Titulo

Los nuevos paradigmas de la Cooperación Internacional
Edición  Nº 64

Enero - Abril  2002
                                                                                                                                      Indice

El papel de la empresa privada en la cooperación internacional

Ricardo Tichauer
Consultor internacional.

La siguiente ponencia fue presentada en la XV Reunión de Directores de Cooperación Internacional de América Latina y el Caribe realizada entre el 11 y 13 de marzo de 2002 en Montevideo, Uruguay, organizada por la Secretaría Permanente del SELA y el Gobierno de Uruguay.

Introducción

     En nuestra reflexión sobre el "Concepto y Evolución de la Cooperación Internacional para el desarrollo" sometida a la XIII Reunión de Directores de Cooperación Técnica Internacional, celebrada en Ciudad de México en junio de 1998, señalábamos que entendíamos como cooperación internacional aquella "transferencia de recursos humanos, tecnológicos y financieros de un Estado a otro (o de una agencia o empresa a otra) a fin de facilitar el logro de objetivos de interés común. Tales objetivos pueden ser de orden económico, político social, cultural o de cualquier otra naturaleza". En tal oportunidad indicamos que, aunque la cooperación entre individuos es tan antigua como la existencia misma de las personas, y que la cooperación entre Estados se ha practicado desde el nacimiento de la institución estadal, la cooperación internacional como elemento de la "asistencia oficial para el desarrollo" nace después de la Segunda Guerra Mundial como instrumento de la política externa de las grandes potencias de la época. Su evolución refleja -con cierto grado de retraso en el tiempo- los cambios en la política exterior de los paises que la proporcionan a los que, ahora, será necesario agregar otros actores: entre ellos las empresas, particularmente las trasnacionales.

     Definimos en tal oportunidad el escenario internacional como uno caracterizado por los fenómenos de globalización, regionalización, liderazgo internacional más difuso, con nuevos tipos de conflictos, con un desarrollo acelerado de nuevas tecnologías y con una creciente debilidad de las instituciones públicas internacionales. Para efectos de la cooperación internacional ello se refleja en nuevas prioridades y condicionalidades en los programas de los donantes tradicionales quienes, para usar sus recursos, privilegian a los países más pobres y a temas vinculados tanto con los derechos humanos de última generación, programas anti-drogas y, recientemente, anti-terroristas, así como con los de una economía abierta. También el nuevo contexto internacional ha permitido el surgimiento, con fuerza, de nuevos actores de la cooperación internacional. En este documento examinaremos el rol de la empresa privada, el fenómeno conocido como "responsabilidad social corporativa".

I.   La responsabilidad social de la empresa

     Como se señaló en el Magazine 9 de Catalunya Global (ver el artículo sobre "Nuevas Maneras de entender la cooperación al desarrollo. La empresa privada y los mecanismos de participación en cooperación" en http://www.iigov.org) con la emergencia de todo lo relativo a la solidaridad, a la ética en las relaciones, conceptos como la responsabilidad social, filantropía empresarial, entre otros, también empiezan a ser comunes en el lenguaje de la clase empresarial. Tradicionalmente, la empresa se debía únicamente a sus accionistas. Pero últimamente una organización responde a un amplio numero de públicos: accionistas, clientes, trabajadores, administración, comunidades locales, la sociedad en general, proveedores, medios de comunicación, etc. Y es que las decisiones de las empresas cada vez tienen mayor profundidad, influencia y ámbito de incidencia en la vida cotidiana de miles y millones de personas. Y este hecho puede llegar a suponer un serio desafío a la legitimación social de sus acciones. En efecto, las acciones de las empresas son consecuencia de sus negocios.

     Se puede empezar a entender el hecho de que las empresas hayan ganado legitimación social a partir de los últimos años. En efecto, han empezado a involucrarse en nuevos temas como son los ambientales, calidad de vida, pobreza, educación, deporte, cultura. Estas nuevas orientaciones favorecen un paulatino cambio de la imagen pública de las empresas, hecho que implica promover sus valores, así como su visión y misión en la comunidad. Estos valores han de ser coherentes con sus propias culturas organizacionales de tal forma que generen una imagen de empresa creíble y consistente. Su relación con el entorno adopta una nueva perspectiva, mayores oportunidades y un rol más activo en la construcción de un determinado orden social.

