Titulo

Los nuevos paradigmas de la Cooperación Internacional
Edición  Nº 64

Enero - Abril  2002
                                                                                                                                      Indice

La crisis argentina y la teoría del desarrollo económico y social

Giovanni E. Reyes, Ph.D.
Director de Desarrollo y Cooperación Regional del Sistema Económico Latinoamericano (SELA)

Introducción

     Los postulados teóricos aquí expresados son los principales enfoques que permiten interpretar condiciones, determinantes y esfuerzos para el desarrollo realizados especialmente por aquellas naciones que presentan mayores niveles de pobreza. Estas perspectivas teóricas nos permiten no sólo aclarar conceptos y ponerlos en perspectiva, sino también identificar recomendaciones relacionadas con políticas sociales.
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     Para fines de este trabajo, el término desarrollo se entiende como la condición social dentro de un país en la cual las necesidades auténticas de su población se satisfacen con el uso racional y sostenible de recursos y sistemas naturales. La utilización de los recursos estaría basada en una tecnología que respeta los aspectos culturales y los derechos humanos. Esta definición general de desarrollo incluye la especificación de que los grupos sociales tienen acceso a organizaciones y a servicios básicos como educación, vivienda, salud, nutrición, y sobre todo, que sus culturas y tradiciones sean respetadas dentro del marco social de un estado-nación en particular.
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     En términos económicos, la definición mencionada anteriormente indica que para la población de un país hay oportunidades de empleo, satisfacción de al menos las necesidades básicas, y una tasa positiva de distribución y de redistribución de la riqueza nacional. En el sentido político, esta definición enfatiza que los sistemas de gobierno tienen legitimidad legal, y también la legitimidad concreta que surge principalmente de proporcionar oportunidades y beneficios sociales para la mayoría de la población.
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I.  Teoría de la Modernización

    Alvin So afirma que hay tres elementos principales e históricos después de la Segunda Guerra Mundial que favorecieron el inicio de la teoría del desarrollo de la modernización. Primero, el surgimiento de Estados Unidos como una potencia. Mientras otros países occidentales como Gran Bretaña, Francia y Alemania quedaron debilitados después de la Segunda Guerra Mundial, los Estados Unidos resultaron fortalecidos. Este país se convirtió en un líder mundial con la implementación del Plan Marshall para reconstruir a la devastada Europa occidental, además del apoyo político y financiero dentro de la perspectiva de "contención y prioridades" diseñada por George Kennan. Esta estrategia benefició economías emergentes como las de Taiwán, Corea del Sur y Japón, por sobre prioridades de apoyo a la integración en Latinoamérica.
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     Segundo, se difundió un movimiento comunista mundial unido. La ex Unión Soviética extendió su movimiento no sólo a Europa oriental, sino también a China y a Corea. Tercero, hubo una desintegración de los imperios coloniales europeos en Asia, África y Latinoamérica, dando lugar a nuevas naciones-estados en el Tercer Mundo. Estas recién conformadas naciones buscaban un modelo de desarrollo para promover sus economías y aumentar su independencia política.
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    La teoría de la modernización establece que las sociedades modernas son más productivas, los niños están mejor educados y los necesitados reciben mayores beneficios. El análisis de Smelser afirma que las sociedades modernas tienen el aspecto particular de la diferenciación estructural particular, es decir, una definición clara de las funciones y papeles políticos de las instituciones.
6 Smelser argumenta que aunque la diferenciación estructural ha aumentado la capacidad funcional de las instituciones modernas, ha creado, a la vez, un problema de integración y de coordinación de las actividades de diferentes nuevas instituciones.7

     En el sentido político, Coleman resalta tres aspectos fundamentales de las sociedades modernas: a) diferenciación de la estructura política; b) secularización de la cultura política (con la ética de la igualdad); c) aumento de la capacidad del sistema político de una sociedad.
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     Los principales supuestos de esta teoría se basan fundamentalmente en concebir a la modernización como un proceso que se realiza a través de fases. De acuerdo con la teoría del desarrollo económico de Rostow, para una sociedad en particular existen cinco etapas: (i) la sociedad tradicional; (ii) precondición para el despegue; (iii) el proceso de despegue; (iv) el camino hacia la madurez; y (iv) una sociedad de alto consumo masivo.

     De acuerdo con esta exposición, Rostow ha encontrado una posible solución para promover la modernización en los países del Tercer Mundo. Si el problema que enfrentan éstos es la falta de inversiones productivas, entonces la solución está en que se les provea de ayuda en forma de capital, tecnología y experiencia. Las influencias de Rostow, en especial en la década de los sesenta, ilustra una de las aplicaciones que desde un inicio tuvo la teoría de la modernización en el área de la formulación e implementación de políticas económicas y públicas en general. El Plan Marshall y la Alianza para el Progreso en Latinoamérica son ejemplos de programas influenciados por las teorías políticas de Rostow.
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     Como fundamentos esenciales, incluyendo aquellos en los que se basan los planteamientos de Rostow, esta teoría se caracteriza por establecer que la modernización es un proceso:

  1. Homogenizador. En este sentido sólo podemos decir que la modernización genera tendencias hacia la convergencia entre sociedades. Por ejemplo, Levy (1967, p. 207) sostiene que "a medida que pasa el tiempo, ellos y nosotros nos pareceremos cada vez más los unos a los otros ya que los patrones de modernización son tales que a medida que las sociedades se modernicen más, se parecerán más las unas a las otras".10

  2. Europeizador y/o americanizador. En la literatura modernizadora hay una actitud complaciente hacia Europa Occidental y hacia los Estados Unidos. Se tiene la concepción de que estos países poseen una prosperidad económica y estabilidad política imitable (Tipps: 1976, p. 14);

  3. Irreversible. Según los autores de esta corriente, resulta evidente que una vez que los países del Tercer Mundo entren en contacto con las naciones de mayor desarrollo, no serán capaces de resistirse al impetuoso proceso de modernización.11

  4. Progresivo. Esto, a largo plazo, es no sólo inevitable sino deseable. Coleman afirma que los sistemas políticos modernizados tienen una mayor capacidad que los sistemas políticos tradicionales para tratar con funciones de identidad nacional, legitimidad, penetración, participación y distribución.

  5. Largo. Es un cambio basado más en la evolución que en un salto revolucionario. Tardará generaciones e incluso siglos para que culmine, y su impacto profundo sólo se sentirá a través del tiempo. Todos estos supuestos se derivan de la teoría evolucionaria fundamentalmente desarrollada en Europa y Estados Unidos.12

     También hay otro grupo de supuestos clásicos basados más estrictamente en la teoría del funcional-estructuralismo, la cual enfatiza la interdependencia de las instituciones sociales, la importancia de variables estructurales en el ámbito cultural y el proceso de cambio inherente a través del equilibrio homeostático. Estas ideas se derivan especialmente de las teorías sociológicas de Parson.13

     Los principales supuestos de la teoría del funcional-estructuralismo son: a) la modernización es un proceso sistemático, el atributo de modernidad forma un todo consistente, aparece inicialmente en grupos ("clusters") que en un primer momento pueden presentarse como aislados;
14 b) la modernización es un proceso transformativo. Para que una sociedad alcance la modernidad, sus estructuras y valores tradicionales deben de ser remplazados por un grupo de valores modernos;15 y c) dada su naturaleza sistemática y transformadora, la modernización es un proceso inminente que introduce el cambio dentro del sistema social.

