| Titulo |
Oportunidades y riesgos
del ALCA
Edición Nº 62
Mayo - Agosto 2001 |
Declaración
de Santiago
Texto de los Jefes de Estado y de Gobierno sobre la evaluación del Grupo de Río en sus
primeros quince años de existencia y proyección del mecanismo en el nuevo siglo.
1. Nosotros, los Jefes de Estado y de Gobierno reunidos en Santiago de Chile los
días 17 y 18 de agosto de 2001, en el XV Aniversario del Mecanismo Permanente de Consulta
y Concertación Política (Grupo de Río), creado por la Declaración de Río de Janeiro
de 18 de diciembre de 1986, habiendo evaluado el trabajo realizado, reafirmamos nuestra
voluntad de enfrentar las tareas y desafíos del siglo que se inicia.
2. Coincidimos en que esta instancia constituye un foro que permite un contacto y
comunicación privilegiada entre los Jefes de Estado y de Gobierno, así como entre los
ministros de Relaciones Exteriores, y que ha ido adquiriendo una reconocida
representatividad en la región contribuyendo a fortalecer su presencia y capacidad
negociadora en los diversos foros internacionales, constituyéndose además en un
interlocutor válido con otros países y regiones.
3. Los principales objetivos del Grupo, definidos en la Declaración de Río de Janeiro,
se identifican con los postulados de otros grupos regionales y tienen amplia aceptación
internacional. La adopción de posiciones comunes, a través de una instancia flexible de
diálogo y convergencia, lo convierte en un referente necesario y obligatorio respecto de
una serie de temas que interesan a la región. El Grupo de Río, a lo largo de estos
quince años, ha contribuido eficazmente a incrementar y estrechar la cooperación entre
los países latinoamericanos y caribeños.
4. Reconocemos el importante papel desempeñado por el Grupo de Río en la promoción
y fomento de la paz en la región, la cual constituye hoy día el patrimonio más valioso
con que cuentan nuestros países. Coincidimos en que el Grupo de Río ha coadyuvado de
manera importante a aumentar los niveles de concertación y diálogo político alcanzados
en la región. Resaltamos la variedad y riqueza de sus temas básicos, entre ellos,
democracia, integración, derechos humanos, plena igualdad de género, derechos de los
pueblos indígenas y de los migrantes, fortalecimiento del multilateralismo, el desarrollo
sostenible, prevención y atención de desastres naturales, la protección y preservación
del medio ambiente, el problema mundial de la droga y el combate al crimen organizado y la
corrupción.
5. El Compromiso de Acapulco (1987) y las Declaraciones de Punta del Este (1988), Ica
(1989), Caracas (1990), Cartagena de Indias (1991), Buenos Aires (1992), Santiago (1993),
Río de Janeiro (1994), Quito (1995), Cochabamba (1996), Asunción (1997), Ciudad de
Panamá (1998), Ciudad de México (1999) y Cartagena de Indias (2000) recogen los
principales consensos y temas de interés para la región. Al mismo tiempo indican la
vocación de concertación y convergencia que anima a los Jefes de Estado y de Gobierno y
la voluntad de llevar a cabo acciones comunes en defensa de los intereses permanentes de
los Estados miembros. En todas ellas hay un hilo conductor muy claro y definido de
preservar la paz, fortalecer la democracia e impulsar el desarrollo de los países de
América Latina y el Caribe. Esos pronunciamientos, recogidos en el Acta de Veracruz
(1999), constituyen un importante patrimonio que debe orientar la actividad de este
mecanismo. Dicha Acta contiene el patrimonio histórico consolidado de los consensos
básicos del Grupo de Río.
6. Fundados en ese importante acervo, debemos proyectar la acción futura del Grupo
de Río tanto en los aspectos políticos como económicos, sociales y culturales,
particularmente cuando el mecanismo es hoy más representativo y amplio luego del ingreso
de los países centroamericanos y República Dominicana.
