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Los nuevos paradigmas de la Cooperación Internacional
Edición Nº 64
Enero - Abril 2002
Indice |
La
opinión pública, una aliada en la ayuda para el desarrollo
Ida McDonnell y Henri-Bernard Solignac Lecomte*
Centro de Desarrollo de la Organización para la
Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE)1, París.
La siguiente ponencia fue presentada en la XV
Reunión de Directores de Cooperación Internacional de América Latina y el Caribe
realizada entre el 11 y 13 de marzo de 2002 en Montevideo, Uruguay, organizada por la
Secretaría Permanente del SELA y el Gobierno de Uruguay.
I.
El consenso global contra la pobreza, la caída de los flujos de AOD
y el argumento de la opinión pública
En el período posterior a la Guerra Fría jamás se había visto
un consenso político global más fuerte respecto a la importancia de la lucha contra la
pobreza que el que se materializó con la adopción de las metas de desarrollo
internacional.2 Prácticamente
todas las instituciones internacionales como el Banco Mundial (BM), el Fondo Monetario
Internacional (FMI), el sistema de las Naciones Unidas3 y la Organización Mundial del Comercio4, entre otras, han respaldado la proclama del "consenso para la
reducción de la pobreza". En el Informe sobre el Desarrollo Mundial 2001, el
presidente del Banco Mundial, James D. Wolfensohn, llega a declarar que es
"crucial" aumentar la asistencia de los países desarrollados de 0,22 por ciento
del ingreso nacional bruto a 0,7 por ciento. Este consenso global pareció haber ganado
ímpetu adicional tras los ataques terroristas contra Estados Unidos en septiembre de
2001, ya que la pobreza, la desigualdad y las injusticias sociales comenzaron a ser vistas
como factores que contribuyen al descontento en las regiones que apoyan el terrorismo.
"A raíz de la tragedia del 11 de septiembre, enfrentar estos
desafíos (la erradicación de la pobreza, la promoción de la justicia y la inclusión
social para incorporar a los marginados en la economía y la sociedad globales) y la toma
de acciones para cumplir con ellos, son tareas que han cobrado más importancia que nunca
antes. ¿Cuál debería ser nuestra agenda? En primer lugar, aumentar la ayuda extranjera.
Esto podría resultar difícil en el contexto de una economía internacional desacelerada,
pero las necesidades y los riesgos son mayores que nunca. La asistencia a África bajó de
36 dólares por persona en 1990 a 20 dólares actualmente. Y justamente es África,
continente que está haciendo grandes esfuerzos por mejorar, la que podría sufrir los
más graves efectos de los ataques terroristas, en términos de pobreza". (James
Wolfensohn, Presidente del Banco Mundial, Sarajevo, 19 de octubre de 2001).
La primera paradoja es que, a pesar de todas estas declaraciones,
los flujos de ayuda globales hacia los países en desarrollo han continuado descendiendo
desde comienzos de los noventa. El volumen de Ayuda Oficial para el Desarrollo (AOD) ha
caído de 0,33 por ciento de los ingresos nacionales brutos combinados de los países
miembros del CAD de la OCDE (hasta 1992) a 0,22 por ciento en 1997 y 2000. Los compromisos
retóricos no están respaldados por compromisos financieros.
La segunda paradoja se relaciona con la tendencia de muchos
dirigentes políticos de enfatizar públicamente la importancia crucial del apoyo público
para sustentar los esfuerzos internacionales de cooperación para el desarrollo. La
continuación lógica, en algunos casos, es que un "menor" apoyo público se
convertiría en justificación para congelar o disminuir los presupuestos para la
asistencia.5
Pero cabe preguntarse: ¿La baja observada en los niveles de AOD
refleja una oposición deliberada de los votantes en los países de la OCDE?