     Con estos objetivos en mente, las organizaciones empresariales empiezan a generar redes, alianzas y cooperación conjunta. Empiezan a ejercer más prácticas y acciones sistemáticas de su responsabilidad social hacia la comunidad y, conjuntamente, empiezan a obtener beneficios, tanto en sus rentabilidades como en los proyectos o causas sociales que deciden promover o apoyar. Efectivamente, no se puede olvidar que el fin último de cualquier empresa es maximizar sus rendimientos.

     Incluso se afirma que reconocer esta responsabilidad social de la empresa respecto a su comunidad más cercana y respecto a comunidades más lejanas pero donde las consecuencias de sus acciones llegan, es una estrategia más de ventas, de marketing en definitiva, que ayuda a conseguir cuotas de mercado que hasta entonces había sido difícil conseguir.

     En un estudio realizado por el CSR (Corporate Social Responsibility in Europe http://www.csreurope.org), en noviembre de 2000, se demostraba que, efectivamente, desde el punto de vista del consumidor, el hecho de que una empresa tome conciencia de su responsabilidad social y actúe consecuentemente, es relevante. Asimismo la mayoría de los ciudadanos europeos, y cada vez mas los americanos, creen que todavía el sector privado no pone suficiente atención a sus responsabilidades de carácter social.

     Resulta útil ponerse en lugar del empresario para analizar cuáles son las razones que le llevan a adoptar una determinada responsabilidad social. De hecho, existe un amplio consenso sobre las razones o beneficios que hacen que la empresa opte por este tipo de actuaciones.

  1. La empresa manifiesta su responsabilidad social, facilitando al conjunto de sus trabajadores y/o entorno económico y social el hecho de participar de unos determinados valores en línea con las expectativas del ciudadano medio y/o el potencial consumidor de la empresa.
  2. Se facilita la cohesión a nivel interno y se motiva a los trabajadores. En efecto, al adherirse a una acción de tipo humanitaria o social, los miembros de la empresa se convierten en agentes activos de la solidaridad, sintiéndose orgullosos de colaborar en una empresa con objetivos humanitarios o sociales.
  3. Se consolida el prestigio de la empresa, ya que se consolida la simpatía de sus principales colaboradores internos y externos.
  4. Se beneficia del prestigio y excelente imagen de la asociación (o "partner" proviniente del mundo no lucrativo) frente a la opinión pública.
  5. Capacitación de nuevos clientes y fidelización de los actuales. Mediante la colaboración con alguna ONG, la empresa ofrece al cliente potencial una razón de peso para que se reafirme al escoger el producto o servicio ofertado por ésta.
  6. Incentivos fiscales. Al ser la entidad una asociación declarada de utilidad pública o fundación, en varios países la legislación contempla para las aportaciones realizadas una deducción impositiva importante.
  7. Alternativa a la publicidad convencional. La empresa puede ahorrase la contratación de medios y con estos fondos apoyar a la ONG que mediante su notoriedad pública se revertirá en los medios de comunicación.
  8. Posibilidad de un incremento de las ventas. La empresa puede utilizar como argumento de ventas el apoyo a una causa social, asociándola a un producto o servicio.

     En general, podemos establecer cuatro formas claras que las empresas pueden adoptar en el momento de intervenir en el ámbito de la cooperación al desarrollo:

1. Intervención directa de la empresa

     Esta estrategia de acción supone que la empresa no busca ningún tipo de socio con quien colaborar sino que ella misma decide realizar alguna actividad concreta. Podemos nombrar dos formas que pueden adoptarse:

  1. Creación de Fundaciones Sociales. Hablar de Fundaciones supone la existencia de un tipo concreto de persona jurídica que puede tener un mayor o menor grado de autonomía. Si la empresa decide que tiene suficientes recursos como para crear una institución (en este caso, fundación) se ha de tener presente que debe tener:

        a.  una finalidad de interés general
        b.  estar siempre dirigida a terceros
        c.  no tener afán de lucro
        d.  mantener una actitud crítica y en cierto modo transgresora que genere
             innovación para poder modificar la realidad
        e.  tener un fondo fundacional y/o capacidad de captar recursos suficientes
        f.   tener un órgano de gestión no asambleario