     La fortaleza de la teoría de la modernización puede ser definida en varios aspectos. Primero, podemos identificar la base del enfoque en procesos de investigación. A pesar de que los principales estudios de modernización fueron realizados por un psicólogo, un psicólogo social, un sociólogo de religión y un sociólogo político, otros autores han extendido esta teoría a diferentes campos. Por ejemplo, Bellah examina el papel de la religión Tokugawa sobre el desarrollo económico de los pajanes en Asia Sur-Oriental con efectos en pueblos como Camboya, Laos y Burma; Lipset discute el posible papel del desarrollo económico sobre el desarrollo económico en la democratización de los países del Tercer Mundo, e Inkeles discute las consecuencias del proceso modernizador para las actitudes y comportamientos individuales.
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     Un segundo aspecto de la perspectiva de la modernización es el marco analítico. Los autores asumen que los países del Tercer Mundo son tradicionales y que los países occidentales más desarrollados son modernos. Para alcanzar el desarrollo, los países pobres deben adoptar los valores occidentales. En tercer lugar, la metodología se basa en estudios generales. Por ejemplo, la relación entre los valores en el Tercer Mundo y la diferenciación entre democracias inestables y dictaduras estables.

     Por otro lado, la teoría de la modernización fue popular durante la década de los cincuenta, pero fuertemente atacada entre 1960 y 1970. Entre las críticas hacia esta teoría destacan, primero, que el desarrollo no es necesariamente unidireccional. Este es un ejemplo de la etnocentricidad de la perspectiva de Rostow. Segundo, la perspectiva de la modernización sólo muestra un modelo de desarrollo. El ejemplo a favorecer es el patrón de desarrollo de los Estados Unidos. Sin embargo, en contraste con esta situación podemos observar que han ocurrido avances de desarrollo en otros países como Taiwán y Corea del Sur, y debemos admitir que sus niveles actuales de desarrollo se han alcanzado con regímenes autoritarios fuertes.
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     Otra de las críticas se refiere a la necesidad de eliminar los valores tradicionales. Los países del Tercer Mundo no tienen un grupo de valores tradicionales homogéneos, sino sistemas de valores heterogéneos. Por ejemplo, Redfield (1965) distingue entre los grandes valores tradicionales (valores de las elites) y las pequeñas tradiciones (valores de las masas)
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     Un segundo aspecto de esta crítica es que los valores tradicionales y los modernos no son siempre excluyentes. China, por ejemplo, a pesar de los avances en desarrollo económico continúa funcionando con valores tradicionales y parece suceder lo mismo en Japón. Además, no es posible decir que los valores tradicionales están siempre separados, completamente, de las condiciones de coexistencia con la modernidad. Por ejemplo, la lealtad hacia el emperador puede ser transformada en lealtad hacia la compañía.

     Hay muchas semejanzas entre los estudios de modernización clásicos y los nuevos estudios. Entre ellas están el uso de un enfoque de investigación dirigido hacia el desarrollo de los países del Tercer Mundo, el análisis a nivel nacional, el uso de tres variables principales (factores internos, valores culturales, e instituciones sociales), los conceptos tradicionales y de modernidad y las implicaciones de políticas de modernización en el sentido de que generalmente es considerado beneficioso para la sociedad como un todo.

     Sin embargo, hay importantes diferencias entre los estudios clásicos y los nuevos estudios de la escuela de modernización. Por ejemplo, en el enfoque clásico la tradición es un obstáculo para el desarrollo mientras que en el nuevo enfoque, la tradición es un factor aditivo para el desarrollo. En cuanto a la metodología, el enfoque clásico aplica una construcción teórica con alto nivel de abstracción en tanto que el nuevo enfoque utiliza casos concretos dentro de un contexto histórico dado. En cuanto a la dirección del desarrollo, la perspectiva clásica utiliza una senda unidireccional la cual tiende al modelo de Estados Unidos y Europa. La nueva perspectiva prefiere una senda multidireccional de desarrollo. Finalmente, en cuanto a los factores externos y los conflictos, los clásicos demuestran un descuido hacia éstos, mientras que el nuevo enfoque les presta mucha más atención.
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II. Teoría de la Dependencia

     Las bases de la teoría de la dependencia surgieron en 1950 como resultado, entre otros, de las investigaciones de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL). Uno de los autores más representativos fue Raúl Prebish. El punto principal del modelo Prebisch es que para crear condiciones de desarrollo dentro de un país es necesario:

  1. Controlar la tasa de cambio monetario, poniendo mayor énfasis en políticas fiscales que en políticas monetarias;
    Promover un papel gubernamental más eficiente en términos de desarrollo nacional;

  2. Crear una plataforma de inversiones dando prioridad al capital nacional;
    Permitir la entrada de capitales externos siguiendo prioridades ya establecidas en planes de desarrollo nacionales;

  3. Promover una demanda interna más efectiva en términos de mercados internos como base para consolidar el esfuerzo de industrialización en Latinoamérica, en particular, y en naciones en desarrollo, en general;

  4. Generar una mayor demanda interna incrementando los sueldos y salarios de los trabajadores;

  5. Desarrollar un sistema de seguridad social más eficiente por parte del gobierno, especialmente para sectores pobres a fin de generar condiciones para que éstos puedan llegar a ser más competitivos; y

  6. Desarrollar estrategias nacionales que sean coherentes con el modelo de substitución de importaciones, protegiendo la producción nacional al imponer cuotas y tarifas a los mercados externos.20

     La propuesta de Prebisch y la CEPAL fue la base de la teoría de la dependencia a principios de los años cincuenta.21 Sin embargo, algunos autores como Falleto y Dos Santos argumentan que las propuestas de desarrollo de la CEPAL fracasaron y que es en medio de estas condiciones donde surge, propiamente, la teoría de la dependencia. A finales de la década de los cincuenta y mediados de la de los sesenta se publicó este modelo teórico más elaborado. Entre los principales autores de la teoría de la dependencia tenemos, además de Prebisch, a Andre Gunder Frank, Theotonio Dos Santos, Henrique Cardoso, Edelberto Torres-Rivas y Samir Amin.22

     La teoría de la dependencia combina elementos neo-marxistas con la teoría económica keynesiana (ideas económicas liberales que surgieron en Estados Unidos y Europa como respuesta a la depresión de los años 20). A partir del enfoque económico de Keynes, la teoría de la dependencia está compuesta por cuatro puntos fundamentales: a) desarrollar una considerable demanda interna efectiva en términos de mercados nacionales; b) reconocer que el sector industrial es importante para alcanzar mejores niveles de desarrollo nacional, especialmente porque éste genera mayor valor agregado a los productos en comparación con el sector agrícola; c) incrementar los ingresos de los trabajadores como medio para generar mayor demanda agregada dentro de las condiciones del mercado nacional; d) promover un papel gubernamental más efectivo para reforzar las condiciones de desarrollo nacional y aumentar los estándares de vida del país.
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      Foster-Carter (1973) encuentra tres diferencias fundamentales entre el marxismo ortodoxo clásico y el neo-marxismo, siendo el segundo el que provee una base para la teoría de la dependencia. Primero, el enfoque clásico se centra en el análisis del papel de los monopolios extendidos a escala mundial, mientras que el centro del neo-marxismo es proveer una visión desde las condiciones periféricas. Segundo, el movimiento clásico previó la necesidad de una revolución burguesa en la introducción de procesos de transformación.

     Desde la perspectiva neo-marxista y basándose en las condiciones actuales de los países del Tercer Mundo, es imperativo "saltar" hacia una revolución social, principalmente porque se percibe que la burguesía nacional se identifica fuertemente con posiciones de elite y de la metrópoli más que con posiciones nacionalistas. El enfoque marxista clásico consideraba que el proletariado industrial tenía la fuerza y estaba llamado a ser la vanguardia para la revolución social. El enfoque neo-marxista insistió en que la clase revolucionaria debía de estar conformada por los campesinos para poder llevar a cabo un conflicto revolucionario.
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     Aunque la escuela de la modernización y la escuela de la dependencia difieren en muchas áreas, también presentan algunas similitudes. Las principales son: a) el centro de la investigación es el desarrollo de los países del Tercer Mundo; b) se basa en una metodología que utiliza un alto nivel de abstracción y se centra en el proceso revolucionario, utilizando estados-naciones como unidad de análisis; c) hace uso de visiones estructurales teóricas polares: en un caso la estructura es tradición versus modernidad (modernización), en el otro es del centro versus la periferia (dependencia).
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     De acuerdo con la escuela de la dependencia las principales hipótesis referentes al desarrollo en los países del Tercer Mundo son: primero, el desarrollo de éstos necesita tener un grado de subordinación al centro en contraste con el de las naciones centrales, cuyo desarrollo fue históricamente y es hoy día independiente. En Latinoamérica podemos observar ejemplos de esta situación, especialmente en aquellos países con un alto grado de industrialización, como Brasil, el cual es utilizado por Andre G. Frank como caso de estudio.

