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Integración: ahora o nunca
Edición Nº 61.

Enero - Abril 2001
La Integración, una vía para la inserción de ALC en la globalización
Secretaría Permanente del SELA

La integración, una vía para la inserción de ALC en la globalización

Este texto es un resumen del documento “Inserción de América Latina y el Caribe en el proceso de globalización de la economía mundial”, elaborado por la Secretaría Permanente del SELA, donde se advierte sobre las “muy reducidas” posibilidades que tienen individualmente los países, particularmente los más pequeños y las economías intermedias, de influir en la canalización de las tendencias originadas por la globalización, razón por la cual resulta “indispensable aunar fuerzas y presentar posiciones compartidas ante la comunidad internacional”. La formación de bloques regionales y los avances en la integración regional aportarían credibilidad a las posiciones conjuntas, de allí que la región debería considerar la adopción de una estrategia de “inserción con integración” para participar en el proceso de globalización.

Integration, a Road to Latin America and the Caribbean’s Insertion into Globalization

This text is an abridged version of the document “Latin America and the Caribbean’s Insertion in the World Economy’s Globalization Process”, prepared by SELA’s Permanent Secretariat. The document calls attention to the fact that individual countries, particularly small and intermediate economies, have a “very limited” say in the canalization of the tendencies caused by globalization. Therefore, it is imperative to “join efforts and present common positions before the international community. The creation of regional blocs and the strides made in regional integration will lend credibility to our joint positions. Thus, in order to participate in the globalization process, the region should consider adopting a strategy of insertion with integration”.

L’intégration, une voie pour l’insertion de l’Amérique latine et des Caraïbes dans le processus de globalisation

Ce texte est le résumé d’un document intitulé «L’insertion de l’Amérique latine et des Caraïbes dans le processus de globalisation de l’économie mondiale», élaboré par le Secrétariat permanent du SELA; les possibilités des pays, notamment les plus petits, et des économies intermédiaires d’influer de manière individuelle pour canaliser les tendances engendrées par la globalisation y sont jugées «très réduites»; il est donc «indispensable de rassembler les forces et de soumettre des positions communes à la communauté internationale. La constitution de blocs régionaux et les progrès de l’intégration régionale renforceraient la crédibilité des positions communes»; la région devrait par conséquent opter pour une stratégie d’«insertion et d’intégration conjointes» dans le processus de globalisation.

A integração, uma via para a inserção da ALC na globalização

Este texto é um resumo do documento “Inserção da América Latina e do Caribe no processo de globalização da economia mundial”, elaborado pela Secretaria Permanente do SELA, onde ficam patentes as “muito reduzidas” possibilidades que os países têm individualmente, principalmente os menores e as economias intermediárias, de incluir na canalização das tendências originadas, pela globalização, sendo portanto “indispensável reunir forças e apresentar posições compartilhadas perante a comunidade internacional. A formação de blocos regionais e os avanços na integração regional ofereceriam credibilidade às posições conjuntas”, portanto a região deveria considerar a possibilidade de adotar uma estratégia de “inserção com integração” no processo de globalização

 

 


La democracia y la paz, valores y realidades que se han generalizado en América Latina y el Caribe, constituyen la base de las sociedades nacionales y en consecuencia el fundamento para la inserción de la región en la economía mundial. La promoción del desarrollo y la equidad en un marco de paz y democracia es el desafío crucial de la región. Para enfrentarlo se necesitan políticas capaces de satisfacer las necesidades y expectativas de la población, lo que incluye la lucha contra la pobreza y la desigualdad.

La experiencia de los países de América Latina y el Caribe en un mundo crecientemente globalizado durante la última década muestra que resulta necesario emprender políticas activas de inserción en la economía mundial. Una actitud pasiva ante los cambios del entorno no permite aprovechar a plenitud las oportunidades que ofrecen el progreso tecnológico y la profundización de las interrelaciones económicas internacionales e incrementa la vulnerabilidad ante las fluctuaciones y los impactos externos que emergen de la propia globalización.