    La publicación Catalunya Global citada proporciona los siguientes ejemplos: la "Fundació la Caixa" y su departamento de cooperación internacional donde se realizan los cursos sobre gestión de entidades no lucrativas o se hacen convocatorias para financiar proyectos de cooperación al desarrollo donde las ONGs pueden presentarse. También podemos hablar de la Fundación Telefónica o de la Fundación un Sol Món de la Caixa de Catalunya. Otro ejemplo es la Fundación Catalana de Gas que gestiona directamente sus proyectos; básicamente son dos: i. prevención de cólera con la colaboración de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Ambientales. ii. Cátedras UNESCO-Catalana de Gas, pensadas como centros de investigación, docencia, intercambio de información implantadas en Marruecos, Túnez y Argelia.

  2. Creación de Códigos Éticos Internos. Está llegando del mundo anglosajón la práctica de los códigos éticos de las corporaciones empresariales. Códigos que en forma de mandamientos indican los compromisos sociales de las empresas en cuestiones ambientales o de garantía de condiciones laborales dignas de sus trabajadores (tanto sean europeos como de sus sucursales, por ejemplo, Indonesia). Por tanto, es un instrumento para poner de relieve los principios internos de actuación y controlar las posibles desviaciones. El código ético comunica la imagen de empresa ya que permite distinguir una empresa de otra. Lo que no queda claro es quién acaba supervisando el cumplimiento de estos códigos. A modo de ejemplo tenemos el informe que presenta la compañía petrolera Shell. Obviamente el informe es totalmente favorable a su gestión en materia de respeto a los derechos humanos, desarrollo sostenible y a las minorías indígenas (ver http://www.shell.com).

2.  Cooperación empresarial

     Según la CEOE, se entiende por cooperación empresarial para el desarrollo el conjunto de medidas y acciones encaminadas a conseguir la creación de tejido empresarial y la consolidación del que ya existe en los países en desarrollo.

     Este concepto se ha de entender en sentido amplio ya que la creación de tejido empresarial no sólo implica la creación de empresas strictu sensu sino a la de todos los factores y medios que coayudan a la formación y consolidación de este tejido.

     La bondad de este tipo de cooperación es ampliamente cuestionada por diferentes sectores que aducen que beneficia más al exportador que al país receptor y, además, vulnera los principios de libre competencia y distorsiona el mercado.

     En este sentido, la cooperación empresarial para el desarrollo incluiría a groso modo.

  1. Participación en licitaciones de organismos multilaterales (Unión Europea, Banco Interamericano de Desarrollo). La empresa es adjudicataria en un concurso público de la ejecución de parte de un proyecto. La participación en el caso nombrado puede ser como proveedora de mercancías, como consultora experta en determinadas materias o como ejecutora directa. Algunos ejemplos al respecto los encontramos con la fundación Cirem, Cideal o la empresa Inypsa de Madrid.

  2. Acciones de cooperación empresarial. Se pretende encontrar espacios de colaboración común entre empresas y organizaciones empresariales de países desarrollados y de países en desarrollo, incluyendo las conocidas Joint ventures, transferencias de tecnología, cooperación financiera, industrial, comercial y tecnológica, alianzas estratégicas, mejora de la distribución comercial, etc. Por ejemplo, el programa de cooperación empresarial al desarrollo hispano-marroquí que la CEOE desarrolla con la Confederación General de Empresas de Marruecos (CGEM) con el apoyo de AECI, donde se asesora a las empresas que tienen intención de invertir en Marruecos.

  1. Cooperación financiera. Supone poner a disposición de las empresas y organizaciones empresariales de los países en desarrollo toda la información y conocimientos técnicos y prácticos necesarios sobre recursos financieros existentes en cualquier parte del mundo.

  2. Cooperación comercial. El objetivo es suministrar, a empresas y organizaciones empresariales de los países en desarrollo, los conocimientos suficientes que apoyen, entre otros ámbitos, la penetración en nuevos mercados. Por ejemplo en relación a la reducción de costes, la mejora del abanico de ofertas de las empresas y la ampliación de la red de distribución (franquicias, consorcios, etc.)