     Segundo, los dependentistas, en general, consideran que las naciones periféricas experimentan su mayor desarrollo económico cuando sus enlaces con el centro están más débiles. Un ejemplo de esto es el proceso de industrialización que se desarrolló en Latinoamérica durante los años treinta y cuarenta, cuando las naciones del centro estaban concentradas en resolver los problemas de la Gran Depresión y las potencias occidentales estaban involucradas en la Segunda Guerra Mundial.
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Una tercera hipótesis indica que cuando los países del centro se recuperan de su crisis y restablecen sus vínculos comerciales y financieros, incorporan de nuevo al sistema a los países periféricos, y el crecimiento y la industrialización de estos países tiende a verse subordinada. Frank indica en particular que cuando los países del centro se recuperan de la guerra u otras crisis que han desviado su atención de la periferia, la balanza de pagos, inflación y estabilidad política de los países del Tercer Mundo se han visto afectadas negativamente.

     Por último, el cuarto aspecto se refiere al hecho de que las naciones más subdesarrolladas que todavía operan con sistemas tradicionales feudales son las que tuvieron relaciones más cercanas con el centro.
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     Sin embargo, Theotonio Dos Santos afirma que la base de la dependencia de los países subdesarrollados resulta de la producción industrial tecnológica más que de vínculos financieros a monopolios de los países del centro. Otros autores clásicos de la teoría de la dependencia son: Baran, quien ha estudiado condiciones en India a final de la década de los cincuenta; y Ladsberg, quien ha estudiado los procesos de producción industrial en los países del centro en los setenta.
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     Las principales críticas de la teoría de la dependencia se han centrado en el hecho de que esta escuela no provee evidencia empírica exhaustiva para justificar sus conclusiones. Además, este enfoque utiliza un alto nivel de abstracción en su análisis. Otra crítica es que el análisis de la dependencia considera perjudiciales los vínculos de estos países con las corporaciones trasnacionales, cuando en verdad éstos pueden ser utilizados como medio de transferencia de tecnología. Con relación a esto es importante recordar que los Estados Unidos fue una colonia y que este país tuvo la capacidad de romper el círculo vicioso del subdesarrollo.
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     Los nuevos estudios de la teoría de la dependencia incluyen los de Cardoso (1979) y Falleto (1980). Estos autores toman en cuenta las relaciones de los países en términos de sus niveles sistémicos (externos) y sub-sistémicos (internos), y cómo estas relaciones pueden ser transformadas en elementos positivos para el desarrollo de las naciones periféricas. O´Donell estudió el caso de la autonomía relativa entre elementos económicos y políticos en el contexto de las condiciones de los países del Tercer Mundo, especialmente los de Asia sur-oriental. Evans estudió las ventajas comparativas que Brasil tiene respecto a sus vecinos en Suramérica, y Gold estudió los elementos de dependencia que operaban a principios del proceso mediante el cual Taiwán se convirtió en un país con notable potencial económico.
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     Un punto importante de los nuevos estudios de dependencia es que mientras que la posición ortodoxa de la dependencia no acepta la autonomía relativa del gobierno de las elites poderosas, los nuevos autores de esta escuela reconocen un margen de acción de los gobiernos en el sentido de darles espacio para perseguir su propia agenda. Estos argumentos se incluyen principalmente en los trabajos de Nikos Poulantzas. Para este cientista político los gobiernos del Tercer Mundo tienen un cierto nivel de independencia del eje real de poder dentro del país.
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     Una de las principales críticas actuales de la teoría de la dependencia y de la modernización es que ambas continúan basando sus supuestos en los resultados en los estados-nación. Este es un punto importante que nos permite separar las escuelas antes mencionadas de la perspectiva teórica de los sistemas mundiales o de la teoría de la globalización. Estos últimos movimientos enfocan su atención principalmente en las vínculos entre países, especialmente aquellos relacionados con el comercio, los sistemas financieros internacionales, la tecnología mundial y la cooperación militar.

III. Teoría de los Sistemas Mundiales

     La nueva forma que el capitalismo estaba tomando en el mundo, especialmente en la década de los sesenta, fue un elemento central del cual surgió la teoría de los sistemas mundiales. Al comienzo de esa década, los países del Tercer Mundo desarrollaron nuevas condiciones sobre las cuales intentaron elevar sus estándares de vida y mejorar sus condiciones sociales.

     Estas nuevas condiciones estaban relacionadas con el hecho de que los sistemas internaciones financieros y de intercambio tenían cada vez menos influencia. Básicamente, estas nuevas circunstancias económicas internacionales hicieron posible que un nuevo grupo de investigadores radicales, bajo el liderazgo de Immanuel Wallerstein, llegara a la conclusión de que había nuevas actividades en la economía capitalista mundial que no podían ser explicadas dentro de los confines de la teoría de la dependencia.

     Estos nuevos rasgos se caracterizaron principalmente por los siguientes aspectos:

  1. Asia oriental (Japón, Taiwán, Corea del Sur, Hong Kong, y Singapur) continuaron experimentando una alta tasa de crecimiento económico. Se hizo cada vez más difícil de caracterizar este milagro económico como un "imperialismo manufacturero";

  2. Hubo una crisis muy difundida dentro de los estados socialistas que incluyó la división chino-soviética, el fracaso de la revolución cultural, estancamiento económico de los Estados socialistas, y la apertura gradual de los estados socialistas a las inversiones capitalistas. Esta crisis fue un signo que marcaría un proceso de caída de muchos puntos de la agenda del marxismo revolucionario;

  3. Hubo una crisis en el capitalismo estadounidense que incluyó la Guerra de Vietnam, el abandono del patrón oro/dólar, la crisis de Watergate, las alzas del precio del petróleo en 1973 y en 1979, la combinación de estancamiento e inflación al final de la década del setenta, así como el surgimiento del sentimiento de proteccionismo, el déficit fiscal sin precedentes y el ensanchamiento de la brecha comercial en la década de 1980. Todos estos elementos constituían señales del deterioro de la hegemonía americana en la economía mundial capitalista.32

     Estos elementos crearon las condiciones para el surgimiento de la teoría de los sistemas mundiales. Esta escuela tuvo su origen en el Centro de Estudios de Economía, Sistemas Históricos y Civilización de la Universidad Estatal de Nueva York, en Bringhamton. Aunque la escuela de los sistemas mundiales se originó en el área de sociología su impacto se ha extendido a la antropología, la historia, las ciencias políticas y la planificación urbana. Wallerstein es considerado uno de pensadores más importantes de este campo teórico. Al principio de su carrera estudió los problemas de desarrollo que enfrentaban los países africanos recién independizados tomando en cuenta las nuevas condiciones económicas y políticas mundiales de la década de los sesenta.33