La estabilidad económica alcanzada por la mayoría de los países de la región durante la década de los noventa corre graves peligros si no se adaptan políticas de inserción con objetivos e instrumentos claramente definidos, compatibles con las políticas nacionales que se emprendan. La estrategia de apertura unilateral y de sometimiento a los dictados del mercado que ha predominado en los últimos años, ha mostrado limitaciones con respecto a la propia estabilidad y a las perspectivas de crecimiento económico. Además ha sido notablemente insuficiente para hacer frente a los problemas sociales y para promover la equidad, que son objetivos ampliamente compartidos por los países de la región.

A nivel internacional se reconoce de manera cada vez más explícita que las políticas basadas en el llamado Consenso de Washington son cuando menos incompletas y que se necesita, en consecuencia, un enfoque más activo que tenga como objetivo enfrentar problemas para los que dichas políticas no ofrecen solución.

Una orientación de las relaciones económicas internacionales que permita aprovechar los aspectos positivos de la globalización y minimizar sus efectos negativos requiere de acciones concertadas por parte de la comunidad internacional. Para que éstas sean efectivas es necesario que se tomen en cuenta y se vislumbren soluciones para los problemas de los diferentes actores de la vida económica internacional. En particular, que se reconozcan las asimetrías entre las diferentes economías nacionales y entre agrupamientos subregionales y se ataquen los problemas específicos de las economías emergentes o de desarrollo intermedio, así como las de los países de menor desarrollo económico relativo.

En este contexto, los programas de desarrollo –al igual que los de ajuste y estabilización- deben ser considerados como propios por las respectivas sociedades nacionales. Esto requiere de una amplia participación de los países en desarrollo en el diseño de las normas y mecanismos de carácter internacional, lo que implica una mayor presencia de los países en desarrollo en los procesos internacionales de toma de decisión.

En el caso de América Latina y el Caribe es posible una participación significativa en los programas y políticas que se adopten, debido al avance que se ha producido en cuanto a la vigencia de las instituciones democráticas en la región. Las instituciones financieras internacionales han subrayado recientemente la necesidad de que las sociedades consideren como propias las políticas que emprenden, lo que abre una posibilidad de un diálogo más franco y abierto con ellas y sus demás países miembros, que los países de la región no deberían desperdiciar.

 La inserción exige concertación de políticas entre los países de América Latina y el Caribe y coordinación de posiciones en los foros económicos internacionales. Las posibilidades de los países individuales, particularmente las de los más pequeños y las economías intermedias, de influir en la canalización de las tendencias originadas por la globalización son muy reducidas. Resulta, por lo tanto, indispensable aunar fuerzas y presentar posiciones compartidas ante la comunidad internacional. La formación de bloques regionales y los avances en la integración regional aportarían credibilidad a las posiciones conjuntas.

Inserción e integración deben considerarse como fenómenos complementarios y la estrategia regional a seguir pudiera definirse como de inserción con integración.

Los procesos de integración en la región han logrado avances importantes durante la década de los noventa, particularmente a través de la consolidación y profundización de las integraciones subregionales y de la suscripción de acuerdos de libre comercio. Sin embargo, estos desarrollos no son suficientes en la mayoría de los casos para determinar las modalidades del proceso de inserción de sus países miembros en la economía mundial. Por ello se ha tendido a crear espacios de integración más amplios como la zona de libre comercio entre la Comunidad Andina y MERCOSUR, y sus países asociados, cuya importancia subrayaron enfáticamente los presidentes de América del Sur en su reciente Cumbre de Brasilia.

Los avances y los esfuerzos de integración se han concentrado en el pasado particularmente en las relaciones comerciales o para-comerciales. Los objetivos de los acuerdos subregionales de integración y las exigencias de la inserción, sin embargo, requieren una integración más amplia y más profunda. En el ámbito económico, la coherencia y coordinación de las políticas macroeconómicas. Y en otros ámbitos, la cooperación en aspectos sociales, políticos, de infraestructura, institucionales y culturales.

Debido a la manera como ha evolucionado la integración en América Latina y el Caribe la manera más expedita para configurar una modalidad de inserción en la economía mundial favorable para los países de la región, es mediante la articulación y convergencia de los procesos subregionales de integración y de los acuerdos de libre comercio. Esta no debería limitarse ni estar supeditada a los avances que se logren en los aspectos comerciales o económicos. La comunidad de valores y situaciones hace posibles avances paralelos en la integración política, física, social y cultural, con una secuencia que no necesariamente sea la de experiencias previas en la región o fuera de ella.

