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Los nuevos paradigmas de la Cooperación Internacional
Edición Nº 64
Enero - Abril 2002
Indice |
La CTPD y
el actual contexto mundial
Otto Boye
Secretario Permanente del Sistema Económico Latinoamericano (SELA).
Discurso pronunciado en la inauguración de la XV
Reunión de Directores de Cooperación Internacional de América Latina y el Caribe
realizada entre el 11 y 13 de marzo de 2002 en Montevideo, Uruguay, organizada por la
Secretaría Permanente del SELA y el Gobierno de Uruguay.
Ha transcurrido poco más de dos años desde la realización
de la anterior Reunión de Directores de Cooperación Internacional de América Latina y
el Caribe, que se llevó a cabo del 1° al 3 de diciembre de 1999, en Santo Domingo,
República Dominicana, y los cambios que se han operado hasta ahora han sido enormes y su
alcance y sus posibles consecuencias aún impredecibles, sobre todo a raíz del ataque
terrorista que sufrió Estados Unidos el 11 de septiembre de 2001.
No cabe duda que en el corto y mediano plazo el escenario
internacional estará caracterizado por una creciente incertidumbre, por una relación
cada vez más compleja e imprevisible entre sus actores, y por un cambio en las
prioridades de política de la agenda regional e internacional. Y por supuesto, la
cooperación internacional y la Cooperación Técnica entre Países en Desarrollo (CTPD),
no escaparán a esta situación.
En esta reunión tendremos la oportunidad de intercambiar
opiniones y experiencias con destacadas personalidades y especialistas del mundo de la
cooperación internacional y la ayuda al desarrollo, y trataremos de cumplir con un
programa de trabajo bastante ambicioso que nos hemos propuesto desarrollar, donde se
abordarán las problemáticas sobre: i) criterios, prioridades y procedimientos en la
asignación de los recursos de la cooperación internacional hacia América Latina y el
Caribe; ii) perspectiva de las agencias bilaterales de desarrollo y los organismos
multilaterales; iii) nuevos actores de la cooperación internacional, sus tendencias y
perspectivas; iv) Cooperación Técnica entre Países en Desarrollo (CTPD); v) relaciones
África-América Latina y el Caribe: Oportunidades de Cooperación Sur-Sur; y vi) Taller
de Cooperación Técnica entre Países en Salud.
Con relación a los temas que serán abordados en el marco
de esta reunión, me gustaría hacer algunos breves comentarios.
Respecto a los criterios, prioridades y procedimientos en la
asignación de los recursos de la cooperación internacional hacia América Latina y el
Caribe, quisiera recordar que la Secretaría Permanente del SELA viene alertando a los
actores de la cooperación internacional sobre la inconveniencia de crear y aplicar falsos
condicionamientos bajo el pretexto de hacer la ayuda más eficiente.
En la actualidad, los donantes bilaterales y multilaterales
cuentan con una larga lista de condicionalidades para la asignación de los recursos
provenientes de la ayuda al desarrollo: evaluación del impacto social, reducción de la
pobreza, promoción del desarrollo, protección del medio ambiente, evaluación de la
variable riesgo, cumplimiento de normas laborales ("dumping social"), compromiso
local ("ownership"), la participación y el fomento del sector privado, el buen
gobierno ("governance"), la reducción del gasto militar, la coordinación, la
rendición de cuentas ("accountability"), el tiempo de ejecución de los
proyectos, tamaño del proyecto; condicionalidades cruzadas o macroeconómicas; ingreso
per-capita y "graduación" de los países receptores, lucha contra el
narcotráfico, lucha contra el terrorismo; respeto de los derechos humanos, desarrollo de
la mujer, entre otros.1
No se trata de cuestionar la existencia de estos criterios
de condicionalidad de la ayuda al desarrollo, ya que en muchos casos su exigencia por
parte de los donantes es necesaria, legítima y saludable. Se trata de sincerar su
aplicación a fin de evitar su instrumentación de manera unilateral y la no
consideración de la especificidad y realidad interna de los países receptores de la
ayuda.
