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Los nuevos paradigmas de la Cooperación Internacional
Edición Nº 64
Enero - Abril 2002
Indice |
Hacia la II Cumbre Unión Europea-América Latina y el
Caribe
Juan Mario Vacchino
Consultor del Sistema Económico Latinoamericano (SELA)
Introducción
La I Cumbre Unión Europea-América Latina y el Caribe (UE-ALC),
realizada en Río de Janeiro el 28 y 29 de junio de 1999, abrió un nuevo capítulo en el
largo historial de relaciones entre ambas regiones, que se fijó como objetivo la
construcción de una asociación estratégica birregional que debía implicar una
intensificación de las relaciones económicas, la definitiva institucionalización del
diálogo político y la cooperación para resolver problemas sociales, culturales y
ecológicos de la región.
La II Cumbre UE-ALC (Madrid, 17 y 18 de mayo de 2002), tiene
entre sus objetivos principales, por una parte, evaluar los progresos realizados entre
ambas regiones después de la primera cita y, por otra parte, adoptar un plan de acción
para hacer avanzar la mencionada asociación birregional.
Al respecto, se deben reconocer los esfuerzos realizados por los
países participantes, especialmente el anfitrión, en la organización de los trabajos
preparatorios del encuentro. La presidencia española de la UE durante la primera mitad
del año 2002, ha manifestado que la Cumbre de Madrid constituye uno de sus momentos
centrales, que tendrá por objeto reforzar las relaciones recíprocas, mantener un
diálogo franco y directo entre ambas regiones e identificar vías y acciones de
cooperación que se puedan integrar en un programa de avance para el futuro. Espera,
asimismo, celebrar la firma de uno o de los dos acuerdos asociativos con MERCOSUR y Chile,
actualmente en negociación. Por su parte, los países latinoamericanos y caribeños
requieren bastante más: un claro compromiso de la UE para adoptar una estrategia y lanzar
un amplio acuerdo de asociación birregional.
Frente a las dificultades para avanzar en ámbitos
sustantivos como las relaciones económicas y financieras y el desarrollo tecnológico,
condiciones para la creación de una dimensión birregional profunda, la agenda pudiera
concentrarse en la identificación de algunos focos temáticos menos neurálgicos, como la
transferencia de tecnología, la sociedad de la información y los sistemas de protección
social; propiciando, asimismo, una mayor implicación de la sociedad civil en los
preparativos de la Cumbre y en el tratamiento de esas y de otras materias como la equidad
social, la protección de los derechos humanos, el desarrollo cultural y los encuentros
empresariales.
Entre las actividades preparatorias de la Cumbre de Madrid, de
acuerdo con la programación elaborada por la presidencia y la Comisión Europea, se
encuentran diversos eventos que involucran no sólo a organismos e instituciones
oficiales, sino también de la sociedad civil de ALC y de la UE. Entre ellos se pueden
consignar: el Foro de la Sociedad Civil, a celebrarse entre el 3 y el 5 de abril, en
Alcobendas, España; el Foro del Comité Económico y Social, del 17 al 19 de abril en
Madrid; el Foro de Negocios, del 25 y 26 de abril en México; el Diálogo Internacional
sobre Derechos Humanos, del 24 y 25 de abril en Madrid; el Foro Cultural, del 16 de mayo
también en Madrid; la Reunión de Ministros de Ciencia y Tecnología, en Brasilia, y dos
otras reuniones ministeriales que se celebrarán antes de la Cumbre sobre la sociedad de
la información, en Sevilla, en abril de 2002 y seguridad social, en Valencia, en mayo de
2002.
I. El camino recorrido a partir de Río de Janeiro
En la I Cumbre, los jefes de Estado y de Gobierno participantes
adoptaron un ambicioso plan de acción con 54 prioridades y establecieron un grupo
birregional de altos funcionarios gubernamentales para supervisar y estimular la
ejecución de esas prioridades para la acción, formado por los Coordinadores Nacionales
de los países participantes.
Este grupo para el seguimiento de la Cumbre UE-ALC ha celebrado
cinco reuniones: la primera en Tuusula, Finlandia, el 4 y 5 de noviembre de 1999; la
segunda en Vilamoura, Portugal, el 25 de febrero de 2000; la tercera en Santiago, Chile,
el 29 de marzo de 2001; la cuarta en Bruselas, Bélgica, el 9 y 10 de octubre de 2001 y la
quinta en Bridgetown, Barbados, el 29 y 30 de enero de 2002.
