Comercio agrícola entre China y América Latina muestra mayor diversificación

11 de mayo de 2017
Fuente: http://espanol.cri.cn/

Pese a larga distancia, las frutas exóticas y propias como los aguacates mexicanos y las cerezas chilenas llegan a China y ganan el apetito local. Detrás de sus exitosas ventas está el esfuerzo que hacen tanto China como los países latinoamericanos para promover la diversificación del comercio agrícola.

De acuerdo con la Base de Datos Estadísticos de las Naciones Unidas sobre el Comercio de Productos Básicos (Comtrade), los envíos de aguacates a China por parte de los países latinoamericanos, principalmente de Chile, México y Perú, se multiplicaron por casi 10.000 veces de 2010 a 2015, pasando de 1,9 toneladas a 16.000 en solo seis años.

Durante más de una década, un 70 por ciento de las exportaciones de América Latina a China se concentró en materias primas y productos primarios. Hoy en día, China se ha convertido en uno de los principales destinos de los envíos agrícolas de América Latina, y el mayor de soja y azúcar de la región.

De acuerdo con Comtrade, la participación de China en las exportaciones agrícolas de la región pasó de menos del 3 por ciento en el año 2000 a casi 14 por ciento en 2015. El peso de los productos agrícolas en las exportaciones de la región a China está transformando el comercio bilateral hacia una estructura más racional y sostenible.

En 2016, Chile superó a Tailandia para convertirse en la mayor oferente de frutas frescas al gigante asiático. Según la aduana china, las exportaciones chilenas de frutas frescas creció en 2016 un 23 por ciento respecto al año anterior, hasta alcanzar 1.200 millones de dólares.

Al conseguir el permiso de exportar piña al país asiático en el pasado mes de marzo, Costa Rica da una nueva cara a su proyecto de proveer al mercado chino no solo de piña fresca sino también de productos con un alto valor agregado como piña congelada y su jugo.

"Tanto la oferta latinoamericana como la demanda china impulsa la popularidad de los alimentos de la región en el país asiático", indica Zhang Yong, investigador adjunto del Instituto de Estudios Latinoamericanos de la Academia China de Ciencias Sociales.

En su opinión, la creciente expansión de la clase media china hace que los patrones de consumo de alimentos cambien, dando espacio a una mayor variedad de productos agrícolas de altos niveles de calidad y con propiedades especiales.

Por su parte, los países latinoamericanos que están en proceso de reestructuración económica buscan mejorar la productividad de los productos agrícolas y prestar más atención a la gran capacidad del mercado chino, promoviendo la diversificación de sus exportaciones.

"América Latina y China comparten una fuerte complementariedad en la agricultura", señala Zhang y agrega que China se caracteriza por cultivos intensivos de mano de obra debido a su enorme población en comparación con relativamente pocos recursos agrícolas, lo cual encaja con América Latina, teniendo esta región la ventaja de realizar prácticas agrícolas intensivas de tierra gracias a sus vastas zonas cultivables y recursos hídricos.

Aparte de la complementariedad agrícola, los países latinoamericanos y China continúan desarrollando la cooperación para agilizar el comercio agrícola. A la fecha, China ha suscrito acuerdos de libre comercio con Chile, Perú y Costa Rica, lo cual beneficia a ambas partes con condiciones arancelarias de acceso más favorables y tramitación más expedita de las autoridades sanitarias de comercialización.

A nivel estratégico, la agricultura es una de las seis áreas de cooperación entre China y América Latina del nuevo marco de cooperación "1+3+6" que formuló el presidente chino, Xi Jinping, en su gira por América Latina en 2014.

En el segundo documento de política hacia América Latina y el Caribe que lanzó el gobierno chino a finales del año pasado, se presentó una clara voluntad de ampliar el comercio agrícola y promover la cooperación. Además, China ha establecido un laboratorio de ciencias agrícolas con Brasil, una granja demostrativa agropecuaria con Cuba, entre otras plataformas de cooperación, para mejorar el rendimiento productivo y promover el intercambio de conocimientos y tecnologías.

Frente a la participación latinoamericana cada vez más dinámica en China, el país asiático exhibe un enorme déficit en sus exportaciones agrícolas hacia la región. De acuerdo con el Ministerio del Comercio de China, de enero a septiembre de 2016 el volumen de comercio agrícola entre China y América Latina alcanzó 26.200 millones de dólares, de los cuales un 92,8 por ciento son envíos de los países latinoamericanos hacia China.

"China necesita optimizar la exportación agrícola, promoviendo sin cesar la reforma estructural por el lado de la oferta a fin de elevar la competitividad de los productos e impulsar un abanico exportador de más alimentos intensivos de capital y de tecnologías", sugiere el experto chino.

A su juicio, el comercio agrícola entre China y la región tiene un gran potencial en el futuro siempre que las partes involucradas desarrollen con más esfuerzo el intercambio tecnológico y la cooperación en la industria de procesamiento y en la infraestructura.

"Tanto China como los países latinoamericanos deben tener en cuenta la tendencia mundial de una demanda crecientemente diversificada provocada por diferencias de consumo, poniendo más peso en el valor agregado y en la calidad de los productos agrícolas", puntualiza.