Es preciso que los donantes entiendan que la aplicación
discrecional de ciertos criterios de condicionalidad puede representar fuertes
limitaciones y restricciones para que los países en desarrollo puedan captar recursos que
son vitales para llevar adelante programas y proyectos de desarrollo económico y social.
Con respecto al tema relativo a la perspectiva de las
agencias bilaterales y multilaterales de desarrollo, es conveniente recordar que en 1969,
en el marco del Sistema de las Naciones Unidas, los países industrializados asumieron el
compromiso de otorgar el 0.7% de su Producto Interno Bruto (PIB) a la Ayuda Oficial al
Desarrollo (AOD) Han transcurrido 33 años desde la adopción de estos compromisos y
todavía no se vislumbra la posibilidad de cumplir con estos acuerdos en el corto plazo.
¡Triste realidad que pone de relieve la dramática distancia que existe en muchos temas
entre la palabra empeñada y su cumplimiento!
De acuerdo a las ultimas estadísticas comparadas
disponibles de las contribuciones de los países miembros de Comité de Ayuda al
Desarrollo (CAD) de la Organización de Cooperación para el Desarrollo Económico (OCDE),
la AOD disminuyó significativamente al pasar de US$ 56.428 millones en 1999 a 53.737
millones de dólares en 2000, es decir, una reducción de 2.691 millones de dólares.
En términos de porcentaje del PNB, la AOD disminuyó del
0,24% en 1999 a 0,22% en 2000, cifra que dista mucho del compromiso del 0,7% al que
hicimos referencia anteriormente. Sin embargo, es justo subrayar que esta meta fue
alcanzada en 2000 por algunos países. Ellos fueron Dinamarca, Luxemburgo, Holanda,
Noruega y Suecia. Ellos merecen nuestro reconocimiento, pues demuestran que esa meta es
viable y que otros países podrían alcanzar, sin dañar su desarrollo.
Por otra parte, en términos del volumen de recursos
asignados a la AOD, los principales donantes fueron Japón (US$ 13.508 millones), Estados
Unidos (US$ 9.955 millones), Alemania (US$ 5.030 millones) y el Reino Unido (US$ 4.501
millones). Estas contribuciones, que sin duda constituyen una fuente importante de
recursos, no parecieran corresponderse con el potencial que los países industrializados
pueden aportar al mundo en desarrollo, sobre todo si tomamos en cuenta que el PNB
per-cápita de estos países es de unos 25.480 dólares en promedio, mientras que el
promedio de la AOD per-cápita se ubica en el orden de los 64 dólares. Esto según las
cifras de 1998.
En cuanto a la distribución geográfica de la AOD, los
recursos durante el período 1999-2000 se orientaron hacia África (29.3%), Asia y
Oceanía (24.0%), Asia sur y central (16.3%), América Latina y el Caribe (12.4%), norte y
medio este de África (10.1%) y Europa (7.8%).
Dentro de este contexto general, la región latinoamericana
y caribeña, y específicamente los 28 Estados Miembros del SELA, vieron reducidos los
recursos provenientes de la AOD. En efecto, ésta pasó de 4.677 millones de dólares en
1999 a 3.761 millones de dólares en el año 2000, lo que representó una reducción de
916 millones de dólares.
A nivel de las subregiones latinoamericanas y caribeñas, la
distribución de la AOD fue la siguiente: los países centroamericanos captaron 1.430
millones de dólares (38.0%), los países andinos 1.289 millones de dólares (34.3%), los
países del Caribe 496 millones de dólares (13.2%) y los países del MERCOSUR 497
millones de dólares (13.3%).
Recientemente hemos comenzado a escuchar los
cuestionamientos que hacen algunos donantes sobre la eficiencia y eficacia de la ayuda, el
desvío de fondos de asistencia externa, la corrupción, entre otros, que junto a las
disminuciones de la AOD, han comenzado a crear un clima de preocupación entre los
especialistas de la cooperación internacional por considerar que podríamos estar frente
a un nuevo tiempo de recortes de la ayuda, o en el inicio de un decidido re-pensamiento de
la cooperación internacional. Esto constituye una interrogante y uno de los puntos que
será objeto de discusión que se abordarán en los diferentes foros regionales e
internacionales que están previstos en el corto y mediano plazo.
