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Los nuevos paradigmas de la Cooperación Internacional
Edición Nº 64
Enero - Abril 2002
Indice |
Declaración de San José
Los Jefes de Estado y de Gobierno de los países miembros del
Mecanismo Permanente de Consulta y Concertación Política, Grupo de Río, reunidos en la
XVI Cumbre realizada en la Ciudad de San José, los días 11 y 12 de abril de 2002,
comprometidos con los principios y objetivos contenidos en la Declaración de Río de
Janeiro del 18 de diciembre de 1986, y en el Acta de Veracruz del 19 de marzo de 1999:
1. Renovamos nuestro compromiso de continuar fortaleciendo al Grupo de
Río como el principal mecanismo de diálogo y concertación política de América Latina
y el Caribe e interlocutor válido de la región ante otras regiones y foros
internacionales.
2. Reafirmamos nuestro compromiso irrevocable con los principios y
propósitos de la Carta de las Naciones Unidas y la Carta de la Organización de Estados
Americanos.
3. Reiteramos que la consolidación, preservación y promoción de la
democracia constituyen condiciones fundamentales para asegurar la justicia, la equidad, la
libertad, la paz y el desarrollo sostenible de nuestros pueblos. Por ello, saludamos la
aprobación de la Carta Democrática Interamericana, y nos comprometemos a continuar
realizando esfuerzos que conduzcan a reforzar las instituciones democráticas y el Estado
de Derecho en los países de la región.
4. Reiteramos nuestro reconocimiento de la validez universal de los
derechos humanos y nuestro compromiso con el pleno goce de los mismos, por encima de
cualquier limitación política, cultural o de desarrollo. En ese contexto manifestamos
nuestra decisión de mejorar y fortalecer los mecanismos para su defensa y promoción,
tanto en el Sistema Interamericano como en el de las Naciones Unidas.
5. Ratificamos, particularmente, nuestro interés en el estudio y la
identificación de eventuales reformas para el mejor funcionamiento y optimización de los
mecanismos extra convencionales de las Naciones Unidas, así como para el fortalecimiento
de la Oficina del Alto Comisionado de los Derechos Humanos. Las conclusiones de este
proceso constituirán un aporte al trabajo del GRULAC ante la CDH en Ginebra.
6. Destacamos la entrada en vigor del Estatuto de Roma que crea la
Corte Penal Internacional, al haberse logrado la ratificación del mismo por más de 60
Estados. Resaltamos la importancia histórica de la puesta en marcha de esta jurisdicción
penal internacional permanente que investigará y sancionará a los responsables de
crímenes de guerra y delitos de lesa humanidad. Instamos a los países que no se han
adherido o ratificado dicho Estatuto, que consideren hacerlo prontamente.
Simultáneamente, exhortamos a los Estados a que mantengan y amplíen su colaboración en
la persecución y juzgamiento de los presuntos responsables de delitos tipificados en
otros instrumentos internacionales en vigor.
7. Reafirmamos nuestro irrestricto compromiso de combatir la
corrupción en todas sus formas y manifestaciones, y reiteramos que la transparencia en la
gestión pública y en la rendición de cuentas, son factores necesarios para la
consolidación, estabilidad, prestigio y credibilidad de las instituciones democráticas,
y el desarrollo económico y social de nuestros pueblos. Por ello, convenimos en
fortalecer nuestra cooperación para evitar la impunidad de los actos de corrupción, de
acuerdo, inter-alia, con las disposiciones de la Convención Interamericana contra la
Corrupción y con los objetivos de su Mecanismo de Seguimiento. Asimismo, realizaremos
consultas periódicas con el propósito de que nuestra región mantenga una activa
participación en las negociaciones de la Convención de las Naciones Unidas contra la
Corrupción.
8. Condenamos y rechazamos enérgicamente el terrorismo en todas
sus formas y manifestaciones, y respaldamos las medidas de cooperación y coordinación
regional e internacional para combatirlo dentro del marco del estricto apego a los
Derechos Humanos, al Derecho Internacional Humanitario y demás normas y principios del
Derecho Internacional, y de acuerdo con las resoluciones e instrumentos de las Naciones
Unidas, del Sistema Interamericano y otras iniciativas pertinentes en la materia.
Especialmente, mediante el establecimiento de mecanismos para el intercambio de
información y cooperación judicial que permitan prevenir y reprimir los actos de
terrorismo. El combate al terrorismo también se fundamenta en la promoción de una
cultura de paz, tolerancia y solidaridad. Acordamos impulsar la aprobación de la
Convención Interamericana contra el Terrorismo durante la XXXII Asamblea General de la
Organización de Estados Americanos que se realizará en Barbados.
