1. Presentación del trabajo
En este texto nos proponemos poner en discusión el tema de la migración calificada y las
características que ésta ha adquirido actualmente.
Nos basamos fundamentalmente en trabajos anteriores (Pellegrino, 2000, Pellegrino y Calvo,
2001 y Pellegrino y Martínez, 2001). La importancia del tema y su relieve en la última
década no se corresponden con la falta de información disponible para analizarlo y
evaluar su impacto sobre los países afectados. |
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Hemos dividido el texto en tres
partes: en primer lugar damos un panorama del contexto contemporáneo de la migración
internacional, en particular de la migración calificada, y de las tendencias futuras de
este fenómeno; en segundo lugar, hacemos un resumen de su impacto en América Latina y,
finalmente, hacemos referencia a las evaluaciones y diagnósticos que se han hecho a
propósito de este fenómeno.
2) El contexto contemporáneo y la migración internacional
La migración internacional ocupa un lugar de primera importancia en la agenda
internacional. También es un asunto de relevancia en los países receptores, en la
mayoría de los cuales han surgido conflictos importantes entre inmigrantes y nativos en
una conflictividad que se ha convertido en centro de la contienda política. A pesar de
ello y del carácter esencialmente internacional del fenómeno, éste ha ocupado un lugar
menos importante que otros en las discusiones de los organismos internacionales. Sin
embargo, en las últimas décadas, se ha ido afirmando la idea de que las políticas sobre
este tema deben alcanzar los foros internacionales y, recientemente - junio de 2002 -, la
Unión Europea discutió la posibilidad de adoptar medidas comunes a todos los países que
la integran, a los efectos de detener los ingresos de inmigrantes, así como anteriormente
adoptó medidas para liberalizar la movilidad de ciudadanos de los países miembros dentro
de la región.
Las discusiones existentes ponen en evidencia algunas de las contradicciones importantes
del nuevo contexto internacional: mientras que los países desarrollados, en mayor o menor
medida, impulsan un proyecto liberal en materia de circulación de capitales y
mercancías, la migración de trabajadores y la radicación de las personas en los
territorios está severamente controlada por las legislaciones nacionales. Esta
inconsistencia del discurso liberal se debe fundamentalmente a la necesidad de evitar los
conflictos que surgen de la competencia entre los trabajadores nacionales de los países y
los inmigrantes, así como de otros procesos como el resurgimiento de nacionalismos
acompañados de expresiones de xenofobia y de rechazo al "diferente", que han
vuelto a tomar peso en las últimas décadas en varios países del hemisferio norte.
En los países receptores, las distinciones entre los "ciudadanos" y los que no
lo son, así como también entre los migrantes admitidos como tales y los que se
encuentran en condición de "ilegalidad", crean situaciones marcadamente
diferentes en cuanto a los derechos de las personas. Las discusiones sobre la
"integración" de los migrantes y los derechos de las minorías étnicas o
nacionales, se han convertido en temas fundamentales de la agenda de los países que
reciben inmigrantes.
Por otra parte, los países de origen de los migrantes en muchos casos se ven beneficiados
por las consecuencias de la emigración de sus nacionales. No solamente la emigración
puede descomprimir las tensiones derivadas del desempleo, sino que los emigrantes se han
convertido en una fuente importante de ingresos de dinero para los países de origen,
llegando en algunos casos a superar a los provenientes de las exportaciones.
Se estima que la migración internacional afectaba a aproximadamente 150.000.000 de
personas en el año 2000, aproximadamente el 2.5% del total de la población del planeta.
(OIM, 2000). Si bien estas cifras aparecen, en una primera aproximación, como de poca
importancia miradas en conjunto, lo cierto es que los impactos no son homogéneos, que
algunas regiones se ven muy afectadas y que en ellas el tema es de la mayor
significación.
Las llamadas "ciudades globales" (Sassen, 1988, 1991) han tendido a ser centros
de convergencia de las corrientes de emigrantes provenientes de las más diversas partes
del mundo. De allí que un rasgo dominante de estas ciudades sea la diversidad étnica,
religiosa y cultural de sus habitantes.
Los movimientos migratorios no solamente han aumentado en valores absolutos, sino que se
caracterizan por una gran multiplicidad de formas. El desarrollo de las comunicaciones y
de los transportes permite una variedad mucho mayor de modalidades migratorias, tanto en
lo que refiere a la duración de las estadías, como a la frecuencia de los movimientos y
a la multiplicidad de las residencias.
Esta movilidad permite mantener mayores niveles de relacionamiento con los países de
origen y, como consecuencia, generar también mayor número de retornos, lo que unido a
una tendencia creciente hacia la revalorización de las identidades nacionales y étnicas,
hace que la migración en lugar de diluir los sentimientos de pertenencia a una etnia o
nación tienda a estimularlos. Esto también favorece el establecimiento de vínculos
mayores y más intensos con el país de origen y con los connacionales de la diáspora y
provoca una tendencia a resistir la incorporación de los modelos culturales que supone la
adaptación a las sociedades de recepción.
Una modalidad que se generaliza es la de trabajar en proyectos que se desarrollan fuera de
fronteras, permaneciendo en los países o regiones de origen. La utilización de medios
telemáticos, permite la comunicación "virtual". Es discutible la afirmación
que se ha hecho de que, en lo sustancial, esto implica una migración, en la medida en que
no supone la movilidad física de las personas. Pero constituye una forma particular de
integración a los mercados, que establece relaciones de trabajo nuevas, donde las normas
laborales, de seguridad social, impositivas y de convivencia, se enfrentan a situaciones
que ponen sobre el tapete desafíos a la organización social y a las relaciones de los
individuos con los Estados nacionales.