Desde un punto de vista regional, se presenta como problema la articulación y convergencia de los procesos de América del Sur con los de Centroamérica y el Caribe. La compatibilidad y convergencia entre ellos es indispensable para evitar una fragmentación de la región y para asegurar una inserción positiva de sus países en la economía mundial.

Sobre la base de tales consideraciones, los países de América Latina y el Caribe pudieran plantearse:

 

1.    Promover que todas las agrupaciones subregionales de integración de América Latina y el Caribe adopten la Cláusula Democrática, en el marco de sus instrumentos jurídicos propios.

 

2.    Diseñar una estrategia de desarrollo e inserción regional que tenga como objetivo promover el desarrollo, la equidad y la lucha contra la pobreza y disminuir la vulnerabilidad ante los impactos económicos externos adversos.

 

3.    Participar activamente, y de manera coordinada, en los foros y debates internacionales relativos al desarrollo, al comercio internacional, al sistema financiero internacional y al financiamiento del desarrollo, procurando una mayor presencia en los mismos de los países en desarrollo.

 

4.    Replantear el alcance y las modalidades de las condiciones exigidas por las instituciones financieras internacionales en sus programas y proyectos y participar activamente en la reformulación de las mismas actualmente en curso.

 

5.    Negociar una mayor apertura de los mercados de los países desarrollados a las exportaciones de los países en desarrollo, particularmente en los productos agrícolas y otros en los que cuentan con ventaja competitiva.

 

6.    Insistir en la necesidad de revisar y fortalecer el concepto de trato especial y diferenciado y el Sistema Generalizado de Preferencias, tomando en cuenta las realidades cambiantes del comercio internacional y de la producción globalizada.

 

7.    Promover una ronda de negociaciones comerciales multilaterales orientadas por un mayor grado de equilibrio y de simetría entre los derechos y compromisos de países desarrollados y países en vías de desarrollo.

 

8.    Enfocar de manera conjunta e integral los objetivos y problemas de la agenda económica internacional y regional con el fin de adoptar posiciones coherentes válidas para los diferentes ámbitos de negociación.

 

9.    Establecer de manera explícita el vínculo existente entre las posiciones que se adoptan en la agenda económica internacional y la política exterior de los países y grupos subregionales de América Latina y el Caribe.

 

10.    Convocar una reunión de alto nivel de ministros de Economía y Finanzas de la región para discutir la agenda de la región sobre las materias a su cargo, en particular la arquitectura del sistema financiero internacional.

 

11.    Presentar una posición conjunta en la Reunión de Alto Nivel sobre Financiación del Desarrollo prevista para el año 2001 por las Naciones Unidas.

 

12.    Revitalizar los foros propios de los países en desarrollo para que, entre otros objetivos, se pueda realizar un seguimiento efectivo a los compromisos contraídos por los países desarrollados ante la comunidad internacional y definir cuáles foros se privilegiarán para discutir los diferentes temas de la agenda económica internacional.

 

13.    Definir los objetivos de largo plazo de la integración de América Latina y el Caribe, en el sentido de que se aspira a una integración más profunda que la que representa un área de libre comercio

 

14.    Acordar que la articulación y convergencia de los acuerdos subregionales existentes representa actualmente la modalidad más eficiente para profundizar la integración y avanzar hacia una comunidad de naciones, y diseñar al respecto una estrategia apropiada.

 

15.    Establecer parámetros y mecanismos que hagan posible una coordinación o armonización de políticas macroeconómicas.

 

16.    Identificar áreas y sectores de cooperación para la integración física, educacional, social y política y cultural.

 

17.    Determinar las condiciones para otorgar un trato preferencial a los espacios de integración subregionales conformados por países más pequeños o de menor desarrollo relativo.

 

18.    Definir las áreas y modalidades en las que se reconocería la diferencia de grados de desarrollo y aquellas en las cuales se tendría un tratamiento común generalizado.

 

19.    Evaluar la institucionalidad latinoamericana y caribeña y adelantar las acciones necesarias para fortalecerla.

 

20.    Estudiar los mecanismos adecuados y las áreas relevantes para la solución de controversias entre países de la región.



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