Titulo Oportunidades y riesgos
del ALCA

Edición Nº 62
Mayo - Agosto  2001

EL ALCA, un paso más en la consolidación de la Comunidad Andina

Julio César Gil

Consultor del SELA


Introducción

Los países andinos se han trazado la meta de un mercado común para el año 2005. Es un objetivo bastante ambicioso si se considera que las etapas que le preceden -la zona de libre comercio y la unión aduanera- funcionan de manera imperfecta. Se han planteado, así mismo, otras opciones de integración, firmando acuerdos para liberalizar el comercio con los países de la ALADI, de Centroamérica y el Caribe. Simultáneamente participan en negociaciones multilaterales en la OMC, la UE y el ALCA.

Esa estrategia de forjar lazos comerciales con distintos actores y en ámbitos geográficos diversos, contribuye a consolidar el proceso de integración andina y responde al llamado regionalismo abierto. Queda pendiente para englobar la casi totalidad de los países de la ALADI en una zona de libre comercio, la suscripción de acuerdos de la CAN con MERCOSUR, Chile con Bolivia y Perú y Ecuador con México. Todo esto debe realizarse antes de fines del 2005. De manera que los países andinos se han propuesto varios objetivos de integración para fines del presente quinquenio, lo que constituye un reto formidable para un lapso tan breve
1.

I. El ALCA y algunos retos

Una de las negociaciones a las cuales los países andinos deberán prestar mayor atención por sus implicaciones para la subregión y por las fechas precisas para su concreción, son las del ALCA. Este acuerdo es parte de un compromiso más amplio de los Presidentes y Jefes de Estado del hemisferio, salvo Cuba, para preservar y fortalecer la democracia, erradicar la pobreza y la exclusión, así como propiciar un desarrollo sustentable y la protección integral del medio ambiente en las Américas
2.

Las negociaciones del ALCA se plantean esencialmente con EE.UU., si bien Canadá presenta un cuadro comercial con un potencial interesante. Para EE.UU., el objetivo principal del acuerdo continental es acabar con las barreras comerciales de los países en desarrollo participantes. Se propone además, evitar que las empresas estadounidenses sean excluidas de las zonas de libre comercio (ZLC) existentes o que puedan concertar los países entre sí o con regiones de fuera del hemisferio.

1.    La asimetría entre los participantes y el logro de ciertos objetivos


La construcción del ALCA supone vencer diversos desafíos para sentar las bases de un acuerdo balanceado. Una de las mayores dificultades surge de las profundas diferencias en cuanto al tamaño de las economías y los niveles de ingreso de los países participantes. La economía de EE.UU. sobrepasa abrumadoramente la suma de todo el resto de las economías de los países envueltos en el proceso. Al mismo tiempo, es abismal la diferencia entre los niveles de ingreso de la mayor economía mundial y uno de los países más pobres del planeta, ambos sentados en la mesa de negociación del acuerdo continental
3. Esta circunstancia hace que todas las declaraciones oficiales resalten la necesidad de "tomar en cuenta" las diferencias en los niveles de desarrollo y el tamaño de las economías. Hasta ahora esa preocupación se ha traducido en la creación de un comité especial para recoger las inquietudes e intereses de las pequeñas economías, las cuales son comunicadas al Comité de Negociaciones Comerciales. A ello se añade la elaboración de un inventario de las necesidades de asistencia técnica de esos países. Entre tanto, los países con economías de desarrollo insuficiente, entre los cuales se cuentan Bolivia y Ecuador, han recibido menor atención y solo han figurado en la retórica oficial. Su condición no se ha reconocido en ningún Comité ni se ha incorporado como un principio horizontal en todos los temas de la negociación, como se ha hecho con las pequeñas economías.