En cuanto al tema de los nuevos actores de la cooperación
internacional, sus tendencias y perspectivas, es importante resaltar el auge y fuerza que
ellos han venido adquiriendo en los últimos tiempos.
Tradicionalmente, este era un espacio que habían
conquistado las Organizaciones No Gubernamentales (ONGs), gracias a un trabajo constante,
confiable, de alto impacto social y de gran compromiso con las comunidades. En la
actualidad, las empresas privadas, las universidades, las iglesias y las organizaciones
religiosas, las instituciones sin fines de lucro, los sindicatos, los colegios
profesionales y técnicos, los gobiernos locales, las corporaciones de desarrollo, entre
otros, comienzan a estructurarse como actores relevantes en el ámbito de la cooperación
internacional. Ahora bien, el surgimiento de estos nuevos actores de la cooperación
internacional también supone un nuevo sistema de relaciones entre ellos y, por supuesto,
con el Estado y los donantes, así como nuevas estrategias y procedimientos para la
captación de recursos que aún están en proceso de definición.
La contribución de estos nuevos actores de la cooperación
internacional puede ser realmente significativa. Ejemplo de ello lo constituye la ayuda
que están realizando las fundaciones y el sector privado en Estados Unidos dentro del
área de la salud para combatir las enfermedades infecciosas, VIH/SIDA, la malaria y la
tuberculosis. Se estima que durante los últimos dos años las fundaciones privadas
norteamericanas han aportado unos 420 millones de dólares dentro de este sector, mientras
que la industria privada y particularmente las trasnacionales de la industria
farmacéutica han realizado aportes por el orden de 1.400 millones de dólares.
No cabe duda que la cooperación empresarial y la del sector
privado, junto con la cooperación que desarrollan las ONG y los gobiernos locales y
municipales, se han convertido en figuras de gran importancia e influencia en las
estructuras modernas de la cooperación internacional.
En cuanto a la CTPD, es preciso reiterar y resaltar el
importante papel que continúa jugando la cooperación horizontal o cooperación Sur-Sur.
Desde que se institucionalizó la CTPD, con la adopción del Plan de Acción de Buenos
Aires en 1978, son muchos los logros y resultados concretos que los países de la región
pueden mostrar en la actualidad, después de 24 años de ejecución de acciones de
intercambio de experiencias, conocimientos y habilidades técnicas entre los países en
desarrollo con el propósito de impulsar y promover el progreso económico y social.
En este contexto, la Secretaría Permanente del SELA, como
instrumento regional al servicio de CTPD, ha procurado mantener activo este importante
foro, que permite el encuentro entre los diferentes actores de la cooperación en América
Latina y el Caribe, con la finalidad de poder dialogar e intercambiar experiencias e
ideas, en constante renovación y puesta al día, sobre los principales temas de la agenda
regional e internacional.
Para la Secretaría Permanente resulta particularmente
importante tener entre nosotros en esta reunión al Sr. Yiping Zhou, Director Ejecutivo
Adjunto de la Unidad Especial de CTPD del Programa de las Naciones Unidas para el
Desarrollo (PNUD), institución que ha brindado un invalorable apoyo al SELA en este campo
y que esperamos pueda continuar desarrollándose a través de nuevas iniciativas dentro de
la cooperación latinoamericana y caribeña.
En la sesión relativa a la CTPD tendremos la oportunidad de
escuchar la valiosa experiencia acumulada a través de los años por Brasil, México y
Chile, y posteriormente podremos complementar las diferentes perspectivas y enfoques de la
CTPD con la participación del resto de los países de la región en el tiempo que hemos
contemplado para los debates.
