo surgió en Europa con el Tratado de Roma y la creación del
BENELUX, el tratado de integración entre Netherlands, Bélgica y Luxemburgo, desde los
planes iniciales de 1948 hasta la concreción en 1957. En América Latina, a este primer
regionalismo corresponden los esquemas de integración del Mercado Común CentroAmericano
(Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras y Nicaragua) el cual comenzó a operar en
1961.
El objetivo esencial de este tipo de regionalismo es propiciar un descenso de los
aranceles dentro del grupo hasta llegar a eliminarlos. Posteriormente se propone alcanzar
la fijación de un arancel externo común y la libre circulación de bienes entre los
países miembros. Con esto último se llegaría a la condición de unión aduanera.
Este primer regionalismo también caracterizó mucho del contenido de los acuerdos
que promovieron la conformación original del Grupo Andino (Bolivia, Colombia, Ecuador,
Perú y Venezuela). Lo que se tuvo fue un esquema de protección hacia las empresas
internas, especialmente en el ramo industrial. Se trató de ampliar la demanda efectiva
por la vía de la unificación de los diferentes espacios integrados en los mercados
domésticos de los países, más que por la vía de ampliar directa e inicialmente los
mercados efectivos de las naciones desde un primer momento.
Con la adopción de medidas de protección de industrias, las cuales en muchos casos
duraron más allá de lo previsto, se tendió, en ciertas áreas, a la desviación de
comercio más que a la creación del mismo. Este tipo de regionalismo, más común entre
las naciones en vías de desarrollo, dio paso a los regionalismos más abiertos o
"hacia afuera" propuestos desde la década de los ochenta.37
De conformidad con lo expuesto por Pérez (2001), el segundo regionalismo tiene como
ejemplo el Acuerdo de Maastricht de diciembre de 1991. Se trata de un acuerdo comercial en
el cual las economías que interactúan promueven entre ellas una mayor circulación de
bienes, en tanto que fortalecen un descenso en los aranceles para los productos fuera de
la región del acuerdo. Se trata de un tipo de integración que apoya más la competencia
entre las industrias y la creación de comercio.38
Sin embargo, es de tomarse en cuenta que el caso europeo se refiere a economías
más desarrolladas. Por tanto, muchos de los aranceles tanto internos como externos,
especialmente cuando se analiza la dimensión del valor del comercio, se aplican a
sectores productivos que tienen mayor valor agregado. Además, muchos de los sectores
considerados claves y estratégicos para las economías continúan protegidos y
subsidiados. Ejemplo de esto último, la agricultura.
Por lo general, las áreas de producción correspondientes a productos con alto valor
agregado no presentan la gran elasticidad de la oferta, algo que sí tienen los productos
de bienes primarios o extractivos, incluyendo la agricultura. Estos son productos de las
naciones menos desarrolladas. Además, este comercio de bienes con mayor valor agregado,
no tiene ni la perecibilidad ni la poca elasticidad en demanda que sí acompaña a los
bienes que forman gran parte del comercio de naciones en desarrollo.
Es importante notar el avance que hace Europa dentro de procesos de integración que
siguen la "trayectoria completa". Nótese el contraste entre la voluntad
política sostenida de los europeos y la poca consistencia de apoyo a sus acuerdos que se
tiene por parte de los países latinoamericanos.39
El tercer tipo de regionalismo tiene también bastante apertura externa y se basa en la
existencia de producciones competitivas de bienes en el comercio mundial. Este
regionalismo fue llevado a cabo en los países asiáticos. Varias características los
distinguen, especialmente el hecho de que su apertura - no inaugurada con el
establecimiento de este tipo de integración regional - les ha permitido, desde antes,
insertarse con aceptables niveles de competencia en los mercados internacionales. Estas
naciones, más que liberar las importaciones, como ha sido el caso de la política
latinoamericana, lo que hicieron fue liberar las exportaciones (Ffrench-Davis, 1999).
Esa participación en el mercado mundial se encuentra ligada a los grandes centros de
demanda del planeta, en particular Japón y Europa. Se considera que este tipo de
regionalismo es consistente con el desarrollo de políticas de industrialización abierta.