7. La preservación y reafirmación de la democracia y de los valores democráticos
en la región, y la vigencia plena de las instituciones y el Estado de derecho, son
objetivos primordiales y permanentes del Grupo de Río. Dentro de este contexto,
enfatizamos la importancia de las negociaciones en curso conducentes a la adopción de una
Carta Democrática Interamericana, las que deberán culminar en el XXVIII Período
Extraordinario de Sesiones de la Asamblea General de la OEA, a celebrarse en Lima el 10 y
11 de septiembre próximo, conforme al mandato de la resolución de San José de Costa
Rica-Carta Democrática Interamericana (AG/Res.1838), aprobada en la XXXI Asamblea General
Ordinaria de la OEA. Dicha Carta Democrática Interamericana deberá contemplar
disposiciones que contribuyan significativamente al fortalecimiento de los mecanismos de
preservación, defensa y consolidación de la democracia representativa en los países de
la región. Asimismo, se deberá continuar profundizando la calidad de nuestra
institucionalidad democrática, garantizando mediante normas una participación efectiva,
ética y responsable de los ciudadanos en un marco de legalidad, conforme al respectivo
orden constitucional. Reconocemos el aporte que efectúa toda la sociedad civil en los
procesos democráticos en nuestros países.
8. La plena vigencia y goce de los derechos humanos y libertades fundamentales de
nuestros pueblos, constituye un principio rector de permanente observancia, seguimiento y
respaldo por parte del Grupo de Río. Nos comprometemos a fortalecer el Sistema
Interamericano de Protección de los Derechos Humanos, asegurando que los órganos del
Sistema cuenten con recursos apropiados que les permitan funcionar más efectivamente. De
igual modo, reafirmamos nuestro compromiso con la normativa internacional y, en
particular, la interamericana en materia de promoción, protección y defensa de los
Derechos Humanos, así como a promover la adhesión y ratificación, por parte de todos
los países del Hemisferio, a los instrumentos regionales sobre la materia.
9. Acordamos coordinar iniciativas y acciones en la Conferencia Mundial contra el
Racismo que tendrá lugar en Durban, Suráfrica, para alcanzar los objetivos fijados en la
Declaración y Plan de Acción adoptados en Santiago en la Conferencia Preparatoria de las
Américas contra el Racismo, Discriminación Racial, Xenofobia y las formas conexas de
Intolerancia.
10. En la perspectiva de reforzar el respeto irrestricto de los derechos humanos en el
mundo, manifestamos nuestro más amplio apoyo al Tribunal Penal Internacional y nos
comprometemos a realizar los esfuerzos necesarios destinados a promover la adhesión
universal de su Estatuto, a fin que dicho Tribunal pueda entrar en funciones en el más
breve plazo. Asimismo, exhortamos a que la comunidad internacional amplíe su
colaboración en la ubicación y juzgamiento de los imputados de crímenes de lesa
humanidad de acuerdo a diversos instrumentos internacionales.
11. Reiteramos, asimismo, nuestro compromiso para continuar desarrollando esfuerzos
conjuntos en la lucha contra la corrupción, en particular para asegurar que quienes han
sido imputados de estos delitos sean entregados a la justicia de los países donde los
cometieron, respetando el debido proceso y conforme al derecho internacional. En ese
sentido, expresamos nuestro firme apoyo a la plena vigencia de la Convención
Interamericana contra la Corrupción y reafirmamos el compromiso con el mecanismo de
seguimiento de la misma. El Grupo de Río fomentará la cooperación judicial en todos los
ámbitos y especialmente en los procesos de extradición.
12. Reconociendo la importancia de mejorar la capacidad de respuesta de la comunidad
internacional frente a las grandes crisis humanitarias, conforme con las normas y
principios contenidos en la Carta de las Naciones Unidas, hemos recibido con interés la
información de los avances logrados por el Grupo de Reflexión sobre Acción y
Responsabilidad Internacional ante Situaciones de Crisis Humanitarias y resuelto
encomendar la continuación de estas deliberaciones, así como renovar el mandato a los
cancilleres para que dirijan sus esfuerzos en tal sentido y evalúen y definan los
posibles cursos de acción para su oportuna consideración por la Asamblea General de las
Naciones Unidas.