Definitivamente no. Las investigaciones, de hecho, señalan que no hay una clara evidencia
de "cansancio respecto a la ayuda" entre el público en general y que no parece
existir la supuesta correlación positiva entre el nivel de apoyo público y los cambios
en la AOD. En general, el respaldo público todavía es alto y no cambió en el período
1999-2000. El apoyo general promedio en 10 países6 de la OCDE es 78,3 por ciento,
cifra que no ha variado significativamente de la dada a conocer en un informe del PNUD que
indicó un promedio de 79 por ciento de apoyo público en los países de la OCDE en el
período 1995-1996.7 Cinco de
nuestros países8 muestran un
aumento en el apoyo desde la realización de la primera encuesta en los noventa, dos9 presentan un descenso y tres10 apoyo estable. Estos resultados refuerzan una de las conclusiones
del informe del Centro de Desarrollo de la OCDE de 1998: que el apoyo público a los
esfuerzos de desarrollo internacional es alto y que se ha mantenido estable durante los
últimos 18 años en los países miembros del CAD.
La verdad es que, en general, y a pesar de algunas diferencias
entre los países miembros de la OCDE, las decisiones de política exterior, y en
particular aquellas relacionadas con la asistencia y la cooperación internacional para el
desarrollo, difícilmente toman en cuenta las preferencias del público general. De allí
que la correlación entre el respaldo público y los niveles de AOD sea extremadamente
vaga (Cuadro 1). Las prioridades estratégicas de los gobiernos, las percepciones de los
dirigentes políticos y los responsables de las decisiones, la influencia de los intereses
nacionales y los grupos de presión o el papel de otros departamentos del gobierno y
actores en el dominio público parecen ser factores de mayor peso.11
Cuadro 1
Apoyo público a la cooperación para el desarrollo y volumen de AOD: una vaga
correlación
El apoyo público en Noruega alcanzó su punto más alto en los noventa, 88%, al
mismo tiempo que estaba declinando la relación AOD/PIB.
Canadá es otro caso en que la AOD y el respaldo público han marchado en
direcciones distintas, pese a que el último ha aumentado.
Algunos países, como el Reino Unido, no muestran correlación entre el respaldo
y la AOD.
En Japón parece haber una correlación positiva entre el apoyo y la AOD, aunque
la baja en ésta no guarda proporción con el descenso del apoyo público (2/3 de la
población todavía respalda la cooperación económica). Si bien se dice que el respaldo
público es una base importante para la cooperación para el desarrollo, la sociedad civil
en Japón no es muy activa y prácticamente no existe un grupo de ONG enfocado en el
desarrollo (en comparación con otros países de la OCDE) que ejerza presión en nombre
del público.
|
Una
importante razón por la cual las opiniones y actitudes públicas no influyen en la
elaboración de políticas en esta área es que la "conciencia" pública y la
comprensión del desarrollo global y los problemas de la pobreza continúan siendo muy
superficiales,12 con pocas
excepciones (Cuadro 2). Esto es crucial, ya que la experiencia indica que no hay acciones
efectivas sin la suficiente conciencia previa. Hay muchos ejemplos de que cuando a la
opinión pública se le informa sobre un problema, es más probable que el público tome
acciones al respecto: la protección del medio ambiente, la igualdad de los géneros, la
cancelación de la deuda del Tercer Mundo, entre otros, son temas que fueron objeto de
intensas campañas de información antes de captar substancial atención del público.
Cuadro 2
(Ligeros) cambios en la conciencia pública
Las encuestas recientes muestran que no ha habido muchos
cambios en los niveles de conciencia sobre la cooperación para el desarrollo. Sin
embargo, hay más encuestados concientes de la necesidad de reducir la pobreza en el mundo
y un nivel significativo de conciencia sobre un problema específico (a veces en
profundidad). Hay dos explicaciones para esto:
Los países que han experimentado un aumento del apoyo
público a la asistencia para el desarrollo son precisamente aquellos donde existe un
objetivo declarado de reducción de pobreza en el programa de cooperación para el
desarrollo, donde existe conciencia sobre los problemas internacionales y de la relevancia
de éstos para la seguridad y bienestar a nivel nacional y personal, donde se han
incrementado los esfuerzos de comunicación y de educación sobre el desarrollo (por parte
del gobierno y las ONG) sobre la reducción de la pobreza y las relaciones entre los
problemas internacionales y el desarrollo, en combinación con un clima económico
favorable. Ejemplo de esto son Australia y Noruega, Suiza (aunque el apoyo se mantiene
estable), Gran Bretaña, o aquellos países que tienen una larga tradición de
comunicación pública, como Dinamarca, Suecia y Holanda.
