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Los nuevos paradigmas de la Cooperación Internacional
Edición Nº 64
Enero - Abril 2002
Indice |
La
cooperación internacional: una visión desde el sector privado
Alberto Pfeiffer
Director Ejecutivo del Consejo Económico de
América Latina (CEAL).
La siguiente ponencia fue presentada en la XV
Reunión de Directores de Cooperación Internacional de América Latina y el Caribe
realizada entre el 11 y 13 de marzo de 2002 en Montevideo, Uruguay, organizada por la
Secretaría Permanente del SELA y el Gobierno de Uruguay.
Cuando se habla de cooperación internacional la primera idea que
se tiene es la de su dimensión doméstica, la cual está basada, fundamentalmente, en la
acción del Estado a través de su política exterior y en las agencias oficiales que
trabajan en esta área, con algún tipo de interacción con Organizaciones No
Gubernamentales (ONGs) o la sociedad civil, y con lo que denominamos "research and
learning centers", que incluye a centros de educación, de enseñanza y de
investigación, universidades y otros centros de saber.
Desde el punto de vista del sector privado, y de acuerdo a las
formas y las maneras de cooperación internacional que hemos observado en el pasado
decenio, cuando de manera especial empieza a haber una participación más constante y
profunda del sector privado en estos temas, la cooperación internacional podría
clasificarse en varios niveles:
- cooperación vertical, la
cual se da entre compañías y por las compañías, en particular las trasnacionales,
dentro de sus variados niveles y entre éstas de manera individual con otras
organizaciones del sector privado, organizaciones de clase o gremios empresariales;
- cooperación horizontal,
en la que participan actores que están en paralelo en el plano internacional y en el
sector privado, como los gobiernos nacionales, las instituciones u organizaciones
intergubernamentales y multilaterales y las entidades supranacionales, como es el caso de
la Unión Europea.
- cooperación
sub-horizontal, porque en la geometría tradicional de estos vínculos, desde el punto de
vista del Estado-nación, es más fácil el plan vertical de los niveles federativos que
el plan horizontal con los otros actores. Pero desde el punto de vista de un actor de la
sociedad civil, tal vez esta geometría sea un poco más compleja. Por eso llamamos
sub-horizontal a la cooperación de los actores del sector privado con los gobiernos
locales y las agencias públicas o compañías controladas por los Estados. Este es un
punto muy interesante porque es en estos niveles donde se da en muchas ocasiones la
concreción y la cooperación real.
cooperación diagonal. Esta involucra al sector privado de un lado y
de otro, a ONGs del propio sector privado o de otros actores de la sociedad civil, como
las organizaciones que tratan del tema del medio ambiente y otras; y también la
cooperación entre el sector privado y estos centros de investigación y de enseñanza a
los que se hizo referencia al principio. A ese tipo de cooperación la llamamos diagonal
porque, muchas veces, en estas mismas organizaciones -ONGs o centros de enseñanza- el
sector privado ya está presente, dándose entonces una interacción natural. Por ejemplo,
en muchas de estas ONGs hay aportes de fondos, y también hay actores que son
simultáneamente directivos de compañías privadas. O se da el caso de estos centros de
enseñanza y de investigación en los que también está presente el sector privado, bien
sea porque son universidades privadas o bien porque sus consejos o sus comités están
integradas, en parte, por representantes del sector privado. Es una cooperación natural.
En el último decenio ha habido una mayor
preocupación por parte del sector privado hacia el tema de la cooperación internacional.
Una de las explicaciones que podemos aplicar para enfocar este fenómeno es que hay nuevos
principios o valores que cada vez más forman parte de la agenda de asuntos que preocupan
al sector privado. Se trata, en general, de valores, de principios que tienen que ver con
la preocupación de la participación y de la acción, en el largo plazo, del sector
privado en las sociedades en que están actuando.
Son básicamente tres las categorías de estos valores o
principios. Tenemos, en primer lugar, el tema de los aspectos éticos, que tiene que ver
con todo lo relacionado con las cuestiones de igualdad y de transparencia. Esto es una
preocupación cada vez más creciente en las grandes corporaciones. Tiene que ver también
con el tema de la rendición de cuentas, no sólo para los accionistas y los propietarios,
sino para toda la sociedad que está involucrada con aquella determinada corporación.
En segundo lugar tenemos el tema de los patrones de trabajo, que
es una preocupación no solamente desde el punto de vista del productor, sino también de
parte de los consumidores, quienes cada vez más tienen preocupaciones éticas con
respecto a la manera como se da la producción. Cada vez más hay más exigencias por
parte de los consumidores sobre estos temas, y por consiguiente las corporaciones tienen
que incorporar estas exigencias a sus procedimientos.
Por supuesto que desde el punto de vista económico, si son
corporaciones privadas, tienen también una preocupación económica directa, pero hay
cada vez más una preocupación que va más allá de los fines de lucro y del retorno a
los accionistas, a los propietarios. Hay también la preocupación que esto se de en largo
plazo y con una participación en la sociedad, en las comunidades en las que están
involucradas.
Y por último, está la preocupación por el tema del
macro-ambiente en el cual se deben desenvolver las corporaciones. Las acciones del sector
privado demandan un ambiente estable, un ambiente de paz, un ambiente de seguridad, un
ambiente donde las leyes sean respetadas, donde los contratos tengan validez y se les
pueda hacer seguimiento.
