| Titulo |
Comercio y
desarrollo
Edición Nº 66
Septiembre-diciembre 2002 |
| Editor |
Secretaría Permanente del SELA Indíce |
Comercio
y desarrollo:
bases conceptuales y enfoque para ALC
Giovanni E. Reyes, Ph.D.
Director de Desarrollo y Cooperación Regional del SELA
I. Argumentos básicos
Primer argumento: teóricamente, en particular desde el punto de vista de los fundamentos
económicos, el libre comercio tiende a promover bienestar, mejor colocación de recursos
y eficacia, además de inducir ventajas comparativas y competitivas entre naciones. Sin
embargo, y debido especialmente a los obstáculos que muchos de los países establecen
para el libre comercio -en especial las naciones más desarrolladas con medidas que
incluyen subsidios y mecanismos no arancelarios- el bienestar que se puede derivar de las
prácticas del comercio mundial no se alcanza plenamente en la actualidad1.
Para muchos países en desarrollo uno de los aspectos vitales es lograr efectivamente el
libre acceso a los mercados de las naciones más avanzadas, en condiciones de
competitividad. También se impone la necesidad de considerar los temas de migración
tanto de mano de obra calificada como no calificada, de manera análoga a como se
desarrolla la liberación de los mercados comerciales y financieros. Es necesario
reconocer y aplicar procesos para hacer que las prácticas comerciales constituyan
elementos para el desarrollo sostenible de las sociedades y de mejora en la calidad de
vida.
Segundo argumento: se refiere a los procesos de integración en el contexto del comercio y
desarrollo. Se considera que la integración en general, dentro de las modalidades de
regionalización, tiene tres dimensiones fundamentales. Una de ellas se refiere a la
secuencia más bien sistémica y secuencial en que se plantean las diferentes fases de la
integración siguiendo los postulados clásicos en la materia. De esa manera se pasaría
de acuerdos preferenciales de comercio, áreas de libre comercio, uniones aduaneras, y
mercado común, para llegar a la etapa de unión económica. El ejemplo más connotado es
el de la Unión Europea.
Una segunda dimensión estaría dada por los rasgos de lo que se ha dado en llamar la
profundidad de los procesos de integración. Un ejemplo de esto es lo que sería el Área
de Libre Comercio de las Américas (ALCA). La aspiración del acuerdo es llegar a un área
de libre comercio, que es sólo la segunda etapa en los planteamientos secuenciales de la
integración de la primera dimensión. Sin embargo, la profundidad y el alcance de los
compromisos puede dejar en muchos casos muy limitado el margen de actividad de los
gobiernos. En ciertas condiciones las instituciones públicas podrían quedar supeditadas
a disposiciones de empresas transnacionales o multinacionales, en especial en lo que
respecta a los temas de inversiones, acceso a mercados, servicios, propiedad intelectual,
agricultura y compras del sector público.
Una tercera dimensión de la integración está dada por el rasgo de avance consistente o
reversibilidad de los acuerdos. En el caso europeo los avances se han ido consolidando a
medida que se promovían otros niveles de la integración. En los casos de los diferentes
tratados de ALC se han tenido logros positivos, pero también retrocesos en los resultados
alcanzados. Se evidencia una mayor reversibilidad en los procesos. El ALCA, dadas las
tendencias que posee, podría fácilmente barrer con los logros de muchos de los acuerdos
subregionales. Los países, a fin de profundizar su integración, más allá de los fines
del ALCA, deberían establecer mecanismos de mayor profundidad, tal el caso de los temas
migratorios, coordinación económica y libre circulación de factores productivos en
general.
Tercer argumento: se refiere al aumento de la ya alta vulnerabilidad externa que se
tendría en ALC con la aprobación del ALCA. Éste, entre otras consideraciones,
amenazaría con interferir en la toma de decisiones y las actividades propias de gobiernos
y de instituciones subregionales o regionales.
En términos de vulnerabilidad, uno de los sectores especialmente más sensible a los
efectos del ALCA y los patrones de libre comercio, al estilo de los que crean obstáculos
a la libre competitividad por parte de las naciones más desarrolladas, es la agricultura.
Los países en desarrollo tenderían a destruir su base productiva básica, la
alimentaria. Con ello están a merced de procesos incluso de carácter político,
asociados a la producción y comercialización de alimentos por las naciones más
avanzadas. Eso retribuye más poder a los países centrales mientras las naciones menos
desarrolladas se especializan en la producción y exportación de postres - por ejemplo
café, azúcar y banano - o bien en productos de poco valor agregado y alta perecibilidad
y elasticidad en la demanda, tal el caso de flores y ornamentales. Ejemplos de esta
situación en ALC se encuentran en México y Colombia, para sólo mencionar dos de los
casos más conocidos al respecto.
El ALCA, tal y como se presentan las perspectivas respecto a su aprobación, tendería a
promover la inserción económica directa de solamente ciertos grupos de la población.
Esto repercutiría en la consolidación de marginalidad para muchos de los sectores más
pobres y por ello más vulnerables en ALC. Al no tenerse beneficios que puedan
generalizarse en función de ampliar las demandas efectivas de la población, ni que
consoliden favorable ni sostenidamente patrones de acumulación, no se pueden promover
consistentemente condiciones para que las ventajas competitivas y la inserción comercial
ofrezcan un potencial mayor para el desarrollo de los países.
Cuarto argumento: es con respeto a la Organización Mundial del Comercio (OMC) en general.
Se refiere a que la institucionalidad que ahora se tiene y los mecanismos de negociación
que se impulsan representan cierta mejora para los países en desarrollo. Sin embargo aún
se está lejos de tener las condiciones para un desarrollo favorable y sostenido. Los
países en desarrollo necesitan procurar mejores condiciones en la estructura de sus
exportaciones, posibilitar un fortalecimiento de sus patrones de acumulación de cápital
que se traduzcan en oportunidades para la población, en mejoras sociales generalizadas
para todos los grupos sociales y en la utilización sostenida y racional de sus sistemas
de recursos naturales, especialmente de aquellos de carácter renovable.