En la primera de sus reuniones, el grupo acordó redefinir y
reagrupar las acciones previstas en la Cumbre de Río en once áreas prioritarias: 1)
cooperar en el escenario internacional; 2) proteger los derechos humanos; 3) promover el
papel de la mujer; 4) cooperar en la protección del medio ambiente y los desastres
naturales; 5) luchar contra la droga y el tráfico ilícito de armas; 6) promover a nivel
mundial, un sistema económico y financiero estable y dinámico; 7) promover los foros
comerciales; 8) cooperar en los dominios de la educación, los estudios universitarios, la
investigación y el desarrollo tecnológico; 9) proteger el patrimonio cultural; 10) poner
en ejecución una iniciativa común en el dominio de la sociedad de la información; y 11)
sostener la investigación, los estudios terciarios y la formación en materia de procesos
de integración.
En los tres años transcurridos desde la Cumbre de Río se han
podido constatar diversos progresos en las tres grandes dimensiones de la relación
birregional: política, económica y de cooperación, tanto a nivel regional como
subregional:
a) Los diálogos políticos
Éstos se han verificado a través de las reuniones de los
Ministros de Relaciones Exteriores para orientar la relación birregional, que tienen una
frecuencia anual desde 1987 (en la X en Santiago de Chile, el 28 de marzo de 2001, se
emitió un importante documento: la Declaración de Santiago). Asimismo, mediante el
seguimiento realizado por el Grupo Birregional para dar cumplimiento a los compromisos
contraídos en la Cumbre de Río, así como a las iniciativas y proyectos de
instrumentación acordadas posteriormente.
El nuevo contexto, surgido después de los atentados contra
instalaciones civiles y militares estadounidenses del 11 de septiembre de 2001, puede
pronunciar la necesidad de una más clara afiliación política en relación a Estados
Unidos, sobre todo en materia de seguridad, lucha contra el terrorismo, el narcotráfico y
los grupos guerrilleros de algunos países latinoamericanos, así como entre los mismos
europeos. También afectará la coyuntura económica en la medida que su impacto recesivo
y desmotivador ha venido a agravar la crisis que estaba afectando a Estados Unidos y a
todo el sistema económico mundial.
Empero, se puede pensar que no perjudicará esencialmente las
posibilidades de desarrollar una asociación birregional entre la UE y ALC, orientada a
profundizar los contactos, relaciones recíprocas e intereses comunes
europeo-latinoamericanos y caribeños. A los riesgos y peligros que significa la
existencia de un terrorismo incontrolado, se debe oponer una relación birregional que
promueva la democracia, el comercio, las inversiones conjuntas, la eliminación de la
pobreza y la exclusión social, los lazos culturales, el relanzamiento latinoamericano y
caribeño.
En las condiciones actuales, el diálogo político birregional es
una imperiosa necesidad y debe ser continuado y profundizado. Se debería, sí, buscar un
cierto ordenamiento, especialización y jerarquización de los diferentes escenarios de
diálogo político, manteniendo en su cúspide las Cumbres birregionales, distantes en el
tiempo, de modo que en cada una de ellas se puedan producir hechos y acordar políticas
trascendentes, que refuercen y profundicen la relación birregional. Sus acuerdos y
decisiones deberían proyectarse y concretarse en los diferentes escenarios de diálogo
político subregional, que responden a realidades geopolíticas y económicas, históricas
y culturales más específicas, perfectamente reconocibles y con intereses propios.
b) Las relaciones comerciales
A pesar de ser la Unión Europea el segundo socio comercial para
toda la región, después de Estados Unidos, y el primero en el caso del MERCOSUR y Chile,
su participación cayó de 20% en 1980 a 15% en 2000. Y es justamente en el comercio
recíproco donde se observan importantes obstáculos, especialmente por las dificultades
para acceder al mercado europeo con productos agrícolas y para expandir el flujo de las
exportaciones de la región, por lo que se ensancha su déficit comercial y se limitan sus
posibilidades de desarrollo. Al respecto, la Política Agrícola Común (PAC) de la UE,
con su proteccionismo a la agricultura europea, a través de sus instrumentos arancelarios
y de subsidios a la producción y a las exportaciones, constituye un verdadero cuello de
botella cuya corrección es insoslayable para el progreso de la relación birregional.