     Wallerstein y sus seguidores reconocieron que hay condiciones mundiales que operan como fuerzas determinantes especialmente para países pequeños y subdesarrollados, y que el nivel de análisis de estado-nación ya no es la categoría adecuada para estudiar las condiciones de desarrollo, particularmente en regiones del Tercer Mundo. Los factores que tuvieron mayor impacto en el desarrollo interno de países pequeños fueron el nuevo sistema de comunicaciones mundiales, los nuevos mecanismos de comercio mundial, el sistema financiero internacional y la transferencia de conocimientos y vínculos militares. Estos factores han creado su propia dinámica a niveles internacionales, al mismo tiempo que interactúan con los aspectos internos de cada país.
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     Los principales supuestos de la teoría de los sistemas mundiales establecen que: a) hay un fuerte nexo entre las ciencias sociales, especialmente entre la sociología y las disciplinas económicas y políticas. Esta escuela reconoce que generalmente se le da una mayor atención al desarrollo individual de cada una de estas disciplinas que a la interacción entre ellas, y cómo estas interacciones afectan en términos reales las condiciones nacionales de una sociedad dada; b) en vez de dirigir el análisis a cada una de las variables, es necesario estudiar la realidad de los sistemas sociales; c) es necesario reconocer el nuevo carácter del sistema capitalista. Por ejemplo, desde la perspectiva de la economía política el enfoque se basa en las condiciones del sistema capitalista durante la revolución industrial en el Reino Unido. Hubo evidencia concreta para apoyar la libre competencia, patrones más productivos dentro del sector industrial, y de amplios grupos de poblaciones que proveían mano de obra a las fábricas recién establecidas.
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     Esta no es la situación hoy en día, especialmente si se considera el importante papel económico de las corporaciones trasnacionales, el clima político internacional, la interdependencia que afecta a los gobiernos de los países pobres y el papel de las inversiones especulativas. Para la escuela de los sistemas mundiales, las teorías tradicionales del desarrollo no explican completamente las condiciones actuales. Esta crítica del sistema capitalista ha estado presente desde su nacimiento. Bajo las condiciones internacionales actuales hay aspectos específicos de monopolio de capital, sus medios de transacción, y sus operaciones en concreto a nivel mundial que han afectado considerablemente las relaciones internacionales entre los países.
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     Las principales diferencias entre la aproximación de los sistemas mundiales y los estudios de dependencia son: a) la unidad de análisis de la teoría de la dependencia es al nivel de la nación-estado. Para la teoría de los sistemas mundiales es el mundo mismo con sus diferentes esferas de acción como unidades referenciales; b) respecto a metodología, la escuela de la dependencia da por sentado que el modelo histórico-estructural es el del auge y la caída de los estados-naciones. El enfoque de éstos mantiene la dinámica histórica de los sistemas mundiales dentro de sus ciclos rítmicos y tendencias; c) la estructura teórica de la teoría de la dependencia es bimodal, se concentra en el centro y la periferia. De acuerdo con la teoría de los sistemas mundiales, la estructura es trimodal, consiste del centro, la semi-periferia y la periferia; d) en cuanto a la dirección del desarrollo, la escuela de la dependencia considera que este proceso es generalmente perjudicial. Sin embargo, según la teoría de los sistemas mundiales, hay posibilidades de movilidad hacia arriba o hacia abajo dentro de la economía mundial; e) el enfoque de la teoría de la dependencia se centra en la periferia, mientras que los teóricos de los sistemas mundiales se centran en la periferia así como también en el centro y en la semi-periferia.
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      Dadas las características anteriormente indicadas, la teoría de los sistemas mundiales indica que la unidad de análisis central son los sistemas sociales, los cuales pueden ser estudiados en el ámbito interno o externo de un país. En este último caso el sistema social afecta diversas naciones y generalmente influye sobre una región entera.

      Los sistemas mundiales más frecuentemente estudiados desde esta perspectiva teórica son los relacionados con la investigación, aplicación y transferencia de tecnología básica y productiva; los mecanismos financieros y las operaciones de comercio internacional. En cuanto a los recursos financieros, esta teoría distingue entre inversión productiva e inversión especulativa. Las inversiones productivas son recursos financieros que refuerzan la producción manufacturera de un país en particular, mientras que las inversiones especulativas son más volátiles ya que usualmente generan ganancias rápidas en los mercados bursátiles, pero no le proveen al país una base sustentable que le permita alcanzar crecimiento a largo plazo.

     Cuando la teoría de los sistemas mundiales considera mecanismos de comercio, distingue entre transacciones directas, que son las que tienen un impacto mayor, más significativo e inmediato sobre un país; y aquellas operaciones que son transacciones comerciales indirectas. Entre estas últimas se tienen contratos de comercio a futuro, además de especulaciones de costos de transporte, precios de combustibles, y predicciones de cosechas futuras cuando dependen de condiciones climáticas para obtener su productividad y rendimiento.
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IV. Teoría de la Globalización

     La teoría de la globalización surge del mecanismo global que presenta una mayor integración con énfasis particular en la esfera de las transacciones económicas. En tal sentido esta perspectiva es parecida al enfoque de los sistemas mundiales. Sin embargo, una de las características fundamentales de la teoría de la globalización es que se centra y enfatiza aspectos culturales y económicos así como de comunicación a escala mundial. Esta escuela argumenta que los principales elementos modernos para interpretar los procesos de desarrollo son los vínculos culturales entre los países, además de los económicos, financieros y políticos. En esta comunicación cultural, uno de los factores más importantes es la creciente flexibilidad de la tecnología para conectar a la gente alrededor del mundo.
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Los principales aspectos de la globalización son los siguientes:

  1. Reconoce que los sistemas de comunicaciones globales ganan cada vez más importancia, y a través de este proceso los países interactúan más frecuentemente y con mayor flexibilidad, no sólo a nivel gubernamental sino también a nivel de la población;

  2. Aunque los principales sistemas de comunicación operan dentro de países más desarrollados, estos mecanismos también se extienden a las naciones menos desarrolladas. Este hecho incrementa la posibilidad de que grupos marginales en países pobres se puedan comunicar e interactuar dentro de un contexto global utilizando tecnología novedosa;

  3. Los sistemas de comunicación modernos implican modificaciones estructurales importantes en los patrones económicos, sociales y culturales de los países. Referente a la actividad económica estos nuevos avances tecnológicos son cada vez más accesibles para las pequeñas empresas locales. Esta situación ha creado un ambiente distinto para realizar transacciones económicas, utilizar recursos productivos, intercambiar productos y aprovecharse de los "mecanismos monetarios virtuales". Desde una perspectiva cultural, los nuevos productos de comunicación unifican patrones de intercambio alrededor del mundo, por lo menos en términos de transacciones económicas conforme a condiciones actuales;

  4. Estos nuevos patrones de comunicación están afectando el nuevo concepto de minorías dentro de un país en particular. Aunque estas minorías no están completamente integradas en el nuevo sistema mundial de comunicación, las empresas grandes y las elites políticas de cada país son parte de esta interacción alrededor del mundo. Al final, las empresas y las elites políticas continúan siendo las que toman las decisiones en los países en desarrollo;

  5. Los elementos culturales dictarán la forma de las estructuras sociales y económicas en cada país. Las condiciones sociales son el resultado de los factores culturales y económicos dominantes de cada país.40

     Los principales supuestos que se extraen de la teoría de la globalización se resumen en tres puntos fundamentales. Primero, los factores culturales son los aspectos determinantes de las sociedades. Segundo, bajo las condiciones mundiales actuales no es importante utilizar a las naciones-estados como unidad de análisis, ya que la comunicación global y los vínculos internacionales están haciendo a esta categoría menos útil. A medida que haya una mayor estandarización de los avances tecnológicos, una mayor cantidad de sectores sociales podrán conectarse con otros grupos alrededor del mundo. Esta situación incluye a los grupos dominantes y no dominantes de cada país.41

     La teoría de la globalización coincide con algunos elementos de la teoría de la modernización. Un aspecto en el que ambas teorías coinciden es que la dirección principal del desarrollo debería ser aquella que emprendan los Estados Unidos y Europa. Estas escuelas afirman que los principales patrones de comunicación y las herramientas para lograr mejores estándares de vida se originaron en las regiones desarrolladas. En este punto es importante destacar la diferencia entre la perspectiva de la modernización y la de la globalización. La primera sigue una posición más normativa, ya que trata de resolver el asunto del desarrollo; la segunda refuerza su carácter como una perspectiva "positiva" más que una posición normativa.
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     Con base en las anteriores similitudes, es posible afirmar que ambas teorías coinciden en el carácter básicamente etnocéntrico de sus planteamientos. Los defensores de la globalización argumentan que esta circunstancia es una realidad en términos de la influencia que se deriva de las redes de comunicación y de la difusión de los valores de países más desarrollados. Es más, la influencia se vería también reflejada en el campo ideológico y económico. En lo ideológico, varios autores no ocultaron su notable entusiasmo a raíz de la caída de los sistemas socialistas soviéticos a fines de la década de los ochenta.
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     La teoría de la globalización enfatiza que los factores culturales son los principales determinantes que afectan las condiciones económicas, sociales y políticas de los países, lo que es similar a la "escuela social exhaustiva" o de "sociología comprehensiva" de las teorías de Max Weber. Con base en esto, el sistema de valores, creencias y el patrón de identidad de los grupos de índole dominante (o hegemónico) y alternativo (o subordinado) dentro de una sociedad, son los elementos más importantes para explicar las características de un país en términos económicos y sociales.
44 Para la posición de la globalización esta declaración de la teoría de Weber se debe aplicar a las condiciones mundiales actuales, especialmente en términos de la difusión y transferencia de valores culturales a través de sistemas de comunicación, los que están afectando cada vez más los grupos sociales en todos los países.

