| Titulo |
Las migraciones
internacionales
en América Latina y el Caribe
Edición Nº 65
Mayo-agosto 2002 |
| Autor |
Secretaría Permanente del SELA Indíce |
Reflexiones sobre la
migración calificada
Adela Pellegrino
Programa de Población de la Facultad de Ciencias Sociales
de la Universidad de la República (Uruguay).
I. El contexto contemporáneo y la migración internacional
La migración internacional ocupa un lugar de primera importancia en la agenda
internacional. También es un asunto de relevancia en los países receptores, en la
mayoría de los cuales han surgido conflictos importantes entre inmigrantes y nativos en
una conflictividad que se ha convertido en centro de la contienda política. A pesar de
ello y del carácter esencialmente internacional del fenómeno, éste ha ocupado un lugar
menos importante que otros en las discusiones de los organismos internacionales. Sin
embargo, en las últimas décadas, se ha ido afirmando la idea de que las políticas sobre
este tema deben alcanzar los foros internacionales y, recientemente -junio de 2002-, la
Unión Europea discutió la posibilidad de adoptar medidas comunes a todos los países que
la integran, a los efectos de detener los ingresos de inmigrantes, así como anteriormente
adoptó medidas para liberalizar la movilidad de ciudadanos de los países miembros dentro
de la región.
Las discusiones existentes ponen en evidencia algunas de las contradicciones importantes
del nuevo contexto internacional: mientras que los países desarrollados, en mayor o menor
medida, impulsan un proyecto liberal en materia de circulación de capitales y
mercancías, la migración de trabajadores y la radicación de las personas en los
territorios está severamente controlada por las legislaciones nacionales. Esta
inconsistencia del discurso liberal se debe fundamentalmente a la necesidad de evitar los
conflictos que surgen de la competencia entre los trabajadores nacionales de los países y
los inmigrantes, así como de otros procesos como el resurgimiento de nacionalismos
acompañados de expresiones de xenofobia y de rechazo al "diferente", que han
vuelto a tomar peso en las últimas décadas en varios países del hemisferio norte.
En los países receptores, las distinciones entre los "ciudadanos" y los que no
lo son, así como también entre los migrantes admitidos como tales y los que se
encuentran en condición de "ilegalidad", crean situaciones marcadamente
diferentes en cuanto a los derechos de las personas. Las discusiones sobre la
"integración" de los migrantes y los derechos de las minorías étnicas o
nacionales, se han convertido en temas fundamentales de la agenda de los países que
reciben inmigrantes.
Por otra parte, los países de origen de los migrantes en muchos casos se ven beneficiados
por las consecuencias de la emigración de sus nacionales. No solamente la emigración
puede descomprimir las tensiones derivadas del desempleo, sino que los emigrantes se han
convertido en una fuente importante de ingresos de dinero para los países de origen,
llegando en algunos casos a superar a los provenientes de las exportaciones.
Se estima que la migración internacional afectaba a aproximadamente 150.000.000 de
personas en el año 2000, aproximadamente el 2.5% del total de la población del planeta.
(OIM, 2000). Si bien estas cifras aparecen, en una primera aproximación, como de poca
importancia miradas en conjunto, lo cierto es que los impactos no son homogéneos, que
algunas regiones se ven muy afectadas y que en ellas el tema es de la mayor
significación.
Las llamadas "ciudades globales" (Sassen, 1988, 1991) han tendido a ser centros
de convergencia de las corrientes de emigrantes provenientes de las más diversas partes
del mundo. De allí que un rasgo dominante de estas ciudades sea la diversidad étnica,
religiosa y cultural de sus habitantes.
Los movimientos migratorios no solamente han aumentado en valores absolutos, sino que se
caracterizan por una gran multiplicidad de formas. El desarrollo de las comunicaciones y
de los transportes permite una variedad mucho mayor de modalidades migratorias, tanto en
lo que refiere a la duración de las estadías, como a la frecuencia de los movimientos y
a la multiplicidad de las residencias. Esta movilidad permite mantener mayores niveles de
relacionamiento con los países de origen y, como consecuencia, generar también mayor
número de retornos, lo que unido a una tendencia creciente hacia la revalorización de
las identidades nacionales y étnicas, hace que la migración en lugar de diluir los
sentimientos de pertenencia a una etnia o nación tienda a estimularlos. Esto también
favorece el establecimiento de vínculos mayores y más intensos con el país de origen y
con los connacionales de la diáspora y provoca una tendencia a resistir la incorporación
de los modelos culturales que supone la adaptación a las sociedades de recepción.