Quinto argumento: el fenómeno actual de la globalización no es una ley natural. El mismo
responde a intereses, influencia y acciones de seres humanos. No se trata de negarla. Se
trata de aminorar las desventajas y propiciar las potencialidades favorables, enfrentando
los desafíos. En tal virtud se hace indispensable la integración y el reconocimiento de
las realidades fundamentales prevalecientes.
En términos de participación en el comercio exterior, ALC pasó de 12 por ciento en 1950
a 5 por ciento a fines de la década de los noventa. La actual globalización integra a
las naciones más avanzadas y a los grupos que, dentro de las naciones en desarrollo,
logran insertarse en la nueva dinámica económica, pero margina en general a muchas
naciones, como unidades, y grupos sociales, especialmente en lo económico. Se trata de
una globalización segregante.
Tal y como ha sido sostenido la Secretaría Permanente del Sistema Económico
Latinoamericano (SELA) se requiere fortalecer efectiva y sostenidamente los mecanismos de
coordinación y de integración entre las naciones. Es cada vez más urgente la voluntad
política de los gobiernos, de manera sistemática, coherente, ininterrumpida, para lograr
esas finalidades. Para ser alguien y no algo en la globalización actual, crecientemente
se requiere de esa coordinación y esa integración. Así como se encuentran en muchos
casos los países menos avanzados, sin coordinarse, sin integrarse, sin eficiente
cooperación entre ellos, los países más avanzados ni los escuchan, ni los esperan, ni
en muchos aspectos los necesitan.
Conviene tener presente que el comercio internacional, como esfera particular de las
relaciones internacionales, no sólo obedece a planteamientos económicos, sino que tiene
toda una connotación de relaciones de poder entre naciones. De allí que los elementos de
análisis económico sean indispensables pero no suficientes al momento de delinear o
formular más directamente elementos de política en los países.
II. Desarrollo y comercio: conceptos básicos
La definición de desarrollo utilizada aquí tiene un nivel general cuando se reconoce que
la misma se basa en hacer real lo que es potencial en lo individual o bien en
conglomerados sociales. Esta definición es posible aplicarla a diferentes niveles de
integración en lo social, ya sea en individuos, familias, grupos, regiones dentro de un
país, países en particular o regiones internacionales. Para el caso de este documento la
referencia que se hará es hacia el desarrollo latinoamericano y las relaciones
comerciales. 2
En términos más específicos se entenderá como desarrollo, la condición de vida de una
sociedad en la cual las necesidades auténticas de los grupos y/o individuos se satisfacen
mediante la utilización racional, es decir sostenida, de los recursos y los sistemas
naturales.3 Para ello se
utilizarían tecnologías que no se encuentran en contradicción con los elementos
culturales de los grupos involucrados. Este concepto integra elementos económicos,
tecnológicos, de conservación y utilización ecológica, así como lo social y político.4 La esfera de poder dentro del
contexto social se hace necesaria como forma organizativa y de cohesión legítima, legal
y funcional dentro de grupos sociales y como instancia de toma de decisiones entre
individuos.
Un sentido con mayor aplicabilidad y concreción en la definición de desarrollo
establecería que el mismo está caracterizado por condiciones en las cuales los bienes y
servicios se encuentran crecientemente al alcance de los grupos sociales que conforman la
sociedad. Esta característica implicaría una mayor integración social y económica
dentro de las sociedades, y por ello se disminuiría la existencia de grupos viviendo en
condiciones de marginalidad.5
Por otra parte el desarrollo establecería una condición de acceso a los servicios
sociales y a la participación social activa. En el primero de los casos se hace
referencia a los sistemas de educación, y a la satisfacción de las necesidades de
sobrevivencia en términos de alimento, vivienda, vestido, salud y seguridad. En el caso
de la participación social activa se refiere a la capacidad del individuo y de las
instituciones sociales para garantizar que las agrupaciones de poder sean instancias de
intermediación entre los sujetos y actores en la toma de decisiones.6
De conformidad con los conceptos dados a conocer como fundacionales en términos del
desarrollo por la Organización de Naciones Unidas (ONU), en su Informe Anual de
Desarrollo Humano de 1990,7 se tiene que el desarrollo en general es básicamente un proceso de vida que
permite contar con alternativas u opciones de selección para las personas. Las
aspiraciones de las personas pueden ser muchas, pero fundamentalmente se refieren a tres:
(a) la búsqueda de conocimientos; (b) la posibilidad de tener una vida prolongada y
saludable; y (c) tener acceso a los recursos que permitan un aceptable nivel de vida. Es a
partir de estas tres finalidades que se derivan muchas otras.
Una de las principales características de los conceptos de la ONU es la
reafirmación de que las medidas macroeconómicas centradas en aspectos de producción y
su relación con las poblaciones - caso del ingreso per cápita -, tienen limitaciones.
Entre estas limitantes se encuentra la evidencia de que el desarrollo si bien es cierto
implica la posesión económica hasta cierto nivel, no se reduce sólo al aspecto de
riqueza. Se hace énfasis en que el desarrollo humano incluye dos facetas complementarias.
Una de ellas es la formación de las capacidades humanas. La otra, que esas capacidades
puedan ser ejercidas en las diferentes esferas de la vida: económica, social, cultural o
política .8
Por otra parte, en términos de crecimiento económico, uno de los fundamentos en que se
basa el aumento de producción y los patrones de acumulación de cápital de los países
más avanzados, es la capacidad de desarrollar nuevas líneas de producción y nuevas
especializaciones. Es decir, que promueven y fortalecen, además de una ventaja
comparativa, una ventaja competitiva.9 En un contexto dinámico, las ventajas comparativas son resultado de una
política previamente diseñada y adaptada a condiciones nacionales y globales
específicas. Estas parecen ser las bases que promovieron y fortalecieron los países
desarrollados con el impulso al sector manufacturero y de alta tecnología. Estos son
también componentes claves en la interpretación del surgimiento y reforzamiento de los
sectores productores de alto valor agregado en naciones de reciente industrialización.10
Uno de los postulados fundamentales más conocidos es la ley de ventajas comparativas.11
De conformidad con la misma, aunque una
nación posea la ventaja absoluta en la producción, por ejemplo de dos bienes, no
necesariamente tendrá la ventaja comparativa. De esa cuenta, el libre comercio puede
rendir beneficios para ambas. Un ejemplo: supongamos que una nación A con mayor nivel de
industrialización necesita 20 horas para producir un auto y 1 hora para producir una
camisa. Otra nación B, en contraste, requiere 200 horas para producir un auto y 4 horas
para producir una camisa.12
Si no existen relaciones comerciales entre las naciones A y B, la nación A requerirá de
20 camisas para completar el valor de un auto, y cada camisa tendrá el equivalente en
costo de 1/20 autos. En la nación B, el costo de cada auto será de 50 camisas y cada
camisa tendrá el costo de 1/50 autos. El cuadro 1 ilustra estas condiciones.