En el juego de influencias sobre la región se puede señalar que
EEUU. ha logrado importantes ventajas sobre la UE. Son múltiples las razones que explican
esta diferencia: EEUU. es el centro del sistema mundial y posee el mayor mercado
consumidor; está más próximo geográficamente y ha establecido a lo largo del siglo XX
vínculos muy importantes con la mayoría de los países latinoamericanos. Incluso ha
propuesto el establecimiento de una zona de libre comercio, desde Alaska a la Tierra del
Fuego: el ALCA, la cual está en plena negociación.
Las dificultades para competir en estas condiciones ha llevado a
la UE a asumir actitudes reactivas o parciales, normalmente insuficientes para
contrarrestar la influencia norteamericana. Al respecto, cabe preguntarse: ¿Está la UE
en disposición, capacidad e interés de ejercer un significativo liderazgo sobre la
región? Actualmente, parecería que no es posible que la UE pueda o quiera adoptar una
política de competencia abierta con EEUU en todos los terrenos y respecto de todas las
subregiones de América Latina y el Caribe. En consecuencia, se debería hacer más
explícita una concepción que, si bien debe proponerse como objetivo estratégico en el
largo plazo una asociación con toda la región, se sirva, para propiciarla, de una
estrategia de pasos sucesivos, a partir de subregiones y actores con mayores y más
dinámicos nexos.
El éxito más importante de estos últimos años en cuanto a la
celebración de convenios ha sido la suscripción del Acuerdo de Libre Comercio
UE-México, aunque han quedado pendientes de concreción los acuerdos de asociación y
libre comercio con MERCOSUR y Chile y el comienzo de las negociaciones de asociación con
la CAN, Centroamérica y el Caribe. Y el mencionado logro, por más funcional que sea a
los intereses económicos de la UE, es a todas luces insuficiente para satisfacer las
necesidades de toda la región y balancear la influencia e importancia de EEUU sobre ella.
c) La cooperación birregional
Además de los numerosos acuerdos subregionales y bilaterales
existentes, se encuentran en ejecución diferentes programas de cooperación entre la UE y
ALC, tales como:
- El programa de cooperación entre universidades e institutos de
formación (ALFA), creado en 1994, que involucra a más de 1.100 instituciones.
- El programa de cooperación entre empresas de la UE y de América
Latina (AL-INVEST), destinado a relacionar empresas y establecer vínculos asociativos
entre ellas, con vistas a promover el comercio y las inversiones. Hasta fines de 2001 se
habían realizado 179 encuentros empresariales, reunido a 300 cámaras de comercio y
asociaciones empresariales e involucrado a unas 22.000 pequeñas y medianas empresas.
- El Programa URBAL, que ha logrado crear alianzas entre 1.200 ciudades
de las dos regiones.
.
- En octubre de 2000, la Comisión de la UE, siguiendo una nueva
estrategia, decidió concentrar las actividades de cooperación con América Latina y el
Caribe en cuatro ámbitos prioritarios:
- La promoción y la protección de los derechos
humanos;
- La promoción de la sociedad de la información
(Programa ALIS);
- La reducción de los desequilibrios sociales y
lucha contra la pobreza;
- El fortalecimiento de la sociedad civil
Entre las actividades previstas para el período 2002-2006, se cuentan:
- El apoyo a las relaciones entre las dos regiones,
para reforzar la asociación entre las redes de la sociedad civil;
- La iniciativa social, para contribuir a la
reducción de las desigualdades mediante acciones dirigidas a las poblaciones menos
favorecidas;
- La prevención de catástrofes naturales y la
reconstrucción; y
- Acciones de acompañamiento a la asociación
estratégica, por medio de un observatorio sobre las relaciones birregionales.
La Cumbre de Madrid pudiera ser una ocasión propicia para
evaluar los progresos realizados en estos aspectos y para alentar nuevas sendas para el
futuro de la cooperación birregional.