Gran Bretaña, Alemania e Israel son ejemplos de
"conciencia sobre un problema específico": la comunidad de las ONG realiza
campañas activas sobre temas específicos y bien delimitados, disfruta del respaldo de
los medios de prensa y de personalidades populares y por lo general suscita una reacción
gubernamental a dichas campañas. Las encuestas indican que estos problemas generalmente
son presentados como temas de alta prioridad que deben ser tratados a través de la
cooperación para el desarrollo. Los temas que han recibido amplio respaldo público
también parecen haber influido en las políticas gubernamentales. Sin embargo, el hecho
de que haya conciencia sobre un problema específico no significa que haya una mayor
conciencia respecto a las complejidades de la cooperación para el desarrollo.
Los países que prestan gran atención a la asistencia
humanitaria y al objetivo de reducir la pobreza, que cuentan con una sociedad civil activa
y apoyo de los medios de comunicación, comunicación tradicionalmente buena y educación
sobre el desarrollo, disfrutan de un respaldo más alto (que muchas veces aumenta o por lo
menos permanece estable) hacia la cooperación internacional para el desarrollo que otros
países dentro de la OCDE, y muestran signos de mayor conciencia respecto a los temas de
desarrollo. |
De igual
manera, entre el público general la conciencia sobre las políticas de cooperación es
aun más limitada. Resulta interesante el hecho de que los países donantes que evitaron
la tendencia a reducir la AOD en los noventa son aquellos donde se ha creado conciencia
entre el público sobre el programa de desarrollo y sus justificaciones.13 Donde el público no está consciente de los problemas (o incluso
ignora que existe un programa de asistencia nacional), su actitud favorable hacia
políticas concretas de solidaridad y ayuda para los países en desarrollo no se traduce
en presión sobre los responsables de tomar decisiones para que incrementen el nivel y la
efectividad de la AOD.
II. El desafío de involucrar la opinión pública
¿Debería considerarse un problema el que los ciudadanos en los
países de la OCDE tengan tan poca conciencia de los desafíos del desarrollo y la pobreza
a nivel global y que raras veces se involucren en la formulación e instrumentación de
las políticas de cooperación internacional para el desarrollo? Posiblemente sí, por lo
menos por dos razones fundamentales. En primer lugar, en cualquier democracia donde los
ciudadanos tengan conciencia y comprendan las políticas públicas (y los problemas que
deben tratar) es un objetivo deseable per se, en especial cuando están en juego asuntos
importantes, tanto en términos del presupuesto nacional como en términos del desarrollo
sustentable y el bienestar de todo el planeta.
En segundo lugar, es difícil entender que la
"comunidad" de la OCDE encargada del tema del desarrollo (los ministros de
cooperación, las agencias de asistencia bilateral, las ONG, etc.) pueda adoptar una
actitud tan pasiva ante tal abundancia de solidaridad y generosidad, ante tal sentido de
interdependencia global, que no son aprovechados, cuando podrían representar un valioso
impulso a favor de la instrumentación de políticas de cooperación para el desarrollo
más vigorosas, más coherentes y más eficientes.
Entonces, ¿qué se debería hacer para reforzar el apoyo
público a la cooperación internacional para el desarrollo? A fin de responder a esta
interrogante, el Centro de Desarrollo de la OCDE reunió a un grupo de expertos en Dublín
en octubre de 2001 (Ver www.oecd.org/dev/opinion), quienes concluyeron con tres series de
recomendaciones.