Cuadro 1
Ley de Ventajas Comparativas: una ilustración
| País |
Producción |
Producción |
Costo |
Costo |
| camisas (hrs) |
autos (hrs) |
1 auto |
1 camisa |
| A |
20 |
1 |
20 camisas |
1/20 auto |
| B |
200 |
4 |
50 camisas |
1/50 auto |
Si no existe comercio en las condiciones expuestas de los países A y B, ambas sociedades
desaprovechan una mejor utilización de sus recursos. Por ejemplo, B, en lugar de gastar
50 camisas por un auto, puede adquirir un vehículo por el equivalente de 20 camisas, si
lo compra a A. Complementariamente, A, en lugar de retribuir a la industria de camisas con
1/20 de auto dentro de su propio país, puede dar 1/50 de vehículo por cada camisa, si lo
adquiere en B. 13
De manera que aunque A presenta la ventaja absoluta en la producción de ambos bienes, no
tiene la ventaja comparativa en ambos. El llevar a cabo prácticas de libre comercio
auténtico haría que los recursos fuesen mejor asignados: A tendría beneficios comprando
camisas en B, y B se beneficiaría comprando autos en A.
Además de la ley de las ventajas comparativas, otro postulado teórico en función del
comercio es el teorema de Heckscher-Ohlin. El mismo tiene como argumento central el hecho
de que un país exporta los bienes que puede producir a un costo determinado, en términos
monetarios inferiores al resto del mundo. Estos costos dependen de los precios relativos
de los factores de producción y estos precios dependen, a su vez, de la abundancia
relativa de ese factor de producción en el país. De conformidad con este teorema, un
país exportará los bienes para cuya producción se utilizan intensamente los recursos
relativamente abundantes en ese país e importará productos que utilizan con intensidad
de factores que son escasos.
Otro de los aportes conceptuales es la aplicación del postulado Heckscher-Ohlin utilizada
por Krueger en 1977. Esta adaptación del modelo se refería a la situación de países
que se agrupan mediante integración comercial y los cuales tienen una mayor dotación de
mano de obra por unidad de cápital que la existente en el resto del mundo. De acuerdo a
esta adaptación el proceso de integración tenderá a aumentar la producción de bienes
más intensos de capital en el comercio intrarregional, que los bienes de exportación a
terceras naciones. Tanto la adaptación de Krueger como las modalidades de promoción y
fortalecimiento de ventajas competitivas, son planteamientos que nos ayudan a comprender
más el vínculo entre comercio y desarrollo, y la formulación de políticas comerciales
a escala nacional. 14
Otro aporte conceptual, acerca del comercio y el desarrollo, es el que se refiere al
teorema de Stolper-Samuelson. Éste indica que cuando se hace una comparación de los
patrones y de las estructuras de redistribución en dos países, los coeficientes de
retribuciones, por ejemplo, para el capital y para las ganancias, pueden ser iguales. Pero
cuando hay un cambio en la retribución total, en el país que se utiliza más el factor
de producción que se ha beneficiado, éste tiende a verse drástica y favorablemente
beneficiado en la retribución. Es decir, se mantiene el coeficiente pero la retribución
absoluta del factor aumenta más que proporcionalmente en relación con la retribución
total.
Un ejemplo a fin de aclarar un resultado derivado del postulado Stolper-Samuelson.15 Existen dos países, A y B, en los cuales, en un primer momento, la
retribución en términos de utilidades para sus industrias es la siguiente:
| País A: |
10 rt |
= |
3 uc |
+ |
2s |
| País B: |
10 rt |
= |
2 uc |
+ |
3s |
|
|
|
|
|
|
| Donde: |
|
|
|
|
|
| rt |
= |
retribución total del proceso
productivo |
| uc |
= |
utilidades por cápital |
| s |
= |
salarios |
Con base en las condiciones anteriores, en ambas naciones las variables uc y s presentan
el mismo valor: 2.
Ahora asumamos que las condiciones cambian y las retribuciones totales de los procesos
productivos ya no son de 10 unidades en ambos países, sino de 12.5 en A, y continúan
siendo de 10 en B.
| País A: |
12.5 rt |
= |
3 uc |
+ |
2s |
|
|
| País B: |
10
rt |
= |
2 uc |
+ |
3s |
|
|
En estas nuevas condiciones, en
un segundo momento, las variables del modelo tendrán los valores de s = 1; y uc = 3.5 -lo
que se obtiene como resultado de la resolución del sistema de ecuaciones simultáneas.
Nótese que las utilidades al capital han crecido, de manera que esta sería una
implicación del cambio tecnológico repercutiría en términos de ganadores y perdedores
ante procesos de innovación y tomando en cuenta nexos comerciales. La tecnología tiene
una característica muy importante y las retribuciones afectarían los procesos
económicos y políticos respecto al establecimiento de líneas de producción y comercio
entre naciones.16
III. Política económica e ilustraciones
A partir de los años cincuenta, ALC llevó a la práctica la política de
industrialización por sustitución de importaciones (ISI). Esta fórmula, que constituyó
un eje de desarrollo para la región, dominó en muchos países hasta fines de los años
setenta y principios de los ochenta, cuando se inicia la aplicación de planes de
ajuste macroeconómico. Estos últimos fueron consecuencia, entre otras razones, de la
generación del problema de la deuda externa en la región. La ISI, en contexto de avances
de procesos de integración, especialmente en Centro- américa y los países andinos,
posibilitó modalidades de acumulación de capital en donde los aranceles favorecieron la
protección de productores dentro de los mercados domésticos, a la vez que significaba
ingresos fiscales para los gobiernos.