El establecimiento del ALCA genera además ciertos desequilibrios que significan costos distintos para los países en desarrollo signatarios del acuerdo. Las economías más pequeñas y menos desarrolladas enfrentarán los mayores costos de ajuste. Esa consideración debería dar fundamento de tratamientos diferenciados en las relaciones entre países con diferentes niveles de desarrollo y por ende, reflejarse en el grado de los compromisos que se adopten, siendo mayores para los países desarrollados, Estados Unidos y Canadá. Igualmente, en ciertas oportunidades las naciones de menor desarrollo requerirán de asistencia técnica y financiera, de modo que puedan mejorar su capacidad para emprender y administrar las políticas requeridas por los nuevos compromisos comerciales, así como para adelantar nuevos proyectos de infraestructura.

Por otra parte, no parece tan evidente el logro de ciertos objetivos que persiguen los países en desarrollo, como que los beneficios esperados del acuerdo hemisférico se alcancen en una fase temprana de su entrada en vigencia. Asimismo, luce como una meta distante la apertura rápida del mercado agrícola de EE.UU y Canadá, y tampoco se anticipa una reducción sensible de la aplicación de medidas antidumping a las empresas latinoamericanas y caribeñas en EE.UU. Igualmente, pueden erosionarse y hasta perderse las preferencias forjadas en los esquemas subregionales y bilaterales al hacerse extensivas a EE.UU. y Canadá, los cuales insisten, a su vez, en que se introduzcan disposiciones ambientales y normas laborales en el acuerdo. En definitiva, cabe esperar que el ALCA imponga mayores exigencias en temas como la inversión, propiedad intelectual y disciplinas de competencia, entre otros.

La orientación que se dé a la negociación, sin embargo, tendrá gran significación para que los resultados sean equilibrados y no se inclinen del lado de los países desarrollados del ALCA. Los países de América Latina y el Caribe buscan, como objetivo central, la apertura del mercado de EE.UU. y Canadá, lo cual básicamente significa la eliminación de las barreras no arancelarias. Un mercado ampliado debería contribuir a reducir costos y aumentar la competitividad global. Además, estimularía el desarrollo económico, promovería la inversión, consolidaría y ayudaría a profundizar las medidas macroeconómicas, al paso que contribuiría a contener la inflación.

2. Preservación de las preferencias intra-ALADI


Un asunto que preocupa a los países en desarrollo, en especial a los que han forjado acuerdos subregionales, es cómo preservar las preferencias acordadas en diversos acuerdos suscritos, entre otros, en el marco de la ALADI. En las declaraciones oficiales se afirma que el ALCA puede coexistir con los acuerdos bilaterales y subregionales, en la medida que los derechos y obligaciones bajo tales acuerdos no estén cubiertos o excedan los derechos y obligaciones del ALCA. De manera que para que no sean sustituidos por el acuerdo hemisférico, los compromisos asumidos en esos esquemas deben estar "un paso adelante" de los derechos y obligaciones establecidos en el ALCA.

Según un estudio reciente para la ALADI4, se duda que puedan preservarse las preferencias, aun en los acuerdos de mayor alcance, incluyendo las uniones económicas e inclusive en un escenario donde el ALCA resulte en un proyecto menos ambicioso de lo planteado. La razón radica básicamente en el área de las disciplinas, donde los compromisos asumidos en los acuerdos intra-ALADI son bastante limitados. La estrategia que se aconseja para preservar el carácter de esos acuerdos es, en primer lugar, profundizarlos, dado que por su complejidad pareciera irrealista explorar la hipótesis de una convergencia de los acuerdos intra-ALADI o implantar normativas de alcance regional en la Asociación antes de culminar las negociaciones del ALCA. La profundización, en cambio, puede acometerse en los acuerdos existentes y en otros que logren concertarse próximamente, como, por ejemplo, el acuerdo entre la CAN y el MERCOSUR.

Otro elemento de esa estrategia es negociar la inclusión dentro del ALCA de cláusulas que reconozcan las diferencias en los niveles de desarrollo y tamaño de las economías de los países signatarios. Si bien se requieren actuaciones de los dos tipos, se recomienda la profundización de los acuerdos intra-ALADI. En este caso, la responsabilidad de avanzar en esos acuerdos es competencia exclusiva de los países de ALADI. El proceso de profundización pasa por eliminar excepciones y reducir los cronogramas de liberalización, creando tan pronto como sea posible un área de libre comercio. Incluye también la adopción de normas y disciplinas comerciales y, el diseño de políticas asociadas a la promoción del comercio, como el desarrollo de una infraestructura adecuada a los objetivos de integración.