Una modalidad que se generaliza es la de trabajar en proyectos que se desarrollan fuera de
fronteras, permaneciendo en los países o regiones de origen. La utilización de medios
telemáticos, permite la comunicación "virtual". Es discutible la afirmación
que se ha hecho de que, en lo sustancial, esto implica una migración, en la medida en que
no supone la movilidad física de las personas. Pero constituye una forma particular de
integración a los mercados, que establece relaciones de trabajo nuevas, donde las normas
laborales, de seguridad social, impositivas y de convivencia, se enfrentan a situaciones
que ponen sobre el tapete desafíos a la organización social y a las relaciones de los
individuos con los Estados nacionales.
1. Las tendencias futuras
Si bien los ejercicios prospectivos sobre los fenómenos sociales son siempre una tarea
compleja, muchos factores permiten prever que existen determinantes poderosos para que los
movimientos de personas desde los países del Sur hacia los del Norte continúen
incrementándose. También es una realidad que los países receptores establecen cada vez
mas limitaciones al ingreso de migrantes.
Las desigualdades en el crecimiento económico y en las posibilidades de acceso al
bienestar han tendido a acrecentarse en las últimas décadas, al tiempo que la
desigualdad por sectores sociales al interior de los países también ha sido creciente.
Esto - unido a la internacionalización de los medios de comunicación, que no sólo
permite un mayor acceso a la información, sino que contribuye a la difusión de los
estilos de vida y de las pautas de consumo de los países desarrollados - provoca una
"globalización de las aspiraciones" que estimulan la migración internacional
en busca de espacios con acceso a dichas condiciones de vida o que, al menos, que acorten
las distancias hasta ellas.
Por otra parte, los países desarrollados se encuentran en su mayor parte en una fase
avanzada de la transición demográfica o ya insertos en los fenómenos que algunos
autores han denominado "segunda transición demográfica". Estas se caracterizan
por un descenso importante del ritmo de crecimiento de la población, que en muchos casos
ya se ubica en una fase de crecimiento negativo y un concomitante proceso de
envejecimiento de la estructura de edades, debido al retroceso de la fecundidad que se
viene dando desde hace muchas décadas y a la reducción de la mortalidad en las edades
adultas, que tiende a engrosar el extremo superior de la pirámide de edades.
Esta situación genera déficit en el número de jóvenes que acceden al mercado de
trabajo, y tiene como consecuencia un creciente desbalance entre la población activa y la
pasiva, provocando dificultades en los sistemas de seguridad social. Un informe de
Naciones Unidas, "Replacement Migration" (N.U. Population Division, 2000) ha
tenido gran repercusión al predecir la posibilidad de incrementos muy importantes de la
migración internacional desde los países del sur demográficamente dinámicos, hacia los
países industriales en proceso de envejecimiento de sus poblaciones y de crecimiento de
la población negativo o lento. Las proyecciones se refieren a ocho países: Francia,
Alemania, Italia, Japón, República de Corea, Federación Rusa, Estados Unidos y Reino
Unido, así como también a Europa y a la Unión Europea, tratados como unidades. El
estudio prevé cinco escenarios alternativos para estimar la "migración de
reemplazo" que sería necesaria para detener los efectos del crecimiento negativo de
la población:
1) En el primer escenario, se estima el número de migrantes sobre
la base de la revisión de 1998 de las proyecciones de población de las Naciones Unidas,
en su variante media 1.
2) El segundo es como 1) con la diferencia de que asume migración
cero a partir de 1995.
3) En el tercero, se estima la evolución en cada país como en 2)
y se calcula el máximo que alcanzaría en el período 1995-2050 bajo esa hipótesis.
Entonces, se calcula la inmigración de reemplazo necesaria para mantener el volumen total
de la población igual a ese máximo, a lo largo de todo el período.
4) En el cuarto, se estima la evolución en cada país como en 2) y
se calcula el máximo que alcanzaría la población en edad de trabajar (15-64 años) en
el período 1995-2050 bajo esa hipótesis. Entonces, se calcula la inmigración de
reemplazo necesaria para mantener el tamaño total de la población total en edad de
trabajar igual a ese máximo, a lo largo de todo el período.
5) En el quinto, nuevamente se estima la evolución en cada país
como en 2) y se calcula el máximo que alcanzaría la relación entre la población en
edad de trabajar (15-64 años) y la población en edad de retiro (65 y más años).
Entonces, se calcula la inmigración de reemplazo necesaria para mantener esa relación
igual a ese máximo, a lo largo de todo el período.