9. Renovamos nuestro compromiso en la lucha contra el problema
mundial de las drogas, incluyendo las sintéticas, reconociendo la necesidad de
desarrollar acciones conjuntas contra las distintas facetas de este flagelo, sobre la base
del principio de la responsabilidad compartida, el tratamiento integral del problema y la
cooperación. Reafirmamos nuestra convicción sobre la imperiosa necesidad de coadyuvar
eficazmente a la sostenibilidad del desarrollo alternativo, a través de una mayor
apertura de los mercados para los productos de sustitución. Igualmente, resaltamos la
necesidad de atacar otro tipo de actividades delictivas que se vinculan con esta
problemática y que la potencian, como son, el tráfico de armas, el crimen transnacional,
el lavado de activos y el terrorismo. Asimismo, reiteramos nuestro apoyo al CICAD y su
mecanismo de evaluación multilateral, por considerar que sus trabajos constituyen un
valioso aporte a la cooperación multilateral en esta materia.
10. Reafirmamos nuestro compromiso con el cumplimiento de los
instrumentos jurídicos internacionales a favor del desarme, y la no proliferación de
armas de destrucción masiva. Asimismo, acordamos profundizar medidas de fomento de la
confianza y la seguridad, tanto bilaterales como regionales, y globales, particularmente
en el seno de la Organización de los Estados Americanos y en las Naciones Unidas, donde
la participación en el registro de armas convencionales constituye un importante aporte a
la paz y la seguridad internacionales. En este contexto, reiteramos la importancia de las
fórmulas de homologación de los sistemas de contabilidad de los gastos militares.
11. Apoyamos la propuesta para una efectiva y gradual limitación
de gastos de defensa en la región que conduzca a la utilización de parte de los
presupuestos militares para combatir la pobreza, mediante el impulso de programas de
educación, salud y otros beneficios sociales para los habitantes, tomando en cuenta las
necesidades de seguridad de cada país y los niveles actuales del gasto. En ese sentido,
saludamos los avances que se vienen desarrollando, y se sigan desarrollando en el futuro,
tanto a nivel bilateral como multilateral, para concretar este objetivo establecido en la
Declaración de Santiago, y acordamos intercambiar información sobre las iniciativas y
acciones que se adopten por nuestros países para llevar adelante esta propuesta.
12. Reiteramos nuestra profunda preocupación por el tráfico
ilícito de armas pequeñas y ligeras en todos sus aspectos y renovamos la decisión
política de prevenir, combatir y eliminar este tráfico, en concordancia con el Plan de
Acción de la Conferencia respectiva de las Naciones Unidas y la Convención
Interamericana contra la Fabricación y el Tráfico Ilícito de Armas de Fuego.
13. Valoramos los acuerdos alcanzados durante la Conferencia
Internacional sobre la Financiación para el Desarrollo, celebrada en la Ciudad de
Monterrey, México, del 18 al 22 de marzo, que constituyen una oportunidad histórica y
clave para emprender una renovada asociación destinada a lograr un nuevo trato global
para alcanzar un mundo más justo, equitativo y democrático. Por ello, instamos a todos
los países a dar pleno cumplimiento al Consenso resultante de dicha Conferencia e
instruimos a nuestros Ministros responsables en esa materia a actuar coordinadamente en el
seguimiento y aplicación del mismo.
14. En dicho contexto, coincidimos en señalar, que es
especialmente urgente la aplicación de las siguientes medidas: la apertura de los
mercados a las exportaciones de bienes y servicios originarios de nuestros países, en
particular los provenientes del sector agrícola; la eliminación de barreras arancelarias
y no arancelarias, los subsidios injustificados y las medidas defensivas que distorsionan
y afectan el normal desarrollo de nuestro comercio, el otorgamiento de un trato especial y
diferenciado, entre otras, a las pequeñas economías del continente, el aumento de la
asistencia oficial para el desarrollo (AOD); y la búsqueda de mecanismos innovadores para
hacer frente a los problemas de la deuda de los países en desarrollo, incluidos los de
ingresos medios. Debemos además, asegurar el buen gobierno y el Estado de Derecho, el
equilibrio fiscal y monetario; así como fortalecer la cooperación sur-sur, dando
especial atención a la mutua liberalización comercial y a la recíproca apertura a las
inversiones. Finalmente, solicitamos a los organismos financieros internacionales
proporcionar información oportuna y transparente, recursos frescos y mecanismos
eficientes que permitan prevenir, encauzar y aliviar las crisis financieras, para de esta
manera contribuir al fortalecimiento del sistema financiero internacional y a la creación
de una nueva alianza mundial, que apoye decididamente el proceso de desarrollo de todos
nuestros países.