Los países de la CAN reconocen la necesidad de aplicar esta estrategia para preservar las preferencias subregionales y requieren concretar la programación establecida para la creación de una zona de libre comercio y una unión aduanera, conforme a lo previsto, antes de fines del 2005. La mayor tarea sigue siendo trabajar en la elaboración de normas y disciplinas comerciales comunes, cuando no existan, y buscar la convergencia de las existentes a nivel nacional con las de tipo comunitarias.

II. La integración andina y el ALCA


La integración andina tiene que ponderar el efecto que el ALCA podría ejercer sobre algunos de sus objetivos. Es el caso, por ejemplo, de las negociaciones que se llevan a cabo en el seno del Grupo de Negociación de Acceso a Mercados del ALCA, las cuales han de fijar las pautas con respecto a la compatibilidad del ALCA con otros esquemas de libre comercio. La ZLC, el Arancel Externo Común (AEC) y la normativa andina pueden, por lo tanto, ser afectados en mayor o menor medida por disposiciones del ALCA.

En cuanto a la ZLC, el borrador del acuerdo hemisférico, en el capítulo sobre aranceles y medidas no arancelarias, recoge una formulación que, dependiendo de la inclusión o no de una cláusula central, aplicaría las disposiciones hemisféricas o preservaría las concesiones subregionales cuando son iguales a las negociadas en el ALCA. De manera que en el caso de la ZLC andina, si se adoptara la cláusula central y el nivel de las preferencias andinas fuera igual a las adoptadas en el ALCA, prevalecerían estas últimas. Este resultado ignora la valoración global de los compromisos subregionales, incluyendo las políticas comerciales acordadas junto a los programas de liberalización, lo cual resulta ilógico e irreal.

La aplicación del AEC andino a partir del año 2005 dependerá del origen de los bienes importados y de las modalidades que se convengan para la instrumentación del programa de liberalización comercial del ALCA, es decir, gravaría las importaciones procedentes de países fuera del hemisferio con los cuales no se haya concertado acuerdos de desgravación arancelaria. El tratamiento que se otorgue a las importaciones provenientes del área no andina del ALCA dependerá de las modalidades de desgravación que se convengan en el acuerdo hemisférico y de los compromisos que se derivan de los acuerdos suscritos en el marco de la ALADI.

Buena parte de las normas y medidas legislativas comunitarias y nacionales podrían ser afectadas de varias maneras por el ALCA. Pareciera que si el acuerdo hemisférico desarrollara normas y disciplinas supranacionales sobre algunos de aquellos temas, los países andinos no podrían aplicar las normas y disposiciones legales comunitarias en el área andina ni en el ámbito del ALCA, pero sí podrían aplicarlas en sus operaciones fuera del hemisferio. En cambio, si a nivel continental se llegara solamente a concretar principios generales y normas básicas que permitan cierta flexibilidad sobre temas también tratados por la CAN, los países andinos podrían seguir utilizando su normativa comunitaria y sus legislaciones nacionales en sus relaciones con el ALCA y con terceros países, en el entendido de que en ambos casos las normas tuvieran la misma orientación
5. De manera que las naciones andinas deben abocarse con prontitud a la armonización de las legislaciones nacionales con la normativa comunitaria.