Entonces estos tres conceptos hacen cada vez más parte de la
actuación del sector privado y, por consiguiente, de la militancia en términos de
cooperación del sector privado en el plano internacional con otras compañías y con los
otros actores a los cuales hemos hecho referencia: el tema de la responsabilidad social,
la búsqueda de una igualdad social, el tema del desarrollo sostenible preservando el
equilibrio del medio ambiente, y el tema, muy ligado, de cómo se da todo el manejo de las
corporaciones, el tema de la gobernabilidad corporativa y del comportamiento ético de los
gerentes, de los directivos, de las compañías en sus sectores de actuación y en sus
comunidades.
Hay una discusión tradicional sobre el tema del comercio, las
inversiones y la cooperación: si el comercio es la base para crear un ambiente para la
cooperación, o si la cooperación se puede dar aparte o paralela con respecto al
comercio. Nos parece que un ambiente amistoso para un comercio sobre bases equitativas y
que también facilite las inversiones, es el mejor para la cooperación internacional.
Montesquieu decía que el comercio facilita las relaciones entre las personas. Se ha
visto, efectivamente, que los pueblos que tienden a comerciar más no se meten en guerras
violentas, sino que buscan la solución de los conflictos bajo la manera que disponen las
reglas y las leyes.
Por último quiero hacer una breve referencia a la actividad que
desarrollamos y que constituye también un ejemplo, una manera de ejercer la cooperación
internacional. Se trata del Consejo Empresarial de América Latina (Latin American
Business Council), que fue creado en el año 1990, cuando comenzó en América Latina una
nueva ola de integración regional. Ya en la segunda mitad de los años ochenta, este
regionalismo abierto, este regionalismo que ya no está tan basado en un desarrollo hacia
adentro sino en un desarrollo que contemple las relaciones de los países de América
Latina con terceros países, había surgido una preocupación de parte de los sectores
privados, en primer lugar entre Brasil y Argentina, cuando surgió el MERCOSUR. En ese
momento los principales directivos de las grandes compañías de Brasil y Argentina,
simplemente no se conocían, no tenían comunicación, no sabían qué hacer en este nuevo
ambiente de integración regional y de apertura de sus economías. En ese entonces
parecía que era en serio que se iba a ir adelante con este proyecto de una mayor
inserción de nuestras economías en el mundo. Entonces decidieron comunicarse con sus
contrapartes de otros países y así hicieron contactos con empresarios de México,
Colombia, Venezuela. Se crea esta organización que tiene su campo de acción,
fundamentalmente, en el de la reflexión estratégica y de promoción a la integración
entre los países de América Latina, y de la inserción internacional de nuestras
sociedades.
Hoy en día existen once capítulos nacionales o regionales -hay
un capítulo centroamericano- con alrededor de trescientos treinta miembros a título
personal y en el que están presentes los principales directivos de las más grandes
compañías de capital latinoamericano. Las actividades principales son las de reflexión
estratégica, el intercambio entre nuestros países, y en alguna medida la coordinación y
armonización de acciones.
También existe una interacción con otros actores
extra-regionales u otros actores sociales, como los gobiernos nacionales. Por ejemplo, en
el caso de nuestro capítulo tenemos una buena actuación con el gobierno de Brasil, con
organizaciones internacionales, como el SELA, y estamos desarrollando intentos de
cooperación con ONGs y, en general, con toda institución preocupada en el tema de la
cooperación internacional.
Unas de las actividades que estamos conduciendo actualmente es
con relación al tema de la educación básica en América Latina, que es una iniciativa
que involucra a todos los capítulos. La idea es muy sencilla. Se trata, básicamente, del
intercambio de experiencias e ideas entre el sector privado y las organizaciones
políticas o partidistas a favor del tema de la educación. Por ejemplo, preguntando a
candidatos presidenciales si el tema de la educación figura en sus agendas o programas de
gobierno, y cuáles son las políticas efectivas y concretas a través de las cuales
impulsarán el desarrollo educativo.
También tenemos una participación en el International Network
of Private Business Organizations, que es una red internacional de organizaciones del
sector privado similares de todo el mundo. Tendremos una participación como
representantes del sector privado en la Conferencia de Monterrey sobre Financiamiento para
el Desarrollo, en el tema de la apertura comercial. Tenemos una participación en el
MERCOSUR-European Union Business Forum, que viene siendo el instrumento de parte del
sector privado para animar e impulsar las negociaciones entre MERCOSUR y la Unión Europea
con el objeto establecer un tratado de libre comercio entre ambas regiones. De la misma
manera lo hacemos en el Americas Business Forum con relación al Área del Libre Comercio
de las Américas (ALCA). Tal vez la más importante sea nuestra actuación en esta
asociación entre el MERCOSUR y la Unión Europea, donde, de hecho, existe de parte de la
Unión Europea una sensibilidad a las agendas que son presentadas por la sociedad civil,
tanto ONGs como del sector privado. Es muy probable que ahora en Madrid, con motivo de la
II Cumbre Unión Europea-América Latina y el Caribe se adopten algunas propuestas que
fueron presentadas por este Forum el pasado 6 y 7 de diciembre en Buenos Aires, que
facilitarán la realización de negocios entre empresarios de ambos grupos de países.
En síntesis, en este último decenio ha habido cada vez más una
necesidad, un llamado para que el sector privado participe en estos temas de cooperación
internacional. Nosotros sentimos que hay de parte de los gobiernos nacionales, de las
organizaciones internacionales, una necesidad, un deseo de comunicación con el sector
privado y esperamos que siga así, que siga creciendo este diálogo y esta participación
en volumen y en calidad, ya que esto facilita, igualmente, la propia acción de los
gobiernos nacionales y de las organizaciones internacionales.
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