     Las teorías de la globalización y de los sistemas mundiales toman una perspectiva global al determinar sus unidades de análisis en función de sistemas y subsistemas globales, más que utilizar estrictamente el enfoque de naciones-estado como lo hacen las teorías de la modernización y de la dependencia. Las teorías de los sistemas mundiales y la de la globalización difieren en que la primera contiene ciertos elementos neo-marxistas, mientras que la segunda tiene sus bases teóricas en el movimiento social estructural-funcionalista. Por consiguiente, el enfoque de la globalización tiende más hacia una transición gradual que a una transformación revolucionaria.

     Las teorías de la globalización y la de los sistemas mundiales toman en cuenta los cambios económicos en la estructura y las relaciones mundiales más recientes que han ocurrido en los últimos años, principalmente los siguientes:

  1. Especialmente luego de marzo de 1973, los gobiernos de los países más desarrollados comenzaron a funcionar con mecanismos de tipo de cambio más flexibles. Esta situación permitió acelerar la tasa de movimiento de capital entre los centros financieros, bancos internacionales y mercados de valores del mundo;
    Desde mediados de los setenta, las transacciones comerciales comenzaron a basar sus especulaciones en el valor futuro de sus productos, lo que ha sido reforzado por el uso más flexible de la tecnología, computadoras y sistemas de comunicación modernos;

  2. La revolución de las computadoras a lo largo de la década de los ochenta hizo posible realizar cálculos y transacciones más rápidas relacionadas con valores del tipo de cambio y de las inversiones, lo cual fue reforzado por el uso del facsímil;

  3. Durante la década de los noventa el desafío más grande se deriva del uso del "internet" o la red, el cual ha permitido una comunicación más rápida y expansiva. El "internet" ha incrementado cada vez más las condiciones de revitalizar el carácter de "economía virtual" en diversos mercados específicos.

     Bajo las condiciones actuales, los principales aspectos que estudia el enfoque de la globalización son los siguientes: a) conceptos, definiciones y evidencia empírica relacionados con las variables culturales y su cambio en el ámbito regional, nacional y global; b) maneras específicas de adaptar la "sociología comprehensiva" y "expansiva" a la atmósfera actual de "aldea global"; c) interacciones entre los diferentes niveles de poder entre países, y desde ciertos sistemas sociales que funcionan alrededor del mundo; d) determinación de los mecanismos y procesos mediante los cuales los patrones de comunicación afectan las minorías dentro de cada sociedad; e) el concepto de autonomía del Estado enfrentado a la flexibilidad creciente de herramientas de comunicación y vínculos económicos que están haciendo obsoleta la efectividad previa de las decisiones económicas nacionales; y f) la forma como está afectando la integración económica y social a los acuerdos regionales y multilaterales.

V.  Argentina: un caso de estudio

     Esta sección ha sido desarrollada con base en datos y acontecimientos acaecidos en Argentina hasta febrero de 2002. Hasta esa fecha se hizo evidente que la especial condición de ese país se ubicaba en un escenario de crisis internacional diferente a las últimas dos crisis internacionales (1995 y 1998-1999). En esta ocasión, el descenso en la producción regional abarca a todas las naciones, los mecanismos de difusión son financieros y comerciales y los tres mercados más importantes del mundo (Europa Occidental, Estados Unidos y Japón) evidencian problemas de estancamiento y desaceleración económica.

     De conformidad con los datos vigentes al momento de realizar este estudio, proyecciones y características de la economía argentina y las de países con mayor probabilidad de contagio de la crisis, no se evidenciaban signos de mayor difusión o dispersión de la inestabilidad, de manera fulminante. La única excepción podría haber sido un problema de contagio vía la interconexión bancaria en particular y de subsidiarias de empresas multinacionales en general. La concreción de este efecto estaría dado por retiro de capitales, disminución de operaciones y restricción en los fondos de inversión (tanto netos como de reposición).

     El contagio vía subsidiarias de multinacionales estaría restringido a operaciones ya en curso y se vería limitado por capacidades instaladas fijas de producción y/o prestación de servicios. De llegar a ocurrir esta condición, la repercusión en la macroeconomía sería en el mediano plazo. Las posibilidades de esta condicionante serían restringidas dada la estructura de interrelación comercial y financiera de Argentina.

1.  Condicionantes de la situación argentina

     Uno de los principales detonantes de la crisis social y política en ese país suramericano en diciembre de 2001, fue el reforzamiento del plan de déficit cero que descargó los principales recortes en salarios y pago de pensiones. Se trataba con ello de profundizar el cumplimiento de los acuerdos con el Fondo Monetario Internacional, a fin de que este organismo otorgara al menos 1.200 millones de dólares antes de finalizar 2001, como componente de refinanciamiento de la deuda externa.
45

     Al enfrentar esta crisis, el gobierno argentino se encuentra con persistentes problemas en dos frentes:

  1. en lo externo, la declaración de moratoria, que representa la mayor de su tipo en cuanto al monto de deuda que se haya implicado; y

  2. en lo interno, los dos factores económicos más sobresalientes se relacionan con:

    b.1)     la contracción de la demanda interna a raíz de las restricciones de retiro de fondos bancarios (los máximos niveles de egreso mensual de cuentas bancarias fluctuaban entre 1.000 y 1.500 pesos; a medida que la devaluación se hace más profunda, disminuye el poder adquisitivo aún con ciertos aumentos de montos nominales);
    46 y
    b.2)     la devaluación del peso argentino, que al abandonar la convertibilidad de 1:1 con la divisa estadounidense, se deslizó, inicialmente, a niveles de 1.8 y 2.3.
    47

     Se ha reconocido oficialmente que el producto interno bruto argentino tuvo una caída de 4.9 por ciento en el tercer trimestre de 2001. Una de las principales variables dentro del escenario recesivo es la contracción de la inversión interna bruta, la que tuvo una caída de 17.6 por ciento. Los sectores de mayor contracción han sido la construcción (-9.4 por ciento) y el de equipos durables de producción (-29.6 por ciento). En medio de esas condiciones, el sector manufacturero ha reducido su actividad en 12.4 por ciento y el de servicios en 4.6 por ciento. Una proyección revisada podría muy probablemente apuntar a una contracción económica de 6.8 en lugar de -2.3 por ciento estimado a mediados de noviembre de 2001.

2.  Estudio sobre condiciones de un posible "contagio" de la situación argentina

     Los riesgos de un posible contagio de carácter fulminante derivado de la situación argentina se estimaban restringidos al menos en el plazo inmediato a su estallido. Esto, en lo que respecta, principalmente, a las esferas de lo económico y financiero, con repercusiones a nivel macroeconómico. La base de esta tendencia estaría evidenciada por el comportamiento de los agentes económicos y sociales, así como por el manejo de las políticas macroeconómicas de naciones con mayor relación económica con Argentina. En tal sentido, se consideraron los siguientes indicadores: (i) políticas macroeconómicas: monetaria, fiscal y cambiaria; (ii) indicadores de vulnerabilidad externa identificados en resultados de la cuenta corriente de la balanza de pagos; y (iii) percepción de empresarios a partir de cotizaciones en las bolsas de valores.