III. Importancia del comercio exterior para la CAN


El hemisferio es el principal destino de los flujos comerciales de los países andinos. Para ellos, uno de los atractivos mayores del ALCA es la oportunidad de crecimiento que ofrece tanto en sectores nuevos como en tradicionales, el cual se debe traducir en exportaciones de productos con un mayor valor agregado. Las prioridades e intereses en las negociaciones hemisféricas varían entre los cinco países andinos, lo que refleja parcialmente las diferencias en el perfil y la importancia del comercio exterior en cada una de las economías. Colombia y Venezuela, las economías mayores de la subregión, se han integrado más que el resto de los demás países y su comercio binacional es igualmente el mayor de la Comunidad. También han sido los principales receptores de inversión directa extranjera. Perú, la tercera economía de la subregión, no ha podido tener acceso pleno a los demás mercados andinos luego de que suspendiera en 1992 la totalidad de sus compromisos con respecto al programa de liberación. Posteriormente llegó a un acuerdo con sus socios para su incorporación plena a la ZLC andina antes de fines del 2005. Empero, Perú exhibe un comercio más diversificado que las otras economías andinas. Por su parte, la mediterraneidad de Bolivia la ha forzado a orientar su comercio exterior hacia los países del MERCOSUR, esquema al que se unió como miembro asociado. Ecuador está más vinculado con sus vecinos y hasta 1998 era el tercer exportador andino a EE.UU.

El principal socio comercial de las naciones andinas es EE.UU. en tanto que Canadá es un mercado con un potencial bastante atractivo. En ambos países, las exportaciones andinas gozan de un trato preferencial bien sea mediante el Sistema Generalizado de Preferencias (SGP) o la Ley de Preferencias Comerciales Andinas (ATPA, siglas en inglés). El más antiguo, el SGP, permite la admisión, exenta de derechos de aduana, a los mercados estadounidense y canadiense, de muchos de los productos exportados por sus beneficiarios. Es un programa que se renueva periódicamente y establece una gradación que reduce su acceso dependiendo del grado de desarrollo del país favorecido. El ATPA, diseñado por EE.UU. para amparar a los países andinos, menos a Venezuela, cubre una gama más amplia de productos que el SGP. Su vigencia finaliza este año, pero cursa una solicitud del Ejecutivo ante el Congreso para su renovación. Ambos programas excluyen a sectores importantes de la industria comunitaria como los textiles y las confecciones y, además, por tratarse de preferencias unilaterales, están sujetos a renovación periódica, lo que les resta la seguridad jurídica necesaria para estimular inversiones de significación. Las exportaciones andinas enfrentan en algunos rubros una desventaja adicional al otorgar EE.UU. y Canadá un mejor tratamiento arancelario a otros países como México, mediante el TLCAN, y a las naciones centroamericanas y del Caribe (excepto Cuba). Estas circunstancias hacen que uno de los objetivos importantes que debe procurar la CAN en las negociaciones del ALCA sea la consolidación de su acceso preferencial al mercado de EE.UU. y, como medida complementaria, lograr la eliminación de los aranceles y barreras no arancelarias que afecten los productos actualmente excluidos de los esquemas preferenciales
6.

IV. El comercio exterior de la CAN

La estructura del comercio exterior andino es un dato relevante para establecer los intereses y prioridades en esta materia y determinar el tratamiento más apropiado en el plano hemisférico para atender los objetivos comunitarios. El hemisferio es el principal destino de las exportaciones andinas, recibiendo un 66 por ciento de las exportaciones al mundo en 2000
7, las cuales más que se duplicaron en los últimos diez años. La mayor proporción de las importaciones subregionales son también de origen continental, de donde proviene también buena parte de la inversión extranjera directa que fluye a los países andinos, lo cual explica la prioridad que los países andinos asignan a las negociaciones del ALCA.
   
1. Exportaciones


EE.UU es el principal destino de las exportaciones de la Comunidad, representando un 47 por ciento de las ventas mundiales andinas en 2000. Ese mercado más que se duplicó, en términos de valor, en los últimos diez años. En cambio, la UE, segundo cliente en importancia de la CAN, continuó mostrando una tendencia secular decreciente cuando su su participación dentro de los envíos al mundo se redujo a 10 por ciento, casi la mitad de la que tenía diez años antes. Pero es el mercado intrasubregional, el tercero en importancia, con un 9 por ciento de las exportaciones totales, el que registró el mayor dinamismo, triplicándose casi en el período. Este mercado, sin embargo, muestra un menor peso relativo dentro de las exportaciones totales comunitarias del que tiene igual destino en otros esquemas subregionales. Su relevancia, sin embargo, es más de orden cualitativo, convirtiéndose en el principal mercado cuando se analiza en términos de diversificación de productos. El MERCOSUR es el cuarto mercado en importancia para la CAN, recibiendo un 4 por ciento de las exportaciones comunitarias al mundo, las cuales más que se duplicaron durante la pasada década. La característica resaltante por el lado de las exportaciones es que en el mercado subregional predominan claramente los productos manufacturados. En cambio, las exportaciones destinadas al resto del mundo están constituidas fundamentalmente por materias primas.