En el tercer tipo de regionalismo se distinguen (i) acuerdos preferenciales de
comercio; (ii) políticas de estabilización; y (iii) promoción de las inversiones con
garantías de tipo jurídico. En los aspectos específicos de este último rasgo,
referente a seguridades jurídicas, surge el temor de que los contenidos - como parte del
ALCA - contribuyan a desmantelar la capacidad de acción de los gobiernos latinoamericanos
en función de intereses exclusivos de empresas transnacionales y corporaciones
financieras. En concreto, muchos de los temores de esta inclusión del régimen de
inversiones se refieren al establecimiento de cláusulas relacionadas con el Acuerdo
Multilateral de Inversiones.40
El cuarto tipo de regionalismo se origina fundamentalmente en el acuerdo comercial entre
países de gran desarrollo económico con naciones menos avanzadas. En este tipo de
regionalismo se reafirma con mayor grado la apertura comercial. De conformidad con la
teoría clásica del comercio y la economía formulada por Smith, y modificada por
Ricardo, el país de mayor desarrollo buscaría ampliar el tamaño de su mercado. Sin
embargo, también pretendería ampliar su frontera de producción.
Los países más pequeños buscarían generar un mayor crecimiento económico a partir de
su integración con las economías más desarrolladas. Se trata de un tipo de regionalismo
que aún no posee ejemplos completos en cuanto a ser llevados a la práctica, con la
excepción del TLCAN. Allí participan economías desarrolladas como Estados Unidos y
Canadá, con México, una economía en desarrollo. Una de las razones es que varias de las
integraciones siguen un patrón más bien complementario en cuanto a la división
subregional de la producción, o bien acuerdos de cooperación y de apoyo de las
economías más desarrolladas a las naciones con economías pequeñas.41
La característica de que este tipo de regionalismo promueva una división internacional
de la producción y de que la misma se pueda concretar en el ALCA a manera de
generalización de producción de industrias ligeras o de maquila en varios países, crea
temores. Con ese patrón sería difícil alcanzar niveles de desarrollo económico
incluyente y sostenido, relativamente rápidos en ALC.
Si esto ocurriera como una extensión de la notable proliferación de maquilas en México,
este país debería enfrentar la competencia de trabajadores pobres de otras
naciones, especialmente de Centroamérica y el Caribe. Aquí de nuevo la producción tiene
poco valor agregado, se tienen sistemas de producción que en muchos casos han llegado a
contaminar el ambiente y las normas laborales no han sido estrictamente observadas.42
Es cierto que en última instancia las industrias de maquila pueden representar un
alivio a las persistentes condiciones de desempleo que se observan en muchas áreas
rurales o urbanas de ALC, pero existen características que pueden promover la volatilidad
de este tipo de inversión. Por ejemplo, esta clase de industrias no requieren en general
de grandes montos en activos fijos. Por ello pueden trasladarse con relativa facilidad de
una región a otra. Además nótese que con el fin de que se instalen, este tipo de
manufactura liviana cuenta con incentivos en el pago de impuestos, lo que se traduce en
sacrificios fiscales para los gobiernos.43
3. Efectos de la integración económica: un resumen 44
Aquí se presentan tres aspectos considerados básicos: (i) creación y desviación de
comercio, (ii) relación de términos de intercambio y (iii) vulnerabilidad externa. Los
mismos se derivan de la aplicación de las etapas secuenciales de la integración
económica en condiciones de modelos normales de la economía. Se incluyen varios ejemplos
para ilustrar la evidencia de repercusiones ya sea positivas o negativas en las economías
de las diferentes naciones y bloques de integración.
Uno de los primeros efectos y sobre el cual conviene dar suficiente atención en los
procesos de negociación y en su puesta en marcha se refiere a la creación o desviación
de comercio. En general habrá desviación comercial cuando productos que son abastecidos
dentro del bloque comercial tienden a tener protección arancelaria. Es decir, que se
imponen impuestos a la entrada de productos similares o sucedáneos que provendrían del
exterior del bloque de integración. Como resultado, los consumidores en los mercados
domésticos de las naciones partícipes de la integración deben pagar precios más altos.45
Por el contrario, se creará comercio en la medida que se eliminen las condiciones de
protección y se promueva una inserción del tratado de integración en forma más
competitiva con los circuitos del comercio exterior. Muchas características del
regionalismo tipo uno y dos se basó en regímenes proteccionistas. Con ello se facilitó
el apoyo político a los procesos de integración, en tanto importantes sectores de poder
económico dentro de las naciones se beneficiaban de la protección que gozaban sus
industrias.
El hecho de que pueda prevalecer la desviación de comercio por sobre la creación del
mismo da el carácter de fortaleza económica al bloque en integración y retarda su
inserción competitiva en los circuitos internacionales. Las formas originales "más
cerradas" del Mercado Común Centro Americano ilustran esta tendencia.
Este rasgo de la posible desviación de comercio puede atribuirle a la concreción del
ALCA un rasgo netamente de economía política en la perspectiva de zonas de influencia.