13. Ratificamos la importancia que el Grupo de Río ha otorgado a la lucha contra la
pobreza y extrema pobreza, como necesidad global, objetiva y urgente, a fin de atender las
necesidades de la dignidad humana y fortalecer la democracia. Convenimos en dar pasos
decididos y coordinados hacia un desarrollo económico y social, cuyos ejes centrales
sean: empleo digno, educación de calidad y servicios de salud integrales, para los
sectores más necesitados.
14. En concordancia con este compromiso, instamos a los países del Grupo de los Ocho a
que, de conformidad con los acuerdos alcanzados en Génova, convengan acciones que
permitan el alivio de la deuda externa para aquellos países que así lo requieran y
favorezcan la lucha que los países del Grupo de Río libran contra la pobreza y extrema
pobreza; especialmente en lo referido al incremento de la cooperación no reembolsable,
así como al aumento del financiamiento de proyectos en áreas críticas.
15. Consideramos que la naturaleza multicultural y pluriétnica de nuestras naciones ha
constituido un factor esencial en la formación de las nacionalidades y la identidad
histórica de nuestros países. En tal sentido, nos comprometemos a la decidida promoción
y protección de los derechos y libertades fundamentales de los pueblos indígenas y sus
usos y costumbres, así como el derecho a su identidad y tradiciones; a no ser privados de
su patrimonio cultural histórico; a la educación en la diversidad; y, a ejercer sin
discriminación sus derechos constitucionales.
16. Reconocemos la necesidad de incorporar el enfoque de género en el diseño y
ejecución de nuestras políticas, en las tareas estratégicas para el desarrollo
económico-social y en el fortalecimiento de la democracia. Destacamos la importancia de
profundizar el intercambio de experiencias, información y programas en el campo de la
modernización institucional de los países, revalorizando el papel de la mujer en todos
los ámbitos.
17. Constatamos un contexto internacional marcado por la globalización y la
interdependencia. La región requiere, más que nunca, de una instancia de concertación
política fortalecida que se traduzca en acciones rápidas y eficaces en defensa de los
intereses latinoamericanos, frente a los nuevos temas de la agenda internacional. Debemos
seguir robusteciendo el Grupo de Río, manteniendo el consenso como medio para la
adopción de decisiones y asegurar el seguimiento de las mismas. Instruimos a los
cancilleres para que continúen explorando las posibilidades de mayor fortalecimiento y
proyección del Grupo de Río, acogiendo las sugerencias indicadas en el informe elaborado
por el Grupo de Alto Nivel, que se ha reunido durante el presente año.
18. Ha sido preocupación
permanente del Grupo de Río la inestabilidad de los mercados y las crisis financieras que
afectan a los esfuerzos y políticas de ordenamiento, apertura y estabilización adoptadas
por nuestros gobiernos. Debemos impulsar un desarrollo libre y ordenado de los flujos de
capital, así como el diseño de mecanismos que propicien un sistema financiero
internacional más estable.
19. América Latina, que ha
optado por el regionalismo abierto, debe continuar impulsando un sistema de comercio
internacional no discriminatorio, transparente, libre de proteccionismo, en el cual la
apertura de los mercados y la eliminación de las barreras nos permitan aprovechar las
ventajas comparativas de nuestras economías y nos faciliten una inserción competitiva en
la economía global.
20. Reafirmamos la necesidad de fortalecer el sistema multilateral de comercio,
especialmente en un momento de desaceleración de la economía mundial en que las
presiones proteccionistas emergen con mayor fuerza. Es por ello que renovamos nuestro
compromiso de seguir trabajando para lograr los consensos necesarios que permitan el
éxito de la Cuarta Conferencia Ministerial de la OMC, a celebrarse en Doha, Qatar, en
noviembre próximo. Concretamente, los países integrantes del Grupo de Río manifestamos
nuestro apoyo a que se lance una nueva ronda que cuente con una agenda equilibrada y bien
definida, que tome en cuenta los intereses de todos los participantes y cuyos resultados
beneficien a todos los miembros, en particular a los países en desarrollo y de los menos
adelantados. La agenda de una nueva ronda debe abordar adecuadamente las preocupaciones de
los países en desarrollo en materia de implementación de los Acuerdos de la Ronda
Uruguay, así como incluir un mandato ambicioso orientado a completar el proceso de
liberalización del comercio agrícola iniciado durante dicha Ronda.