2. Importaciones

Las importaciones andinas provenientes del ALCA representaron a fines de la pasada década un 64 por ciento de las compras al mundo. En lo que respecta al origen presentan una distribución bastante semejante a la de sus exportaciones. EE.UU. suplió un 32 por ciento de las compras andinas del mundo en 2000, una proporción menor a la de 1991. La UE es el segundo proveedor con un 16 por ciento, perdiendo igualmente relevancia durante la década dentro de los suplidores mundiales. La Comunidad Andina misma es el tercer abastecedor en importancia, supliendo algo menos del 14 por ciento de las importaciones mundiales y casi duplicando su participación de comienzos de los noventa. El MERCOSUR cierra el cuadro como el cuarto proveedor en importancia, suministrando más del 8 por ciento de las importaciones comunitarias del mundo, proporción ligeramente inferior a la de diez años antes. La composición de las importaciones andinas gravita fuertemente a favor de los productos manufacturados, con un rango que varía de país a país entre un 73-76 por ciento del total importado
8. Siguen los rubros de alimentos, compras de combustibles, productos agrícolas y metales.

3. Comercio intracomunitario

Dos características destacan del comercio intrazonal andino. En primer lugar, su rápido crecimiento lo convierte en el sector más dinámico del comercio comunitario. Los niveles de comercio intrasubregional recién comienzan a recobrar el dinamismo de los años anteriores a 1999. Si bien las exportaciones casi se triplicaron durante 1999-2000, la importancia de las exportaciones en el comercio interno es menor que la registrada en el MERCOSUR y el MCCA, donde esa cifra duplica la registrada en la CAN. Otra característica del comercio intracomunitario es su gran diversificación (lo conforman 4276 subpartidas Nandina), que lo convierte en el mercado más diversificado dentro de las exportaciones comunitarias al mundo. A esto se añade que un alto porcentaje de las exportaciones intracomunitarias, cerca del 90 por ciento, son productos elaborados con un mayor valor agregado. La proporción de productos manufacturados no básicos o de mayor valor agregado en el comercio intracomunitario pasó del 43 al 58 por ciento durante el período 1990-1998
9. La última cifra se acerca bastante al nivel existente al interior de los esquemas subregionales mencionados. Colombia que destaca como el país que ha logrado la mayor cuota de comercio intrazonal con un 60 a 70 por ciento, dependiendo del año, junto con Venezuela, realizó el 60 por ciento del comercio total intracomunitario en 1998. Esto revela que quizás ambos países han hecho un uso más eficiente de los mecanismos de integración andina y muestra también la relevancia del proceso de integración como mecanismo para la construcción de un mercado más amplio y de mayor significación como exportador de manufacturas de mayor valor agregado.

4. Composición del comercio andino


El comercio exterior andino muestra un marcado sesgo hacia las exportaciones de productos básicos. Un rubro, el petróleo, representó casi el 44 por ciento de las exportaciones andinas el año pasado. Junto con el café, el oro, el banano y la hulla bituminosa constituyen casi el 52 por ciento de las exportaciones totales comunitarias. Entre los manufacturados destacan los derivados del petróleo (gasolina y aceites combustibles principalmente) y la harina de pescado. Cinco productos básicos y tres manufacturados constituyeron el 67 por ciento de las exportaciones andinas totales en 2000, de las cuales casi un 58 por ciento lo conforman productos energéticos que se destinan en buena medida al mercado estadounidense, lo cual pone de relieve la gran vulnerabilidad del comercio exterior andino ante las fluctuaciones de precio y a las condiciones del mercado de unos pocos productos de exportación. El 33 por ciento que resta de las exportaciones andinas totales lo integran manufacturas