Este informe ha sido profusamente citado en los comentarios y evaluaciones sobre el
destino de las sociedades industriales en el siglo que acaba de comenzar. Algunos autores
han rebatido las tesis de este trabajo, poniendo en tela de juicio sus conclusiones, tanto
en la necesidad como los beneficios resultantes de promover políticas de inmigración de
reemplazo (Coleman, 2000, 2001, OCDE, 2001). Sin embargo y más allá de las estimaciones
que se hagan sobre los volúmenes de personas que se involucrarán en este proceso, y
sobre la "capacidad" de las sociedades receptoras de seguir incorporando
inmigrantes, parece una realidad que la demanda de trabajadores continuará estando
presente.
Desde el punto de vista de los mercados de trabajo en los países desarrollados, hay
coincidencias entre algunos autores (Sassen, 1988, Martín, 2000) en señalar que existen
condiciones de demanda de trabajadores inmigrantes y que ésta se ubica en los dos
extremos del mercado de trabajo. Por una parte, el crecimiento de la demanda en sectores
poco especializados o en trabajos que son rechazados por los trabajadores de los propios
países y por otra, los altamente especializados, tanto en el campo científico y
tecnológico, como en los sectores de la administración y la gerencia. Las proyeccio nes
de fuerza de trabajo coinciden en afirmar que las demandas de trabajadores seguirán las
tendencias observadas en las últimas décadas, en cuanto a la polarización de la
inserción de los migrantes: por un lado las altas especializaciones y por otro los
servicios personales y actividades no especializadas. (Mc Donald, P, Klippen, R, 2001).
II. La migración calificada
1. Definiciones y tipologías de la migración calificada
Existen diversas definiciones de migración calificada. Algunas de ellas cubren un
espectro amplio de calificaciones, que van desde las capacitaciones técnicas hasta las
especializaciones más sofisticadas. Las estadísticas sobre el tema son escasas y, salvo
excepciones, no permiten un análisis desagregado. Los trabajos de campo específicos son
raros y, en la mayoría de los casos, suelen estar basados en un número reducido de
observaciones. Como señalan Gaillard y Gaillard (1998), las estadísticas disponibles no
permiten dibujar un cuadro general fiable de este tipo de migraciones.
Con frecuencia, los países disponen de las estadísticas de "stocks" que surgen
de los censos nacionales o de las encuestas continuas de hogares. Éstas ofrecen una
fotografía del volumen acumulado de inmigrantes calificados en una fecha determinada,
pero no son adecuadas para analizar la dinámica de la movilidad.
También, se debe considerar que los censos de los países de inmigración suelen tener
niveles importantes de omisión, tema que se agudiza cuando existe inmigración ilegal, a
pesar de que en el caso de los inmigrantes calificados, la ilegalidad suele ser de baja
incidencia.
En muy raros casos se dispone de estadísticas de flujos. En los Estados Unidos, las
estadísticas anuales del INS (Inmigration and Naturalization Service) proporcionan una
información muy útil y detallada, pero ésta se refiere a las visas otorgadas y no a los
ingresos reales de inmigrantes por año. La concesión de visas suele corresponder a
inmigrantes residentes desde años antes en ese país y su variación refleja, en gran
medida, los efectos de las categorías de preferencia establecidas en las leyes de
inmigración.
En el marco de la OECD y EUROSTAT se ha elaborado el llamado "Manual de
Canberra" que constituye un intento de unificar criterios para definir recursos
humanos en ciencia y tecnología (C&T).
Las definiciones de dicho manual incluyen a personas con las siguientes características
:Aquéllas que han completado
con éxito estudios de tercer nivel en alguna de las áreas de C&T.
Aquéllas que, aunque
formalmente no puedan ser clasificadas como en el parágrafo anterior, se encuentren
empleadas en una ocupación de C&T, donde las calificaciones anteriores suelen ser
requeridas. (OCDE, 2001)
En el Manual de Canberra se
utilizan criterios de calificación y de ocupación; los términos científicos y
técnicos cubren una gama amplia de formaciones que abarcan también a las Humanidades y
Ciencias Sociales.2
Las definiciones que utiliza la National Science Foundation de los Estados Unidos también
tienen en cuenta los criterios relacionados con la ocupación, o la educación y el tipo
de título obtenido, o ambos a la vez. (NSF, S&T Indicators 2000).
Aún cuando las limitaciones de la información deben ser tenidas en cuenta, en el caso de
América Latina la base de datos del proyecto IMILA (Migración Internacional en América
Latina)3 y el esfuerzo de
armonización de los datos que realiza el CELADE (Centro Latinoamericano de Demografía),
hacen del continente latinoamericano una región privilegiada en cuando a la
disponibilidad de información sobre la migración internacional, aunque con las
limitaciones de las estadísticas censales para el estudio de este tema.