Un análisis más profundo de la ISI escapa a los fines de este documento. No obstante, es
de señalar que si bien es cierto se posibilitó alcanzar ciertas cuotas de desarrollo y
de inversiones en el área, los procesos de liberalización que posteriormente se
establecieron se llevaron a cabo más por el lado de las importaciones que de las
exportaciones. Esto contrasta hasta cierto punto con la inserción que en tal sentido
llevaron a cabo países de reciente industrialización en Asia. Estos últimos tendieron
más a liberalizar las exportaciones.17
Conviene agregar aquí las críticas hacia los procesos de industrialización por
sustitución de importaciones (ISI) especialmente desde una perspectiva propiamente
economicista, sin tener en cuenta significativos elementos de análisis político y de
consideraciones de vulnerabilidad externa. Dentro de esas críticas se encuentra el
señalamiento de que los consumidores deben pagar altos precios por los productos. Además
se desaniman las exportaciones, se promocionan inversiones en líneas de capital
intensivo, a la vez que no se promueve que las empresas alcancen, en el menor tiempo
posible, estándares de competitividad internacional. A eso se agrega el señalamiento de
que la ISI favoreció el mantenimiento de resultados negativos en la balanza comercial,
con influencia en la cuenta corriente de la balanza de pagos. Hoy día ALC, con la
histórica excepción de Venezuela, tiene números deficitarios en la cuenta corriente,
pero las razones para ello gravitan más en relación con liberación de importaciones, a
pesar de haber promovido más decisivamente los flujos de exportación.18
En lo que respecta a la relación entre exportaciones y crecimiento económico, una de las
más importantes posiciones se deriva de los planteamientos neoliberales.19 De conformidad con las ideas centrales de la perspectiva
neoliberal, la promoción de exportaciones por medio de diferentes medidas
macroeconómicas - que incluyen la depreciación o devaluación de las monedas - está
orientada a generar mayor crecimiento, empleo y mejora en la balanza comercial siguiendo
un contexto general de política hacia afuera. Estas recomendaciones de política para el
desarrollo con base en los mercados externos se fue haciendo más recomendable, en
especial, para economías que mostraban importantes y persistentes problemas de deuda
externa. Complementariamente a esta promoción de exportaciones, muchos gobiernos
establecieron políticas económicas de carácter fiscal y monetario con el fin de
controlar los déficit estatales y niveles inflacionarios. 20
Las medidas de promoción de exportaciones incluyeron devaluación o depreciación de las
monedas. Esto tuvo un efecto negativo en cuanto a restringir la demanda efectiva en los
mercados domésticos y empobrecer a amplios sectores. Se llegó a empeorar los indicadores
sociales de muchas naciones de ALC (Cardoso, 1992).21 El conjunto de medidas neoliberales tuvo repercusión al
restringir el mercado interno de las naciones como motor impulsor del crecimiento
económico. 22
Khan, Mohsin, Villanueva y Delano han estudiado la relación entre las políticas de
fomento de exportaciones y el crecimiento económico en una muestra de 23 países en
desarrollo. Su estudio, que toma como base el período de 1975 a 1987, encontró que la
tasa de crecimiento del ingreso por persona fue significativamente más alta y tuvo un
efecto positivo relacionado con: (i) componentes de exportación de las economías
nacionales; y (ii) la tasa de inversión nacional expresada la misma en términos de la
formación de capital fijo. Estos autores también concluyeron que la expansión monetaria
en los sistemas macroeconómicos tuvo un impacto negativo en el crecimiento económico. 23
Estos resultados, sin embargo, no tienen aceptación generalizada. En un estudio respecto
al crecimiento económico y las exportaciones, Helleiner tomó en consideración países
menos avanzados especialmente de la región subsahariana del África durante el período
1960-1980. El estudio no encontró ninguna relación estadística significativa entre
cambios en las exportaciones y aumento de la producción de los países. Aún más, las
tendencias de relaciones que se identificaron fueron negativas. Empero, en este caso es
necesario evaluar hasta qué punto los países bajo estudio, de una manera consistente,
estaban aplicando políticas de promoción de exportaciones. Otro aspecto también a
considerar es si tales naciones fueron capaces de compensar los aumentos significativos de
los precios del petróleo de 1973 y 1979. 24
Michaely señala que la relación positiva entre crecimiento económico y exportaciones es
mayor en la medida que los países tienen algún grado ya adquirido de desarrollo
económico y social. Esta relación es menos significativa, casi inexistente, en países
pobres.25 En los países más desarrollados se tienen mejores condiciones de
mercado, las cuales incluyen mayor producción en términos de valor agregado 26, más expansión de la demanda del mercado interno, y una mayor
eficiencia en el contexto
institucional. 27
Debido no sólo al comportamiento que tienen en la práctica los fundamentos de los
modelos económicos, sino también, y muy especialmente, a la situación de la política
económica y las condicionantes objetivas, los países en desarrollo enfrentan escenarios
muy distintos a los supuestos teóricos y que operarían en mayor grado para los países
más desarrollados. De conformidad con Ricardo Ffrench-Davis los principales rasgos que
enfrentan los países en desarrollo en el escenario económico internacional son: 28
a) Heterogeneidad de los mercados externos: se refiere a que muchas
veces se asume que los mercados externos son integrados y estables. Pero otras son las
condiciones que por lo general enfrentan las naciones de menor desarrollo relativo:
mercados no integrados, lo que aumenta la volatilidad en la colocación de las
exportaciones y contribuye también a incrementar la vulnerabilidad externa de las
naciones de economías más pequeñas.
b) Inestabilidad externa: de manera específica muchos bienes de los
países en desarrollo experimentan grandes fluctuaciones en los precios con una tendencia
a una baja en los términos de intercambio de estas naciones. Esta situación se transmite
al mercado interno al repercutir en la balanza de pagos y liquidez interna. Con ello se
contribuye a promover una asignación ineficiente de recursos productivos y se generan
mecanismos que desembocan en presiones inflacionarias. Esto, a su vez, tiende a generar
una subutilización de la capacidad productiva y fortalece la tendencia al desempleo
permanente o estructural.
