Casi desde su
constitución como Estados independientes, los países de América Latina y el Caribe han
intentado avanzar por el camino de su integración económica y política, pero hasta la
fecha ello sigue siendo una idea, una meta por alcanzar. Ha habido pasos en esa
dirección, como lo son los distintos esquemas subregionales de integración existentes,
los cuales han alcanzado un desarrollo institucional que refuerza y consolida su
existencia. Sin embargo, las circunstancias, determinadas por el avance, aparentemente sin
retorno, de la globalización, imponen la necesidad de que nuestra región vuelva a
replantearse cómo llevar adelante esta vieja idea de la integración.
Pareciera que ha llegado el momento en que se deben tomar decisiones perentorias o
se habrá perdido para siempre la oportunidad de hacerlo, dice el Secretario
Permanente del SELA, Embajador Otto Boye, en el artículo que da inicio al tema central de
análisis de este número de CAPITULOS, en el cual se examinan tanto el actual contexto
internacional en el cual la región tendría que acometer esa empresa; los avances en esa
dirección alcanzados, principalmente en el plano comercial e institucional, así como las
tareas que aún faltan por hacer, fundamentalmente en el plano político, social y
cultural, para concluir que nuestras naciones no tendrán posibilidades de influir en el
proceso de la globalización a menos que aúnen fuerzas, presenten posiciones compartidas
y se dispongan a alcanzar definitivamente un destino común.
La inserción de América Latina y el Caribe en el proceso de globalización también fue
objeto de análisis y debates en el III Encuentro Internacional de Economistas sobre
Globalización y Problemas del Desarrollo que tuvo lugar en La Habana, Cuba, a principios
de este año. Un resumen de las ideas tratadas, así como algunas de sus presentaciones,
entre ellas la del estadounidense Robert Solow, Premio Nobel de Economía 1987, se
incluyen en esta edición de CAPITULOS.
Igual actualidad revisten otros dos temas considerados. Uno es el de las implicaciones en
el campo político que conlleva la dolarización, medida que con cierta diferencia entre
sí han comenzado a poner en práctica algunos países de la región. El otro enumera las
posibles lecciones a aprender de la tan promocionada reunión ministerial de la OMC
realizada a finales de 1999 en la ciudad estadounidense de Seattle, a propósito de la
próxima cita que la OMC ha convocado para noviembre de este año en Doha, Qatar.