Declaración por el XXV aniversario del SELA
EL CONSEJO LATINOAMERICANO,
CON MOTIVO de conmemorarse los veinticinco años
de la suscripción del Convenio de Panamá, constitutivo del SELA, por parte de todos los
Estados de América Latina y del Caribe.
Que la paz y la democracia en la región
permiten avanzar hacia el logro de objetivos compartidos, como el desarrollo, la equidad y
la lucha contra la pobreza
Que la integración de América Latina y el Caribe es una meta de política externa
incorporada a la propia identidad nacional de los países de la región;
Que la coordinación de posiciones sobre asuntos económicos en los foros internacionales
es una condición necesaria para una inserción positiva de los Estados Miembros del SELA
en la economía mundial;
Que la solidaridad y la cooperación constituyen el camino eficaz y adecuado para el
tratamiento de los problemas comunes que afectan a nuestras sociedades;
Que es necesario aprovechar al máximo posible los esfuerzos y experiencias realizados en
América Latina y el Caribe para promover la integración, el crecimiento económico, la
justicia social y la identidad cultural de la región;
Que el SELA, como organismo genuinamente latinoamericano y caribeño, es el foro adecuado
para la búsqueda y el logro de nuestros objetivos comunes;
1.
El Convenio de Panamá, al cumplirse veinticinco años de su
suscripción, mantiene plena vigencia y el SELA, como único organismo de alcance
exclusivamente latinoamericano y caribeño, constituye un valioso instrumento para la
cooperación y coordinación entre los países de la región y para las relaciones de
ellos con el resto del mundo.
2.
La profundización y la consolidación de la paz y de la democracia en
América Latina y el Caribe son una condición indispensable para promover el desarrollo
económico; fortalecer la lucha contra la pobreza; lograr una mejor distribución del
ingreso; avanzar hacia una mayor justicia social y participación de las sociedades en la
construcción de su propio destino; y alcanzar un mayor bienestar de sus pueblos.
3.
La integración de América Latina y el Caribe es un objetivo
compartido por los países de la región y comprende aspectos políticos, sociales,
económicos, culturales e institucionales sobre los cuales es necesario emprender y
profundizar acciones.
4.
La articulación y convergencia de los acuerdos subregionales
existentes representan la modalidad más eficiente para profundizar la integración y
avanzar hacia una comunidad de naciones.
5.
La participación de América Latina y el Caribe en una economía
globalizada será de mayor beneficio para sus pueblos si en el diseño de las normas y
prácticas que rigen las relaciones económicas internacionales participan activamente y
de manera coordinada los países de la región.
6.
El tratamiento adecuado de las asimetrías y diferentes grados de
desarrollo alcanzado por los países en sus diversos aspectos es indispensable en el
diseño de las relaciones económicas internacionales, tanto a nivel global como
intrarregional, para el establecimiento de un orden económico internacional justo y
duradero.
7.
La conformación de una zona de libre comercio suramericana, a través
de un acuerdo entre la Comunidad Andina de Naciones (CAN) y el Mercado Común del Sur
(MERCOSUR), acordada en la Cumbre de Presidentes de América del Sur en Brasilia el pasado
primero de septiembre, significa un avance importante para la integración de América
Latina y el Caribe a través de la articulación y convergencia de los procesos de
integración propios de la región.
8.
Las acciones promovidas por los Presidentes de América del Sur deben
complementarse con iniciativas que cuenten con la participación plena de todos las
naciones de América Latina y el Caribe. Para ello se requiere fortalecer la
institucionalidad regional mediante la conjunción de esfuerzos; la activación de
mecanismos de diálogo, consulta y cooperación; y la acción efectiva para el
cumplimiento de los proyectos comunes acordados.
18 de octubre de 2000