29
c) Condicionamiento de los mercados mundiales respecto a negociaciones y
factores complementarios: en especial los países de menor desarrollo relativo enfrentan
escenarios en los cuales disminuye su capacidad de negociación y de influencia en los
mercados internacionales. De allí que la integración y la coordinación en la
negociación sean factores que pueden disminuir la dependencia de condicionantes y
aumentar la interdependencia. Existen, no obstante, factores complementarios que limitan
la capacidad de negociación. Por ejemplo, la deuda externa y las condicionantes de los
planes de ajuste, lo que ha limitado la eficacia negociadora de los países con mercados
pequeños, tanto en América Latina como en otras regiones en desarrollo.
Uno de los casos ilustrativos donde pueden evidenciarse repercusiones de lo anterior es
con respecto a tratados comerciales en Latinoamérica. De conformidad con las
características del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), y su
potencial generalización a toda la región de América Latina y el Caribe, mediante el
ALCA, tal opción representa grandes riesgos para la estabilidad económica de la región
y para mantener un mínimo de protección ante la ya alta vulnerabilidad económica de los
países de ALC.
Esto es así, entre otras cosas, porque es poco probable que Estados Unidos abra
efectivamente sus mercados. Además, Estados Unidos mantiene fuertes subsidios a la
producción, sobre todo agrícola, en particular de alimentos. Esos elementos promoverán,
como ya está ocurriendo en el caso de México, la incapacidad de producción de alimentos
por parte de los países de ALC, de manera que la vulnerabilidad económica externa se
verá aumentada.30
De hecho, con una integración tipo ALCA como se puede vislumbrar, las pequeñas y
medianas empresas serán de las más afectadas y, sobre todo, la agricultura tenderá a
ser desmantelada. Los alimentos son un arma estratégica, es decir, la capacidad de venta
de alimentos de un país constituye un importante elemento político en el escenario
económico internacional, de allí que los países más desarrollados no duden en mantener
subsidios a su propia producción agrícola, por montos más allá de 390 mil millones de
dólares al año, es decir, más de mil millones diarios.
Con ello los países de ALC, para sólo referirse a este punto, quedarán como
exportadores de productos que no son estratégicos ni demasiado importantes en el consumo
internacional, tales como flores y ornamentales. Esta es la tendencia, aún sin el ALCA,
en los casos de Colombia, Costa Rica y hasta cierto punto República Dominicana. En
México, por ejemplo, el TLCAN aceleró el proceso iniciado en 1970 en términos de la
integración económica con Estados Unidos. De 120 empresas instaladas en las fronteras,
se pasó a más de 3.700 en el año 2000 y en ese período el salario creció de 100
a 200 dólares semanales.
Sin embargo, en el período de 2000 a 2002 se ha registrado que unas 500 empresas se han
trasladado a China y Vietnam, donde el salario es de 0.25 dólares la hora contra 3
dólares en México. Unos 250.000 trabajadores mexicanos se habrían quedado sin empleo.
Es cierto que es más barato transportar las mercaderías de México a Estados Unidos que
desde China y Vietnam, pero la gran diferencia en el pago del salario hace aún rentable
el hecho de trasladar desde el sureste asiático o del lejano oriente hacia Estados
Unidos.
Debe tomarse en cuenta, además, que las empresas maquiladoras no se articulan exactamente
con mucha intensidad con el mercado interno de los países. Además, las industrias que se
establecen con mayor valor agregado, que surgen del proceso científico y tecnológico,
aumentan la relación de intensidad de capital respecto al empleo y disminuyen la
retribución al empleo como tal, en particular, el empleo no calificado.
Si se toma el caso del TLCAN como un indicador respecto a la tendencia de estructuración
y repercusiones del ALCA, es importante señalar aspectos de la articulación de las
empresas a la economía nacional, en este caso la economía mexicana. El crecimiento de la
capacidad exportadora de México, que para 2001 corresponde casi al 50 por ciento de la
capacidad exportadora de ALC, no es exactamente un reflejo del desarrollo de la industria
mexicana. La tendencia es que el contenido mexicano en las exportaciones se reduce. En
1983 las exportaciones tenían 85.9 por ciento de contenido nacional, incluyendo
maquilas. En 1996 ese contenido era de 41.8 por ciento.
31
En las exportaciones no provenientes de maquiladoras, en 1983, el 91.4 por ciento
correspondía al contenido nacional. En 1996 ese contenido era de 37 por ciento. En las
exportaciones de maquila, contando el aporte de la mano de obra, el contenido nacional era
de 22.4 por ciento en 1983 y de 17 por ciento en 1996. Si se excluye la mano de obra, el
contenido nacional era de 2 por ciento.32
Otro de los aspectos a tomar en cuenta son las cláusulas de exclusión de cumplimiento
del tratado de la integración, que aún legalmente en el marco de la OMC pueden
realizarse. Puede haber discriminación en función de la integración, pues el artículo
XXI abre la posibilidad del incumplimiento a partir de las razones de la seguridad
nacional de los Estados. Existen otros artículos más que legalmente permiten obstáculos
al libre comercio: con base en el XII, se puede realizar a fin de salvaguardar aspectos de
la balanza de pagos, el XVI se refiere a subsidios, el XIX permitirá proteger la
industria local y el XX posibilita restricciones en función de objetivos no económicos
directos, tales como los relacionados con salud y seguridad.33
Con base en las tendencias y las formas de negociación, el ALCA implica graves riesgos
para ALC. Esencialmente tendría repercusiones respecto a: (i) detrimento en los patrones
de desarrollo propio de la región; (ii) obstáculo al avance o consolidación de los
procesos de integración regional; (iii) aumento de la vulnerabilidad externa de los
países; y, entre otros aspectos, (iv) baja capacidad en la seguridad alimentaria. Con
esas consideraciones en perspectiva, el ALCA puede transformarse rápidamente de ser no
sólo la aparentemente única opción que tiene América Latina, sino la peor que puede
ejecutar en función de un concepto de desarrollo integral, sostenible e incluyente, a
mediano o largo plazo. Puede debilitar significativamente la consecución de un desarrollo
propio, en donde el aumento de la producción y la productividad no implique también el
mantenimiento o aumento de población viviendo en condiciones marginales o de pobreza.