II. Avances y limitaciones en las negociaciones por subregiones
En función de las diversidades subregionales existentes dentro
de ALC, la UE mantiene, desde tiempo atrás, en forma paralela con las acciones en el
ámbito regional, diálogos y negociaciones específicas con los diferentes esquemas
subregionales: Centroamérica, Comunidad Andina, Caribe, MERCOSUR y Chile, además de
México.
a) UE-Centroamérica
En 1984, en un encuentro ministerial en San José, Costa Rica,
fue cuando se estableció el llamado "Diálogo de San José", que tuvo un papel
muy importante en el proceso de pacificación y democratización de los países
centroamericanos. El alcance de este foro se ha ido extendiendo a otros ámbitos de la
cooperación política y económica, así como en el apoyo del proceso de integración y
en materia de prevención y ayuda ante los desastres naturales soportados por la región
en los últimos años.
Los países centroamericanos gozan de los beneficios tarifarios
del Sistema Generalizado de Preferencias (SGP) y del "régimen especial sobre
drogas" de la UE, que benefician a una parte sustancial de sus exportaciones.
Para el período 2002-2006 se espera una contribución de la UE
de 550 millones de euros en materia de cooperación, a lo que se debe agregar un aporte
importante en el marco de los programas de reconstrucción, por los daños causados por
las catástrofes naturales acaecidas.
La XVII Reunión Ministerial entre la UE y Centroamérica tuvo
lugar el 26 de marzo de 2001 en San José, Costa Rica.
b) UE-Caribe
Las relaciones con el Caribe han estado incluidas,
tradicionalmente, en el marco de los países Africa, Caribe y Pacífico (ACP), con los
cuales la UE mantiene acuerdos de asociación y de cooperación (Acuerdo de Lomé,
recientemente sustituidos por el Convenio de Cotonou).
Con este Convenio de Cotonou, celebrado en junio de 2000, se
persigue la supresión progresiva de las trabas al comercio recíproco y se refuerza la
cooperación en diferentes dominios relacionados con el comercio. Aunque todavía se
encuentra pendiente de ratificación por los países signatarios (sólo lo han hecho 3 de
los 15 miembros de la UE y la mayoría de los países ACP), se espera lograr su entrada en
vigor, en la próxima reunión del Consejo de Ministros Unión Europea-Países ÁCP, que
se efectuará a fines de junio en República Dominicana. En dicha reunión se espera poner
en marcha las negociaciones de los Acuerdos de Partenariado Económico que prevé la
Convención.
Igualmente, con los países ACP miembros de CARIFORUM, la
UE ha convenido un programa de asistencia técnica para las cuestiones comerciales,
orientada a la formación de negociadores de esos países para mejor enfrentar las
negociaciones multilaterales en curso y poner en funcionamiento los acuerdos celebrados.
También se han puesto en práctica programas en materia de educación superior, lucha
contra la droga, facilitación del comercio y salud (lucha contra el SIDA en particular).
c) UE-Comunidad Andina
La Comunidad Andina de Naciones (CAN) es la primera subregión en
haber recibido una cooperación para el desarrollo de parte de la UE, la cual, desde los
años setenta, ha privilegiado el apoyo a los países andinos en los campos social,
educativo, salud, vivienda, sociedad civil, entre otros. La UE es el primer donante en la
región andina, especialmente para el sostenimiento de su proceso de integración
regional, al que ha apoyado desde sus orígenes. La Comisión Europea aporta unos 130
millones de euros al año para la CAN y se prevé una contribución de 330 millones de
euros hasta el año 2006, en apoyo al proceso de paz en Colombia.
El actual diálogo político y cooperación económica entre la UE y la CAN fue
institucionalizado en la Declaración de Roma del año 1996, con la intención de
brindarle una perspectiva de largo plazo y más vasto alcance a las relaciones entre las
partes. A esos fines se crearon mecanismos de diálogo que incluyen las cumbres
presidenciales, los encuentros periódicos de ministros de Relaciones Exteriores y las
reuniones técnicas para temas específicos. En los últimos años se han multiplicado los
encuentros de alto nivel a partir de la I Cumbre UE-ALC. La última reunión ministerial
se celebró el 28 de marzo de 2001 en Santiago de Chile, con ocasión de la X Reunión
Ministerial Institucionalizada entre la Unión Europea y el Grupo de Río.