  3. Cooperación tecnológica y productiva. Las empresas y organizaciones empresariales tienen información teórico práctica suficiente para poner en común los recursos y conocimientos con el fin de garantizar la independencia tecnológica y la eficiencia productiva de los sectores industriales y de investigación y desarrollo de los países en desarrollo.

  1. Acciones de fortalecimiento institucional. El objetivo de estas acciones es fortalecer y potenciar las empresas y organizaciones empresariales de los países en desarrollo, tanto de las organizaciones de punta como de las más sectoriales y territoriales, y por lo tanto con un volumen más pequeño. Por ejemplo, una acción iría hacia el potencial de los servicios que las asociaciones empresariales dan a sus asociados mediante la puesta en marcha de nuevos departamentos y nuevas áreas de actividad.

  2. Acciones formativas. El objetivo de estas acciones es la creación de nuevas empresas y potenciar las ya existentes, contribuyendo de este modo al desarrollo económico y social y a la lucha contra la pobreza. Las acciones formativas se han centrado en la creación y gestión de empresas, en la internacionalización de empresas y en la formación especializada a nivel sectorial. Por ejemplo, los cursos de creación de empresas que incorporan un "vivero de empresas" con tutorías individualizadas, donde los alumnos salen con su propia empresa creada. También, en este sentido, la CEOE, la Fundación de Desarrollo Sostenido (Fundeso) y la universidad nicaragüense Tomás Moro, desarrollan un curso en Managua de asesoramiento a nuevos empresarios.

3. Colaboraciones con las ONGs

     Aquí encontramos el abanico más rico de posibles formas de participación directa con uno de los tres agentes de la cooperación, las ONGs, generalmente, de desarrollo.

  1. Mecenazgo, es un instrumento de comunicación institucional que favorece y enriquece la comunicación interna y externa de las empresas y les permite encontrar un medio de expresión de forma original, fuera del ámbito de la publicidad tradicional. Es un instrumento de valorización a largo plazo de la imagen social de la empresa. Ciertos directivos reconocen que un gesto inteligentemente desinteresado puede ser muy provechoso desde el punto de vista empresarial. Es la razón de ser en la inversión en comunicación que es el mecenazgo. Cuando se aplica a causas humanitarias (campañas contra la explotación infantil o a favor de los derechos humanos, por ejemplo) puede comportar una resonancia mayor y más duradera que el simple patrocinio de algún evento cultural, por ejemplo. El mecenazgo, por lo tanto, supone por parte de la empresa subvencionar actividades de sensibilización organizadas por la ONG. No se trata de actividades encaminadas a la búsqueda directa de fondos. Se podría tratar de acciones como conferencias/seminarios, material educativo, etc. Se pueden llegar a establecer diferentes formas de mecenazgo entre la ONG y la empresa:

  1. Mecenazgo asociado. Los trabajadores de una empresa se unen a la acción de la entidad, canalizándose de este modo unos valores comunes a los trabajadores y a la dirección de la empresa, los cuales se solidarizan con la ONG. Se puede organizar una recogida de fondos en la empresa, que será entregada por la dirección a la ONG, la cual, a su vez, dará explicaciones a la empresa y a los trabajadores de las acciones llevadas a cabo con este dinero. Por ejemplo los colaboradores de Sanofi de España (9000 trabajadores) dieron su apoyo a la acción de MSF Francia en los suburbios marginales de Madagascar, a favor de los niños menores de cinco años. La suma entregada financió tres guarderías y tres centros de recuperación nutricional y un año de funcionamiento (personal local, equipamiento, alimentos, etc) Otro ejemplo es el ejercicio en materia de formación de jueces en derechos humanos en Venezuela que la empresa noruega Statoil financió, dentro del marco de un proyecto del Gobierno de Venezuela con el PNUD, ejecutado por el capítulo venezolano de Amnistía Internacional (ver la publicación "Conviction Politics" en la Revista de Statoil en http://www.statoil.com

  2. Mecenazgo en tiempo de trabajo en beneficio de la ONG. Los trabajadores tienen la posibilidad de entregar regularmente una parte de sus salario a la ONG, que se deducirá de su hoja de salario. Aportando la misma porción de tiempo de trabajo, cada trabajador participa en función de sus posibilidades. Por ejemplo, un trabajador puede dedicar dos minutos al día a apoyar un proyecto concreto: la remuneración correspondiente en términos de tiempo se descontará de su hoja de salario y será entregada a la ONG.