     Los datos relativos a las políticas macroeconómicas -cambiaria, monetaria y fiscal- se presentan en los Cuadros 1, 2 y 3. El elemento general de sustentación del criterio acerca de la poca probabilidad del contagio de la situación argentina se basa en la mayor flexibilidad general con la cual han sido utilizadas las medidas macroeconómicas en los países del Mercado Común del Sur (MERCOSUR), Chile, Bolivia y Venezuela. Es notable el contraste en el manejo cambiario realizado por Brasil. Luego de una apreciación de la moneda en 2000, año en el cual se evidenciaba aún la recuperación de la crisis de ese país del año anterior, se pasó a una depreciación del cambio real de 16 por ciento. Esto contrastó con la situación argentina de mantenimiento de la paridad cambiaria. Una flexibilidad se tuvo en Chile, lo que permitiría explicar la "absorción" de los efectos a medida que las políticas se adaptan a condiciones externas cambiantes.

Cuadro Nº 1
Tipo de Cambio Real
(Variación anual en porcentajes)
(Valores positivos indican apreciación, negativos depreciación)

País/región 2000 2001
América Latina y Caribe - 0.8 + 1.1
Argentina - 0.3 + 1.2
Brasil + 7.1 - 16.3
Uruguay - 0.4 - 0.2
Paraguay - 3.8 - 0.3
Bolivia - 3.1 - 0.1
Chile - 0.2 - 9.3
Venezuela + 2.1 + 4.2

Fuente: Banco Mundial, SELA, CEPAL.

     Los datos del manejo monetario reflejan con mayor dramatismo lo restrictivo de la política macroeconómica argentina. En 2001 la contracción de la masa monetaria argentina identificada por M1 fue de 17 por ciento. Esto tendía a promover alza en las tasas de interés y por tanto en la generación de una menor oferta agregada.

     Se privilegiaba un escenario de control de inflación y de estabilidad cambiaria por sobre las condiciones de aumento de producción y promoción de empleo mediante una política monetaria expansiva. Estas condiciones evidentes en Argentina contrastan en general con las correspondientes a Brasil y Venezuela, y aparecen como similares a las identificadas en el caso de Uruguay.

Cuadro Nº 2
Oferta Monetaria
(M1: tasas anuales de variación %)

País/región 2000 2001
Argentina   -5 -17
Brasil 13    7
Uruguay -11   -3
Paraguay    8    4
Bolivia    1    6
Chile   -1 13
Venezuela 16 19

Fuente: SELA, CEPAL, FMI.

   En cuanto a la política fiscal, los valores en negativo pueden asociarse con una intención de efecto expansivo hacia la producción. De nuevo uno de los casos más sobresalientes es el de Brasil, donde la mayor flexibilidad ha permitido defenderse de los efectos adversos de Argentina. Por lo general, las políticas de ajuste estructural económico insisten en disciplina fiscal en el manejo de las cuentas nacionales.

     Además de los indicadores macroeconómicos se presentan dos componentes complementarios: los relacionados con el comportamiento empresarial caracterizados en las cotizaciones de las bolsas (Cuadro Nº 4) y la vulnerabilidad externa de las economías caracterizada en los resultados de cuenta corriente (Cuadro Nº 5). El Cuadro Nº 6 contiene el crecimiento de la producción de las economías bajo estudio durante el período 1999-2002, los datos para este último año son estimaciones del SELA.

     Los niveles de las bolsas de valores evidencian una pérdida de dinamismo en los países en 2001. Esto estaría promovido por condiciones internas y externas a las naciones. Las pérdidas en Argentina surgen en 2000 y se profundizan en 2001, siguiendo una tendencia regional, aunque más pronunciada.

     Con excepción de Venezuela, en lo que se ha evidenciado como una constante histórica, los demás países muestran una gran vulnerabilidad externa. Las exportaciones petroleras son responsables con mucho de los valores positivos de la cuenta corriente venezolana. En estos resultados, para las otras naciones, afectan los adversos términos de intercambio.48

Cuadro Nº 3
Finanzas del sector público
(% del Producto Interno Bruto)

País/región 2000 2001
América Latina y Caribe - 2.8 - 3.2
Argentina - 2.2 - 3.8
Brasil - 4.2 - 8.1
Uruguay - 4.0 - 4.1
Paraguay - 3.8 - 1.6
Bolivia - 4.0 - 4.0
Chile + 0.1 - 0.2
Venezuela - 1.8 - 3.9

Fuente: SELA, CEPAL, FMI.


Cuadro Nº 4
Cotizaciones en Bolsas de Valores
(% variación anual de índice en US$)
 

País/región 1999 2000 2001
América Latina y Caribe 58 -18 -16
Argentina 32 -21 -53
Brasil 65 -6 -38
Chile 38 -12   -9
Venezuela -7 22   -8

Fuente: CEPAL, SELA

Cuadro Nº 5
Saldos de Cuenta Corriente
(% del Producto Interno Bruto)

País/región 2000 2001
América Latina y Caribe - 3.6 - 3.7
Argentina - 3.8 - 3.5
Brasil - 4.1 - 4.1
Uruguay - 3.7 - 3.6
Paraguay - 4.1 - 2.2
Bolivia - 4.4 - 4.1
Chile - 2.0 - 2.1
Venezuela 10.2      4

Fuente: Banco Mundial, SELA, CEPAL.

Cuadro Nº 6
Crecimiento Económico
(% de variaciones anuales del Producto Interno Bruto)

País/región 1999 2000 2001 20021
América Latina y Caribe 0.4 4.1 0.6 1.3
Argentina - 3.4 - 0.6 - 3.8 -4.2
Brasil   0.7 4.5 1.1 2.1
Uruguay - 2.9 - 1.5 -1.1 -0.3
Paraguay - 0.1 - 0.6 0.8 1.2
Bolivia   0.4 1.8 0.3 1.1
Chile - 0.1 4.9 3.1 2.2
Venezuela - 5.8 4.0 2.8 2.7

1/ Estimaciones del SELA.
Fuente: Banco Mundial, CEPAL, SELA.

3. Principales lecciones

  1. El control de la inflación, aún cuando puede ser prioritario en determinadas condiciones coyunturales y de mediano plazo, debe insertarse en un esquema de: (a) sostenida reactivación productiva; (b) manejo integrado de finalidades macroeconómicas, especialmente en lo relativo a estabilidad de precios, crecimiento de producción, generación de empleo, elevación de los niveles de integración social y mejora en las balanzas comerciales y de cuenta corriente.

  2. Establecer procesos de "dolarización" como mecanismo de fijación de una moneda al dólar, puede conllevar estabilidad. Sin embargo, la medida debe ser aprovechada dentro de un contexto de reactivación rápido de la economía. Es muy arriesgado mantener la "atadura" o indexaciones hacia la moneda estadounidense por tiempo indefinido, ya que puede perjudicar la capacidad exportadora y crear presiones subsecuentes en la cuenta corriente. Los riesgos aumentan en un medio internacional dominado por tipos de cambio volátiles.

  3. Puede resultar muy desventajoso la prolongada continuidad de políticas restrictivas tanto en lo monetario como fiscal, especialmente en condiciones fijas de tipo de cambio y de alta competitividad en los mercados regionales y mundiales.

  4. Mayores niveles de pobreza, indigencia y en general exclusión social significa socavar los cimientos de planes de reactivación económica sostenida y de fortalecimiento de la estabilidad política.

  5. Se requiere mantener niveles de eficacia en las esferas institucionales y de no exacerbar los alcances de manera indiscriminada respecto de los procesos de privatización. Esto es notablemente válido para el caso de entidades financieras y bancarias.