2.1 Las tendencias futuras
Si bien los ejercicios prospectivos sobre los fenómenos sociales son siempre una tarea
compleja, muchos factores permiten prever que existen determinantes poderosos para que los
movimientos de personas desde los países del Sur hacia los del Norte continúen
incrementándose. También es una realidad que los países receptores establecen cada vez
mas limitaciones al ingreso de migrantes.
Las desigualdades en el crecimiento económico y en las posibilidades de acceso al
bienestar han tendido a acrecentarse en las últimas décadas, al tiempo que la
desigualdad por sectores sociales al interior de los países también ha sido creciente.
Esto - unido a la internacionalización de los medios de comunicación, que no sólo
permite un mayor acceso a la información, sino que contribuye a la difusión de los
estilos de vida y de las pautas de consumo de los países desarrollados - provoca una
"globalización de las aspiraciones" que estimulan la migración internacional
en busca de espacios con acceso a dichas condiciones de vida o que, al menos, que acorten
las distancias hasta ellas.
Por otra parte, los países desarrollados se encuentran en su mayor parte en una fase
avanzada de la transición demográfica o ya insertos en los fenómenos que algunos
autores han denominado "segunda transición demográfica". Estas se caracterizan
por un descenso importante del ritmo de crecimiento de la población, que en muchos casos
ya se ubica en una fase de crecimiento negativo y un concomitante proceso de
envejecimiento de la estructura de edades, debido al retroceso de la fecundidad que se
viene dando desde hace muchas décadas y a la reducción de la mortalidad en las edades
adultas, que tiende a engrosar el extremo superior de la pirámide de edades.
Esta situación genera déficit en el número de jóvenes que acceden al mercado de
trabajo, y tiene como consecuencia un creciente desbalance entre la población activa y la
pasiva, provocando dificultades en los sistemas de seguridad social. Un informe de
Naciones Unidas, "Replacement Migration" (N.U. Population Division, 2000) ha
tenido gran repercusión al predecir la posibilidad de incrementos muy importantes de la
migración internacional desde los países del sur demográficamente dinámicos, hacia los
países industriales en proceso de envejecimiento de sus poblaciones y de crecimiento de
la población negativo o lento. Las proyecciones se refieren a ocho países: Francia,
Alemania, Italia, Japón, República de Corea, Federación Rusa, Estados Unidos y Reino
Unido, así como también a Europa y a la Unión Europea, tratados como unidades. El
estudio prevé cinco escenarios alternativos para estimar la "migración de
reemplazo" que sería necesaria para detener los efectos del crecimiento negativo de
la población:
1) En el primer escenario, se estima el número de migrantes sobre la base de la revisión
de 1998 de las proyecciones de población de las Naciones Unidas, en su variante
media 1 .
2) El segundo es como 1) con la diferencia de que asume migración cero a partir de 1995.
3) En el tercero, se estima la evolución en cada país como en 2) y se calcula el máximo
que alcanzaría en el período 1995-2050 bajo esa hipótesis. Entonces, se calcula la
inmigración de reemplazo necesaria para mantener el volumen total de la población igual
a ese máximo, a lo largo de todo el período.
4) En el cuarto, se estima la evolución en cada país como en 2) y se calcula el máximo
que alcanzaría la población en edad de trabajar (15-64 años) en el período 1995-2050
bajo esa hipótesis. Entonces, se calcula la inmigración de reemplazo necesaria para
mantener el tamaño total de la población total en edad de trabajar igual a ese máximo,
a lo largo de todo el período.
5) En el quinto, nuevamente se estima la evolución en cada país como en 2) y se calcula
el máximo que alcanzaría la relación entre la población en edad de trabajar (15-64
años) y la población en edad de retiro (65 y más años). Entonces, se calcula la
inmigración de reemplazo necesaria para mantener esa relación igual a ese máximo, a lo
largo de todo el período.
Este informe ha sido profusamente citado en los comentarios y evaluaciones sobre el
destino de las sociedades industriales en el siglo que acaba de comenzar. Algunos autores
han rebatido las tesis de este trabajo, poniendo en tela de juicio sus conclusiones, tanto
en la necesidad como los beneficios resultantes de promover políticas de inmigración de
reemplazo (Coleman, 2000, 2001, OCDE, 2001). Sin embargo y más allá de las estimaciones
que se hagan sobre los volúmenes de personas que se involucrarán en este proceso, y
sobre la "capacidad" de las sociedades receptoras de seguir incorporando
inmigrantes, parece una realidad que la demanda de trabajadores continuará estando
presente.
Desde el punto de vista de los mercados de trabajo, en los países desarrollados, hay
coincidencias entre algunos autores (Sassen, 1988, Martín, 2000), en señalar que existen
condiciones de demanda de trabajadores inmigrantes y que ésta se ubica en los dos
extremos del mercado de trabajo. Por una parte, el crecimiento de la demanda en sectores
poco especializados o en trabajos que son rechazados por los trabajadores de los propios
países y por otra, los altamente especializados, tanto en el campo científico y
tecnológico, como en los sectores de la administración y la gerencia.
Las proyecciones de fuerza de trabajo coinciden en afirmar que las demandas de
trabajadores seguirán las tendencias observadas en las últimas décadas, en cuanto a la
polarización de la inserción de los migrantes: por un lado las altas especializaciones y
por otro los servicios personales y actividades no especializadas. (Mc Donald, P, Klippen,
R, 2001)
Notas
1El
informe incluye cuatro variantes: alta, media, baja y constante, que corresponden a
hipótesis sobre la evolución futura de la fecundidad en cada uno de los países. Todas
las variantes hacen las mismas hipótesis sobre la evolución futura de la mortalidad y de
la migración (esta última hipótesis en casi todos los países).
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