La lucha contra la droga y la erradicación de cultivos de coca
han sido puntos prioritarios de esta cooperación y en tal sentido los acuerdos celebrados
han originado un "diálogo especializado" que reconoce dos importantes
principios: la responsabilidad compartida y la lucha integral. La UE concede a través del
SGP un acceso privilegiado al mercado europeo para el 90 % de las exportaciones andinas
(aunque cubre tan sólo el 23% del valor total), en orden a contribuir con ellos en su
lucha contra la producción ilegal de drogas.
La UE aprobó en diciembre de 2001 un nuevo reglamento del
SGP por el cual se continúan otorgando unilateralmente preferencias a países en vías de
desarrollo, incluyendo a los andinos, aunque con algunos requisitos y exigencias, que se
mantendrá vigente hasta el año 2004, cuando la UE evaluará su resultado y la posible
extensión del régimen hasta el año 2014. Con esta prórroga, la UE ha pospuesto
también el inicio de las negociaciones para establecer un acuerdo de asociación y libre
comercio, similar al que ya firmara con México y que viene negociando con Chile y el
MERCOSUR, tal como lo vienen pidiendo insistentemente las autoridades de la CAN y de los
países andinos.
d) UE-México
Pese a haber iniciado las negociaciones después del MERCOSUR y
Chile, la Unión Europea y México concluyeron en noviembre de 1999, y tras sólo 16 meses
de negociaciones, el Tratado de Libre Comercio México-UE, que está constituido por dos
decisiones del Consejo Conjunto: una sobre comercio de bienes, compras gubernamentales,
cooperación en materia de competencia, propiedad intelectual y solución de
controversias, con fecha de entrada en vigor el 1 de julio de 2000; y la otra relativa al
comercio de servicios, inversión y protección de la propiedad intelectual, con entrada
en vigor el 1 de marzo de 2001. Este TLC forma parte del Acuerdo de Asociación
Económica, Concertación Política y Cooperación que fuera firmado entre México y la
UE, el 8 de diciembre de 1997.
En este primer cuatrimestre de 2002 tendrá lugar la II Reunión
del Consejo Conjunto UE-México para evaluar la aplicación del Acuerdo y considerar
nuevas iniciativas para el futuro. Uno de los temas que podría incluirse en su agenda, es
la posibilidad de acelerar la liberalización para la industria automotriz y otros
sectores, que la UE está considerando, conforme al acuerdo bilateral de asociación y de
libre comercio UE-México, que contempla la reducción de aranceles en forma más rápida
de lo previsto. A cambio de un tratamiento equivalente al de los socios de México en el
marco del TLCAN, la UE deberá conceder como compensación a México una supresión de los
aranceles europeos para una serie de productos, esencialmente medicamentos y automóviles.
e) UE-MERCOSUR y Chile
Las negociaciones de la UE con sus principales socios comerciales y en materia de
inversiones, como son los casos del MERCOSUR (Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay) y
Chile, tropezaron con diversas dificultades y han avanzado con mucha mayor lentitud que en
el caso de México. Incluso los problemas implicados en estas relaciones, principalmente
en lo relacionado con la vigencia de la Política Agrícola Común de la UE, el grado de
prelación y las consecuencias de la ampliación de la UE a los países del este europeo,
junto con el impacto de una eventual ampliación de las importaciones agroalimentarias
provenientes de los países del MERCOSUR, estuvieron a punto de hacer naufragar la I
Cumbre UE-ALC.
En la práctica, las negociaciones comenzaron en noviembre de
1999 en Bruselas, cuando los negociadores de la UE y el MERCOSUR presentaron a sus
ministros un documento con la estructura, metodología y el calendario para las
negociaciones. El principal foro para las negociaciones ha sido el Comité de
Negociaciones Birregionales (CNB), el Subcomité sobre Cooperación y varios subgrupos
técnicos y de trabajo.