21. Declaramos nuestro decidido
apoyo a la preparación y realización de la Conferencia Internacional sobre
Financiamiento para el Desarrollo, en el marco de la Organización de las Naciones Unidas,
a celebrarse en Monterrey, México, del 18 al 22 de marzo de 2002.
22. Reafirmamos los principios establecidos en la Declaración de Río de 1992 y en la
agenda 21 que promueven el diseño de políticas ambientales, económicas y sociales para
que nuestros países se encaminen hacia el desarrollo sostenible. En ese sentido, nos
comprometemos a trabajar coordinadamente para que en la Cumbre Mundial sobre Desarrollo
Sostenible que se desarrollará en Suráfrica en el año 2002 se renueven decididamente
los compromisos políticos y éticos que deriven en acciones concretas para lograr el
desarrollo sostenible a nivel mundial.
23. Fortaleceremos nuestras acciones de cooperación en casos de desastres naturales, con
el fin de aumentar la eficacia de la asistencia y reducir la vulnerabilidad de nuestros
países ante estos fenómenos, los cuales afectan severamente los esfuerzos nacionales y
regionales de desarrollo. Para ese propósito, apoyamos los trabajos que realiza el
"Grupo de Trabajo Ad Hoc sobre Cooperación Técnica para la Prevención y Atención
de Desastres de Origen Natural".
24. Continuaremos impulsando los objetivos de la Convención Marco de Naciones Unidas
sobre Cambio Climático. Nos congratulamos por la reciente aprobación del Acuerdo de Bonn
sobre la "Ejecución del Plan de Acción de Buenos Aires" del Protocolo de
Kioto. Esperamos que contribuya a reducir y mitigar el impacto de las emisiones de gases
de efecto invernadero, bajo los principios de responsabilidad común pero diferenciada y
de acuerdo con las respectivas capacidades. Estos criterios que resultan fundamentales
para los países en desarrollo, especialmente vulnerables al cambio climático, como es el
caso de los países de América Latina y el Caribe.
25. Instamos a la comunidad internacional a promover la pronta y efectiva aplicación de
los mecanismos jurídicos que regulan la explotación y utilización del espacio
ultraterrestre con fines pacíficos. Asimismo, abogamos por la implementación de los
principios previstos en la "Declaración de Río sobre el Medio Ambiente y el
Desarrollo" que permitan evitar convertir a los océanos en vertederos de materiales
peligrosos, con las graves consecuencias ecológicas que ello conlleva.
26. Manifestamos nuestra preocupación por los riesgos que implica el tránsito de
material radioactivo y desechos peligrosos por rutas cercanas a costas o por vías
navegables de los países miembros, dados los riesgos de daño que ello trae aparejado con
efectos nocivos para la salud de las poblaciones ribereñas y para los ecosistemas del
medio marino y antártico. Por consiguiente, instamos a la comunidad internacional a
seguir trabajando con el objeto de completar el actual ordenamiento jurídico
internacional en materia de medidas de seguridad aplicables a este tipo de transporte.
27. Valoramos la concertación política de los países del Grupo de Río en las diversas
reuniones de Naciones Unidas, la que ha permitido aunar consensos en instancias de amplia
repercusión mundial como la Sesión Especial sobre VIH/SIDA. Asimismo, acordamos que
nuestros gobiernos mantengan una estrecha coordinación con miras a la Sesión Especial de
la Asamblea General sobre Infancia en septiembre próximo y la Asamblea Mundial sobre
Envejecimiento en abril del año 2002.
28. Reconocemos el carácter mundial del problema de las drogas y la necesidad de disponer
de mecanismos de cooperación bilateral y multilateral en todos sus aspectos. Reafirmamos
el principio de la responsabilidad compartida y el tratamiento integral del problema.