15. Apoyamos los resultados de la Cuarta Conferencia Ministerial
de la Organización Mundial de Comercio, celebrada en Doha, Qatar, y realizaremos los
mayores esfuerzos para que la nueva ronda de negociaciones incorpore la dimensión del
desarrollo y concluya de manera exitosa en materias de importancia como son la apertura de
los mercados desarrollados a los productos agrícolas, textiles y otros productos, el
trato especial y diferenciado, la solución de controversias, servicios y medidas de
aplicación, con el objetivo de avanzar hacia la consolidación de un sistema multilateral
de comercio más justo, transparente y equitativo.
16. Enfatizamos la importancia de las negociaciones tendientes a
la constitución del Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA), en el año 2005, y
asignamos la mayor prioridad a aquellas que se desarrollan en los esquemas de integración
subregional o regional, y entre ellos, que permitirán consolidar los esfuerzos nacionales
de apertura y generarán una nueva relación económico-comercial entre nuestros países
posibilitando conseguir mejores niveles de crecimiento, desarrollo y modernización de
nuestras economías.
17. Expresamos nuestro respaldo a la II Cumbre América Latina y
el Caribe-Unión Europea, que se realizará en Madrid, España, los días 17 y 18 de mayo
de 2002. Consideramos que la Cumbre de Madrid es la oportunidad propicia para concretar
una verdadera asociación estratégica birregional entre la Unión Europea y la América
Latina y el Caribe. En este contexto subrayamos la importancia de los Acuerdos de
Asociación, que redimensionarán y adecuarán el diálogo político, las relaciones
económicas y financieras y la cooperación birregionales a las nuevas realidades y
necesidades que exige el Siglo XXI.
18. En ese sentido, nos congratulamos por la implementación del
Acuerdo de Asociación entre México y la Unión Europea, el Acuerdo de la Unión Europea
con los países del Caribe, y por los avances de los Acuerdos de Asociación de la Unión
Europea con Chile, y con el MERCOSUR. Asimismo, apoyamos las gestiones orientadas a
establecer Acuerdos de Asociación de la Unión Europea con la Comunidad Andina y con
Centroamérica.
19. Reiteramos que la próxima Cumbre Mundial sobre Desarrollo
Sostenible, a celebrarse en Johanesburgo, del 26 de agosto al 4 de septiembre de 2002,
constituye una oportunidad única para poner en práctica la Agenda 21 y para que la
Comunidad Internacional apruebe un programa de implementación concentrado en la acción,
bajo el principio de responsabilidades comunes pero diferenciadas, el cual contemple
inter-alia una mayor cooperación internacional a fin de establecer sistemas de alerta
temprana para prevenir y mitigar los desastres naturales y los efectos adversos del cambio
climático, en particular la fragilidad de los ecosistemas de montañas. Asimismo,
esperamos que en esta Cumbre Mundial podamos contar con la entrada en vigencia del
Protocolo de Kyoto. Ratificamos nuestra decisión de trabajar coordinadamente en esta
Cumbre Mundial.
20. Reiteramos nuestra preocupación expresada ya en otros foros
internacionales sobre los riesgos que implica el tránsito de material radioactivo y
desechos peligrosos por rutas cercanas a nuestras costas o vías navegables de los países
miembros. A este respecto, instamos a la comunidad internacional a seguir trabajando a fin
de completar el actual ordenamiento jurídico internacional en materia de medidas de
seguridad aplicables a este transporte.
21. Reconocemos la importancia de la participación de los
diferentes actores de la sociedad civil y sus organizaciones en la profundización y
consolidación de la democracia. Reafirmamos nuestra decisión de fortalecer el papel de
la sociedad civil en nuestros países, así como su creciente contribución en la
elaboración, evaluación y ejecución de las políticas públicas, y en su participación
en los foros internacionales, para lo cual continuaremos analizando estos temas.
Fortalecimiento Familiar y Lucha contra la Pobreza
22. Reafirmamos el consenso expresado en el Acta de Veracruz de
que la pobreza constituye una injusticia social y una amenaza potencial para la
estabilidad de nuestros países, y que su erradicación es una responsabilidad global que
requiere atención urgente. En este sentido, manifestamos la relevancia de tomar en cuenta
el carácter multicausal y heterogéneo de la pobreza para diseñar las políticas
públicas y fortalecer la institución familiar. Reconocemos que las condiciones y
transformaciones económicas, sociales, tecnológicas y culturales de la sociedad inciden
en las familias, dentro de una concepción pluralista conforme a las distintas políticas
de Estado y acuerdos internacionales sobre el tema.
23. Destacamos la importancia del grupo familiar, como elemento
natural y fundamental de la sociedad, medio de transmisión de valores, punto de encuentro
entre generaciones y marco indispensable para el desarrollo integral de la persona.