El propósito de crear ese desvío de comercio puede repercutir en un desplazamiento o
sustitución de nexos comerciales, especialmente con Europa Occidental. Esto podría
desembocar en un fortalecimiento de los nexos de dependencia de ALC. Además, se estaría
restringiendo o estrechando significativamente el carácter de diversificación de la
dependencia que se puede tener con Europa. A principios del siglo XXI los países del cono
sur y hasta cierto punto las naciones andinas presentan menor exclusividad en la
dependencia de Estados Unidos.46
Otro tipo de efectos de refiere a la relación de términos de intercambio. Esto se
vincula con los cambios en los patrones de comercio derivados de la eliminación de los
aranceles y de la especialidad productiva a que pueden conducir los tratados de
integración. El efecto de los términos de intercambio ocurrirá no sólo dentro de los
países que se integran, sino también en la relación de estas naciones con terceros
mercados. La repercusión específica aquí recae en los precios entre las importaciones y
exportaciones ocasionando, de este modo, una redistribución del ingreso real entre los
países asociados y terceros.
Los efectos sobre los términos de intercambio son afectados por la distribución de las
inversiones, la división resultante del trabajo y repercusiones propias de la desviación
y creación de comercio, además del poder de negociación que tengan las partes. La
desviación del comercio en tanto significa un desplazamiento por parte de los países
miembros de la demanda recíproca, de bienes exteriores, tenderá a mejorar términos de
intercambio para aquellas naciones que produzcan bienes con mayor valor agregado.47
En particular, en el caso de países subdesarrollados, que dependen principalmente de los
países avanzados externos a la región, para el abastecimiento de bienes de capital, un
tratado de integración afectaría la vulnerabilidad externa. Un aspecto clave aquí es la
posible reducción de dependencia respecto al comercio con el mundo exterior. Esto puede
ocurrir en el campo de los bienes de consumo y de otros bienes que puedan producirse con
relativa facilidad en las áreas subdesarrolladas.
A causa del ensanchamiento del mercado regional es posible importar estas mercancías en
mayores cantidades dentro del grupo integrado y no del exterior. Desde luego que este tipo
de efectos se pueden ver aumentados o disminuidos, dependiendo del contenido estricto de
la negociación del acuerdo, cuando la integración se realiza entre naciones menos
avanzadas con países de gran desarrollo económico.
Especialmente los efectos relativos a los términos de intercambio y de vulnerabilidad
externa tienen relación con el grado de concentración de comercio exterior. Es evidente
que el mercado natural de la región del Gran Caribe es Estados Unidos. La demanda
estadounidense afecta en menor grado a los países del Grupo Andino, y con mucha menos
intensidad a las naciones del cono sur. Esto puede ser medido a través de coeficientes de
concentración de comercio.
Bibliografía
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Yarbrough, B, and Yarbrough, R. The World Economy: Trade and Finance. (Chicago: Dryden
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Notas
34 Respecto
al ALCA, que sólo promueve las dos primeras etapas aquí señaladas, se hace evidente un
enfoque pragmático. No se tiene evidencia de que se desee avanzar con mayor intensidad en
los procesos de integración económica. De hacerlo se establecerían libertades no
condicionadas al comercio, a la movilización de recursos de cápital y muy especialmente
al movimiento de trabajadores. Este último tema es obvio que Washington no desearía
considerarlo. Véase The Nation. No FTAA, No Fast Track (New York: The Nation, Vol. 272,
Issue 19, May 14, 2001); y Anderson, S. y Cavanagh, J. Field Guide to the Global Economy
(New York: The New Press, 2000), y Hoekman, B., y Kostecki, M. The Political Economy of
the World Trading System. (Oxford: Oxford University Press, 2001).
35 Estas consideraciones se relacionan con la creación y desviación
del comercio, con las medidas de protección dentro de los linderos de los diferentes
procesos de integración y con la creación de zonas de "fortaleza" comercial
(una orientación de producción corporativa cerrada), o bien de zonas que conjuntamente
buscan una inserción más plena dentro de los procesos de liberación comercial que
ocurren a escala mundial. El contenido de esta sección se ha basado en los aportes de
Esteban Pérez. Véase Pérez, E. (2001) Los Bloques Comerciales en América Latina y el
Caribe. (México: CEPAL), en especial, páginas 13-14, 16-18, 20-21, y 23-24.