Una vez concluida la etapa centrada en el intercambio de
informaciones entre las partes y teniendo en cuenta el mandato de la Comisión Europea
sobre el momento de iniciar las negociaciones arancelarias, estas se iniciaron con la
oferta presentada por la Unión Europea, en la V Reunión del CNB, que tuvo lugar en
Montevideo, en julio de 2001, la cual abarcaba el área arancelaria y las disciplinas
sobre el comercio de bienes, servicios y compras públicas. También se consideró un
borrador de texto sobre el marco institucional y se convino que el MERCOSUR presentaría
su propuesta de negociación antes del 31 de octubre de 2001. Este último, en efecto,
pudo presentar su propuesta, que también incluye las disciplinas en materia de servicios
y compras públicas, durante la VI Reunión del CNB, celebrada en Bruselas. Este esfuerzo
fue saludado por los europeos muy positivamente, en función de las difíciles
circunstancias económicas y políticas del MERCOSUR.
Ambas propuestas, aunque bastante modestas, especialmente en el
área de los productos agropecuarios (procesados o no) en el caso de la UE y de la
liberalización de los productos industriales en el caso del MERCOSUR, supone que ambas
partes han dado comienzo al proceso de negociación y trabajan con la hipótesis
implícita de negociar el establecimiento de un área de libre comercio, aunque con largos
períodos de transición. La mencionada cautela se relaciona también con la evolución de
la situación económica en el MERCOSUR y la UE, y con los compromisos y procesos externos
a las relaciones birregionales, como en el marco de la OMC, las negociaciones del ALCA o
el proceso de ampliación de la Unión Europea.
Se ha fijado la realización de una VII ronda de negociaciones
para abril de 2002, que se efectuará en Buenos Aires, en el que se espera poder realizar
otros progresos sustantivos que se puedan presentar a la II Cumbre UE-ALC.
En cuanto a Chile, una menor conflictividad en las respectivas
ofertas permite abrigar la esperanza de concluir más fácilmente la negociación del
Acuerdo de Asociación Política y Económica UE-Chile, antes de que se verifique la
Cumbre de Madrid.
En tal sentido, entre diciembre de 2001 y marzo de 2002 se
celebraron tres rondas de negociaciones entre las partes (la VII y IX en Santiago y la
VIII en Bruselas), que han permitido importantes avances: i) en el aspecto político, la
inclusión de la cláusula democrática como fundamento del Acuerdo y la cooperación en
la lucha contra el terrorismo; ii) en el capítulo de cooperación, la conclusión de un
acuerdo en ciencia y tecnología, que se traduciría en acciones conjuntas en este ámbito
y que permitiría que las universidades y empresas chilenas aprovechen el potencial de las
redes científicas europeas; iii) en el ámbito normativo, se ha logrado cerrar el
capítulo consagrado a la propiedad intelectual y finiquitar el ítem relativo a normas,
procedimientos aduaneros y medidas sanitarias y fitosanitarias. Asimismo, se verificaron
progresos sustantivos en los temas de competencia, mercados públicos e inversiones.
En el ámbito comercial se inició el examen de las ofertas
arancelarias respecto de diversos sectores: agrícola, agroindustrial, pesca e industrial,
lográndose avances importantes en el conocimiento de los intereses respectivos; así como
algunas vías para la solución de las divergencias existentes, en particular en torno a
los productos agrícolas. En cuanto a los productos más sensibles -vinos y pesca- se
destacó el "ánimo constructivo" en el tema vitivinícola, especialmente en los
aspectos vinculados a las prácticas enológicas, mientras que se expresó confianza de
resolver los problemas que subsisten en el tema de la pesca antes de mayo.
La X ronda, que podría ser la última, comenzará en
Bruselas el 15 de abril, pero, también se contempla continuar las negociaciones con
reuniones de algunas de las comisiones de trabajo, todo en la perspectiva de sellar el
acuerdo antes de la Cumbre de Madrid, objetivo que es considerado como "ambicioso,
pero accesible".
III. Propuesta para profundizar la asociación birregional
El 30 de noviembre de 2000 la presidencia del Parlamento Europeo
(PE) anunció que se había autorizado a la Comisión de Asuntos Exteriores, Derechos
Humanos, Seguridad Común y Política de Defensa a elaborar un informe de propia
iniciativa sobre una asociación global y una estrategia común para las relaciones entre
la UE y ALC, sobre la base de lo decidido por los jefes de Estado y de Gobierno de la UE y
de ALC en la Cumbre de Río. Dicho informe fue considerado en las reuniones de los días 9
y 10 de octubre de 2001, resultando aprobado el proyecto de resolución por 48 votos a
favor y 2 abstenciones.