Notas
1
Los subsidios agrícolas de los países más ricos del planeta alcanzan casi el monto de
1.000 millones de dólares por día. Véanse declaraciones de Nicholas Stern, Economista
Jefe del Banco Mundial, en FMI Boletín, Vol. 31, No. 19, 28 de octubre de 2002. p. 1.
2 Véase Chirot, D. Social Change in a Peripheral Society: The
Creation of a Balkan Colony. (New York: Academic Press, 1993); Etzioni, E. Social Change.
(New York: Basic Books, 1991); Eicher, C. y Witt, L. Agriculture in Economic Development.
(New York: McGraw-Hill, 1987), Gilpin, R. Global Political Economy. (Princeton: Princeton
University Press, 2001), y Baptista, A. (ed.) El Pensamiento Económico y su Relevancia en
el Mundo de Hoy. (Caracas, Venezuela: Banco Central de Venezuela, 2002).
3 Una ampliación entre la situación ecológica, uso sostenido
de sistemas naturales renovables y desarrollo rural, se puede encontrar en Dahl, G. Green
Arguments and Local Subsistence. (Stockholm, Sweden: Stockholm Studies in Social
Anthropology, SSSA, 1993), pp. 3-22, 51-67; Gilpin, R. Global Political Economy.
(Princeton: Princeton University Press, 2001), y Hoekman, B., y Kostecki, M. The Political
Economy of the World Trading System. (Oxford: Oxford University Press, 2001).
4 Para una discusión más amplia sobre definiciones de
desarrollo y sus implicaciones en las esferas económicas, políticas, sociales y
culturales: Chirot, D. Social Change in a Peripheral Society: The creation of a Balkan
colony. (New York: Academic Press, 1993), Comision Economica para America Latina y el
Caribe. Transformacion Productiva con Equidad. (Santiago, Chile: CEPAL, 1991), y Etzioni.
E. Social Change. (New York: Basic Books, 1991). En el sentido del respeto a las culturas
se entenderá que éstas últimas no niegan, limitan o reprimen los derechos humanos. Ver
también Baptista, A. (ed.) El Pensamiento Económico y su Relevancia en el Mundo de Hoy.
(Caracas, Venezuela: Banco Central de Venezuela, 2002).
5 Una discusión sobre las definiciones y conceptos sobre
desarrollo puede estudiarse en Fagen, R. Theories of Development: The question of class
strugle. Monthly Review 35, 1983, 13-24; Gillis, M. Economics of Development 2a. ed. (New
York: W.W. Norton, 1993); en Goldfrank, W. The World-System of Capitalism: Past, and
Present. (Beverlly Hills, California: SAGE, 1986), y en Gilpin, R. Global Political
Economy. (Princeton: Princeton University Press, 2001).
6 Con fines de una visión comparativa acerca de los
fundamentos conceptuales sobre el desarrollo véase So, A. Social Change and Development.
(Newbury Park, California: SAGE, 1991). Para una categorización política y social sobre
el desarrollo especialmente en países subdesarrollados, véase Hirst, P. Social Evolution
and Sociological Categories. (London: Allen Publs. 1986), y Moore, M. Globalization and
Social Change. (New York: Elseiver, 1993), Baptista, A. (ed.) El Pensamiento Económico y
su Relevancia en el Mundo de Hoy. (Caracas, Venezuela: Banco Central de Venezuela, 2002),
y Hoekman, B., y Kostecki, M. The Political Economy of the World Trading System. (Oxford:
Oxford University Press, 2001).
7 Ver United Nations Organization. Human Development Report
1990. (New York: ONU publishing division, 1990), pp 9-11. En este documento la ONU
establece los aspectos centrales del concepto de desarrollo humano que servirán
especialmente para identificar indicadores socioeconómicos, y a partir de ello construir
el Indice de Desarrollo Humano. Esta organización ha venido elaborando más estos
conceptos, los cuales en su forma más actualizada y aplicada, en especial al tema de
gobernabilidad, son tratados en United Nations Organization. Human Development Report
2002. (New York: ONU publishing division, 2002).
8 En el documento mencionado de la ONU se amplían las
explicaciones hasta incluir temas como valoraciones económicas del desarrollo humano,
evidencias sobre el producto nacional per capita en ciertos países, y las relaciones
entre crecimiento económico y desarrollo humano. Ver United Nations Organization. Human
Development Report 1990. op. cit. pp. 12-14.
9 Para los países que sí pueden influir en los precios de los
bienes en los mercados internacionales, países de economías grandes y desarrolladas,
además del libre comercio, se tiene la posibilidad de establecer tarifa óptima. De
conformidad con la misma, estas naciones ("price makers") pueden mejorar sus
términos de intercambio muchas veces a costa de efectos negativos para sus socios
comerciales. Estos efectos dañinos tienden a ser mayores para economías que son
pequeñas y por ello carecen de la posibilidad de influir en los precios de los mercados
("price takers"). Esta es una razón más para promover y fortalecer la
integración económica o al menos una eficaz coordinación en las negociaciones
comerciales. Ver Yoffie, D., y Gómez-Cáceres, B. International Trade and Competition:
Cases and Notes in Strategy and Management, 2d. ed. (New York: McGraw-Hill, 1994) p. 8;
Gilpin, R. Global Political Economy. (Princeton: Princeton University Press, 2001), y en
Hoekman, B., y Kostecki, M. The Political Economy of the World Trading System. (Oxford:
Oxford University Press, 2001).
10 Para una aplicación y
actualización de estos conceptos véase Stiglitz, J. El Malestar con la Globalización.
(Santafé de Bogota: Colombia, Taurus, 2002), en especial los capítulos 4 (La crisis del
este asiático: de cómo las políticas del FMI llevaron al mundo al borde de un colapso
global) y 7 (Mejores caminos hacia el mercado) pps. 121-162 y 229-244, respectivamente, en
Hoekman, B., y Kostecki, M. The Political Economy of the World Trading System. (Oxford:
Oxford University Press, 2001); y Baptista, A. (ed.) El Pensamiento Económico y su
Relevancia en el Mundo de Hoy. (Caracas, Venezuela: Banco Central de Venezuela, 2002).