1. Reforzar la conciencia pública sobre los problemasglobales del
desarrollo
y la reducción de la pobreza
El consenso antes mencionado sobre la importancia estratégica de los bienes
públicos globales, así como de los "males" públicos globales, continúa en
gran parte restringido a una elite burocrática y hay muy pocos países donde los
gobiernos nacionales respalden substancialmente los esfuerzos de las agencias de la ONU
por informar al público.14 Los gobiernos de la OCDE no aportan suficientes recursos para incrementar la
conciencia pública y mejorar la comprensión de estos problemas. Hace dos años, el PNUD
sugirió que se dedicara 2 por ciento de la AOD a informar al público sobre el tema del
desarrollo; sin embargo, los recursos destinados a tal fin son, hasta ahora, una pequeña
fracción de esa cifra. Tal como destaca el especialista en desarrollo Ian Smillie, el
total combinado de los presupuestos de todos los países de la OCDE para información y
educación sobre el desarrollo en 1996 fue menor que el presupuesto de mercadeo que le
dedicó la compañía de artículos de moda Chanel al lanzamiento del perfume Egoiste y 40
por ciento de los gastos en información y en educación sobre el desarrollo fueron
cubiertos por sólo dos países: Suecia y Holanda. La ONG World Vision (oficina de
Australia) gasta más en relaciones y actividades con el público (excluyendo los eventos
para recabar fondos) que lo que invierte USAID, en total, en subvenciones compartidas para
educación sobre el desarrollo. De hecho, las ONG están trabajando más activamente que
los gobiernos para informar al público sobre la cooperación para el desarrollo.
Por lo tanto, se necesitan mejores herramientas y más recursos,
pero éstos no tendrán impacto real a menos que se dediquen a transmitir los mensajes
"correctos", es decir, aquellos que susciten respuestas en el público. Dos
grandes lecciones que deben aprenderse del éxito logrado por la Campaña Jubilee 2000 (a
favor de la cancelación de la deuda del Tercer Mundo) es que es más probable que el
público se movilice (i) por acciones a favor de la justicia más que por caridad y (ii)
por un objetivo concreto (con el que sienta que realmente puede hacer algo diferente).
Esta conclusión abre perspectivas alentadoras para la promoción de un enfoque hacia el
desarrollo basado en los derechos humanos, tal como ha sido enunciado por las Naciones
Unidas.15
Según esta perspectiva, articular los mensajes correctos
requiere que los jefes de información en los departamentos y las agencias de cooperación
para el desarrollo genuinamente se dispongan a escuchar y a supervisar con cuidado las
características de las actitudes y la opinión públicas, su diversidad y su evolución
en el tiempo.
Finalmente, existe un amplio campo para dar mayor profesionalismo
a la educación y al sector de información sobre el desarrollo en cuanto a su cultura y
sus métodos. No sólo los conceptos deberían ser lo suficientemente claros y los
mensajes deberían ser pertinentes, sino que deben desarrollarse estrategias a fin de
asegurar que estos mensajes realmente lleguen a los responsables de tomar decisiones e
influyan sobre ellos al momento de decidir políticas e instrumentarlas. Esto significa
dirigirse específicamente a los funcionarios elegidos, pero también al sector
corporativo y los medios de comunicación, entre otros. Las tecnologías de comunicación
e información brindan nuevas oportunidades para ampliar el alcance, tal como lo demostró
recientemente el éxito de One World, (http://www.oneworld.org/), una plataforma de
información independiente, basada en Internet, que se concentra en asuntos globales y
recientemente se convirtió en una de las principales proveedores de información para el
portal general de Yahoo.
2. Mejorar la transparencia en las políticas de cooperación para el
desarrollo
Además de una mayor información sobre los temas y problemas de
desarrollo global, es necesario lograr una mayor transparencia en las políticas sobre
desarrollo internacional en los países donantes, así como aumentar los esfuerzos para
que las autoridades públicas asuman responsabilidades. Dichos esfuerzos deben situarse en
el contexto de la iniciativa de la OCDE para promover una buena gobernación en sus
estados miembros a través de una mayor participación de los ciudadanos como
colaboradores en la elaboración de políticas. Esta iniciativa, que promueve un enfoque
triple que abarca información, consultas y participación activa de los ciudadanos, está
dirigido a sustentar y mejorar tanto la legitimidad como la eficiencia de las políticas
públicas, que están tornándose cada vez más complejas debido a una serie de factores,
entre ellos el proceso de globalización.16
Cuadro 3
¿Cómo crear mensajes sobre la asistencia para el desarrollo?