El proyecto de resolución reitera su apoyo al logro de la
asociación estratégica birregional UE-ALC, critica los retrasos en las acciones
concretas destinadas a aplicar los principales aspectos acordados en esa asociación y
pide al Consejo Europeo la adopción de dicha estrategia, que guíe la actuación de la UE
a la hora de realizar la asociación birregional. Estima, asimismo, que la Cumbre de
Madrid pudiera ser una ocasión idónea para su adopción.
Cabe destacar aquí que, como objetivos de la nueva estrategia
común, se establecen:
i) En el ámbito político la adopción de una agenda birregional
ampliada; la actualización del diálogo político ministerial y parlamentario, incluyendo
la constitución de una asamblea trasatlántica euro-latinoamericana y la puesta en marcha
de una asociación política y de seguridad euro-latinoamericana, así como la firma de
una carta para la paz.
ii) En el ámbito económico, financiero y comercial la
culminación de la red de acuerdos de asociación en curso de negociación (MERCOSUR y
Chile) y el establecimiento de nuevas directivas de negociación para concluir a mediano
plazo los acuerdos con la Comunidad Andina y América Central; el mantenimiento de las
facilidades otorgadas por el SPG y la creación de una zona de prosperidad compartida
mediante el fortalecimiento de los mercados regionales.
iii) En el ámbito social, una decidida y ambiciosa política de
cooperación en materia cultural, educativa, de migraciones, asuntos de interior y
justicia y lucha contra la pobreza; el establecimiento de una plan global de lucha contra
la droga, la creación de un Centro de Estudios Euro-Latinoamericanos (CEEL) y la
creación de un fondo de solidaridad birregional.
iv) En este aspecto, la creación de este fondo daría un nuevo y
generoso impulso a la política de cooperación de la UE hacia ALC, dentro de la cual la
lucha contra la pobreza y la desigualdad social debe convertirse en un elemento clave. El
Proyecto estima que dicho Fondo debería contar con un apoyo presupuestario sectorial
adecuado, ser coordinado por la Comisión Europea, en colaboración con los organismos
como el BEI, BID, Banco Mundial y países que contribuyan con sus aportaciones a dotar al
mismo de los recursos necesarios.
IV. Reflexiones finales
Es difícil no coincidir con la buena disposición y voluntad que
se expresan en el informe y propuesta de resolución comentados precedentemente, que ya ha
recibido la aprobación, por abrumadora mayoría, de la Comisión de Asuntos Exteriores,
Derechos Humanos, Seguridad Común y Política de Defensa de la UE.
Está en línea con las más profundas coincidencias por origen,
tradición, cultura, relaciones y múltiples afinidades entre los países y pueblos de la
UE y ALC, aunque en el corto y mediano plazo sus objetivos y propuestas pudieran muy
difícilmente ser consensuados y comenzados a llevar a la práctica en ocasión de la
Cumbre de Madrid. No parece haber ni tiempo ni condiciones para lograrlo.
Lo más probable es que en la Cumbre de Madrid impere el
pragmatismo y el mínimo común denominador, de modo que allí se consideren diversas
acciones, menos ambiciosas, a las que habrá que reconocerles al menos un aspecto muy
positivo: mantener vivo y actualizado el diálogo entre ambas regiones a la espera de que
en el futuro se presenten mejores circunstancias para lograr una profundización real de
la relación asociativa birregional.
Pero este gran objetivo seguirá estando en la agenda permanente
de los encuentros entre la UE y ALC. La razón es bastante simple, pues para los pueblos y
países de ALC las consecuencias de una opción minimalista son por demás negativas: la
ausencia de nuevas posibilidades para superar la pobreza y la crisis económica y social
que se padece actualmente. Desde luego, sería injusto ignorar las responsabilidades y
compromisos de diverso tipo que penden sobre la UE en el viejo continente y en el resto
del mundo, en una coyuntura tan incierta y desapacible como la que estamos viviendo
actualmente, pero ello debería ser una razón de fondo para que la UE haga explícita sus
intenciones, posibilidades y límites, sin inducir a la región a soñar con alianzas y
destinos superiores.