36 La ampliación de las zonas de demanda se refiere al
aumento de áreas con demanda efectiva. En este sentido cabe destacar que ese es un
problema vital a resolver en el subdesarrollo: en muchos países menos avanzados ocurre
que existe la demanda real -la necesidad psicobiofísica de los satisfactores-. El
problema es que esa demanda real no se hace efectiva por no contar con la capacidad
adquisitiva que es necesaria y suficiente para ello. De esta cuenta, al no haber esa
capacidad económica para adquirir los satisfactores, se tiene una población en
condiciones de marginalidad, que no se integra a los mecanismos de mercado. Para una mayor
discusión véase: Cardoso, F. and Falleto, E. Dependency and Development in Latin
America. (Berkeley: University of California Press,1993); Etzioni, E. Social Change. (New
York: Basic Books, 1991), Fuentes A. and Villanueva, J. Economía Mundial e Integración
de América Latina. (Buenos Aires, Argentina: Editorial Tesis, 1989); Maitra, P. The
Globalization of Capitalism in Third World Countries. (Wesport, Connecticut: Praeger,
1996); y Todaro, M. Economic Development in the Third World. (New York: Longman, 1995); y
Gilpin, R. Global Political Economy. (Princeton: Princeton University Press, 2001).
37 La duración de las medidas llevaron a ciertos sectores
productivos a reducir calidad y capacidad de competencia, acostumbrados al proteccionismo
estatal. Esto se relacionaba con prácticas de lo que en la realidad fue el seguimiento de
la política de sustitución de importaciones con base en la cual ocurrió mucho del
proceso de industrialización de América Latina durante los años cincuenta y sesenta.
Uno de los resultados de este tipo de regionalismo fue el de las asimetrías de
inversión. En el caso centroamericano los países que más aprovecharon para la
industrialización fueron Guatemala y El Salvador. Costa Rica quedó en una posición
intermedia y más en lo agrícola Nicaragua y Honduras. Aquí se encuentran varias de las
causas del conflicto armado de 1969 entre Honduras y El Salvador . Véase: Torres-Rivas,
E. Interpretación del Desarrollo Social Centroamericano. (San José, Costa Rica: EDUCA,
1993); Skidmore, T. and Smith, P. Modern Latin America. (Oxford, USA.: Oxford University
Press, 1992); Stirton, F. Inside the Volcano: the History and Political Economy of Central
America. (Boulder, Colorado, USA: Westview Press, 1994).
38 En un principio incluso se temió la conformación de una
"fortaleza europea". En cierta forma esto ocurre, dado que existen patrones de
proteccionismo que impiden una mayor competencia y por tanto elevan el precio de bienes
para consumidores. Uno de estos casos es la prolongada disputa relacionada con el comercio
de banano, lo que ha llevado a enfrentar los intereses de los europeos, sus ex-colonias,
los productores latinoamericanos y las empresas de producción bananera con sede en
Estados Unidos. Véase: Yarbrough, B, and Yarbrough, R. The World Economy: Trade and
Finance. (Chicago: Dryden Press, 1992); Walther Ted. The World Economy. (New York: John
Wiley & Sons, Inc., 1997), especialmente capítulos 3 y 5; Todaro, M. Economic
Development in the Third World. (New York: Longman, 1995), y Hoekman, B., y Kostecki, M.
The Political Economy of the World Trading System. (Oxford: Oxford University Press,
2001).
39 Otros casos ejemplificadores del regionalismo tipo dos se
encuentran en América Latina, tales como los intentos de integración comercial de la
llamada Acta de la Paz mediante la cual se establecía una zona de libre comercio entre
Bolivia, Colombia y Venezuela para el 1 de enero de 1991. Al respecto, el Acta de Barahona
establecía que Ecuador y Perú se incorporarían a la zona el 1 de julio de 1992. Véase
Pérez, E. Los Bloques Comerciales en América Latina y el Caribe. (México: CEPAL, 2001),
p. 17.
40 De lo que se trataría es que los acuerdos que promuevan
niveles de inversión en ALC no contravengan ni demeriten los derechos sociales de
los ciudadanos. Esta característica debe estar asociada a la estabilidad económica de
los diferentes países. Para esto último véase el punto 7 de consideraciones en el
documento de Declaración de Ministros de Comercio del Hemisferio, Reunión de Buenos
Aires del 7 de abril de 2001.
41 Los patrones de complementación y de división subregional
de los intercambios se tendría, hasta cierto punto con el sistema de producción de la
Cuenca del Pacífico. En ella Japón opera como el centro de producción de mayor valor
agregado. Luego viene la "primera generación de tigres": Corea del Sur,
Taiwán, Singapur y Hong Kong. La división se completaría con la "segunda
generación de tigres": Indonesia, Malasia, Filipinas y Tailandia. Los acuerdos de
cooperación en cuanto a apoyo se ejemplifican con el Acuerdo de Lomé entre Europa y
muchas de sus ex-colonias incluyendo a naciones del Caribe. Véase, Yarbrough, B, and
Yarbrough, R. The World Economy: Trade and Finance. (Chicago: Dryden Press, 1992); Todaro,
M. Economic Development in the Third World. (New York: Longman, 1995), y Baptista, A.
(ed.) El Pensamiento Económico y su Relevancia en el Mundo de Hoy. (Caracas, Venezuela:
Banco Central de Venezuela, 2002).