Resaltamos la necesidad de continuar ampliando el intercambio de información y de
experiencias en todos los temas relacionados con el Problema Mundial de las Drogas.
Igualmente, destacamos la importancia del desarrollo alternativo y su sostenibilidad, que
permita continuar fortaleciendo el proceso de construcción de alternativas
socioeconómicas lícitas y de oportunidades de generación de ingresos, mejoramiento de
la calidad de vida, conservación del medio ambiente y fomento de los valores culturales.
En este sentido, debemos desarrollar una estrategia coordinada a nivel regional para
vigorizar los esfuerzos internacionales, que incluya el control a los insumos químicos,
el tráfico de drogas, inclusive las sintéticas, el lavado de dinero y delitos conexos.
29. Reafirmamos la necesidad de fortalecer las medidas de confianza mutua y cooperación
en el ámbito de la Defensa, así como la importancia que los gastos del sector se
realicen con un máximo de transparencia y de pleno conocimiento público. Ello incluye la
coordinación de la participación amplia de nuestros países en el sistema de
información sobre adquisiciones de armas convencionales de la OEA y en el registro de
armas convencionales de las Naciones Unidas, así como la información periódica sobre
gastos militares conforme a las resoluciones adoptadas en este último organismo
internacional; y la búsqueda de fórmulas de homologación con sistemas de contabilidad
de los mismos.
En este sentido, reiteramos
nuestro firme propósito de adoptar medidas que contribuyan a una efectiva y gradual
limitación de gastos de defensa en la región con la finalidad de disponer de mayores
recursos para el desarrollo económico y social de nuestros pueblos, lo que constituye la
más importante medida de confianza mutua, junto con el compromiso de solucionar
pacíficamente las controversias.
30. Coincidimos en la urgente
necesidad de ratificar la Convención de Ottawa sobre Prohibición del Empleo,
Almacenamiento, Producción y Transferencia de Minas Antipersonal y Sobre su Destrucción.
Al mismo tiempo, damos nuestro respaldo a la celebración de la III Reunión de los
Estados Parte de la Convención a celebrarse en Nicaragua, en septiembre próximo. De esta
forma se impulsará el compromiso de convertir a nuestra región en una zona libre de este
tipo de armamentos.
31. Reiteramos la importancia de que todos los Estados de la comunidad internacional
adhieran a los tratados de no proliferación con relación al desarme nuclear y de
prohibición completa de ensayos nucleares. Invitamos a los Estados que aún no han
suscrito o adherido a estos instrumentos, a que lo hagan. Igualmente destacamos la
importancia del Tratado de Tlatelolco, así como de su organización, OPANAL, encargada de
velar por el cumplimiento del objetivo de consolidar la primera zona habitada del planeta
libre de armas nucleares.
32. Manifestamos nuestro firme
interés en prevenir, combatir y eliminar el comercio ilícito de armas pequeñas y
ligeras en los planos nacional, regional y global, incluyendo medidas para asegurar la
cooperación y asistencia internacionales. En consecuencia, expresamos nuestro respaldo al
Programa de Acción aprobado en la Conferencia de las Naciones Unidas, que tuvo lugar en
Nueva York, en julio de este año. Destacamos la exitosa labor desarrollada por Colombia
en la presidencia de la mencionada Conferencia
33. Reiteramos el interés de
los países del Grupo de Río por reforzar la asociación estratégica con la Unión
Europea. Señalamos que la II Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno que se celebrará en
Madrid en el año 2002, será la ocasión adecuada para lograr avances concretos entre las
dos regiones.
Sociedad de la
Información
34. Resaltamos que el tema central de nuestras deliberaciones en esta Cumbre ha sido el de
la "Sociedad de la Información", donde debatimos la propuesta de la Secretaría
Pro Tempore tendiente a analizar los impactos y efectos que sobre la equidad, la
competitividad y el empleo en nuestra región está produciendo el cambio tecnológico.