El debate hasta la fecha
Las imágenes negativas dirigidas a provocar compasión (por
ejemplo, la imagen del niño desnutrido) son ampliamente criticadas. Funcionan en
términos de promover la concientización en casos de emergencia y recabar fondos, pero
crean una sensación de problema irremediable, de que la gente de ese sitio es incapaz de
solucionar las cosas por sí misma.
La proliferación de los canales de televisión ha provocado
un aumento en la presencia de imágenes positivas, pero también de las imágenes
negativas. Los mensajes optimistas refuerzan las conductas y el pensamiento positivos,
pero tal vez no vayan más allá de crear una pequeña diferencia tanto en las actitudes
como en la comprensión de los problemas.
Una versión ligeramente más refinada de esto es el argumento
de las "cuotas sociales" ("estamos en deuda con ellos"), que fue
recientemente explicado por el ministro de Finanzas de Canadá en términos de los
"pagos de transferencia" hechos por las provincias canadienses en mejor
situación económica a las demás.
Otro enfoque muy común ha sido promover la asistencia como
algo que es "positivo para los negocios", y los negocios como algo
"positivo para el desarrollo". Este enfoque ha sido utilizado en muchos países
para estimular el respaldo del sector privado. Si funciona o no es un punto que amerita
discusión. El sector privado ciertamente se beneficia de los contratos de asistencia
ligada y otros similares, pero raras veces se le ve defendiendo la asistencia para que no
sufra recortes presupuestarios.
Un enfoque más nuevo, que actualmente es muy promovido en la ONU, se basa en el argumento
de los "bienes públicos globales" ("lo que es positivo para ellos también
es positivo para nosotros").
Algunos arguyen que se necesita un llamado más fuerte: un
enfoque basado en los "males públicos globales". Además de los testimonios
optimistas sobre el desarrollo, los dirigentes de la opinión pública y los educadores
deberían ser más explícitos a fin de reforzar el entendimiento de que nuestra seguridad
en el largo plazo depende en alto grado de la seguridad de ellos. La globalización es una
calle de dos vías y lo que es malo para ellos también es malo para nosotros. |
Precisamente, entre las políticas públicas, aquellas relacionadas con la cooperación
para el desarrollo internacional se caracterizan por una brecha desproporcionada entre su
hermetismo para el público, por una parte, y por la otra, su relevancia respecto a las
mismas preocupaciones del público sobre los "males" globales (epidemias,
amenazas al medio ambiente, inestabilidad y crisis financieras, tráfico de personas,
entre otros) y sobre los "bienes" globales (el llamado a una mayor justicia a
nivel mundial). Por lo tanto, la cooperación para el desarrollo internacional debería
ser considerada como un área prioritaria para reforzar la participación de los
ciudadanos en la gobernación pública, con más razón si tomamos en cuenta que el
público respalda el principio de una política más activa y eficiente en este sentido.
3. Mejorar la eficiencia de la cooperación para el desarrollo
La promoción de una mayor conciencia y comprensión de los
problemas y las políticas relacionadas con el desarrollo internacional, a fin de alentar
un mayor apoyo público, también implica exponer los casos propios con el propósito de
explicar los éxitos de la cooperación para el desarrollo y sus límites, pero también
sus fracasos. Esto no resulta contradictorio en tanto dicho esfuerzo de transparencia y
responsabilidad se base en una voluntad genuina de reformar la asistencia para el
desarrollo y mejorar su eficiencia. La única manera de convencer a los ciudadanos de que
sus contribuciones realmente reciben un buen uso (en consonancia con los esfuerzos de
ellos a favor de una mayor igualdad de oportunidades y de resultados concretos) es
mejorar, de hecho, la efectividad de la ayuda.