24. Reconocemos que la pobreza atenta contra los derechos
fundamentales de las personas y desvaloriza la dignidad humana. Por ello, como una
prioridad para nuestros Estados, seguiremos impulsando políticas públicas que
fortalezcan las capacidades individuales de los miembros del grupo familiar, y
continuaremos instrumentando estrategias para el combate a la pobreza y sus efectos
excluyentes. Estamos conscientes que fomentar el logro equitativo y el pleno disfrute de
los derechos humanos al interior de la familia contribuye al desarrollo humano.
25. Continuaremos fortaleciendo la inversión y los esfuerzos por
lograr mejoras sustantivas en el acceso y calidad de la educación convencidos de que es
el único medio capaz de generar mejores ciudadanos, y asegurar una mayor igualdad de
oportunidades así como también un sistema efectivo de compensación de las desigualdades
sociales y un determinante básico de la competitividad y el desarrollo de las naciones
disminuyendo brechas internacionales.
26. Expresamos nuestro compromiso con la promoción y la
protección de los derechos económicos, sociales y culturales de nuestros pueblos,
consagrados en instrumentos jurídicos internacionales y en las Conferencias Sociales de
las Naciones Unidas.
27. Reafirmamos el deber del Estado de proteger y apoyar a las
familias, para lo cual promoveremos políticas públicas, con un enfoque integral de
combate a la pobreza, basadas en las necesidades de las personas que las integran y
garantizando sus derechos. La dimensión urbano-rural y el carácter pluricultural y
multiétnico de nuestras sociedades deben ser tomados en consideración en esas
estrategias.
28. En este sentido, reafirmamos la necesidad de incorporar el
enfoque de género en el diseño y ejecución de nuestras políticas, en las tareas para
el desarrollo económico y social, así como para la superación de la pobreza. Reiteramos
la necesidad de profundizar el intercambio de experiencias, información y programas en
este campo, revalorizando el papel de la mujer en todos los ámbitos.
29. Reconocemos que el fenómeno migratorio es una causa de
desintegración familiar y de los cambios de los patrones intrafamiliares, por lo que
consideramos conveniente analizar esta variable de manera integral, así como los efectos
psico-sociales, económicos y culturales que se derivan de la misma para que sean
considerados en la definición de políticas nacionales y de acciones internacionales que
contribuyan a la atención y el fortalecimiento de los núcleos familiares desde esta
perspectiva.
30. Preocupados por la situación existente en la región debido a
la creciente migración de ciudadanos latinoamericanos y caribeños hacia otras regiones,
acordamos adelantar conversaciones con la Comunidad Europea, y con los Estados Unidos de
América, para analizar los diferentes aspectos que plantea esta problemática y la
búsqueda de soluciones tendientes a regularizar la situación migratoria de dichos
ciudadanos y apoyar medidas de generación de empleo en los países de origen a fin de
evitar la migración irregular.
31. Reafirmamos que el libre comercio es una condición esencial
para la generación de recursos genuinos capaces de reducir eficazmente la pobreza. Para
ese fin, reiteramos la importancia de la concertación de nuestros países en los
distintos foros internacionales pertinentes.
32. Reconocemos la importancia del tema de la paternidad
responsable y de la educación sexual integral y responsable, respetando el derecho y el
deber de los padres en la educación de sus hijos.
33. Promoveremos programas de apoyo a las adolescentes madres a
fin de que se incorporen y permanezcan en el sistema educativo, como una herramienta para
mejorar sus posibilidades de desarrollo individual y social, así como el de sus hijos.
34. En este marco, decidimos intercambiar las buenas experiencias
que se están poniendo en práctica para combatir la pobreza y en ese contexto fortalecer
la familia. Además coincidimos en la importancia de poner en práctica los mecanismos de
cooperación que permitan ese intercambio y asesoría técnica, con el objetivo de avanzar
en la reducción de la pobreza y asegurar el bienestar de nuestras familias.
35. Reiteramos nuestro agradecimiento por la invitación del
Presidente Alejandro Toledo, para realizar en el Perú, en el año 2003, la XVII Cumbre de
Jefes de Estado y de Gobierno del Mecanismo Permanente de Consulta y Concertación
Política, Grupo de Río.
36. Agradecemos el gentil ofrecimiento del Gobierno de Brasil de
ser anfitrión de la XVIII Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno del Grupo de Río en el
año 2004.
37. Los Jefes de Estado y de Gobierno, expresamos nuestra
felicitación por la excelente organización de esta Reunión Cumbre, y nuestros
agradecimientos al Dr. Miguel Angel Rodríguez Echeverría, Presidente de la República de
Costa Rica, y al pueblo costarricense por la cálida hospitalidad que hemos recibido en la
ciudad de San José.
38. Acordamos que este documento sea conocido como la
"Declaración de San José".
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