11 En la historia moderna, el comercio internacional ha sido
considerado tanto como un bien público, del cual todos en general pueden obtener
beneficio, o como un campo de batalla en donde habrá ganadores y perdedores. No obstante
que el argumento para el libre comercio es poderoso, existen nuevas formas de
proteccionismo que lo amenazan. Para ampliaciones ver una importante recopilación de
argumentos y contra-argumentos respecto al libre comercio en Irwin, D. Against the Tide:
Intellectual History of Free Trade. (Princeton: Princeton University Press, 1996).
12 Con base en un ejemplo desarrollado con Robert Lawrence en
la Universidad de Harvard, octubre de 2002, notas y adaptación de Giovanni E. Reyes.
13 La era clásica del libre comercio y de la política de
"laissez faire", tuvo un notable período de auge de 1846 a 1870. En este
último año, los aranceles se incrementaron notablemente impidiendo lo que habían sido
relativos flujos libres en el comercio internacional. Véase Gilpin, R. Global Political
Economy. (Princeton: Princeton University Press, 2001), p. 196, y Hoekman, B., y
Kostecki, M. The Political Economy of the World Trading System. (Oxford: Oxford University
Press, 2001).
14 Una discusión mayor y distintiva entre ventajas
comparativas y competitivas -en donde éstas últimas están más asociadas a producción
de bienes con alto valor agregado, capital intensivo y desarrollo de recursos humanos y
tecnológicos- se puede encontrar en Krugman, P. Geography and Trade. (Cambridge: MIT
Press, 1991) p. 7; y en Robert M. Solow, "Growth theory", en David Greenaway,
Michael Bleaney, e Ian Stewart (eds.) Companion to Contemporary Economic Thought. (London:
Routledge, 1991), p. 407, y especialmente en el trabajo pionero de Porter, M. The
Competitive Advantage of Nations. (New York: Free Press, 1990). Este último trabajo, aún
con un exhaustivo estudio y aporte en la esfera de la demostración empírica, quizá no
ha influenciado como debiera los ámbitos académicos estadounidenses debido a la falta de
presentación en modelos formales. Ver también, Gilpin, R. Global Political Economy.
(Princeton: Princeton University Press, 2001).
15 Caso discutido y desarrollado en la Universidad de Harvard
en octubre de 2002 con Robert Lawrence y Michael Waltkins, notas de Giovanni E. Reyes.
16 No obstante, también ocurre que en ciertas condiciones y
con el tiempo, el comercio de bienes tiende a beneficiar a los factores de capital y
trabajo de manera más equitativa, con beneficios para cada uno de los factores de
producción. Esto se reconoce como el teorema de las igualdades entre factores y precios.
Véase Gilpin, R. Global Political Economy. (Princeton: Princeton University Press, 2001),
p. 207.
17 Un análisis de esta situación en, French-Davis, R.
Macroeconomía, Comercio y Finanzas para Reformar las Reformas en América Latina.
(Santiago de Chile, Chile: McGraw-Hill-CEPAL, 1999), en especial páginas 56-59.
18 Ampliaciones en Sanderson, S. The Politics of Trade in
Latin American Development. (Stanford, California: Stanford University Press, 1992),
especialmente los capítulos 1 y 4. En el primero se discuten las relaciones entre
comercio, poder y desarrollo dentro de una perspectiva histórica. En el segundo se
hace un estudio más político sobre la estructura del comercio latinoamericano. Ver
también, Hoekman, B., y Kostecki, M. The Political Economy of the World Trading System.
(Oxford: Oxford University Press, 2001), y Baptista, A. (ed.) El Pensamiento Económico y
su Relevancia en el Mundo de Hoy. (Caracas, Venezuela: Banco Central de Venezuela, 2002).
19 Es importante tener en cuanta que el crecimiento de la
producción y la atención a la balanza comercial y la cuenta corriente de la balanza de
pagos, son dos de las cuatro finalidades fundamentaless de la macroeconomía. Las otras
dos finalidades se refieren a la generación de empleo y a la estabilidad de precios
mediante control de la inflación. Para una mayor discusión véase J. Jackson. The World
Trading System. (Cambridge, MA., MIT Press, 1994) pp. 12-19.
20 Se trata de que los gobiernos promuevan y fortalezcan la
comercialización externa respecto a la cual se muestran ventajas comparativas y
competitivas. Mayor discusión en S. Husted y M. Melvin. International Economics. (New
York, Haper Collins, 1995) p. 260, y en World Bank, World Development Report 1993.
(Baltimore: The Johns Hopkins University Press, 1995).
21 La devaluación de las monedas fue generalmente, parte
importante de los planes de ajuste macroeconómico. Otras medidas económicas que también
se contemplaron fueron: reducción de los déficit públicos, disminución de impuestos
-especialmente aquellos de caracter directo-, políticas monetarias restrictivas, eficaz
utilización de recursos públicos, y liberalización comercial mediante baja en
aranceles. Véase Guerra-Borges, A. Hechos, Experiencias, y Opciones de la Integración
Centroamericana. (San José, Costa Rica: Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales
-FLACSO-, (1993), pp. 46-53, y French-Davis, R. Macroeconomía, Comercio y Finanzas para
Reformar las Reformas en América Latina. (Santiago de Chile, Chile: McGraw-Hill-CEPAL,
1999), en especial páginas 15-22, 37-64, y 167-170, Gilpin, R. Global Political Economy.
(Princeton: Princeton University Press, 2001; y Hoekman, B., y Kostecki, M. The Political
Economy of the World Trading System. (Oxford: Oxford University Press, 2001).
22 En este sentido es importante reconocer que una
depreciación o devaluación de las monedas tiende a generar mejoras en las balanzas
comerciales. Sin embargo, estas mejoras no son inmediatas. Los resultados se desarrollan
siguiendo la llamada curva J. Según la misma, al principio, el balance comercial tenderá
a empeorar en una primera fase, para luego mejorar subsecuentemente. Esta explicación de
la curva J está basada en la consideración de que la elasticidad de los precios
tendería a aumentar a medida que transcurre más tiempo, por un período de 1.5 a 2
años. Véase Walther Ted. The World Economy. (New York: John Wiley & Sons, Inc.