Los datos reunidos en el IMILA corresponden a las sucesivas rondas censales de los países
latinoamericanos y de los Estados Unidos y Canadá4. Un esfuerzo adicional debería permitir reunir la información
correspondiente a los países europeos, Australia y Japón, que también han atraído
emigrantes latinoamericanos en las últimas décadas.
En el caso de Europa, una parte importante de la emigración latinoamericana tiene lugar
mediante la recuperación de la ciudadanía de sus antepasados, por los descendientes de
inmigrantes europeos que llegaron a América en otros períodos. Esto genera dificultades
adicionales para identificar a los inmigrantes latinoamericanos, dado que los países
europeos tienden a clasificar a los censados por su ciudadanía, no por su lugar de
nacimiento.
Además de la definición de lo que se debe entender por "migrante calificado",
es importante considerar los diferentes tipos de corrientes migratorias, dado que suelen
redundar en modalidades diferentes de vinculación con los países de origen y por lo
tanto implicar diferentes diseños de políticas.
En un trabajo anterior (Pellegrino y Calvo, 2001) indicamos que las tipologías
migratorias pueden efectuarse desde diferentes perspectivas:
- de acuerdo a los determinantes (económicos, políticos, religiosos,
etc.),
- de acuerdo a su duración (movimientos permanentes o definitivos,
transitorios,
pendulares, circulares, etc.)
En el caso de los inmigrantes calificados es importante tener en cuenta su inserción
institucional ya que pueden trabajar en compañías multinacionales, en empresas
nacionales del país de recepción, en organismos internacionales, como profesionales
independientes, en instituciones académicas de enseñanza o de investigación o pueden
también ser estudiantes.
Iredale, R. (1999) presenta una tipología similar, que ordena en cuatro grupos: por
motivación, por origen y destino de los flujos, según el mecanismo de incorporación de
los migrantes y según la duración de las estadías. Findlay et al. (1996) propusieron
otra tipología que se basaba en los canales o mecanismos que promovían la migración.
La identificación precisa del tipo de movimiento migratorio así como la caracterización
de la calificación de los migrantes -en el caso que nos ocupa- se convierte en un tema de
primera importancia a la hora de evaluar los impactos económicos y de otro tipo que
tienen sobre los países de origen y destino.
Las dificultades en la obtención de datos sobre los migrantes calificados y en conocer
las dimensiones del fenómeno, unidas a la utilización de clasificaciones no homogéneas
imponen dificultades importantes para la evaluación de este fenómeno.
2. Las condiciones de demanda de migrantes calificados
Una de las características del mundo contemporáneo es el papel central que juega el
conocimiento en el crecimiento económico. Desde fines de la Segunda Guerra Mundial los
países desarrollados han puesto énfasis en estimular el desarrollo de la educación
superior, de la formación de especialistas mediante cursos de postgrado y en desarrollar
los sistemas de investigación. Los países en vías de desarrollo se propusieron
objetivos similares, pero los resultados fueron desiguales. Si bien hubo durante la
Segunda mitad del Siglo XX cambios sustanciales, la brecha entre los países centrales y
los periféricos con respecto al desarrollo científico y tecnológico es, en general, muy
importante y sigue aumentando.
En los últimos años, el objetivo de consolidar fuertes masas críticas en áreas
avanzadas, particularmente en las Tecnologías de la Información (IT), se ha convertido
en una meta prioritaria para todos los países. De acuerdo a los resultados de un
seminario sobre "Movilidad Internacional de los altamente especializados" (OECD,
2001), en la mayoría de los países de la OECD las políticas orientadas a favorecer este
tipo de inmigración responden a tres objetivos: enfrentar las carencias cíclicas de los
mercados de trabajo, aumentar el "stock" de capital humano y alentar la
circulación del conocimiento incorporado en los trabajadores altamente especializados y
promover la innovación.
En prácticamente todos los países industriales se ha identificado escasez de oferta en
ciertas especialidades de las ciencias básicas y de las ingenierías, pero muy
particularmente en las Tecnologías de la Información y las disciplinas relacionadas,
así como también en las actividades vinculadas con la salud.
La National Science Foundation de los Estados Unidos, estimaba que en el período
1998-2008 el empleo en ocupaciones para Científicos e Ingenieros crecería cerca de
cuatro veces más que el crecimiento promedio de todas las ocupaciones. Teniendo en cuenta
que --según esta institución- en la década señalada, se espera un crecimiento de
aproximadamente el 14% en el número total de empleos, las oportunidades en S&E
crecerían alrededor del 51%, lo que equivale a alrededor de 1.9 millones de empleos. De
este crecimiento, cuatro quintos corresponden a empleos relacionados con la computación.