En general, las exportaciones andinas han venido mostrando un alto grado de diversificación, entendiéndose por tal el número de subpartidas Nandinas que han registrado comercio en cada año. Además, una buena proporción de las exportaciones de manufacturas están conformadas por productos de mayor valor agregado. De manera que una prioridad de las negociaciones continentales para los andinos debe ser tratar de mejorar el acceso de las manufacturas a los mercados de EE.UU. y Canadá.

V. Inversión extranjera directa en la CAN


La normativa andina que regula la inversión extranjera directa (IED) elimina una serie de barreras a la inversión, otorga al capital extranjero igual tratamiento que a la inversión nacional y promueve la introducción de nuevas tecnologías. El monto de la IED que ingresó a la Comunidad se incrementó doce veces en el período 1991-1997
10. Este considerable aumento estuvo determinado en parte por oportunidades de inversión que se ofrecieron en los sectores petrolero y minero en Colombia, Ecuador y Perú. Otros factores significativos fueron las políticas de apertura y las privatizaciones que se instrumentaron en los países comunitarios, a los que se agrega el atractivo que sin duda ejerció el mercado ampliado andino. Un poco menos de dos tercios de la IED se dirigió a Colombia y Venezuela durante ese lapso. Además de las privatizaciones que se efectuaron en los dos países, la mejor utilización que hicieron de instrumentos comunitarios como la ZLC, que incluye a Ecuador y, posteriormente, la aplicación del AEC, explica el interés que despertaron esos países a los inversionistas extranjeros. En cuanto al origen de la IED, se observa un incremento importante de los países europeos, los cuales se han convertido en los mayores inversionistas en Colombia y Perú. En Venezuela, el principal inversionista es EE.UU. seguido por la UE. Individualmente, la inversión estadounidense sigue siendo importante en todos los países andinos pero ha tendido a perder relevancia frente a la IED de otras procedencias. Las inversiones del MERCOSUR y Chile en Bolivia son significativas, en especial las destinadas al sector energético. La IED del Asia en la Comunidad ha estado aumentando, aunque sus niveles son todavía bastante modestos. Este cuadro diversificado indica que las negociaciones del ALCA en esta materia no deben contemplar medidas restrictivas contra inversionistas de otras regiones del mundo.

VI. Principales barreras al comercio en EE.UU. y Canadá


El análisis de las principales barreras al comercio en EE.UU y Canadá revela que las mayores corrientes del comercio que realiza la CAN con esos países enfrentan relativamente pocas trabas arancelarias. Ello obedece a que se trata principalmente de productos de la rama de la energía, que EE.UU. y Canadá, especialmente el primero, requieren para atender su fuerte dependencia de productos importados. Luego sigue un buen número de productos agrícolas, materias primas, semimanufacturas y manufacturas, que están amparados por las preferencias andinas y, por ende, liberados de arancel aunque están expuestos a las barreras no arancelarias (BNAs). Los textiles, prendas de vestir y calzado no están incluidos en la ATPA y, por lo tanto, están sujetos a tarifas altas y unos pocos deben escalar verdaderos "picos arancelarios". Las preferencias benefician a cuatro países andinos y excluyen a Venezuela. En realidad, las BNAs representan el principal obstáculo que enfrentan los países andinos en esos mercados.