1997), especialmente capítulos 3 y 5.
23 Véase Khan, B., Mohsin, T., Villanueva, J., and Delano, K.
"Macroeconomic policies and long-term growth: A conceptual and empirical
review," IMF Working paper, International Monetary Fund, March, 1991. Estos autores
ofrecen la siguiente ecuación como parte de sus conclusiones:
g =
-1.95 + 0.284 RX + 0.166 IP - 0.0042 RM2
(-0.886) (0.073) (0.069) (0.002)
t =
2.2 3.9 2.4 2.2
R2 =
0.71
Donde g = tasa de crecimiento económico (PIB/per capita); RX = tasa de crecimiento real
de las exportaciones; IP = inversión privada como porcentaje del PIB; y RM2 tasa de
crecimiento de M2 -como indicador monetario. Véase también Antesana, O. La Magia de las
Exportaciones. (La Paz, Bolivia: Centro de Investigaciones para el Desarrollo, 1993), pp.
44-46, 75-80, 92-94.
24 Véase Helleiner, G. Outward orientation, import
instability and African economic growth: an empirical investigation in Theory and Reality
in Development. (S. Lall and F. Stewart eds., McMillan, London, 1984), y Antesana, O. La
Magia de las Exportaciones. (La Paz: Centro de Investigaciones para el Desarrollo, 1993),
p. 78; Gilpin, R. Global Political Economy. (Princeton: Princeton University Press, 2001);
y Hoekman, B., y Kostecki, M. The Political Economy of the World Trading System.
(Oxford: Oxford University Press, 2001).
25 Al ampliar el tamaño de los mercados domésticos, se
pueden establecer procesos de más alcance en el comercio internacional, los que a su vez
pueden repercutir en obtener mayores niveles de eficiencia de los productores locales.
Tales economías de escala pueden muy bien traducirse en precios más bajos, los que
posibilitan mejorar la competitividad de las empresas. Véase, Krugman, P. Rethinking
International Trade. (Cambridge, Mass.: MIT press, 1990), pp. 45-63, y Baptista, A. (ed.)
El Pensamiento Económico y su Relevancia en el Mundo de Hoy. (Caracas, Venezuela: Banco
Central de Venezuela, 2002).
26 Siguiendo los argumentos de Krugman, el término
"valor agregado" tiene un significado preciso y estándar en el sistema de las
cuentas nacionales: el valor agregado de una empresa es el valor monetario de sus ventas,
menos el valor monetario de los insumos que se compran de otras firmas. Se puede extender
a costos en general. Para una mayor discusión véase Krugman, P. Pop Internationalism.
(Cambridge, Massachusetts: MIT Press, 1997), y en Hoekman, B., y Kostecki, M. The
Political Economy of the World Trading System. (Oxford: Oxford University Press, 2001).
27 Ver, Michaely, M. "Exports and growth an empirical
investigation", Journal of Development Economics, 4: 1, 1992, pp. 149-53.
28 Ampliaciones en French-Davis, R. Macroeconomía, Comercio y
Finanzas para Reformar las Reformas en América Latina. (Santiago de Chile, Chile:
McGraw-Hill-CEPAL, 1999) pp. 167-170, y Gilpin, R. Global Political Economy. (Princeton:
Princeton University Press, 2001).
29 Los gobiernos tienen básicamente cuatro instrumentos de
política para influir en los procesos de industrialización y comercio exterior. Éstos
son: (i) aranceles; (ii) restricciones cuantitativas al comercio; (iii) varias
modalidades de subsidios; y (iv) manejo de la política cambiaria. Los aranceles llevan
consigo pérdidas por ineficiencia productiva, lo mismo que las cuotas de importación.
Estas condiciones pueden promover una sobreprotección indeseada en algunos sectores,
favorecer oligopolios o monopolios y aumentar los costos en los consumidores. No obstante,
pueden existir condiciones de carácter político que justifiquen el proteccionismo
comercial. En general, los subsidios pueden alcanzar efectos similares en la protección
comercial, sin conllevar en demasía las complicaciones adicionales de otras medidas, tal
el caso de cuotas. Véase Perkins, W. et. al. Economics of Development. (New York: W.W.
Norton Press, 2001); Silberberg, E., y Suen, W. The Structure of Economics: A Mathematical
Analysis. (New York: McGraw-Hill, 2001), y Hoekman, B., y Kostecki, M. The Political
Economy of the World Trading System. (Oxford: Oxford University Press, 2001).
30 Complementando este aspecto con razones para el
proteccionismo, a fin de que los empresarios se comprometan en líneas directamente
vinculadas al abastecimiento de mercados locales, se pueden establecer modalidades de
protección. Este proteccionismo, en todo caso, debe ser selectivo y debe aplicarse a
industrias en desarrollo. Una vez superadas esas fases iniciales el proteccionismo no
estaría justificado en términos de eficiencia de producción. De nuevo los subsidios
tienen menores efectos de distorsión que otras medidas, especialmente el establecimiento
de cuotas. Para ampliaciones: Gilpin, R. The World Economy in the 21st. Century.
(Princeton: Princeton University Press, 2000).
31 Para más ampliación véase, Arroyo, A. Resultados del
Tratado de Libre Comercio de América del Norte en México: Lecciones para la Negociación
del ALCA. Diciembre de 2001 en
http://www.rmalc.org
32 Véase Arroyo, A., Ob. Cit. y Regueiro, L. ALCA: Las
Expectativas y Realidades Divergen, en Cuadernos de Nuestra América, No. 29, enero-junio
2002. (La Habana, Cuba: Centro de Estudios sobre América, 2002), pp. 22-23, y Hoekman,
B., y Kostecki, M. The Political Economy of the World Trading System. (Oxford: Oxford
University Press, 2001).
33 Ver Hoekman, B., y Kostecki, M. The Political Economy of
the World Trading System. (Oxford: Oxford University Press, 2001) pp. 146-147, y en total
el capítulo 5 dedicado al comercio de bienes, pp. 145-207.
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