Otras ocupaciones de tipo científico también experimentarían crecimientos importantes,
como, por ejemplo, las ciencias biológicas y más en general el conjunto de ciencias de
la vida. (N.S.F. Indicators, 2000, Cap: 3).
Aunque en los grandes números la migración internacional tiende a estar sobre-
representada entre los trabajadores no especializados o, al menos, entre los que se
insertan en los trabajos de menor calificación, los migrantes calificados han tendido a
crecer en las últimas décadas. Las políticas migratorias de los países receptores se
orientan crecientemente hacia la migración selectiva buscando incorporar migrantes con
altas calificaciones y cubrir déficit en determinadas formaciones. Se puede sostener que
la competencia por la captación de este tipo de inmigrantes constituirá uno de los
fenómenos relevantes del siglo que comienza. La disputa por los "mejores y más
brillantes" no solo tendrá lugar entre los países pobres y los ricos, sino que
también formará parte de la competencia de los países desarrollados entre sí y entre
las corporaciones transnacionales.
Al estancamiento en el número de jóvenes, debido al envejecimiento de la población, se
agregan otros factores que tienen que ver tanto con aspectos económicos como culturales e
intervienen en la configuración de un déficit de jóvenes que ingresan al mercado de
trabajo en los sectores de C&T. Las vocaciones hacia las profesiones vinculadas con
estas áreas no crecen significativamente; las dificultades de dichas carreras se
contraponen a las ventajas comparativas que ofrecen otras especializaciones con exigencias
menores. Algunos autores sostienen (Martin, Ph. 1999) que, en el caso de los Estados
Unidos, la oferta abundante de estudiantes inmigrantes permite mantener salarios reducidos
en los sectores de Investigación y Desarrollo, desestimulando la orientación de los
estudiantes nativos hacia esas vocaciones.
La apuesta a la captación de trabajadores altamente calificados de otros países así
como la competencia por reclutar estudiantes extranjeros está directamente vinculada a
esta escasez o falta de flexibilidad en la oferta de determinadas calificaciones.
La apertura de fronteras a este tipo de migrantes se realiza de diferentes formas y se
extiende a países tradicionalmente cerrados a la inmigración como Japón o, también a
otros países tradicionalmente expulsores de migrantes como Irlanda y Grecia que se han
abocado a recuperar nacionales residentes en otras regiones del mundo, así como a
incorporar inmigrantes.
Estados Unidos ha sido el país donde los beneficios de la incorporación de migrantes
calificados son más notorios y donde la tendencia a orientar las leyes migratorias en esa
dirección tiene ya muchos antecedentes. Ya en la Ley de 1952, se introdujo un primer
sistema de preferencias hacia trabajadores altamente calificados cuyas especialidades
fueran escasas en dicho país. La Ley de Inmigración votada en 1965 es contemporánea de
la legislación sobre los derechos civiles y estuvo imbuida del espíritu igualitario y de
defensa de los derechos humanos que dominaba una parte importante de la opinión pública
de la época en ese país. También entre los objetivos de los legisladores estaban
presentes los beneficios resultantes de la captación de profesionales altamente
calificados para la consolidación de los sistemas de investigación y desarrollo y, más
en general, con relación a la calificación de la fuerza de trabajo.
La legislación de los Estados Unidos se orientó a favorecer las categorías de admisión
basadas en la reunificación familiar; un 12% de las admisiones permanentes anuales se
fundamentaron en criterios relacionados con el mercado de trabajo. La legislación
estableció sistemas de preferencia, para trabajadores con habilidades extraordinarias,
profesores e investigadores (EB-1); otra (EB-2) destinada a profesionales con diplomas
avanzados; y una tercera destinada a profesionales con diploma equivalente a un
bachellor's y al menos dos años de entrenamiento.
En 1990, una reforma de la legislación migratoria, tendió a fortalecer el criterio de
inmigración selectiva, al tiempo que se aumentó el número de visas anuales destinadas a
trabajadores temporarios con calificaciones especiales. La presión de los empresarios,
muy especialmente de las industrias de computación y de tecnología de la información
estuvo destinada a obtener una ampliación del número de visas HB1 destinadas a los
inmigrantes temporarios, portadores de capacitaciones especialmente buscadas. Bajo la
amenaza de que la escasez de mano de obra podría conducir a las empresas a buscar
radicarse en otros países con abundante mano de obra calificada, el Congreso de los
Estados Unidos votó ampliaciones de las cuotas estipuladas por la Ley de Inmigración de
1990. Esta presión ha predominado en el ámbito legislativo frente a las demandas de
otros grupos -sindicatos, agrupaciones de profesionale- que sostienen que la ampliación
de las cuotas para este tipo de trabajadores tiene como consecuencia una reducción de los
salarios de los originarios del país, así como una tendencia a la sustitución en dichos
puestos de trabajo a la población nativa por población inmigrante.