35. En este sentido,
constatamos que el mundo se encuentra inmerso en un proceso de cambios que ha provocado
profundas modificaciones en la forma de interactuar de las personas, la organización y
productividad de las empresas y el desarrollo económico, social y cultural de las
naciones. Asimismo, coincidimos que, en gran medida, la causa de esos cambios está
radicada en los significativos avances tecnológicos recientes, especialmente los
ocurridos en el área de las tecnologías de la información y las comunicaciones. Todo
este proceso de cambios ha dado lugar al surgimiento de la denominada "Sociedad de la
Información".
36. Observamos que, dentro de
este proceso tiende a reducirse la importancia relativa de los factores productivos
clásicos, como recursos naturales y mano de obra barata, emergiendo nuevas formas de
competitividad y un nuevo tejido económico y social -la Sociedad de la Información- en
el que la generación, procesamiento y distribución de conocimiento e información
constituye la fuente primordial de productividad, bienestar y poder.
37. Reconocemos el potencial que las tecnologías de la información y las comunicaciones
tienen para el desarrollo de la democracia, la economía y el progreso social. Concordamos
en la conveniencia de compartir el conocimiento, la tecnología y la información,
aprovechando la infraestructura de conectividad y promoviendo el acceso universal a la
misma de nuestras poblaciones. Resaltamos que el pleno aprovechamiento de las tecnologías
y redes digitales para el desarrollo y el progreso social, si bien representa un reto
técnico, es sobre todo un desafío político, institucional, social y cultural que
requiere una visión y una propuesta que amplíe los espacios de cooperación entre
nuestros países y entre los sectores público y privado, y contando con el apoyo de las
instituciones financieras y otros organismos internacionales.
38. Nos comprometemos a
implementar en el más breve plazo las recomendaciones hechas por el Grupo de Trabajo
sobre Tecnologías de la Información y las Comunicaciones creado por la XX Reunión de
Ministros de Relaciones Exteriores. En el documento "América Latina hacia la
Sociedad de la Información: Los desafíos de la Equidad, la Competitividad y el
Empleo" se nos presenta una serie de recomendaciones y cursos de acción para
adoptar, incrementar y ampliar los beneficios del uso de las tecnologías de la
información en nuestros países y en la región.
39. Manifestamos nuestra
convicción de que la coordinación y la cooperación regional facilitarán e impulsarán
el pleno aprovechamiento nacional de las tecnologías digitales para el desarrollo,
contribuyendo a la modernización de nuestras economías y al progreso social. Coincidimos
en que el Grupo de Río debe participar activamente en los foros internacionales sobre
Sociedad de la Información, asegurando que las conclusiones y recomendaciones que emanen
de estas iniciativas globales y regionales sean coincidentes con nuestros principios y
objetivos. Propiciamos una acción concertada de nuestros países en la Cumbre Mundial de
la Sociedad de la Información, que se realizará en el año 2003.
40. Reconociendo la importancia
de la solución de nuestros problemas más apremiantes, no debemos postergar nuestra
integración a la Sociedad de la Información, ya que las innovaciones tecnológicas que
ella trae consigo pueden ayudarnos a resolver de manera más expedita varios de los
problemas que actualmente nos aquejan.
41. Coincidimos en la necesidad
de que los Estados, en su proceso de integración a la Sociedad de la Información,
consideren la conveniencia de adoptar medidas de carácter normativo que promuevan la
protección de la dignidad humana y la privacidad de la información en el ámbito del
ciberespacio, al mismo tiempo que sancionen el uso del Internet para fines ilícitos, en
especial la pornografía infantil y las acciones para infectar con virus los sistemas
informáticos.
42. Acordamos celebrar la XVII Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno del Grupo de Río
el año 2003 en la República del Perú, atendiendo al gentil ofrecimiento del Gobierno
del presidente Alejandro Toledo.
43. Manifestamos nuestro agradecimiento al presidente de la República de Chile, don
Ricardo Lagos y al pueblo chileno por su cálida hospitalidad y por la excelente
organización que permitió el éxito de esta XV Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno
del Grupo de Río.
44. Acordamos que este documento sea conocido como la "Declaración de
Santiago".
Santiago, 17 de agosto de 2001.
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