En este sentido, los acontecimientos recientes parecen darnos
razones para sentir esperanza. En primer lugar, el reciente consenso sobre las metas de
desarrollo internacional representa un instrumento para evaluar el progreso logrado en el
camino hacia la reducción de la pobreza.17 Y en segundo lugar, los nuevos enfoques respecto a la asistencia
para el desarrollo, estimulados por una renovación de los análisis críticos por parte
de académicos (el "Informe sobre el Dólar"),18 las organizaciones de la sociedad civil independiente (el
"Informe sobre la Realidad de la Ayuda"),19 y de los mismos países donantes (los informes del CAD),20 contienen signos alentadores que nos llevan a pensar que podríamos
lograr una mejoría real de la eficiencia de la ayuda: el cambio gradual de ayuda para
proyectos a ayuda para programas, la participación de "nuevos actores" (como
las ONG, las comunidades locales, los gobiernos locales y el sector privado), el énfasis
en la propiedad de los beneficiarios, la lucha contra la corrupción y la renovación de
los esfuerzos por parte de los países donantes hacia una coordinación efectiva, entre
otros.
Anexo
Problemas
metodológicos para determinar
las tendencias en la opinión pública respecto
a la cooperación internacional para el desarrollo
Siempre hay problemas "clásicos" respecto a las
encuestas científicas, y se da buena cuenta de ellos en la documentación sobre la
opinión pública: tendencias a los agradecimientos por cortesía, y tendencias a emitir
opiniones sin la suficiente comprensión del tema en cuestión, o que estén fundamentadas
en informaciones y percepciones erradas sobre el tema, entre otras.
Los datos sobre la opinión pública en los países de la OCDE
son muy limitados (o inexistentes), como para ser considerados coherentes y homogéneos, y
por lo tanto, realmente comparables.
- En la mayoría de las
encuestas se plantean dos preguntas:
¿Opina usted que el nivel actual
de AOD es demasiado alto, demasiado bajo, o está en su justa medida, o que debe ser
incrementado mucho, un poco, mantenerse como está; disminuirlo mucho, un poco; o no sabe?
¿Opina usted que su país debería suministrar asistencia para el desarrollo a los
países más pobres?
Se asume que una respuesta positiva a cualquiera de estas dos
preguntas significa que los encuestados están a favor de la ayuda para el desarrollo. Los
datos recabados en este documento no hacen distinciones entre las respuestas a las dos
preguntas al momento de proporcionar cifras para un año dado. En algunas encuestas, se ha
hecho hincapié en que las respuestas acerca del volumen de los presupuestos de asistencia
se basan en una percepción exagerada del volumen de dichos presupuestos.
Nos enfocamos sobre las posibles tendencias en cuanto a la
relación entre la AOD, el apoyo público y la conciencia pública. En este análisis,
normalmente, no se toman en cuenta variables importantes, como el estado y el carácter de
la economía nacional, la historia y los asuntos internacionales, entre otros.
Todavía no hay un
mecanismo de encuesta regular y coherente de las posiciones públicas en lo estados
Miembros de la OCDE hacia la cooperación internacional, pero debería establecerse.
|
Anexo
OCDE
Flujos netos de Ayuda Oficial al Desarrollo en 2001
Datos provisionales
| |
2001 |
2000 |
Variación
porcentual
2000-2001
en términos
reales |
| |
AOD
US$m corriente |
AOD/PIB
% |
AOD
US$m corrient |
AOD/PIB
% |
|
| Australia |
852 |
0,25 |
987 |
0,27 |
-6.3 |
| Austria |
457 |
0,25 |
423 |
0,23 |
9,2 |
| Bélgica |