  6. Los mecanismos de reactivación de economías de países, especialmente aquellos con significativos niveles de dependencia de flujos financieros y comerciales mundiales, en las condiciones actuales de globalización, requieren, en lo óptimo, de una perspectiva de mediano plazo con visión secuencial de medidas macroeconómicas relacionadas con los "costos sociales" de los diferentes sectores, y en función de acuerdos de integración regional.

  7. La actual situación argentina evidencia la oportunidad de profundizar los mecanismos de integración. Es posible acelerar los procesos y llegar a la etapa de unión económica en el MERCOSUR, básicamente en lo que corresponde a la convergencia de políticas macroeconómicas como precondición del lanzamiento de una moneda única. Los esfuerzos de integración se verían notablemente aumentados en función de efectivos acuerdos con el Grupo Andino.49

4. Comportamiento de variables macroeconómicas argentinas

4.1. Serie histórica reciente: variables críticas

Cuadro Nº 7
Argentina 1999-2002:
Principales Indicadores Macroeconómicos

Variable 1999 2000 20011 20022
Producto Interno Bruto (PIB)3 -3.4 -0.6 -3.8 -6.4
Precios al consumidor3 -1.8 -0.7 -1.6 -0.9
Desempleo urbano4 15 16 18 16
Gasto del Gobierno/PIB4 -1.7 -2.4 -3.5 -2.8
Tasa de interés activa4 12.4 12.2 23.7 14.7
Tasa de interés pasiva4 9.4 9.4 15.3 11.3
Saldo en cuenta corriente5 -12,038 -8,973 -5,301 -4,328

1/ Cifras preliminares con base en estimaciones y proyecciones del Sistema Económico
Latinoamericano (SELA).
2/ Proyecciones y estimaciones, a enero 2002 del SELA.
3/ Tasas de variación anual.
4/ Porcentajes.
5/ Miles de millones de dólares corrientes.

Fuentes: CEPAL, SELA, Banco Mundial, FMI, BID.

4.2. Serie histórica de variables macroeconómicas generales 1991-2000

Cuadro Nº 8
Argentina 1991-2000
Principales Indicadores Macroeconómicos

Año PIB1 PIB/pc2 Formación
de Capital
Fijo
3
Inflación4 Inversión
Extranjera
Directa
5
Deuda
Externa
Transf.
Neta de
Recursos
6
Deuda
Externa/
Export.
4
               
1991 10.6 9.1 29.9 84 2439 61334 -1573 426.3
1992 9.6 8.1 32.2 17.6 3218 62766 6402 407.1
1993 5.7 4.3 15.1 7.4 2059 72209 9349 438.8
1994 5.8 4.5 13.5 3.9 2480 85656 8107 440.4
1995 -2.8 -4.1 -13 1.6 3756 96547 354 393.9
1996 5.5 4.2 8.8 0.1 4937 109756 5072 385.5
1997 8.1 6.7 17.5 0.3 4924 124696 9138 403.3
1998 3.9 2.5 6.7 0.7 4175 140489 10449 451.8
1999 -3.4 -4.6 -12.8 -1.8 4958 144657 5508 521.2
2000 -0.6 -1.2 -6 -0.7 5000 147000 100 472.7

1/ PIB: Producto Interno Bruto en tasas de crecimiento anual.
2/ PIB/pc: Producto Interno Bruto per cápita en tasas de crecimiento anual.
3/ Tasas anuales de variación con base en dólares de 1995.
4/ En porcentajes anuales.
5/ En miles de millones de dólares.
6/ En miles de millones de dólares; cifras negativas indican transferencia de recursos al exterior.
Fuentes: SELA, Banco Mundial, FMI, CEPAL, BID, informaciones oficiales de gobiernos.


1. Especialmente en las ciencias sociales, el enfoque de los grandes elementos de interpretación teórica debe ser adaptado creativamente a las condiciones particulares de los fenómenos que se estudian. Estos últimos poseen su propia dinámica, generando los mecanismos que les permiten adquirir profundidad y extensión. Es importante la abstracción, pero también se hace indispensable la especificación y concreción. Una discusión más amplia sobre el tema en obras de postulación teórica basada en la sociología comprehensiva de Max Weber; Bailey, K. Methods of social research. (New York: The Free Press, 1994); Etzioni, E. Social change. (New York: Basic Books, 1991); y Fagen, R. Theories of Development: The question of class strugle. Monthly Review 35, 1983,13-24.

2. La definición de desarrollo aquí utilizada incluye, más no se limita, a los aspectos económicos. Se reconoce que, dentro de la determinante histórica de un país, el desarrollo involucra las dimensiones políticas, sociales, económicas, culturales y ecológicas. De esa manera se tiene un postulado orientador de carácter más incluyente que requiere de concreciones particulares en los casos específicos de estudio que se demande. Una mayor discusión en Fagen, R. Theories of Development: The question of class strugle. Monthly Review 35, 1983, 13-24; Fiedrichs, R. A Sociology of Sociology. (New York; Free Press, 1970); y en Hermassi, E. Changing Patterns in Research on the Third World, Annual Review of Sociology 4, 1978, pp. 239-246.

3. Ver Pico, J. Teorías sobre el Estado de Bienestar. (Madrid, España: Siglo XXI Editores, 1995), pp. 32-41; y Razeto, L. Economía de Solidaridad y Mercado Democrático. (Santiago, Chile: Academia de Humanismo, 1995), pp. 56-61.

4. So, A. Social Change and Development. (Newburry Park, California: SAGE, 1991), pp. 17-23. Liz, R. Crecimiento Económico, Empleo y Capacitación. Buenos Aires, Argentina: PNUD, 1993), pp. 27-32.

5. Chirot, D. Social Change in a Peripheral Society: The creation of Balkan Colony. (New York: Academic Press, 1993), pp. 32-34; 56-59. Ramirez, N. Pobreza y Procesos Sociodemográficos en República Dominicana. (Buenos Aires, Argentina: PNUD, 1993), pp. 34-42.

6. Una de las derivaciones de estos planteamientos, de manera concreta, es el concepto de los pesos y contrapesos que se tienen en los sistemas institucionales en países más desarrollados. Los poderes públicos están más limitados en sus funciones y existe cierto control no sólo por parte del electorado, sino también de otras instancias de la institucionalidad de las naciones. En América Latina uno de los problemas de las democracias se presenta porque no existe la fortaleza institucional de estos pesos y contrapesos, los partidos políticos no son por lo general instituciones de intermediación social (no representan los intereses de los ciudadanos comunes), y no hay mecanismos de revocabilidad. Una discusión más amplia de esto para el caso latinoamericano en Instituto de Cooperación Iberoamericana y Comisión Económica para América Latina y el Caribe, Pensamiento Iberoamericano No.5: Reconstitución del Estado, Nº enero-junio de 1984. (Madrid, España: ICI, 1984).

7. Ver Smelser, N. Toward a Theory of Modernization. (New York: Basic Books, 1964), pp. 268-274.

8. Ibid, pp. 276-278.

9. Mc. Clelland, D. Business Drive and National Achievement. (New York: Basic Books, 1964) pp. 167-170.

10. Levy, M. Social Patterns and Problems of Modernization. (Englewood Cliffs, New Jersey: Prentice Hall, 1967), pp. 189-207.

11. Tipps, D. Modernization Theory and the Comparative Study of Societies: A critical perspective. (New York: Free Press, 1976), pp. 65-77.

12. Ver Huntington, S. The Change to Change: Modernization, development and politics. (New York: Free Press, 1976), pp. 30-31; 45-52.

13. Ver So, A. Op. Cit, pp. 92-95.

14. Hermassi, E. Changing Patterns in Research on the Third World, Annual Review of Sociology 4, 1978, 239-257.

15. Ver Huntington, Op. Cit. pp. 58-60.

16. Ver, So. Op. Cit. pp.89, y Vasitos, C. Una Estrategia Integral para el Desarrollo. (Santo Domingo, República Dominicana: PNUD, 1992), pp. 45-53.

17. Killing, J. The Quest for Economic Stabilization: The IMF and the Third World. (London: Overseas Development Institute, 1984), pp. 45-56.