En este sentido, cabe hacer una reflexión adicional sobre el
obstáculo que representa el problema agrícola para la asociación birregional. Parece
necesario que los europeos acepten que dicho sector es estratégico para el desarrollo de
los países de la región y que el "despegue" de la agricultura y de la
agroindustria es una condición para hacerla posible. En esta perspectiva, una idea que
cabría explorar, a fin de compatibilizar intereses aparentemente encontrados, es la de
establecer una especie de trueque o cambio entre el libre acceso al mercado europeo de
productos agropecuarios y agroindustriales, con participación de las empresas agrícolas
y agroindustriales europeas en el desarrollo latinoamericano.
Uno de los sueños históricos de la región es la posibilidad de
contar con caminos alternativos que permitan establecer muy convenientes como necesarios
equilibrios en sus relaciones internacionales, a partir de políticas de cooperación y
asociación de concepción y de raíz birregional. A ese fin, la política europea hacia
la región debería concretarse en un plan de acción de naturaleza económica, política,
social y cultural, dotado del correspondiente fondo para el desarrollo integral de
América Latina y el Caribe, que apunte a superar los estrangulamientos que obstaculizan
la plena incorporación de la región a la economía y la sociedad mundial, en un plazo
que no sea ni tan corto para que no pueda superar el universo de los buenos deseos, ni tan
largo como para que se pierda toda esperanza de superar limitaciones, frustraciones y
pobreza.
Referencias Bibliográficas
Parlamento Europeo: Informe sobre una Asociación Global y una
Estrategia Común para las relaciones entre la Unión Europea y América Latina, 11 de
octubre de 2001, Final, A5-0336/2001 PE 302.042, que incluye propuesta de resolución,
exposición de motivos y opinión de comisiones (http://www.europarl.eu.int)
Boletín e-RECAL No. 3, febrero 2002, de la Red de Cooperación Eurolatinoamericana
(RECAL) Sitio Internet que contiene una cronología de acciones, eventos y documentos
relacionados con la Cumbre de Madrid (http://www.recalnet.org)
EUROPA: Madrid Summit EU/Latin American and the Caribbean, Sitio Internet de la Comisión
Europea, que contiene información sobre eventos, reuniones, cronología, documentos,
informes relacionados con las negociaciones y acciones preparatorias de la Cumbre de
Madrid (http://europa.eu.int/comm/world/lac)
EUROLAT, Carta Informativa Nº 42, diciembre 2001-enero de 2002, CELARE, notas sobre los
avances en las negociaciones de MERCOSUR, Chile y otros países latinoamericanos con la
Unión Europea (http://www.celare.cl/eurola42.pdf)
EUROLAT, Carta Informativa Nº 43, febrero-marzo de 2002, CELARE, notas sobre los avances
en las negociaciones entre países de ALC y la UE (http://www.celare.cl/eurola43.pdf)
Observatorio de la Globalización. Serie MERCOSUR Nº 9: MERCOSUR-UE: las negociaciones
entran en una nueva fase, por Roberto Bouzas y Pedro da Motta Veiga, marzo de 2002
(http://www.ub.es/obsglob/Seriemercosur.html)
La evolución, el estado actual y las perspectivas de las relaciones de la Comunidad
Andina con la Unión Europea, documento para la CAN de Gianpiero Leoncini, marzo de 2002
http://www.comunidadandina.org/documentos/docIA/IA21-3-02.htm.
"Ejes de la política de cooperación de la Unión Europea
hacia América Latina y el Caribe", presentación de Stella Zervoudaki, Jefe de la
Delegación de la Comisión Europea en Uruguay y Paraguay, XV Reunión de Directores de
Cooperación Internacional de América Latina y el Caribe, organizado por el SELA,
Montevideo, 11 al 13 de marzo de 2002 (Di Nº 29-02).
El SELA ha elaborado diferentes informes de seguimiento y análisis de las relaciones
birregionales entre la UE y ALC y sobre la Primera Cumbre Birregional, que pueden verse en
su Revista Capítulos y en el Boletín de Integración, y que están incorporadas al sitio
web del SELA (http://www.sela.org) y (http://sela2.sela.org/WM2/WM10.ASP)
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