866 |
0,37 |
820 |
0,36 |
6,7 |
| Canadá |
1.572 |
0,23 |
1.744 |
0,25 |
-7,1 |
| Dinamarca |
1.599 |
1,01 |
1.664 |
1,06 |
-3.7 |
| Finlancia |
389 |
0,33 |
371 |
0,31 |
5,7 |
| Francia |
4.293 |
0,34 |
4.105 |
0,32 |
5,9 |
| Alemania |
4.879 |
0,27 |
5.030 |
0,27 |
-1,5 |
| Grecia |
194 |
0,19 |
226 |
0,20 |
-13,4 |
| Irlanda |
285 |
0,33 |
235 |
0,30 |
20,0 |
| Italia |
1.493 |
0,14 |
1.376 |
0,13 |
8,8 |
| Japón |
9.678 |
0,23 |
13.508 |
0,28 |
-18,1 |
| Luxemburo |
142 |
0,80 |
123 |
0,72 |
17,3 |
| Países Bajos |
3.155 |
0,82 |
3.135 |
0,84 |
-1.1 |
| Nueva Zelandia |
111 |
0,25 |
113 |
0,25 |
1,1 |
| Noruega |
1.346 |
0,83 |
1.264 |
0,80 |
6,8 |
| Portugal |
267 |
0,25 |
271 |
0,26 |
-2,9 |
| España |
1.748 |
0,30 |
1.195 |
0,22 |
44,8 |
| Suecia |
1.576 |
0,76 |
1.799 |
0,80 |
-3,1 |
| Suiza |
908 |
0,34 |
890 |
0,34 |
0,1 |
| Reino Unido |
4.659 |
0,32 |
4.501 |
0,32 |
6,2 |
| Estados Unidos |
10.884 |
0,11 |
9.955 |
0,10 |
7,0 |
| Total CAD |
51.354 |
0,22 |
53.734 |
0,22 |
-1,4 |
| |
|
|
|
|
|
| Esfuerzo promedio por país |
|
0,40 |
|
0,39 |
|
| |
|
|
|
|
|
| 1.-CE |
5.915 |
|
4.912 |
|
21,1 |
2.-Total combinado
países de la UE |
26.004 |
0,33 |
25.273 |
0,32 |
4,4 |
| 3. Países del G-7 |
37.457 |
0,18 |
40.219 |
0,19 |
-3,2 |
4. Países no
miembros del G-7 |
13.897 |
0,46 |
13.515 |
0,45 |
4,1 |
| 5. Corea |
266 |
0,06 |
212 |
0,05 |
41,3 |
| |
| 1. Tomando en cuenta la
inflación y los movimientos de la tasa de cambio. |
III. Conclusiones
La evidencia disponible sobre opinión pública y la cooperación
internacional para el desarrollo en los países de la OCDE muestra que los ciudadanos, sin
ambigüedad alguna, están a favor de una mayor solidaridad y justicia a nivel
internacional. Si recibieran más información y de mejor calidad, podrían convertirse en
una valiosa fuerza para fomentar el fortalecimiento y la mejoría de las políticas
internacionales de desarrollo. Los participantes de la Conferencia de Monterrey sobre
Financiamiento para el Desarrollo (http://www.un.org/esa/ffd/), y en especial aquellos
gobiernos que recientemente han prometido aumentar sus niveles de gastos en AOD,21 tienen la
oportunidad de dar inicio a un círculo virtuoso de transparencia y reforma.
Las opiniones expresadas y los argumentos esgrimidos en el
presente documento son responsabilidad exclusiva de los autores y no necesariamente
reflejan posiciones oficiales de la OCDE o de los gobiernos de sus Estados Miembros.
Referencias
Overseas
Development Institute, 1999, What Can We Do With A Rights-Based Approach To Development?,
Documento Informativo No.3, Septiembre, Londres: ODI.
(www.odi.org.uk/briefing/3_99.html)
OCDE, 2001, Citizens as Partners. OECD Handbook on Information, Consultation and Public
Participation in Policy-Making, París: OECD.
(http://www1.oecd.org/publications/e-book/4201131e.pdf)
Olsen, G.R., 2001, "European Public Opinion and Aid to Africa: Is There A
Link?", The Journal of Modern African Studies, Vol. 39, No. 4, Cambridge University
Press.
Smillie, I. and H. Helmich, editors, 1998, "Public attitudes and International
Development Cooperation", North-South Centre of the Council of Europe & OECD
Development Centre, París: OCDE.
Stern, M., 1998, Development Aid: what the public thinks, Office of Development Studies,
PNUD, Nueva York.
* Las expresiones expresadas y los
argumentos esgrimidos en el presente documento son responsabilidad exclusiva de los
autores y no necesariamente reflejan posiciones oficiales de la OCDE o de los gobiernos de
sus Estados Miembros.