Los resultados de algunos cálculos sobre el efecto de las BNAs de EE.UU. y Canadá en las negociaciones comerciales argentinas
11, revelan que EE.UU. impone un mayor número de BNAs que Canadá, en especial las del tipo más restrictivo (medidas antidumping y compensatorias, prohibiciones, cuotas, licencias de importación no automáticas y aranceles estacionales) Los sectores más protegidos en EE.UU. y en menor grado en Canadá, son la agricultura (productos básicos) y las manufacturas de origen agropecuario. En cambio, las manufacturas de origen industrial y en particular, los combustibles y energía, están menos expuestos a las BNAs, incluyendo las del tipo más restrictivo. El tratamiento de este último rubro es revelador de que no se quiere entrabar innecesariamente las importaciones de petróleo, otros combustibles y derivados energéticos que son tan esenciales como insumo de la economía estadounidense. Por otra parte, a varios productos andinos agrícolas y manufacturados de origen industrial se les ha aplicado BNAs, en especial las del tipo más restrictivo. Por eso, los países andinos deben favorecer en las negociaciones hemisféricas opciones que reduzcan la aplicación de las leyes nacionales en los casos de antidumping.

Los subsidios a la producción nacional y a las exportaciones constituyen otro tipo de barrera al comercio. Los primeros no están dirigidos directamente a entrabar el ingreso de productos importados, empero su efecto es semejante ya que al estimular la producción nacional reduce la demanda del producto importado. Los subsidios a las exportaciones desplazan directamente exportaciones de competidores en terceros mercados. El monto de la ayuda al productor es mucho más grande en EE.UU. que en Canadá. Representó para EE.UU. algo más del 17 por ciento del total de los desembolsos de la OECD en 1998 y no registró ninguna reducción en el monto de la ayuda con respecto a un período base, tal como lo estipulaban los compromisos adquiridos en la Ronda Uruguay. Los subsidios a las exportaciones, por otra parte, son empleados en una menor cuantía por EE.UU.

VII. Algunos sectores productivos que se beneficiarían con el ALCA

Las actividades de la CAN con potencial para beneficiarse de un acceso más favorable al mercado de EE.UU. abarcaría inicialmente ciertos productos incluidos en el ATPA, donde las empresas andinas gozarían de ventajas comparativas para producir en forma competitiva. Dependiendo del resultado de la negociación, se puede especular que algunos de esos productos serán liberados enteramente, otros estarán sujetos a desgravación parcial durante el período de establecimiento del ALCA y un tercer grupo, constituido por rubros actualmente excluidos de las preferencias, seguirán en esta condición aún después de finalizado el período de desgravación. Esta limitación regirá para países distintos a los andinos, caribeños y centroamericanos. Según el grado de desgravamen, las empresas andinas enfrentarán mayor o menor competencia, pero en todos los casos disponen de lapsos de cobertura hasta la entrada en vigencia del ALCA para hacer los ajustes que corresponda en su actividad a fin de enfrentar la nueva situación. Pero el acceso de estos productos al mercado estadounidense no estará garantizado si persiste la aplicación de las BNAs.

Después seguirían algunos rubros de exportación que ya se colocan con cierto éxito en el mercado estadounidense pero que deben enfrentar numerosas BNAs, como son ciertos productos de las ramas siderúrgica, petroquímica y metalmecánica. Por ello, la introducción de una normativa hemisférica que reduzca la incidencia de estas medidas, debe redundar positivamente en las exportaciones andinas. Se cree, finalmente, que las corrientes de turismo pueden beneficiarse con el aumento del comercio en la subregión.

VIII. La CAN frente a las negociaciones hemisféricas


A partir de la Reunión Ministerial de San José, los países andinos han enfrentado las negociaciones del ALCA con vocería única. Es, sin embargo, desde la Reunión Ministerial de Buenos Aires cuando el diálogo entró en la fase sustantiva de la negociación, la cual impone una mayor coordinación entre los países tanto a nivel de cada grupo de negociación como entre los diferentes grupos. Entre las materias tratadas en los Grupos de Negociación destaca, por su importancia para la CAN, el de Acceso a los Mercados, especialmente por su vinculación con el comercio de productos agrícolas. En el Grupo se debe plantear, entre otros, las aspiraciones andinas de reconocimiento a su notable avance en la apertura y liberalización de sus economías mediante la consolidación de las preferencias que le son concedidas en el ATPA; su preocupación por preservar las preferencias subregionales de forma que no se extiendan a los países desarrollados del ALCA; y el tipo de tratamiento diferenciado que admitirá el ALCA. En cuanto a las normas de origen, pareciera que los países andinos favorecen las del tipo ALADI. Sobre los demás asuntos se percibe un menor grado de precisión, si bien en materia antidumping favorecen un acuerdo OMC plus, mientras que en temas como inversiones y servicios la posición que se adopte tendrá como referencia las características de las respectivas normas comunitarias
12.