  3. Mecenazgo cruzado. Una empresa mecenas en el campo de la música o de la pintura organiza un concierto o la venta de cuadros en beneficio de una ONG. Por ejemplo, una empresa editorial que organice periódicamente ventas de libros en beneficio de una ONG que trabaje temas de educación, o que periódicamente haga donaciones de libros.

  1. Patrocinio ("sponsoring"). La empresa busca un resultado a corto plazo y por eso le interesan fundamentalmente esos acontecimientos que puedan tener efectos inmediatos para su imagen. Igual que en el mecenazgo, existe una donación de dinero o productos o servicios por parte de la empresa patrocinadora a la ONG, ya sea para una campaña concreta, para un proyecto o para un acto concreto de la ONG. La empresa, en cambio, espera que su imagen se vea valorizada, comunicada y difundida desde la ONG ya sea a través de carteles, pancartas de la campaña, proyecto o acto que se patrocina. Por lo tanto, el uso del nombre de la entidad beneficiaria del patrocinio siempre se mantiene bajo el control de la entidad. Las formas que pueden adoptar una acción de patrocinio son:

  1. Patrocinio de campañas de publicidad y sensibilización de la ONG. La empresa asume la producción, o el envío o emisión de las campañas optando por hacer "mailings", materiales educativos o publicaciones. Por ejemplo, la empresa de mensajería MRW puede realizar gratuitamente el envío de publicidad durante la campaña de Navidad de la ONG Intermón-Oxfam.

  2. Patrocinio de campañas de comunicación internas y externas de la empresa. La empresa patrocinadora aprovecha sus medios propios como vía de comunicación de las campañas de la ONG, con destino a sus trabajadores, clientes, proveedores, etc. Se pueden realizar "mailings" personalizados o publicidad exterior ya sea en el proceso de producción o distribución. Por ejemplo, PDM Schober realizaba un mailing durante Navidad a potenciales clientes felicitando las fiestas en nombre de la ONG Anesvad y para cada una de las felicitaciones enviadas, PDM hacía un aporte de una cantidad a Anesvad.

  3. Patrocinio en la organización de un acto público. La empresa organiza un acontecimiento (espectáculo, gala, exposición) a beneficio de una ONG. Por ejemplo, "El día de la esperanza" que cada año Intermon-Oxfam organiza y que recibe el apoyo de diversas empresas

  1. Cesión del uso del nombre. En este caso se vincula la imagen de la ONG a una marca, producto o servicio concreto comercializado por la empresa. Puede tratarse de una promoción sobre un producto o servicio ya existente, o como apoyo al lanzamiento de uno nuevo. De las ventas del producto o servicio, realizadas en un período de tiempo a determinar por las dos partes, la empresa pagará unos "royalties" a la ONG (tanto por ciento o fijo ya pactado). Se suelen realizar acuerdos de "merchandising". A diferencia del patrocinio, la ONG que cede el uso de su nombre a la empresa, pierde el control de cómo se utilizará la imagen gráfica de la entidad. Es por este motivo que resulta importante llegar a acuerdos formales entre las dos partes. Habitualmente son propuestas muy atractivas económicamente, pero el riesgo que asume la ONG también es muy alto, ya que se pierde una parte del poder que la ONG tenía sobre si misma. Si la empresa utiliza esta parte fuera del control de la ONG mediante prácticas empresariales dudosas, se asociaría también el nombre de la entidad.

  2. Marketing con causa. Se entiende como marketing con causa todas las "actividades de marketing que una empresa desarrolla para asociarse con una causa, sea social o cultural, determinada con el objetivo de conseguir al mismo tiempo un reconocimiento, mesurado en imagen y aceptación social, y el aumento o consolidación de su posición en el mercado". En efecto, cada vez más empresas están vinculando sus marcas a una causa de interés social (en el caso que nos interesa, solidaridad y cooperación) mediante acuerdos con la ONG, que diseñan y ejecutan los programas de acción. Y la empresa invita a los consumidores a colaborar con la causa propuesta por la marca. Por lo tanto, encuentran tres partes que salen beneficiadas al articularse alrededor de una causa: los consumidores, porque contribuyen a algo que les hará sentirse bien, la ONG ya que da a conocer la causa que apoya (y a su vez hace publicidad de la misma). Las empresas también reciben un reconocimiento social positivo (colaboran con una causa percibida como positiva por los consumidores) y un incremento de sus ventas. Tenemos el ejemplo del "Agua de Ribes" que daba apoyo a UNICEF; por cada compra que el consumidor realizara de botellas de agua, una parte se destinaba a UNICEF. Todos salían ganando, la empresa, el consumidor y UNICEF.