En cuanto a "África-América Latina y el Caribe:
Oportunidades de Cooperación Sur-Sur", es importante hacer referencia al esfuerzo
que hemos venido haciendo, desde el SELA, para vincular a dos regiones que padecen
similares problemas de desarrollo y que comparten la esperanza común de insertarse de
forma favorable en el contexto internacional. La presencia de una calificada
representación de los países de África involucrados en el proyecto que desde 1999
venimos ejecutando, con el apoyo financiero del Grupo de los 77 y el Fondo OPEP,
constituye un hito histórico en esta reunión ya que por primera vez participa una
nutrida representación de alto nivel de Camerún, Costa de Marfil, Kenya, Nigeria,
Suráfrica y Zimbabwe. Además debemos resaltar la participación de la Comisión
Económica para África.
La presencia de ellos nos permite identificar oportunidades
reales de cooperación y así avanzar en una estrategia común de desarrollo y de
intercambio fructífero sobre las experiencias acumuladas en el campo de las pequeñas y
medianas empresas, factor fundamental de desarrollo en ambas regiones al representar más
del 80 % de los establecimientos empresariales y una fuente importante en la generación
de empleo directo e indirecto.
Ya durante el año 2000 realizamos los dos primeros eventos
previstos en el proyecto, el primero en Nairobi, Kenya y el segundo en Douala, Camerún,
lo que permitió un mejor conocimiento no sólo entre los funcionarios y representantes
empresariales, tanto de América Latina y el Caribe como de África, participantes en
ambas reuniones. Desde acá, la delegación africana se trasladará a Chile donde se
inicia el III Seminario-Taller, enmarcado dentro del programa citado, esta vez en nuestra
región, a los fines de realizar un conjunto de visitas institucionales que les permita un
mejor conocimiento de los programas e iniciativas en marcha en el tema de la Pequeña y
Mediana Empresa (PYME).
Como culminación de las actividades programadas tenemos el
"Taller de Cooperación Técnica entre Países en Salud", que ha sido organizado
por la Organización Panamericana y Mundial de la Salud (OPS/OMS) con el propósito de
colaborar con los gobiernos de los Estados Miembros del SELA en el perfeccionamiento de la
metodología requerida para la presentación de proyectos para el sector salud. Esta será
una excelente oportunidad para el intercambio de opiniones y la posibilidad de formalizar
acuerdos e iniciativas de CTPD entre los diferentes puntos focales nacionales de salud y
los directores de cooperación de la región, con miras a fortalecer la institucionalidad
sanitaria de nuestros países, particularmente en estos momentos donde parecieran estar
reapareciendo enfermedades que se habían erradicado. Recientemente, veíamos con
preocupación el alerta de la OPS/OMS sobre el resurgimiento del dengue en América, donde
se ha registrado un aumento de esta enfermedad al pasar de 66.000 casos en 1980 a unos
609.000 en 2001.
Otro hecho importante que coincide con esta reunión es la
realización el día 13 de marzo, en esta misma ciudad, y aprovechando precisamente la
presencia de los Directores de Cooperación, de la Reunión del Grupo de Trabajo del
Programa Iberpyme, cuya Unidad de Gestión esta adscrita a la Secretaria Permanente del
SELA. La convocatoria a dicha reunión se hizo en cumplimiento de lo acordado en la III
Reunión de Responsables de Cooperación Iberoamericana, realizada en Lima, del 20 al 22
de noviembre pasado, en el marco de la XI Cumbre Iberoamericana. El objetivo de esta
reunión es revisar la estructura, funcionamiento del programa y captación de recursos
adicionales, de manera que se garantice su sostenibilidad y potenciar así el excelente
trabajo que ha venido realizando en el ámbito iberoamericano, tal como fue reconocido por
los participantes de la mencionada reunión de Lima.
Por último, quisiera destacar que esta XV Reunión de
Directores de Cooperación Internacional de América Latina y el Caribe, constituye una
iniciativa para promover el diálogo entre los diferentes actores de la cooperación
internacional en América Latina y el Caribe y un escenario en el que podremos
intercambiar opiniones sobre los grandes retos que deberá enfrentar la región en el
futuro inmediato.