Canadá, al igual que los Estados Unidos, mantiene todavía un programa significativo de
admisiones de inmigrantes de carácter permanente. Es a partir de la Ley de Inmigración
de 1960 que se eliminan las barreras raciales que restringían el ingreso y que comienza a
tomar un peso importante la inmigración originaria del Caribe inglés y de Haití. La
inmigración asiática y latinoamericana va también adquiriendo una mayor presencia. La
legislación migratoria de Canadá está basada en un sistema de puntos que favorece la
incorporación de inmigrantes de acuerdo a su capacidad de integración a la economía y
sociedad canadienses. Dicha legislación prevé también un intenso programa de admisión
permanente de personas altamente calificadas; como en el caso de Estados Unidos, y
mantiene un programa para captar inmigrantes con un sistema de selección basado en
profesiones particularmente requeridas.
En otro país tradicionalmente receptor de inmigración, como es Australia, las políticas
se han inclinado crecientemente hacia la migración selectiva desde 1970 en adelante. En
el caso de Japón, país tradicionalmente contrario a la incorporación de inmigrantes,
desde 1990 comenzaron a tomarse medidas para recuperar descendientes de japoneses
emigrados, como inmigrantes calificados. Una política de becas se implementó a los
efectos de captar estudiantes extranjeros.
Los países europeos habían cerrado sus puertas a la inmigración desde mediados de la
década de 1970, y como consecuencia de la recesión iniciada entonces, los ingresos de
inmigrantes fueron estrictamente controlados. Sin embargo, el otorgamiento de permisos de
residencia siempre fue, en dichos países, más flexible cuando se trataba de personas con
formaciones y capacitaciones muy especializadas. En los últimos años, se han
implementados programas especiales para la captación de inmigrantes con determinadas
calificaciones en varios países europeos; también se ha reconocido que, aún en
condiciones de tasas elevadas de desempleo, el recurso a trabajadores inmigrantes es una
realidad que debe ser admitida para el funcionamiento del sistema económico.
En el caso de Alemania el programa que se llamó "Green Card" (invocando el
documento que se otorga en los EEUU a los inmigrantes) orientado a especialistas en
Tecnologías de la Información (IT) se propuso reclutar 20.000 trabajadores de esta
especialidad; también el gobierno alemán implementó un sistema de becas y subvenciones
(grants) orientado a estudiantes extranjeros.
En el Reino Unido, en 1999 el gobierno lanzó una campaña orientada a captar estudiantes
extranjeros mediante diferentes estrategias que facilitan su ingreso a instituciones
inglesas. En Irlanda la escasez de trabajadores en IT llevó al gobierno a realizar
campañas en los años 2000 y 2001 para captar personas con estas especialidades, así
como descendientes de antiguos emigrantes irlandeses residentes en otros países. En el
año 2000 se establecieron visas especiales para trabajadores calificados (OCDE, 2002).
3. El mundo académico y los estudios en el exterior
Un componente importante de este último impulso de la globalización económica lo
constituye la intensificación de la internacionalización de los sistemas de educación
superior y más en general del mundo académico.
El desarrollo de la educación superior y de la investigación constituye un desafío para
los países que buscan salir del subdesarrollo. El medio académico constituye un sector
particularmente internacionalizado y ésta situación ha sido así a lo largo de la
historia. Las virtudes de la circulación, de la interacción con pares de diferentes
regiones del mundo, la participación de las actividades científicas de carácter
internacional constituyen objetivos básicos de la actividad académica. Por otra parte,
en los últimos años y en el marco de la creciente movilidad y circulación de las
personas se han implementado, en muchas regiones del mundo, programas de estímulo a la
circulación y el intercambio de los integrantes del mundo académico.
Los países periféricos se ven en la necesidad de enviar estudiantes a los países
centrales donde los sistemas de educación superior alcanzan niveles difícilmente alcan
zables en los países más pobres. Los estudios en el exterior pueden tener ventajas
importantes para los países de origen en la medida que los estudiantes adquieren for
maciones no posibles de adquirir sin salir al exterior. Estas estadías permiten
establecer vínculos académicos, comerciales, transferencias de tecnologías, etc., pero
tienen como contrapartida una probabilidad importante de bran drain o no retorno de los
estudiantes al país de origen.