1. El Centro de Desarrollo de la OCDE ha producido materiales
analíticos sobre este tema desde hace casi diez años y continúa realizando esta labor
mediante la actualización de su publicación de1998 sobre "Actitudes Públicas y
Cooperación Internacional para el Desarrollo", que será re-editada en mayo de 2002
conjuntamente con el Centro Norte-Sur del Consejo de Europa. En este sentido, se está
adelantando un estudio de las respuestas a encuestas sobre cooperación internacional para
el desarrollo en los 23 países Miembros del Comité de Asistencia para el Desarrollo
(CAD). Sin embargo, este documento analiza las tendencias del apoyo público sólo en 16
de los Miembros.
2. Las Metas de Desarrollo del Milenio, que tienen como objetivo
último reducir a la mitad la proporción de la población mundial que vive en la pobreza,
fueron adoptadas en la Declaración del Milenio de la Asamblea General de las Naciones
Unidas en septiembre de 2000.
3. Tal como lo demuestran la Conferencia sobre Financiamiento para el
Desarrollo, a realizarse en marzo de 2002 en Monterrey, y la Cumbre Mundial sobre
Desarrollo Sostenible, programada para septiembre de 2002 en Johannesburgo.
4. La Declaración Ministerial de la OMC en Doha (de fecha 14 de
noviembre de 2001) hizo énfasis en la promoción del desarrollo económico, la reducción
de la pobreza, la singular vulnerabilidad de los países menos desarrollados y las
particulares dificultades estructurales que enfrentan en la economía global.
5. Véase Olsen (2001).
6. Australia, Austria, Finlandia, Alemania, Irlanda, Japón, Noruega,
Suecia, Suiza y el Reino Unido. Entre los países en los que no se han hecho encuestas (ni
oficial ni por parte de una ONG), de los que sabemos o estamos esperando resultados,
están Bélgica, Canadá, Dinamarca, Francia y Grecia.
7. Véase Stern (1998).
8. Australia: aumento de 12% en comparación con 1994; Austria:
aumento del apoyo general aunque la cifra no es muy comparable; Finlandia: aumento de 15%
en el número de personas que opinan que la AOD debería elevarse, en comparación con
1998; Noruega: aumento de 11% en comparación con 1990; Suecia: aumento de 8% en
comparación con 1992.
9. Japón: de 78% en 1990 a 64% en 2000; y Reino Unido: de 85% en 1991
a 74% en 2000.
10. Suiza, Alemania e Irlanda: todos sobre 76, 75 y 85 por ciento de
apoyo, respectivamente.
11. Olsen (Ibid.).
12. Véase Smillie (1998): "El respaldo público es alto pero
superficial porque hay una falta de conciencia y comprensión respecto a la cooperación
para el desarrollo".
13. Por ejemplo Dinamarca, Noruega, Suecia, Suiza. Véanse los
informes de evaluación de rendimiento del Comité de Asistencia para el Desarrollo (CAD)
sobre la cooperación para el desarrollo de sus Miembros (www.oecd.org/dac).
14. Gran Bretaña, Noruega y Suecia son casos excepcionales.
15. Véase ODI (1999) y el sitio Web de la ONU
www.unhchr.ch/development/approaches.html.
16. OCDE (2001); véase también www.oecd.org/puma/citizens.
17. Con respecto a las metas de desarrollo internacional y el
progreso obtenido en el logro de las mismas, véase el sitio Web del consorcio París
21 "Un mundo mejor para todos" en http://www.paris21.org/betterworld/, así como
en "http://www.developmentgoals.org/
18. El Banco Mundial publicó en 1998 un informe sobre la eficiencia
de la asistencia, escrito por David Dollar y Lant Pritchett. Véase "Evaluación de
la Ayuda: Replanteamiento de los recursos y teorías de la ayuda" en
http://www.worldbank.org/research/aid/overview.htm.
19. Establecido en 1993, el proyecto Reality of Aid agrupa a varias
ONG que regularmente publican una evaluación crítica independiente sobre la ayuda
internacional. Véase http://www.devinit.org/realityofaid/".
20. El Comité de Asistencia para el Desarrollo de la OCDE
regularmente evalúa el rendimiento de las políticas de cooperación para el desarrollo
de todos sus estados Miembros en el contexto de sus "revisiones entre
compañeros". Véase http://www.oecd.org/dac/
21. Entre ellos, Bélgica, Francia, Irlanda y el Reino Unido.
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