Durante el año en curso, América Latina y el Caribe
deberá asumir posiciones y plantear sus puntos de vista en diversos foros
internacionales:
La Conferencia
de las Naciones Unidas sobre Financiación para el Desarrollo, que tendrá lugar en
Monterrey, México, entre el 18 y 22 de marzo, iniciativa que merece especial mención en
virtud de las diversas opciones de financiamiento público y privado que se abordarán en
esta reunión, y muy particularmente en lo que se refiere a la cooperación técnica y
financiera y a las iniciativas para los Países Pobres Muy Endeudados (PPME);
La II Cumbre
Europa-América Latina y el Caribe a realizarse en Madrid, España, en mayo.
La I Cumbre
Mundial sobre Desarrollo Sostenible, a realizarse en Johannesburgo,
Sudáfrica, del 24 de agosto al 4 de septiembre de 2002.
La XII Cumbre
Iberoamericana, a realizarse en Santo Domingo, República Dominicana, el próximo
noviembre.
La realización de estos foros internacionales pone de manifiesto la conciencia y
preocupación que existen en el sistema internacional por los temas del desarrollo
sustentable y la reducción significativa de la pobreza, problemas prioritarios e
impostergables dentro de la agenda social internacional.
Quisiera terminar con dos reflexiones, una prestada y la otra
propia.
La primera se la debo a la intervención que hiciera el
distinguido Representante de República Dominicana al instalar la pasada reunión de
directores de cooperación, donde citaba a Angel Martínez González Tablas en el libro
Visión Global para el Desarrollo:
"Nunca antes la pobreza fue tan nuestra, porque en un mundo
globalizado, la conocemos, la vemos con nuestros ojos, tiene color, perfil y rostro
individualizado y, a la vez, es objeto de sesudos y bien intencionados informes plagados
de números, que nos dan cuenta de cuántos son, en qué regiones viven, cómo les afecta
por edades o en función del género, su grado de analfabetismo, su esperanza de vida, su
dieta alimentaria. En otros tiempos el hombre pudo pensar en plagas o en castigo de los
hombres. Hoy, los que quieren saber, saben que es fruto de las relaciones humanas, de la
historia, de las estructuras sociales, de la lógica del sistema económico imperante. La
pobreza no es casual. Depende de elementos concretos: de la capacidad de producir, del
número de personas que tienen que vivir de la riqueza creada, de la distribución de la
riqueza disponible".
La segunda reflexión ha nacido en estos meses, observando lo
sucedido tan pronto se produjeron los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001 en
Nueva York y Washington. La conmovedora reacción de la población de esas ciudades ante
el terror, que ciertamente sintió ante los hechos, consistió en sacar fuerzas de la
flaqueza y dar testimonio de la infinita capacidad de los seres humanos para responder
positivamente ante las desgracias. Mucha gente se conoció por primera vez y descubrió el
poder de lo comunitario, del estar juntos, de compartir desgracias y búsquedas de
soluciones. Hay una señal que nace de ahí, del corazón de los Estados Unidos, que el
mundo entero debería rescatar. Se trata de la colosal fuerza, capaz de enfrentar los
grandes problemas, que tiene la solidaridad. No hay solución a los grandes problemas sin
grandes visiones. No hay combate del odio sin alternativas basadas en el amor. No hay
salida de la pobreza sin solidaridad. Los países que no hemos alcanzado niveles de
desarrollo capaces de satisfacer las necesidades básicas de nuestras poblaciones debemos
buscar la manera de enfrentar entre nosotros mismos nuestros problemas. No podemos esperar
una respuesta mágica que nos venga del Norte del planeta. De allí puede llegar también
solidaridad. ¿Por qué no? Pero la primera tarea está entre nosotros mismos. Por eso
estamos aquí.
1 SELA, Los Nuevos Criterios de la Ayuda Oficial al Desarrollo
¿Más eficiencia o más condiciones? (SP/DRE/Di Nº 1-96) Julio 1996).
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