La incorporación de estudiantes extranjeros y las políticas de becas constituyen una
puerta de ingreso importante de la inmigración calificada a los países desarrollados. La
realización de estudios de postgrado suele ser el vínculo inicial que une a espacios de
investigación y desarrollo de universidades de países desarrollados con los países de
origen de los estudiantes, generando una primera instancia que en muchos casos culmina en
la emigración. Por otra parte este proceso de formación constituye el mejor mecanismo de
selección de los estudiantes más destacados.
Los estudios en el exterior constituyen una parte importante de la migración calificada y
por otra parte, esta etapa puede convertirse en un primer paso hacia una migración
laboral. Las políticas de becas y la competencia de las Universidades por captar
estudiantes extranjeros se han convertido en una fuente inicial de selección y captación
de recursos altamente calificados. Por otra parte es usual que los estudiantes hagan
algún tipo de trabajo mientras estudian y de esta manera se familiarizan con el mercado
de trabajo del país y establecen conexiones que facilitan la permanencia una vez
terminados los estudios.
El número de estudiantes que realiza estudios fuera de su país de origen es creciente y
en términos relativos los estudiantes extranjeros predominan entre los que realizan
estudios de doctorado. Se sabe que cinco países concentran más del 80% de los
estudiantes extranjeros de todos los orígenes: Estados Unidos (34%), Reino Unidos (16%).
Alemania (13%), Francia (11%), Australia (8%), el 18% restante se distribuye de manera
más dispersa. (OECD, 2002)
Entre 1986 y 1996 el número de estudiantes extranjeros realizando doctorados en C&T
en universidades norteamericanas creció un ritmo de 8% anual mientras que el crecimiento
de los estudiantes de ciudadanía de los EEUU crecía solamente un 2%. En 1997 la
participación de los extranjeros en los doctorados cayó un 15% en todas las disciplinas
(S&T Indicators, 2000). En 1997, los estudiantes extranjeros que obtuvieron doctorados
en las diferentes disciplinas que integran las ingenierías eran el 49% del total en los
EEUU, 45% en el Reino Unido, 43% en Japón.
El número de estudiantes extranjeros en los Estados Unidos ha crecido mucho: de menos de
50 mil en el año escolar 1959/60 pasó a más de 500 mil en el año 1999/2000 (Institute
for International Education, 2000). Los estudiantes extranjeros en los Estados Unidos
provienen en su gran mayoría de Asia (58%), solamente un 11% son originarios de América
Latina. Esto llama la atención, dada la elevada presencia cultural de los Estados Unidos
en los países latinoamericanos. El número de estudiantes latinoamericanos supera los 50
mil; de ellos, la mitad son originarios de América del Sur, lo que indica una diferencia
notoria con respecto al conjunto de la inmigración, donde el predominio de los mexicanos
y centroamericanos es notable.
En 1995 de 420.000 estudiantes que realizaban cursos de postgrado, en los Estados Unidos,
100.000 eran extranjeros y constituyeron el 39% de los que obtuvieron diplomas en ciencias
naturales, el 50% en matemáticas y en ciencias de la computación y el 58% en las
ingenierías. A su vez, de los 55.444 estudiantes extranjeros de doctorado, el 63% tenían
planes de permanecer en los Estados Unidos, el 39,3% "planes firmes". Estos
porcentajes alcanzaban al 85% y 79% en el caso de los originarios de China e India,
mientras que para los nacidos en México, el valor se ubicaba entre los más bajos, 37%
(Johnson, NSF, 1998). Meyer y Brown (1999) sostienen que la intención de permanecer
supera al 50% entre los estudiantes extranjeros en Francia y en Japón.
Según el mismo estudio de Johnson, la atracción de estudiantes y la posibilidad de
retenerlos se debía sobre todo a la habilidad de las instituciones de educación superior
de los Estados Unidos, asegurando el financiamiento de los estudios de sus alumnos.5
También se sostiene que la atracción de los Estados Unidos se debe no solamente a la
calidad de su educación superior sino también a la evaluación de las posibilidades de
permanecer en el mercado de trabajo de dicho país una vez terminados los estudios.
Las políticas de captación de estudiantes extranjeros, en las que los Estados Unidos han
ocupado un puesto de vanguardia han sido seguidas por otros países, como ya vimos. La
incorporación de estudiantes no solamente constituye la mejor estrategia de selección de
futuros trabajadores calificados sino que aún en el caso de que retornen a sus países se
convierten en personas fuertemente integradas al mundo académico de los países donde se
formaron, colaboran en investigaciones a distancia, utilizan y difunden tecnologías,
consumen productos de dichos países y forman parte de las redes de intercambio
internacional.