4.  Comercio Justo

     Además de las anteriores formas comentadas, también podemos anotar una cuarta y última forma de cooperación, no tanto inducida por valores capitalistas como las anteriores, pero igualmente válida a los efectos de intervención en temas de cooperación del entramado empresarial. En este sentido puede resultar interesante trabajar el tema del comercio justo como vía de cooperación entre empresas del Sur y empresas distribuidoras aquí. Generalmente estas empresas distribuidoras son ONGs que mediante tiendas ponen a la venta los productos provenientes de cooperativas o asociaciones de productos del Sur. En este caso la empresa puede colaborar en la distribución o la venta de estos productos. Otra vía existente es el trato directo de la empresa con las mismas agrupaciones de productores del Sur y realizar la venta, sin la presencia de ninguna ONG intermediaria, mediante los canales de distribución y venta convencionales. Por ejemplo, una cadena de alimentación puede realizar los tratos directos con una cooperativa de productores de , por ejemplo, café y poner a la venta en sus tiendas, como un producto más del que ya ofrece, la marca de café de comercio justo.

II.  Un ejemplo: el caso de la formación de jueces en derechos humanos en
     Venezuela


     La empresa petrolera Statoil, de Noruega, con operaciones de prospección dentro del marco del programa de apertura petrolera de Venezuela, se interesó, en 1998, en desarrollar actividades de bien público en ese país. Habrá de recordarse que en 1998 se celebró el cincuentenario de la Declaración Universal de los Derechos Humanos y que Venezuela atravesaba un proceso de reformas en su sistema judicial. Tal proceso fue profundizado en 1999 cuando el país adoptó una nueva Constitución.

     En este caso fue la representación en Caracas del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) la que, al ser visitada por una delegación de la empresa tomó la iniciativa de proponer un esquema de trabajo conjunto -una alianza estratégica- entre Statoil, PNUD, Amnistía Internacional y el Consejo de la Judicatura (la Escuela Judicial) de la entonces Corte Suprema de Justicia para capacitar hasta 1.200 jueces y hasta 200 defensores públicos en la utilización de instrumentos internacionales y nacionales de derechos humanos. La propuesta aprobada suponía un proceso en tres etapas: (a) una capacitación de treinta "capacitadores" (jueces superiores y de primera instancia con experiencia académica) en instrumentos internacionales (tratados) y nacionales (legislación del país) vinculados con derechos humanos; (b) una primera expansión de la capacitación, en dos Estados, para cincuenta jueces y defensores; y (c) una expansión de la capacitación al resto del país para capacitar -en cursos regionales- hasta 1.000 jueces y 200 defensores adicionales. La ejecución de la primera fase del proyecto se efectuó sin contratiempos. La segunda fase fue retrasada, por algunos meses, en espera de la reestructuración del Poder Judicial venezolano. Se está llevando a cabo en este momento.

III. Conclusiones

     El diseño, aprobación y ejecución del proyecto -a satisfacción de todas las partes- prueba la bondad de un modelo de cooperación internacional que tiende a expandirse. Ciertamente hay otros.

     Para efectos de gestión de la cooperación internacional -como señalábamos en nuestra reflexión de junio de 1998- es importante reconocer que, así como existen nuevos mecanismos e instrumentos de cooperación, también hay nuevos actores en la provisión y administración de recursos. Para nuestros países es esencial articular nuestras políticas de cooperación con estas nuevas realidades y aprovechar los nuevos espacios que ofrece la comunidad internacional. Para ello es indispensable profesionalizar la gestión teniendo un buen conocimiento de la cambiante oferta disponible, contar con instrumentos modernos de discrecionalidad que permitan una gestión flexible y adaptable a la oferta disponible, tener capacidad de negociación y, finalmente, contar con recursos locales de co- financiamiento.


                      
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