42 Ver Echandi, R. (1996) Area de Libre Comercio de las
Américas. (www.comex.go.cr) ; y Rittberger, V. (ed.) Regime Theory and International
Relations (Oxford: Clarendon Press, 1993), y en Gilpin, R. Global Political Economy.
(Princeton: Princeton University Press, 2001).
43 Para una mayor discusión sobre los impactos de las
maquiladoras especialmente en zonas economicamente deprimidas y respecto al sector
mujeres, véase Gwyine, R. (ed) (1999) Latin America Transformed: Globalization and
modernity. (Nueva York: Oxford University Press), pp. 262-265, y Hoekman, B., y Kostecki,
M. The Political Economy of the World Trading System. (Oxford: Oxford University Press,
2001).
44 Otros de los efectos más importantes de la integración se
refieren a la mayor capacidad de negociación de los países integrados, el
aprovechamiento de las economías de escala, el agregado de las demandas efectivas de los
mercados internos, los términos distribuidos de competencia, y la igualación de factores
productivos. Una aplicación para el caso de ALC en Vilaseca, J. Los Esfuerzos de Sísifo:
La Integración Económica en América Latina y el Caribe (Barcelona, España: Libros La
Catarata, 1994), pp. 63-72, 101-104, 106-128.
45 Esta característica es atribuible incluso a países más
desarrollados y este tema de las protecciones internas abre linderos de difícil
negociación en el ALCA. En concreto: Estados Unidos y varias de las líneas de
producción de los países europeos tienden a mantener altos niveles de protección
arancelaria en sectores tales como agricultura y textiles. Precisamente sectores en los
cuales muchos de los países en desarrollo pueden competir con mayor eficacia. Para una
ampliación véase: Todaro, M. Economic Development in the Third World. (New York:
Longman, 1995); Cardoso, E. and Helwege, A. Latin America's economy. (Cambridge, USA.: The
Massachusetts Institute of Techonology Press, 1992); y Green, D. Silent Revolution
(London: Cassell, 1995).
46 Los conceptos aquí mencionados de dependencia en el
contexto de la economía política internacional se basan en la clasificación de Joan
Robinson. En ese sentido la dependencia se genera cuando en la relación, una de las
partes no puede influir significativamente en la otra. La interdependencia se establecerá
cuando las partes actuantes tienen la capacidad recíproca de influencia; y la
independencia ocurrirá cuando las partes actúan de manera virtualmente separada. Con el
clima de la Guerra Fría era clara la interdependencia de Estados Unidos con Europa
Occidental y Japón -situación que aún persiste. En esa misma época ocurría la
independencia de los campos socialistas y de mercado. Las relaciones de dependencia de
parte de naciones de ALC, Asia y Africa continúa manteniéndose. Véase: Robinson, J.
International Political Economy (Mass.: MIT, Press, 1992); Robinson J. Collected Papers.
(Mass.: MIT press, 1986); y Pigou, A. Essays in Applied Economics. (New York: Frank Cass,
Publs., 1987), y Gilpin, R. Global Political Economy. (Princeton: Princeton University
Press, 2001).
47 De nuevo aquí surgen aspectos en los cuales los países
latinoamericanos deben acentuar su participación conjunta en la negociación del ALCA.
Mientras puedan mantener un mayor consenso entre ellos su poder de negociación será
mayor. Aparte de esto, y reiteradamente, la especialización productiva a la que puede
llevar la zona de libre comercio hemisférica tiene el riesgo de acentuar en las naciones
de ALC la generación de bienes de poco valor agregado tal el caso de ornamentales,
agrícolas y de ampliar las zonas de producción de maquila. Véase Helleiner, G.
International Trade and Economic Development. (Harmondsworth, England: Penguin, 1990);
Cardoso, E. y Helwege, A. Latin America's economy. (Cambridge, USA.: The Massachusetts
Institute of Techonology Press, 1992); Silberberg, E., y Suen, W. The Structure of
Economics: A Mathematical Analysis. (New York: McGraw-Hill, 2001), y Hoekman, B., y
Kostecki, M. The Political Economy of the World Trading System. (Oxford: Oxford University
Press, 2001).
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