Por otra parte, el tratamiento al tema de la participación de la sociedad civil puede prestarse a la adopción de posiciones exclusionistas contrarias a la consolidación de la integración y a su aceptación por la ciudadanía. Al empeño de los países desarrollados del ALCA de incorporar a la agenda de negociación los temas de las normas laborales y el medio ambiente, la reacción no puede ser cerrarse al diálogo con la sociedad civil. Hay un legítimo interés de diversos estamentos de la ciudadanía en ser oídos y de que sus planteamientos se tomen en cuenta en el diseño del acuerdo hemisférico. Existen dos razones para ello. El comercio se lleva a cabo en todos los países participantes esencialmente por el sector privado. Además, la base política de apoyo al libre comercio es bastante débil al nivel de los países en desarrollo involucrados en el ALCA. De modo que se requiere incorporar al debate hemisférico sectores de la ciudadanía, además del empresariado, que aspiran a un espacio para expresar sus puntos de vista sobre temas vinculados al comercio y la integración como los laborales, académicos, ecológicos, sociales, entre otros.

 


Notas

1. Véase la página electrónica de la Comunidad Andina, "Acciones en Materia de Negociaciones Comerciales de la Comunidad Andina con Terceros en los Últimos Meses". Junio 2001.
2. Primera Cumbre de las Américas. Declaración de Principios. "Pacto para el Desarrollo y la Prosperidad: Democracia, Libre Comercio y Desarrollo Sostenible en las Américas". Miami, diciembre de 1994.
3. Schott, Jeffrey J., "Prospects for Free Trade in the Americas". Forthcoming, April 2001, table 1.1 Mimeo.
4. Para un tratamiento del tema en profundidad ver ALADI, Secretaría General. Definición de una Estrategia para la Preservación de las Preferencias Intra-ALADI en el Acuerdo que establecería el ALCA. ALADI/SEC/Estudio 132.
5. González Vigil, Fernando. "La Comunidad Andina de Naciones (CAN) ante el ALCA". Intal, II Coloquio Académico de las Américas, (BID/INTAL, Buenos Aires, 3 y 4 de abril 2001). Panel: ALCA y las Visiones Subregionales.
6. SELA, Secretaría Permanente. "Perspectivas de los Países de América Latina y el Caribe en el ALCA". Versión Preliminar. SP/DRE/DI. Nº 27-98. Caracas, Venezuela. Agosto 1998.
7. Página electrónica de la CAN Avances Estadísticos. "El Comercio Exterior de la Comunidad Andina y sus Principales Mercados", junio de 2001.
8. Caro Caprivinsky, Jorge, "Compromisos y Posiciones de los Países Andinos en el Marco OMC". Centro Regional Andino IICA. II Seminario-Taller. Negociaciones Internacionales sobre Agricultura. ALADI-BID-INTAL-IICA-BCIE. Buenos Aires, 22-24 de mayo de 2001. Página electrónica de INTAL.
9. Página electrónica de la CAN. Estadísticas. Estadísticas Macroeconómicas y Sociales, "La Evolución de las Economías Andinas y su Competitividad". Secretaría General, septiembre de 1999.
10. Página electrónica de la CAN. Secretaría General. "La Inversión Extranjera Directa Anual en la Comunidad Andina. 1990-1997". SG/di 116, 20 de octubre de 1998.
11. Nogués, Julio y otros, "Argentina y la agenda de negociaciones comerciales internacionales: el MERCOSUR, el NAFTA y la Unión Europea". ABA, Buenos Aires, junio 2001.
12. Página electrónica de la CAN. Comisión. Lineamientos Estratégicos para una Participación Andina en el ALCA consistente con los compromisos de la OMC". Documento de Trabajo.

 

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