18. Redfield, R.
Peasant Society and Culture.
(Chicago: University of Chicago Press, 1965), pp.35-43.

19. Ver So, A. The South China Silk District. (Albany: New York: SUNY Press, 1986).

20. Ver Bodenheimer, S. Dependency and Imperialism: The roots of Latin American underdevelopment. (New York: NACLA,1970), pp. 49-53

21. Prebisch, R. The Economic Development of Latin America and Its Principal Problems. (New York: United Nations, 1950)

22. Ibid.

23. Dos Santos, T. La Estructura de la Dependencia. (Boston: Extending Horizons, 1971). pp. 255-233.

24. Foster-Carter, A. Neo-Marxist Approaches to Development and Underdevelopment. Journal of Contemporary Asia 3, 1973, 7-33.

25. Fiedrichs, R.
A Sociology of Sociology. (New York; Free Press, 1970), pp. 34-36.

26. Frank, G. Capitalismo y subdesarrollo en América Latina. (New York: Monthly Review Press, 1967).

27. Frank, G. América Latina: Subdesarrollo y Revolución. (New York: Review Press, 1969)

28. Ladsberg, M. Export-led Industrialization in the Third World: Manufacturing Imperalism. Review of Radical Political Economics, 11, 1979, 50-63.

29. Dos Santos, T. Op. Cit.

30. Cardoso, F y Falleto, E. Dependency and Development in Latin America. (Berkeley: University of California Press, 1979). Fagen, R. Theories of Development: The question of class struggle.
Monthly Review 35, 1983, 13-24.

31. Poulantzas, N. Estado y Sociedad en Naciones Dependientes. (México: Siglo XXI Editores, 1998) pp. 56-67; 78-83; 110-112. Alford, R. Los Poderes de la Teoría; Capitalismo, estado y democracia. (Buenos Aires: Argentina: Editorial Manantial, 1991).

32. So, A. Social Change and Development, Op. Cit. pp, 46-49.

33. Bergesen, A. Long Waves of Co- lonial Expansions and Contractions in Studies of the Modern World-Systems. (New York: Academic Press, 1984). Goldfranf, W. The World-System Capitalism: Past, and Present. (Beverlly Hills, California: SAGE, 1986).

34. Wallerstein, I. World-System Analysis. (Standford: Standford University Press, 1987).

35. Wallerstein, I. Africa: The Politics of Unity.(New York: Random House, 1977)

36. Se reconoce en todo caso que el mercado es una instancia útil en cuanto a la asignación de recursos dentro de una sociedad, pero que la operación del mismo debe tener un contexto institucional que le posibilite efectividad. El mercado por sí solo no puede resolver problemas complejos tanto estructurales como intempestivos. Un ejemplo de esto último se tiene con la intervención directa y cuantiosa del gobierno estadounidense en la economía de este país a raíz de los atentados del 11 de septiembre de 2001 en Nueva York y Washington. El mercado tiene el potencial de asignación de recursos y promoción de competitividad en innovación, lo que hace bastante bien, pero hay aspectos que hace inadecuadamente: (i) propicia la concentración de beneficios y exclusión de oportunidades para grandes sectores; y (ii) tiende a hacer algo peor: generar los problemas de contaminación ambiental y de destrucción de los sistemas y recusos naturales (externalidades económicas). Una discusión mayor en Solow, R. "Some general principles to reach sustained development," en Sistema Económico Latinoamericano (SELA), Capítulos Nº 61, January-April 2001 (Caracas, Venezuela: SELA, 2001), pp. 107-115; y Korten, D. When corporations rule the world. (West Hartfort, Connecticut: Kumarian press, 1996), especialmente pp. 227-239, 260-307.

37. So, A. Op. Cit. pp. 110-116.

38. Wallerstein, I. (1987), Op. Cit. Akzin, B. Estado y Nación. (México: Fondo de Cultura Económica, 1988. Bell, D. El Advenimiento de la Sociedad Post-Industrial. (Madrid: Ed. Alianza, 1987).

39. Kaplan, B. Social Change in the Capitalist World. (Beverly Hills, California: SAGE, 1993).
Gough, I. Economía Política del Estado del Bienestar. (Madrid, España: Blume, 1992).

40. Moore, M. Globalization and Social Change. (New York: Elseiver, 1993). Isuani, E. El Estado Benefactor. Un paradigma en Crisis. (Buenos Aires, Argentina: Miño y Dávila, 1991).

41. Esto lleva a la consideración de los derechos humanos y culturales de los grupos que integran las diferentes naciones. En Latinoamérica los casos que incluye esta situación se dan en países con alto grado de componente indígena. Bolivia y Guatemala son las dos naciones de la región que tienen más de un 50 por ciento de su población con grupos indígenas (aunque México llega a tener el mayor número de indígenas en la sociedad, unos 10 millones, pero al tener ese país casi 100 millones de habitantes a fines
de 2001, el referido sector de la población constituye un 10 por ciento de la misma). El respeto a la identidad cultural dentro del respeto a los derechos humanos es algo que se impone como norma social de convivencia en un contexto de respeto y aprendizaje mutuo entre las culturas. Una discusión mayor de este tema en el contexto del desarrollo económico en Franko, P. The puzzle of Latin American economic development. (Boston, MA: Rowman & Littlefield, 1999), en especial: pp. 29-48, 373-401, y 441-446.

42. Potes, A. Labor, Class and the International System. (New York: Aberdeen, 1992). Held, D.
Modelos de Democracia. (Madrid, España: Alianza Editorial, 1992).

43. Entre los autores más connotados al respecto sobresalen: (i) Francis Fukuyama, quien proclamó el "fin de la historia"; Peter Druker, quien sostenía el "fin de lo social" reemplazado por el individualismo y la identidad empresarial; y (iii) Kenichi Ohmae quien veía en el movimiento de globalización el "fin del estado-nación", el cual se disolvía en bloques, regiones, y enclaves financieros, comerciales e industriales. Véase Fukuyama, F. El fin de la historia. (Buenos Aires, Argentina: Doxa, 1990); Drucker, P.
La sociedad postcapitalista. (Buenos Aires, Argentina: Editorial Sudamericana, 1993), y Ohmae, K. El fin del estado-nación. (Santiago de Chile, Chile: Editorial Andrés Bello, 1997).

44. Weber, M. The protestant Ethic and the Spirit of Capitalism. (New York: Scribner, 1988)

45. Luego de finalizado el proceso de privatización en 1999, los flujos financieros a Argentina se han destinado en lo esencial para refinanciamiento de la deuda externa. No se han establecido mecanismos de regulación respecto a capitales de corto plazo. Esto último fue un importante factor en la crisis mexicana originada a fines de 1994.

46. En la memoria argentina está fresco el recuerdo del congelamiento de fondos realizado durante la primera administración de Carlos Menem en 1989. Con el fin de evitar fuga de capitales de los ahorristas, depósitos bancarios de ese entonces fueron convertidos a bonos, los que posteriormente fueron integrados en el "Plan Bonex".

47. Las condiciones internas se ven agravadas por la pobreza. Se considera que los niveles de pobreza total en el país abarcarían al 37 por ciento de la población y que al menos una tercera parte de este subgrupo subsistiría en condiciones de pobreza extrema (en esta última categoría los ingresos no alcanzan para satisfacer los requerimientos de la dieta mínima).

48. Se estima que el precio promedio de barril de petróleo pase de 22 dólares en 2001 a 18 dólares en 2002. Las materias primas contrajeron en promedio sus precios en 6.1 por ciento en 2001. Las bebidas aparecen con mayor decrecimiento de precios externos con -19.7 por ciento.

49. Existen experiencias anteriores de estas medidas en el ámbito latinoamericano. En los años sesenta el Mercado Común Centroamericano llegó a establecer una moneda de intercambio, el peso centroamericano, y una Cámara de Compensación. El mayor desafío sería la instalación de un marco institucional relacionado con la operación de un Fondo Monetario Latinoamericano. El mismo coord