En un alegato por "americanizar" las políticas alemanas orientadas a captar
estudiantes, Thomas Straubhaar (2001) argumentaba: "Lo que es aún más importante
que los beneficios inmediatos derivados del pago de matrículas por parte de los
estudiantes extranjeros y de los efectos directos e indirectos en la creación de empleos
que ellos provocan, son los efectos de largo plazo sobre la economía.
En primer lugar, durante su período de estudios los estudiantes extranjeros se
acostumbran al "american way of life". Se habitúan al consumo de productos
americanos y estudian con el apoyo de aparatos, "hardware" y software"
producidos por firmas americanas como IBM y Microsoft. Luego, en sus carreras y futuro se
convierten en promotores del estilo de vida americano y aún cuando partan de los Estados
Unidos lo mantendrán. Ellos comprarán un Ford y no un Volkswagen, estarán
familiarizados con Compaq y no con Siemens, están entrenados con Windows y no con un
software europeo" (p.9 traducción nuestra)
En el mundo académico y en las universidades y más en general en las instituciones de
educación superior de los países periféricos, la emigración constituye un desafío
particularmente difícil de enfrentar. Al tiempo que es altamente conveniente estimular
circulación de académicos en el ámbito internacional, las salidas de estudiantes para
realizar estudios de postgrado en centros avanzados, el riesgo de la emigración aumenta
en función directa con la exposición a intercambios y vínculos con el mundo exterior.
III. La migración calificada de América Latina
1. Estimación del volumen
Estimar el volumen de la migración calificada es una tarea compleja en el estado actual
de la información estadística de los países. A fines de la década del 90, Carrington y
Detragiache (1998,1999) se propusieron realizar una estimación de la magnitud de este
fenómeno en los países de la OCDE, teniendo en cuenta a 61 países de origen que, según
sus evaluaciones, comprendían el 70% de la población en vías de desarrollo6.
Las conclusiones de este trabajo pusieron en evidencia que la información es limitada
para la mayoría de los países y que son los Estados Unidos los que llevan estadísticas
más precisas sobre la población inmigrante de esta categoría.
Los resultados presentados mostraron que, una fracción importante de los inmigrantes en
los Estados Unidos provenientes de Asia y África han completado la educación terciaria
(75% de los hindúes, 53% de los coreanos, 50% de los chinos); entre los originarios de
las principales corrientes de migrantes africanos en los EEUU, Egipto, Ghana y Sud Africa,
más del 60% tienen educación terciaria (Carrington y Detragiache, 1999). También estos
autores estimaron que los migrantes a los Estados Unidos tienden a ser más educados que
el promedio de las poblaciones que permanecen en los países de origen y que las tasas
más altas de emigración, se encuentran entre los que tienen educación terciaria.
En el caso de América Latina la información que surge de IMILA permite tener un cuadro
de la migración calificada de acuerdo al nivel educativo alcanzado y a las ocupaciones
tal como son analizadas en los censos de los países. Para el caso de los Estados Unidos
la información es mayor dado que los censos disponen de información por país de
nacimiento para todos los países y porque el servicio estadístico SESTAT de la National
Science Foundation así como el Institute for International Education (IIE) presentan
información estadística por países.
La información censal, que surge de IMILA corresponde a los censos de la ronda del 90
dado que todavía no se dispone de la información desagregada por países y profesiones
de los censos del año 2000.
Notas
1.
El informe incluye cuatro variantes: alta, media, baja y constante, que corresponden a
hipótesis sobre la evolución futura de la fecundidad en cada uno de los países.
Todas las variantes hacen las mismas hipótesis sobre la evolución futura de la
mortalidad y de la migración (esta última hipótesis en casi todos los países).
2. Se incluyen 21 áreas de estudio que pueden ser agrupadas en
los siguientes siete grupos: ciencias naturales, ingeniería y tecnología, ciencias
médicas, ciencias agrícolas, ciencias sociales, humanidades, otras áreas.
3. El Proyecto IMILA contiene una base de datos sobre migrantes
internacionales nacidos en los países de América Latina. Fue creada por el Centro
Latinoamericano de Demografía de las Naciones Unidas (CELADE) a inicios de la década de
1970. Constituye un esfuerzo pionero en materia de recolección de información sobre
migración internacional.
4. En el caso de Canadá, para 1990, se dispone del volumen
total pero no se dispone del perfil socioeconómico de los migrantes.
5. Aproximadamente el 75% de 10.000 estudiantes de doctorado
extranjeros que fueron analizados, tenían como fuente principal de ingresos a las
universidades donde estudiaban.
6. El estudio no incluyó a los estados que integraron la
ex-Unión Soviética ni a los países de Europa del este.
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