| Titulo |
Las migraciones
internacionales
en América Latina y el Caribe
Edición Nº 65
Mayo-agosto 2002 |
| Autor |
Secretaría Permanente del SELA
Indíce |
Migración,
integración y desarrollo
Fidel Jaramillo
Vicepresidente de Estrategias de Desarrollo
de la Corporación Andina de Fomento (CAF)
La migración a nivel mundial se ha incrementado sustancialmente en décadas recientes a
pesar de fuertes y numerosas barreras a la movilidad de personas. Tan sólo en 1990 se
estimaba que 120 millones de personas vivían fuera de su país natal, número que para el
año 2000 se incrementó a 150 millones.
En América Latina el fenómeno migratorio también ha aumentado. Tan sólo considerando
la migración intrarregional y hacia los Estados Unidos, se calcula que el número de
migrantes creció de 1.5 millones en 1960 (0.7% de la población total de la región) a 11
millones en 1990 (2.5% de la población total de la región), lo cual significa que la
migración se ha multiplicado casi en 10 veces.
Gráfico Nº 1
Migración intrarregional y hacia los Estados Unidos

Fuente: CEPAL 2000
Aunque la migración de
latinoamericanos se ha extendido sobre diversas regiones del globo, un destino favorito
sigue siendo Estados Unidos de América. Según el censo de ese país del año 2000,
alrededor de 14.47 millones de personas que viven en territorio norteamericano nacieron en
países de América Latina y el Caribe, lo que representa alrededor del 50% del total de
residentes en el extranjero. La mayoría de ellos viven en las zonas Oeste y Sur de ese
país.
Las estimaciones más recientes realizadas por el Servicio de Inmigración y Naturaliza
ción (INS) indican que en 1996, alrededor de 5 millones de migrantes indocumentados
residían en los Estados Unidos y que esta población se incrementa a razón de 275.000
por año. Estos números significan que la población de indocumentados actualmente oscila
alrededor de los 6.5 millones de personas, o sea, cerca del 2.5% de la población
norteamericana.
México continúa siendo el país líder como fuente de indocumentados, representando
alrededor del 54% del total. Sin embargo, otros cinco países centroamericanos (El
Salvador, Guatemala, Honduras, República Dominicana y Nicaragua) aportan cerca del 14.5%
del total, lo que coloca a América Latina como proveedor importante de indocu mentados.
Los países de la Comunidad Andina aportan cerca del 4% del total. Otro patrón bien
definido es la concentración geográfica de los migrantes indocumentados. Solamente
California y Texas hospedan 54% del total.
Información reciente, aunque limitada, permite establecer que para el año 2000, el
número de migrantes latinoamericanos y caribeños en Europa y otros países era de un
poco más de 2 millones de personas, observándose la mayor concentración en el Reino
Unido, España, Italia, Canadá y Japón. Fuera de Europa, el caso más sobresaliente
ocurre en Japón, donde en el año 2000, de acuerdo al Ministerio de Justicia, el 80% de
los residentes latinoamericanos eran brasileños y el 14% peruanos. Las cifras sugieren
que gran parte de estos migrantes son descendientes de migrantes japoneses llegados a
Perú y Brasil a principios del siglo XX. Otros países receptores importantes de
latinoamericanos y caribeños son Canadá, Israel y Australia.
Gráfico Nº 2
Población latinoamericana indocumentada en los Estados Unidos (1996)

Fuente: Servicio de Naturalización e Inmigración de
Estados Unidos
Por generaciones, las remesas
enviadas por migrantes internacionales han sido fuente importante de soporte económico a
sus familias en los respectos países de origen. Estas se han convertido en un importante
flujo de divisas internacionales con implicaciones importantes sobre el consumo y la
inversión en países receptores. De acuerdo al Fondo Multilateral de Inversiones (FOMIN)
y del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), las remesas en América Latina alcanzan
alrededor de 25.000 millones de dólares al año y se proyecta que, de continuar con las
tasas de crecimiento actuales, el valor de las remesas acumuladas para la siguiente
década (2001-2010) podría alcanzar los 300.000 millones de dólares.
La experiencia reciente de
algunos países individuales es particularmente ilustrativa de la relevancia de los flujos
de remesas. En México, por ejemplo, país líder como destino de las remesas, éstas
representaron en 1999 el 160% de las exportaciones agrícolas y casi el 70% de las
exportaciones petroleras. Para Brasil, las remesas en 2001 representaron lo mismo que las
exportaciones de café, mientras que para República Dominicana, El Salvador y Ecuador en
2001, las remesas significaron más del 10% del PIB y entre 2 y 6 veces el valor total de
la inversión extranjera directa (IED).
Actualmente se sabe que las disparidades en los niveles de desarrollo y oportunidades de
trabajo entre países y regiones son causas fundamentales de la migración interna cional.
Mientras éstas no se reduzcan o incluso desaparezcan, los flujos migratorios también
tenderán a permanecer.
Gráfico Nº 3
Flujos de remesas hacia América Latina en perspectiva:
países selectos - (% del Producto Interno Bruto)

Fuente: FOMIN (2001), BID
(2001)
Analistas del trinomio integración-migración-desarrollo coinciden en describir la
relación entre estos elementos como el efecto de la 'joroba migratoria', afirmando que
ocurre especialmente en procesos integradores entre dos o más países o regiones con
distintos niveles de desarrollo y donde preexisten relaciones migratorias.
De acuerdo a esta visión, los efectos disruptivos del desarrollo en etapas iniciales se
materializan en un aumento en la propensión a emigrar hacia países o regiones más
desarrollados. Una vez que las fuerzas integradoras de comunicación, transporte, comercio
e inversión fructifican en oportunidades de empleo y mayores salarios, la propensión a
emigrar tiende a disminuir en el mediano y largo plazo. Presumiblemente, este proceso
permitiría insertar a los países en desarrollo en la economía internacional
(convergencia económica), elevando no sólo los niveles de competitividad sino también
los niveles de vida de la población.
Actualmente se distinguen claramente al menos cinco expresiones del interés integrador en
América Latina en dos niveles: hemisférico, que se materializa en las negociaciones para
el Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA), y el regional, representado por los
bloques subregionales del MERCOSUR, Comunidad Andina, Mercado Común Centroamericano
(MCCA) y la Comunidad del Caribe (CARICOM).
Gráfico Nº 4
Efectos migratorios del desarrollo: la joroba migratoria

Sin embargo, el éxito de tales esfuerzos integradores, como postula el efecto de la
"joroba migratoria", depende de una gran diversidad de factores.
Primero, un compromiso serio
al proceso de integración, así como a la cooperación regional.
Segundo, identificación
apropiada de las particularidades regionales, culturales y sociales de la migración y su
relación con el desarrollo.
Tercero, un planteamiento
razonado y adecuado en el diseño y la lógica de las políticas migratorias y otros
acuerdos legales que promuevan una mayor movilidad de personas y su legalización en
países receptores.
Cuarto, respecto a la
diversidad cultural y étnica de los distintos países así como respecto a los derechos
humanos y de los trabajadores y sus familias.
Quinto, creación de
instrumentos financieros para la utilización eficiente de las remesas en oportunidades de
inversión productivas. Finalmente, atención apropiada a las repercusiones sociales,
políticas y culturales del proceso integrador.
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